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abía tenido la oportunidad de hacer investigación desde las ciencias sociales y desde la psicología humanista; también había husmeado en la histórica polémica del método científico, la cual tuvo como polos opuestos, durante mucho tiempo, a la corriente aristotélica y galileana; no había adquirido, sin embargo, la expe- riencia de la investigación literaria.He percibido que la realidad nos exige métodos más integrales y menos mutilantes. Esta idea la respalda, por ejemplo, el Pensamiento Complejo propuesto por Edgar Morín, de quien escribiré más ade- lante. Mi primera luz en esta área de búsqueda, la literaria, es Jorge Luis Borges y su obra El Aleph. Este trabajo surgió por la iniciativa de realizar investigaciones transdisciplinarias dentro de la Univer- sidad, con el objetivo de vincular diversas disciplinas académicas.
Al pensar en un autor latinoamericano como Borges asumí que hablaríamos un lenguaje similar; luego pensé que si me gustaba la investigación y la literatura, esta labor me encantaría y así fue, pues el enriquecimiento académico es indudable; pero me gustaría escribir, primero, de las dificultades, que yo llamaré oportunidades de inte- gración, por las que he atravesado en este sendero que apenas inicio: una de ellas, que considero la primordial, es la diferencia del lenguaje. Cuando el director de la investigación sobre El Aleph, el doctor Luis Quintana me pidió que realizara una reseña sobre el cuento de “El muerto”, la hice sobre las relaciones de poder entre los personajes, so- bre el papel de la mujer en el cuento, entre otras cosas; pero no utilicé un lenguaje literario. Ahora sé, afortunadamente y entre otras cosas, que prolepsis significa que el autor adelanta en la primera parte de la historia lo que sucederá después y que el cuento, específicamente “El muerto”, inicia con el final de la cuestión, es decir, in extrema res. Otra diferencia importante es la visión que se tiene entre las discipli-
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nas, por ejemplo entre la humanista y la social, pues los enfoques y objetivos son distintos.
Existe otra cuestión importante en las obras literarias: a diferencia de las obras en ciencias sociales, se debe desligar al personaje, o lo que este haga, del autor; es decir, aunque Borges escribió El Aleph, los cuentos allí escritos tienen un narrador específico que es de quien se debe hablar. Una vez que el autor ha creado un narrador, el narrador habla por sí mismo.
A continuación la interpretación de “El muerto” (uno de los cuen- tos incluidos por Borges en El Aleph):
En este cuento el tema de la ambición llevada hasta sus últimas consecuencias constituye el hilo central que el relato plantea; pero, al mismo tiempo, es el retrato de personajes delictivos que son sacu- didos por los placeres del poder, la dominación y el control. Es una historia de jerarquías. Benjamín Otálora es el protagonista y, desde las primeras líneas, nos enteramos que, como resultado de su coraje y determinación, llega a ser capitán de contrabandistas y luego a morir de un balazo en los confines de Río Grande do Sul. Nos enteramos de esto porque el narrador adelanta los acontecimientos mediante lo que se ha dado en llamar prolepsis, es decir, una forma de conocimiento casi total de los hechos y que se permite compartir con el lector. En este caso, la muerte del personaje será establecida desde el comienzo de la narración. Por lo tanto, este relato comienza por el final en lo que la preceptiva tradicional se ha llamado in extrema res (por el final de la cuestión).
Otálora se nos presenta como un hombre aventurero, libre, insu- bordinado; del mismo modo es un ser absorbido por la necesidad de realizarse personalmente, no importa que sea en el ámbito de lo ilí- cito. Dado que no tiene miedo, se mueve con seguridad, sin espanto, no posee el temor que protege por medio del cálculo. En una pelea callejera, cuando conoce a Azevedo Bandeira, Otálora es atraído por el peligro y allí precisamente, en el peligro no medido, encontrará su muerte. Él se nos dibuja como el estereotipo de intrepidez, de rebeldía añeja.
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Azevedo Bandeira es, dice el narrador, una mezcla de judío, negro e indio. Lleva un bigote negro y, siguiendo su perfil rasposo, tiene una cicatriz que seguramente en su espacio le hace ganar respeto. Es fácil imaginar el poder que ostenta. Cuando Otálora lo conoce es porque Bandeira lo manda llamar. Este tiene gente que le sirve; lo acompa- ña también una mujer, que de tan insignificante, se nos exhibe solo como “una clara y desdeñosa mujer de pelo colorado” (Borges, 2012: 34); no se conoce su nombre, es igual de simple que el resto de la servidumbre o de los trabajadores. Bandeira atrae a Otálora con un puesto dentro de sus negocios, pero antes —y dando a conocer sus habilidades de líder político— le hace algunos cumplidos, “le ofrece una copa de caña, le repite que le está pareciendo un hombre ani- moso” (Borges, 2012: 34). Bandeira es una persona experimentada en sus actividades, un conocedor de las tácticas de persuasión y de humillación.
La mujer de cabello rojo es un personaje rebajado en todo mo- mento. Aparece como una fémina objeto, como un adorno. Es útil como prenda de intercambio. Se nos da a conocer como sumisa, abnegada, inmóvil, mientras el jefe juega con su cabello. En ningún momento habla y da la impresión de cansancio al aparecer en dos momentos a medio vestir y descalza. En la última escena es señalada y violentada.
Otálora conoce la vida de contrabandista y se siente atraído por ella, pero más aún por el poder que puede llegar a tener. Ser un hombre de Bandeira no es suficiente, él quiere poseer más control, él quiere ser Bandeira. No se conforma con ser tropero, quiere ser contrabandista. La necesidad de reconocimiento y su insaciable ambición hacen que Otálora empiece a cruzar fronteras humanas. Ve la vulnerabilidad físi- ca de la persona que lo domina y la posibilidad de adquirir el control le es muy atractiva. El hambre de dominio y la envidia son tan fuertes en Otálora que intenta también tener el mando de las lealtades, las virtudes y los objetos que le pertenecen a Bandeira. La mujer, el caba- llo que brinda una imagen altiva, el guardaespaldas, y sus habilidades persuasivas, son unos ejemplos de lo que Otálora quería tener.
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Ulpiano Suárez, el guardaespaldas, aunque pudiera parecer un ac- tor secundario, emerge como un personaje apasionante en este re- lato. Sus movimientos discretos y leales hacen posible que la figura de su jefe se reafirme, y también le brinda a Bandeira la ocasión de vengarse de quien trataba de usurpar su lugar en todos los sentidos. Suárez midió la ignorancia y falta de experiencia del joven Otálo- ra, pero al mismo tiempo se mantuvo inmóvil en su postura servil.
El novato contrabandista empezó a mandar demasiado, a creer que tenía el control de todas las situaciones, de todo lo que le pertenecía a Bandeira, pero no tomó en cuenta la experiencia con la que se movía el jefe de los delincuentes. Conoció las maneras de trabajar, pero no estuvo al tanto de la forma en la que se construyen las relaciones de poder, de control, de dominación. Fue mayor la ambición que la inteligencia en Otálora y finalmente triunfó la táctica criminal del experimentado Bandeira.
Hasta aquí la interpretación de “El Muerto”. Es impresionante la forma en la que un objeto de estudio, en este caso literario, puede ser analizado desde distintas disciplinas, enfoques y niveles. Esto tiene que ver con una propuesta de análisis. Uno de estos modelos ana- líticos que considero de los más completos es el del “Pensamiento Complejo” propuesto por Edgar Morín. Él asegura que se necesitan nuevos paradigmas para hacer investigación y para ofrecer nuevas explicaciones. Estas explicaciones pueden provenir de distintas disci- plinas y niveles de análisis que van desde lo individual hasta lo plane- tario. Uno de sus objetivos es articular los saberes dispersos, es decir, las diferentes disciplinas académicas. Morín consideraba que el ser humano es al mismo tiempo individuo, sociedad y especie. Es intere- sante como estos dos autores —Borges y Morín— confluyen. Borges escribió de esta manera compleja e integradora. Podemos encontrar en sus cuentos diversos saberes y niveles de realidades. Por su parte Morín navega entre la ciencia y la no ciencia, pues considera que todo es inacabado, el conocimiento mismo es inacabado.
Es evidente que se necesitan incluir otras disciplinas para llegar a explicaciones complejas como lo propone Morín, pero al respecto se
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han hecho importantes investigaciones transdisciplinarias. Por men- cionar algunos ejemplos están las siguientes obras: Borges y los arque-
tipos. Interpretación de tres textos de El Aleph según la teoría junguia- na, escrita por Rosario Pérez Bernal. En esta obra se hace un análisis
desde la literatura (Borges) y desde la psicología profunda (Jung). Es atractiva la forma en la que se llega a la explicación a partir de los ar- quetipos encontrados en las obras de Borges. Otro ejemplo es Sirena
de Tule, un libro de poesía escrito por el sociólogo Jorge Arzate Salga-
do. Este libro emergió de una investigación sociológica y fue hecho poesía para hablar del mito en torno a la Tlanchana, un personaje fantástico y de gran importancia entre los habitantes de Toluca y Me- tepec. Como estos, existen muchos otros referentes, lo importante es reconocer que el camino multi y transdisciplinario es un camino que se enriquece y se nutre de lenguajes, explicaciones y complejidades.
En conclusión, este tipo de trabajos donde las distintas disciplinas o saberes se unen, lo único que hacen es enriquecer los análisis y brindan —en el caso de este estudio de Borges— distintos niveles de explicación que van del humanista al social y viceversa.
Bibliografía
BORGES, Jorge Luis (2012) El Aleph. Editorial DEBOLSILLO, México, D.F.
PÉREZ BERNAL, Rosario (2002) Borges y los arquetipos. Interpreta-
ción de tres textos de El Aleph según la teoría junguiana. Editorial
Plaza y Valdes, México, D.F.
MORÍN, Edgar (1999) Los siete saberes necesarios para la educación
del futuro. Editorial Santillana (publicado por la UNESCO), Pa-
rís, Francia.
GRINBERG, Miguel, Edgar Morín y el Pensamiento Complejo. Re- cuperado el 20 de octubre del 2013 de: http://www.buap.mx/ portal_pprd/work/sites/Direccion_de_Difusion_Cultural/re- sources/PDFContent/613/Complementario%201-Pensamien- to%20complejo.pdf