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Una fenomenología del lenguaje en Husserl

Un rastreo hacia la fundamentación de la Fenomenología del Lenguaje en la obra Investigaciones lógicas

A

ntecedentes

El lenguaje se ha establecido como un problema filosófico desde la época de la antigua Grecia, basta recordar el diálogo de Platón en donde se encuentra Sócrates conversando con Crátilo y Her- mógenes respecto a la exactitud de los nombres. En dicho diálogo reconocemos las dos primeras grandes posturas sobre el lenguaje: la teoría del nominalismo y la teoría del convencionalismo; a la primera le corresponde Crátilo, el cual postula que los nombres deben ser precisos por naturaleza, frente a la segunda tenemos a Hermógenes quien sostiene que la exactitud de los nombres de- pende únicamente de pacto, consenso y hábito. Mientras, Sócrates no corresponde con ninguna de las posturas, ya que se empeña en desacreditar al lenguaje como medio de acceso a la realidad, para él el lenguaje comparte similitud con las artes imitativas, cuya di- ferencia es que su último fin radica en la esencia de las cosas. No debemos perder de vista que este diálogo platónico no se realiza una conclusión tajante, al contrario la pregunta por el lenguaje queda acompañada por la cuestión de la esencia última de las cosas, esas cosas a las que identificamos como palabras.

Lo que este trabajo pretende alumbrar es precisamente esa bús- queda de la esencia última de las palabras, en esta ocasión bajo el cobijo de Edmund Husserl, filósofo alemán fundador de la fe- nomenología como una filosofía de las esencias de las vivencias. Conviene traer a la memoria que Husserl comienza su obra con la cuestión sobre la auténtica noción del número con la pretensión de fundamentar una noción epistemológica valida; es en el año de 1901 cuando sale a la luz Investigaciones lógicas, obra que no solo representa la revelación de la Fenomenología, sino que ade- más presenta un amplio y riguroso estudio sobre el problema de la

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significación, con el objeto de exponer una idealidad del lenguaje en aras de una lógica pura.

La fenomenología se presenta en esta obra como una ciencia ca- paz de fundamentar a todas las demás ciencias, puesto que se en- carga de comprender la esencia última a partir de las vivencias en tanto intencionalidad de la conciencia, es decir, la intencionalidad en Husserl señala la propiedad de la conciencia para referirse a algo externo en la vivencia. Dentro de la conciencia es indispensable la intencionalidad, pues es solo esta la que aprehende al referente, las vivencias en toda ocasión se refieren al exterior, pues en el exterior son indicados los objetos y los sucesos, que son objetos intencio- nales —actos—, aquellos que la conciencia percibe y significa. Lo que nos lleva a la contemplación del mundo bajo dos conceptos: noesis (acto intencional de intelección) como la conciencia y noe- ma (pensamiento como contenido objetivo del pensar) como el objeto físico, unidos precisamente por labor del conocimiento, es decir que:

Las expresiones y sus intenciones comunicativas se miden […] en el nexo del pensar y del conocimiento no solo por las intui- ciones —me refiero a los fenómenos de la sensibilidad externa e interna —, sino también por las distintas formas intelectuales, por las cuales los objetos meramente intuidos se convierten en objetos definidos con arreglo al entendimiento y referidos unos con otros. Es en este punto donde Husserl se detendrá a considerar el papel del lenguaje como mediador entre noesis y noema, abriendo paso al concepto de significación, como acto intencional de la concien- cia hacia la realidad, allí donde la conciencia hace de la realidad algo que significar.

Enunciado problemático

El presente trabajo de investigación tiene como objetivo exa- minar el aporte filosófico de Edmund Husserl a través de la pro- puesta expuesta en la obra Investigaciones lógicas (Logish Untersu-

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Este examen plantea exponer cómo se desarrolla el problema de la significación de los signos, a partir de la intencionalidad de la conciencia como fundamento esencial de la significación.

De esta manera, esta investigación se delimita en Investigaciones

lógicas, donde se expone el primer acercamiento que Husserl con-

templa respecto al problema de la significación; se ve al lenguaje desde la fenomenología, es decir, se encontrará a la expresión lingüística como objeto de estudio de la fenomenología puesto que en Investigaciones Lógicas Husserl desarrolla una conceptua- lización lógica del signo y de la significación, con el propósito de esclarecer la esencia última del signo, del cual se deduce la expresión como un signo significativo, el cual la contiene como consecuencia de una conciencia intencional adquirida desde una vivencia. Pretendo realizar un aporte al estudio del lenguaje des- de una visión fenomenológica.

La preocupación de la fenomenología sobre la esencia última o la primera noción evidentemente toma en cuenta, y con com- pleta seriedad, a las vivencias, que, como ya mencioné, son fenó- menos de la experiencia consciente e interna. Estos comienzan necesariamente en el discurso lógico, en el lenguaje. Es a través del estudio del lenguaje, con sus objetos (proposiciones), que la lógica trabaja con claridad y evita las distorsiones. La fenomeno- logía del lenguaje no se reduce a una gramática.

El lenguaje no se queda limitado a ser solo una herramienta que permite al hombre expresar sus pensamientos a otros que sean capaces de entenderlos, existen aspectos psíquicos en el lenguaje que coexisten ante su formación; recordemos a dos co- rrientes base del estudio del lenguaje: la Filosofía Analítica y la Lingüística.

La Filosofía Analítica presenta estudios delimitados finamente por los objetos de la lógica, las proposiciones apofánticas. Esta corriente filosófica nos presenta una forma de estudiar al len- guaje clara, argumentativa y completamente rígida, donde el lenguaje se torna sistemático y descriptivo; entre sus principales

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representantes encontramos a Gottlob Frege, Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein; de ellos podemos rescatar que el lenguaje y la realidad comparten exactamente la misma estructura, lo que concluye con una perfección del lenguaje, ya que se limita a des- cribir al mundo de una manera precisa y concreta.

La Lingüística presenta estudios enfocados al lenguaje en su uso cotidiano y espontáneo, ya que se encarga de delimitarlo por medio de su carácter histórico y semiótico; entre sus principales representantes encontramos a Noam Chomsky y Ferdinand de Saussure, de los que podemos rescatar su concepción de lenguaje como un sistema que tiene un uso práctico, utiliza al signo lin- güístico para reconocer el papel del significado y del significante. La Filosofía Analítica tiene como fin el estudio del lenguaje por medio de la lógica, la Lingüística convierte al lenguaje como su principal objeto de estudio a través de la lengua y el habla. La Fenomenología del Lenguaje se detendrá frente estas dos grandes corrientes para proponer una estructura lógica, la cual se moldee a las significaciones. Para Husserl la lógica debe ser concebida como una “analítica formal de la verdad a una teoría de la verdad en general […] que no es otra cosa que la fenomenología misma”. Esto indica la necesidad de convertir al análisis subjetivo en una elucidación última de unidad teorética, tomando como base a la lógica pura.

Es cierto que en el lenguaje se hace presente una construcción que conlleva no solo la historia de un pueblo, sino también una historia personal; esta construcción no es más que el conglome- rado de complejos, cada hombre tiene un lenguaje propio y dis- tinto al de los demás y esto es porque cada uno elabora, como ser intencional, sus propios signos y significados.

Justificación

Continuando con lo anterior, el interés de este trabajo se en- cuentra centrado en la objetividad del lenguaje que, en Investiga-

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lenguaje por nada debe ser confundida con una objetividad positiva, sino como la intelección de la esencia de los modos cognoscitivos, que entran en juego cuando se llevan a cabo esas proposiciones y se les da esas aplicaciones idealmente posibles; así como también a la intelección de los actos que dan sentido y validez a objetivos, actos que conformemente a la esencia se constituyen con dichos modos cognoscitivos.

La objetividad se verá sustentada en la significación fenome- nológica, cuestión completamente ligada a un examen crítico de la esencia del lenguaje por medio de los signos y significa- dos.

El signo es aquello que produce en el entendimiento una idea de algo, los signos no solo requieren atrapar la atención de un ser pensante, necesitan verterla hacia un objeto distinto. El signo en toda ocasión hace referencia a una serie de fenóme- nos psíquicos, lo que quiere decir que a cada imagen le corres- ponde otra. Sin embargo, afirmar que el lenguaje es solo una convención de un sistema ordenado de signos no puede estar más alejado de la realidad. En la fenomenología husserliana es latente la distinción entre los signos simples o indicativos y los signos complejos o significativos.

El signo indicativo es simplemente una señal de algo para un ser pensante, esta señal cumple con las características para colocarse como función intelectiva, se limita a mostrar algo.

Pensemos en un lenguaje idealmente lógico cuyo funcio- namiento se limite al uso de los signos indicativos, es decir, que se apegue con necedad a designar un término frente a un concepto, sin oportunidad de equivocidad, tal como lo propo- ne la Filosofía Analítica. El lenguaje se reduciría a un rígido instrumento lógico, perdería en el proceso la subjetividad hu- mana que lo caracteriza. Incluso reduciríamos la función del lenguaje a un simple designar y señalar, nombrar. En el signo indicativo cumple con dos pasos, primero atrae la atención, después la repele.

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De esta manera, Husserl entiende que “Los signos [indicativos] no expresan nada, a no ser que además de la función indicativa, cumplan con una función significativa”

Un ejemplo que me parece pertinente es una escena de Cien

años de soledad, de García Márquez, cuando en Macondo se

sufría de una epidemia de insomnio cuya consecuencia a largo plazo era la pérdida de la memoria; el pueblo recurrió entonces a elaborar letreros donde indicaban el nombre de cada objeto para no olvidar cómo se llamaban. En la mesa, colocaban un letrero que decía “mesa”; así ocurrió con cada cosa. Después de transcurrir más tiempo se olvidaron de la función de los objetos y se elaboran otros letreros, pero esta vez indicaban la función que cumplía cada objeto: “la mesa es donde se sirve la comida.” Al decir que la palabra mesa señala al objeto mesa, encontramos

a los signos indicativos, mientras que otorgarle al signo mesa la propiedad de ser el lugar donde se sirve la comida, lo convierte en un signo de significación.

El signo significativo no es simplemente una señal de algo para un ser pensante, sin embargo, el significar siempre está unido con cierta proporción de señal, “todo signo es signo de algo; pero no todo signo tiene una significación, un “sentido”, que esté “ex- presado” por el signo” . En este caso los signos significativos se refieren a demostrar algo, consecuencia propia de la auténtica deducción, fundamentación y reflexión.

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Las palabras tienen el rol más importante en el lenguaje, pero no deben ser consideradas como signos, ya que en el uso de las palabras, estas no se separan nunca de su significación, lo que quiere decir que las palabras no son consideradas como objetos, sino como significación. Un ejemplo es la oración “la casa es llana”, no obtenemos como interpretación que la palabra casa es palabra llana, antes entenderemos que la casa es de un solo piso.

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Dentro de la fenomenología se puede resumir que uno efec- tivamente percibe el signo y así piensa en otra cosa, por lo que siempre cumple un lugar bivalente, lo que el signo es como tal y lo que es señalado por el signo, mientras que en la significación la palabra se hace solo un medio de entendimiento de dicha sig- nificación.

Hasta el momento hemos aludido a un esbozo de lo que es la significación, sin embargo, la esencia propia de la significa- ción no se encuentra en la vivencia que otorga la significación, sino que radica en su contenido, un contenido de la vivencia de significación en sentido ideal, es decir, una vivencia contempla contenidos y “a estos pertenecen, […] los elementos sensibles de la vivencia, los fenómenos verbales en sus contenidos puramente visuales, acústicos, motores y así mismo los actos de la interpreta- ción objetiva, que ordena las palabras en espacio y tiempo (sic)”. El contenido de las vivencias es continuamente cambiante de hombre a hombre, e incluso cambia conforme al estado anímico de un mismo hombre. Cuando escuchamos una palabra compar- timos una referencia, pero esta referencia se encuentra envuelta en una intención significativa individual, lo que nos dice que frente a la palabra manzana, todos recurramos a una fruta, cada una completamente diferente a las demás representaciones men- tales de manzana. Esto es el contenido fenomenológico de una vivencia de significación.

Posición del discurso

Desde la perspectiva fenomenológica, Husserl en Investigacio-

nes lógicas presenta un aporte específico para acercarse al lenguaje.

La fenomenología debe colocar un elemento en común frente a los elementos variables de contenido en una significación, con esto se pretende acercar a la esencia aquel carácter que permane- ce siempre igual, la significación. La idealidad de la significación no se presenta en un sentido normativo, lo que pretende es elegir la convicción teorética por encima de lo subjetivo, ya que este

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es el camino ideal hacia la fundamentación de la comprensión lógica.

En este punto es necesario señalar el carácter metódico de la fenomenología, así como rescatar la seriedad al considerar a las vivencias fenómenos de la experiencia interna, y su origen en el lenguaje. El quehacer de una fenomenología del lenguaje es po- ner entre paréntesis al mundo exterior e interior, para dedicarse al más puro empirismo; aquel que busca las esencias desde la ex- periencia interna, dentro de cada fenómeno. No está de más de- signar la diferencia entre la fenomenología del lenguaje y la lin- güística, la primera ve al lenguaje como una realidad del presente, tal y como es en su uso normal, mientras que la segunda observa al lenguaje desde su devenir histórico. En resumen, para Husserl el “significar es fundamentalmente un ‘apuntar’, un ‘dirigirse a’ un objeto o situación objetiva.” Este significar solo se encuentra realizado cuando se está concluido un acercamiento fenomenoló- gico y se mantiene presente un ideal de la significación.

Objetivos

Objetivo General

Establecer las bases de la Fenomenología del Lenguaje a partir del estudio de los conceptos signo y significación en Investigacio-

nes lógicas, de Edmund Husserl.

Objetivos Específicos

Esbozar el término Fenomenología en Investigaciones Lógicas. Definir al signo y a la significación como elementos lingüísti- cos desde la Fenomenología.

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Temario tentativo

Capítulo 1. Fenomenología 1.1 ¿Qué es la fenomenología? 1.1.1 Husserl, vida y obra.

Se abordará el contexto en el que Husserl desarrolló su trabajo filosófico, así como se enumerará un breve resumen de sus obras.

1.1.2 Investigaciones lógicas.

Se explicará el contenido general del texto.

1.1.3 El concepto de fenomenología en Investigaciones lógicas Se delimitará cuál es el concepto específico de la fenomenolo- gía que Husserl propone en el texto.

Capítulo 2. Signo y significación. 2.1 Signo.

Se desarrollará detenidamente qué es el signo, los tipos de sig- nos y la importancia del signo para la fenomenología en el texto base.

2.2 Significación.

Se desplegará detalladamente qué es la significación y cuál es su rol dentro la fenomenología.

Capítulo 3. La Fenomenología del Lenguaje como aporte lin- güístico.

3.1 Definición de la Fenomenología del Lenguaje

A partir de los conceptos desarrollados se explicará cómo la fenomenología se presenta como un análisis lingüístico.

3.2 Aportes de la Fenomenología del Lenguaje.

Se enunciarán las principales contribuciones de la fenomenolo- gía hacia el estudio del lenguaje.

Conclusiones Bibliografía

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