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DESCRIPCION DE LOS ITINERARIOS FORMATIVOS EN LA VIDA DE LA IGLESIA

1. Itinerarios fundamentales en la vida de la Iglesia

Antes de mirar los elementos que constituyen los itinerarios concretos en la vida cotidiana es indispensable descubrir cuales son los grandes itinerarios en la vida de la Iglesia. Se trata de aquellos itinerarios educativos que la iglesia ha hecho suyos y son modelos a inspirarse para delinear itinerarios parciales; a estos itinerarios fundamentales se aproxima la santidad popular del cristiano. Martini destaca cuatro grandes caminos, los llama elementos conductores: “La Palabra de Dios, la economía sacramental, la moral”, con sus virtudes teologales y morales: “De estos grandes pilares nace el instrumento de educación permanente que es el itinerario del año litúrgico”.1

a) La Palabra de Dios “registra auténticamente la actividad de Dios educador para con su pueblo”.2 El recuerdo de los antiguos caminos por los que transitó Israel es útil para orientarnos hacia el futuro. La Escritura nos abre a descubrir cómo los caminos de Dios son diversos y múltiples. A veces mediante la meditación sobre lo creado y la obstinación del hombre –en Génesis 1-11 y en los Salmos–, a veces mediante los anuncios y denuncias de los profetas, a veces a través del llamado a la observancia de la ley –en Éxodo, Levítico y Deuteronomio, o también haciendo descubrir, mediante la reflexión sapiencial sobre el sentido de la existencia cotidiana –en los libros sapienciales–. En esta diversidad de historias tan distintas la Escritura nos hace ver

1 C. M. MARTINI, Itinerarios educativos, 16. 2 Ibid., 8.

cómo a través de tantos caminos diversos hay un mismo Espíritu que nos encamina en la amistad con Dios.3

En relación a los evangelios Martini presenta una original hipótesis de trabajo, desarrollada en su obra Iniciación cristiana y teología fundamental.4 Esta intuición consiste en presentar los cuatro evangelios en su conjunto como modelo de itinerario educativo. Propone leerlos en un orden que acompaña el camino del cristiano desde la etapa del catecumenado hasta la madurez de la existencia cristiana. Así, Marcos sería el evangelio del cristiano que se inicia en el camino de la fe; Mateo sería el evangelio del catequista que ayuda a insertar al nuevo bautizado en la vida de la comunidad; Lucas sería el evangelio del evangelizador, que ayuda a formar comunicadores de la fe y personas capaces de vivir la fe en circunstancias adversas; finalmente Juan sería el evangelio del cristiano maduro contemplativo, que expresa la visión esa vida en Cristo que alcanza el que ya ha recorrido los itinerarios precedentes y se prepara a asumir responsabilidades permanentes en el ámbito de la comunidad, como ser el presbiterado o el matrimonio. De esta manera el autor intenta mostrar que hay una conciencia de madurez cristiana progresiva en los textos bíblicos sobre la iglesia primitiva; para él se evidencia una progresión en el tipo de oración, en la experiencia sacramental, en el compromiso con la historia, en la comprensión sapiencial de la vida.

b) La economía sacramental.5 Es la actualización por excelencia del itinerario educativo que Dios ha hecho culminar en la Pascua de su Hijo. Cada uno de los sacramentos se nos ofrecen como el signo del misterio pascual del Señor en las varias etapas del hombre peregrino en el mundo. El itinerario sacramental, con cierta analogía con el crecimiento humano, hace presente el misterio pascual de Cristo, a través de un inicio fundante (bautismo), una meta (la eucaristía), y unas etapas (los demás sacramentos). Por este itinerario sacramental, Dios sana las heridas del pecado y la enfermedad, capacita para la misión, inserta más profundamente en la familia eclesial.

c) De la comunión con la Trinidad nace la vida teologal (fe, esperanza, caridad); de esta vida teologal reciben inspiración, motivación y guía las virtudes llamadas morales (o cardinales).6

3 Ibid., 9.

4 C. M. MARTINI, "Iniciación cristiana y teología fundamental. Reflexión sobre las etapas de madurez

cristiana en la Iglesia primitiva", en: RENÉ LATOURELLE -G.O'COLLINS (ed.), Problemas y perspectivas de teología fundamental, Salamanca, Sígueme, 1982, 95-102.

5 C. M. MARTINI, Itinerarios educativos, 17-19. 6 Ibid., 20-21.

En el itinerario educativo del bautizado, la fe, la esperanza y la caridad representan la comunión divina que hay que manifestar hasta la plenitud del hombre interior; la fortaleza, la justicia, la templanza y la prudencia significan la verdad humana, la autenticidad histórico-mundana, en la que esta manifestación viene a realizarse.

Gracias a las virtudes teologales el creyente se inserta en la vida de Dios y el dinamismo divino se hace presente en la vida del hombre; gracias a las virtudes cardinales, la propia vida se inserta de una manera adulta y equilibrada en el devenir del tiempo. Sin virtudes teologales, no hay vida eterna, y sin virtudes cardinales no hay vida auténticamente humanizante según el diseño de Dios.

Articulando estos elementos contamos con el año litúrgico como el gran instrumento de educación popular y permanente, por el que la Iglesia actualiza y hace presente la riqueza de la Palabra, la fuerza de los sacramentos y la exhortación a una vida según las virtudes teologales y morales en cada fiel.

“El año litúrgico es la escuela para llegar a ser discípulos, ámbito en el que se aprende y se vive progresivamente la posibilidad del seguimiento de Cristo. En esta luz, la aportación del Leccionario festivo y ferial revela todo su significado: en la escuela de la Palabra se aprende el arte de hacerse seguidores del Maestro”.7

El año litúrgico es la fuente natural de vida espiritual.

“Para quien finalmente “participa” en la acción ritual de una manera activa y consciente, esta acción se configura como fuente natural de la experiencia espiritual… La primera y verdadera escuela de espiritualidad cada uno la tiene dentro de sí mismo cuando celebra el misterio de Cristo en comunión con el ritmo del año litúrgico”.8

Como verdadera escuela de espiritualidad y de discipulado, ha sabido conjugar “la pedagogía bíblica con el camino sacramental, y los ejemplos de virtudes cristianas de los santos”.9 Es un verdadero medio de educación popular para la vida de la fe.