Buenos Aires, 28/9/
2. Los itinerarios formativos en Aparecida
11. Así es, el tema de los itinerarios, ¿cómo se fue dando? ¿Hubo tensiones? Yo busqué si en el tiempo previo hubo seminarios sobre el tema, y según me decía Andrés Stanovnick, no hubo ningún seminario específico sobre formación.
Sí; ¿y Sobre espiritualidad?
No lo encontré en Internet.
Hay muchos libros sobre los seminarios previos. Hubo sobre María, sobre cultura, sobre misión, hubo sobre un montón de temas… Yo diría que el capítulo VI, dedicado al itinerario espiritual y formativo de los discípulos misioneros, debe verse dentro de la segunda parte del Documento. Ésta trata sobre “La vida de Cristo en los discípulos misioneros”. Esa parte sigue este esquema: cap. III, la alegría (de ser) discípulos misioneros; IV: la vocación a la santidad; V: la comunión eclesial; VI: el itinerario espiritual y formativo. Es novedoso y valioso que haya un capítulo para desarrollar la espiritualidad y la formación. Es una novedad frente a documentos anteriores y responde bien al tema “discípulos misioneros”. Porque hay que pensar cómo se desarrolla la vida, cómo el discípulo va creciendo en su vocación y en su disponibilidad para la misión. Entonces es coherente con el tema y es una novedad frente a las conferencias anteriores.
¿La espiritualidad estaría marcada en el capítulo IV sobre la vocación?
Ya está ahí, y antes, ya está en el capítulo I, porque allí está la oración de bendición por ser discípulos misioneros de Cristo, que lleva a una acción de gracias. Es un himno de acción de gracias al estilo del himno de Efesios 1. Reconoce el don de Jesucristo y la alegría de encontrarlo, de conocerlo, de darlo a conocer, de evangelizar. La espiritualidad también está en el capítulo III, porque ahí es la vocación del discípulo misionero en torno al evangelio, a la buena nueva, a Cristo como buena nueva de salvación. Está en el capítulo IV como la espiritualidad del seguimiento, como configuración con el Maestro, como vida en el Espíritu, y también como anuncio del
Reino de Dios y como envío para anunciar el Reino del Padre. La espiritualidad discipular y misionera está en varios capítulos.
Por cierto, está en el capítulo VI. Ahora bien, por eso no deja de estar en el cap. V, porque la espiritualidad es eclesial, la vida discipular y misionera es eclesial y comunitaria. Después está desarrollada en el capítulo VI, como señala su título El cap. VI tiene 4 partes: está el aspecto de la espiritualidad (6.1): el encuentro con Cristo y los lugares de encuentro; está el tema de los procesos de formación en general, con criterios generales: ahí está el fundamento de los distintos itinerarios, porque son muchos, no es sólo la catequesis un itinerario; hay muchos itinerarios dentro de la vocación discipular misionera (6.2).
A mí me llamaba mucho la atención cómo el Card. Martini marcaba el año litúrgico como una fuente de itinerarios: una escuela popular y permanente.
Por cierto. En el cap. VI también está el particular itinerario de la catequesis (6.3) y luego el tema de los lugares de formación (6.4), que va de las familias a las universidades.
12. ¿Qué podemos decir de esto? Primero, en Aparecida la categoría “lugares” tiene un sentido analógico y polivalente. En el cap. V son “lugares de comunión”.
Como la diócesis, la parroquia, etc.
Eso. Luego, en el Cap. VI están los “lugares de encuentro con Cristo” (6.1.2) que se continúa en los otros, porque Cristo se encuentra en la Palabra, en la lectio divina, en la oración, en la Reconciliación, en la Eucaristía, en la piedad popular, en María, en los apóstoles y santos, en los mártires, en los hermanos, en los pobres. Hay muchos lugares de encuentro con Cristo presente, por su Espíritu, en la Iglesia y en el mundo.
Luego está como “lugares de formación” en 6.4. Es otro sentido de la voz “lugares”.
Y había otro lugar que no recuerdo ahora, no sé si eran los lugares de misión, pero no está así, como lugares especiales de misión. Tampoco es, estrictamente, el tema de los rostros sufrientes de Cristo, que es otro “lugar” donde está Cristo presente, pero que es desarrollado como “rostros sufrientes” en el capitulo VIII (8.6).
13. Bueno, acerca del cap. VI: es el capítulo más largo. Va del 240 al 346. Tiene 107 números, es muy largo. Y no se supo bien como cortarlo.
¿La catequesis parece una inclusión, no?
Porque la catequesis estaba ahí y es lógico que esté dentro de los itinerarios formativos. Si la catequesis no es formación, ¿qué es formación? Pero, digamos, hay varios problemas estructurales de ese capítulo y a mí no me tocó estar allí. originalmente, el texto de Aparecida fue pensado con tres grandes partes, después quedaron dos capítulos en la primera, cuatro en la segunda y cuatro en la tercera, pero, originalmente, la tercera parte no tenía cuatro capítulos. Algunos de ellos se fueron desprendiendo de otros textos más extensos, que se fueron abriendo y así se fueron concretando y enriqueciendo. En este [el VI]… hubo que desglosar lo que estaba ya en los caps. IV y V, o sea, hacer dos subcapítulos ahí, y, además, los caps. III y I originalmente estaban juntos, eran parte de un mismo texto. Venía el II, que era el primero, como mirada a la realidad, después venían los que son el I y el III juntos, y se eso dividió para poner primero la alegría por el don…
…y quién es el que mira
…quién es el que mira; eso es importante, el sujeto. Los capítulos I y II indican quien es el que mirada y en que consiste su mirada a la realidad. Luego se dividieron los caps. IV y V dentro de la segunda parte. En el V se pusieron los “lugares” de comunión,
que en fondo son comunidades y vocaciones específicas, o sea 5.2, lugares de comunión, ¿qué son? son comunidades: diócesis, parroquias… está hablando de comunidades, con la palabra “lugares”, y 5.3 sería más bien los miembros de la iglesia, agentes de evangelización, los distintos tipos de discípulos, por eso se llama “discípulos misioneros con vocaciones específicas”. Una idea mía fue que a cada uno de los estados de vida eclesial o discipular-misionera le pusiéramos discípulos misioneros de un título cristológico que lo identificara especialmente: somos sacerdotes [discípulos misioneros] de Jesús Buen Pastor… también aparece el título de Jesús servidor, luz del mundo, testigo del Padre.
14. El capítulo VI se fue agrandando paulatinamente. Era una unidad, pero no se supo cortar, y tuvo otro problema que es el siguiente: 6.1 tomó una importancia muy grande, que no lo tenía inicialmente, porque se dio importancia al tema de la espiritualidad.
Yo acá veía el documento de síntesis, está como en germen, pero no tiene nada del 6.1. De espiritualidad no tiene nada. Arranca con el proceso, ya directamente.
Es importante. Ahí hubo desplazamientos. Poner la piedad popular ahí es muy importante. Ella tiene un valor cristológico porque es un lugar de encuentro con Cristo.
15. Y después aparece 6.4 como “lugares de formación”, lo que trae una cierta duplicación de 5.2 –lugares de comunión-, Pero, me pregunto: ¿está bien verlo como lugar de comunión en un lado y lugar de formación en otro? Sí, sí. Se corría el peligro de duplicar algunas ideas, pero en ambos capítulos hay cosas originales que no están en el otro, porque la familia -yo pedí que estuviera allá, en los lugares de comunión, pero no está- es una comunidad eclesial, podría haber estado allá [5.2]; las parroquias está repetido, pequeñas comunidades eclesiales está repetido, movimientos está repetido; pero luego vienen otros “lugares de formación” de distintas cosas: seminarios y casas de formación: eso está en el cap. VI; están todos los centros educativos: eso allá no podía estar en V; si bien son comunidades eclesiales también, pero entran más propiamente como lugares de formación.
Bueno, todo esto me sirve para buscar acentos…
16. Después habría que ver si tenés preguntas precisas sobre números del cap. VI. A mí me parece muy bien que se estudie el VI-; veo que vos harías pie en 6.1 (“Espiritualidad trinitaria del encuentro con Jesucristo”) y en 6.2 (“El Proceso de formación”); y también en 6.3 (“Iniciación a la vida cristiana y catequesis permanente”).
No, en 6.3 no pensaba.
Pero estudiarías 6.4.2 (“Las parroquias”).
Claro, 6.4.2, que es muy cortito lo que dice; es lo que voy a explayar después en el trabajo de campo.
Pero supone el 5.2.2 porque ahí está la teología que funda lo siguiente. Y lo que sí te puedo decir es que para poder entender bien esto [6.4.2], hay que entender bien eso [5.2.2], y para entender bien esto, hay que entender que en el 5.2 el documento hace una opción. La opción es que la pequeña eclesiología que está en el 5.1 (“Llamados a vivir en comunión”) –básicamente la hice yo- quiere mostrar que la comunión es parte del discipulado. No había que hacer “otra” eclesiología sino que había que mostrar que se es discípulos misioneros en comunión; a mí lo que me preocupaba era que “discípulos” no expresa necesariamente la comunión entre sí sino que expresa la comunión con Cristo, por ser discípulos de Jesucristo, pero no expresa directamente la comunión de los discípulos entre sí, que somos “condiscípulos”, somos miembros de una comunidad de discípulos, o de una familia de discípulos, no lo expresa en cuanto tal. Puede estar
yuxtapuesto, uno, otro, otro, somos muchos discípulos. La pequeña eclesiología del cap. V muestra que el discipulado se realiza en la comunión eclesial.
Claro, la pastoral orgánica no aparece clara…
La inter-comunión no salía de ahí, entonces había que mostrar la comunión porque la iglesia es una comunidad de discípulos y la pastoral nace del hecho de que la iglesia es una comunión. Entonces ¿dónde se realiza esa comunión? Ahí es clave el número 164: fíjate que es la mediación entre la eclesiología y lo que viene después. Dice: “La vida en comunidad es esencial a la vocación cristiana. El discipulado y la misión siempre suponen la pertenencia a una comunidad” (164).
Se retoma la idea de que “Dios no quiso salvarnos aisladamente sino formando un Pueblo” (LG 9). Aparecida comenta:“Este es un aspecto que distingue la vivencia de la vocación cristiana de un simple sentimiento religioso individual. Por eso la experiencia de fe siempre se vive en una Iglesia Particular (164).
Y entonces pasa de la Iglesia comunión, en general, a la eclesiología de la iglesia particular diocesana. Y el 164 se debe leer [seguido del] 166: “La Iglesia particular es totalmente Iglesia, pero no es toda la Iglesia” (166)
Esa es una frase mía, que digo en las clases de eclesiología, que a la vez saqué de otro. La diócesis es totalmente iglesia. La Diócesis tiene todos los elementos de la eclesialidad, como dice Christus Dominus 14. La iglesia particular no es toda la iglesia porque está en comunión con otras iglesias particulares y con la iglesia de Roma; y además está en la comunión católica que se desarrolla en el espacio y en el tiempo. Pero una diócesis es “la” Iglesia en una particularidad, por eso la frase siguiente: “Es la realización concreta del misterio de la Iglesia Universal en un determinado lugar y tiempo (166)”. Y ¿por qué esto está acá? Porque se hizo la opción de seguir este orden: 5.2.1 diócesis; 5.2.2 parroquia; 5.2.3 comunidades eclesiales y pequeñas comunidades; y ahí aparecen los movimientos. Ahí primó un argumento eclesiológico: “La” Iglesia “es” la iglesia particular. Como decían H. de Lubac e Y. Congar, hay un mutua inhesión, entre la Iglesia Universal y la particular, una “es” la otra, si bien hay cosas que la distinguen. Es la iglesia particular la que crea la parroquia, no es la diócesis una suma de parroquias; la iglesia particular crea las parroquias; la parroquia es una comunidad en la iglesia particular diocesana, y es la iglesia particular el sujeto de la pastoral orgánica, en ella se tienen que integrar las parroquias, los colegios, las comunidades, los movimientos. Lo dice claramente el n. 168 sobre la diócesis y el 169: “Ella debe impulsar y conducir una acción pastoral orgánica”, y ahí entran todos los carismas y grupos. En caso contrario, se debilita el perfil de la iglesia particular y de la pastoral orgánica. Entonces, ahí hubo una decisión conforme con una buena eclesiología, con muy buenas consecuencias pastorales. Entonces el cap. VI debe ser leído a partir del cap. V. La eclesiología que sustenta el cap. VI es la que está en el V: en el 5.1 y en el 5.2. Los lugares de la formación deben ser vistos desde los lugares de la comunión.
Me da un panorama bárbaro para ver dónde poner los acentos.
Desde la eclesiología, la formación debe ser para todos los bautizados según la propia modalidad, lo que no se identifica con un solo método; la formación debe ser siempre en la comunión de la Iglesia, porque el Pueblo de Dios es “lugar” de la comunión formativa del discipulado, etc. ¿Los santuarios son lugar de formación? Sí, suo modo;
¿las parroquias son lugares de formación? Sí, suo modo. ¿Las escuelas son lugares de formación? Sí, suo modo. ¿Cada comunidad y cada familia son lugares de formación? Sí, suo modo. La formación discipular y misionera de los laicos se da en los distintos lugares de comunión eclesial.