E
l conocimiento siempre ha sido una herramienta para redes- cubrir la cotidianidad y cambiar el modo de observar y analizar el entorno; el saber nos ha llevado a diferentes caminos tanto como negativos y positivos pero hemos analizado el pasado para op- timizar la información en la actualidad. Resulta fundamental hablar sobre la enseñanza de la fotografía en Ecuador: ¿estamos aptos los profesores y los estudiantes para tal desafío? ¿Qué medios usamos y como los utilizamos?No basta con señalar las falencias del sistema educativo, sino, más allá de enseñar fotografía, enseñar a razonar mediante fotos. En la historia de la fotografía hay numerosos avances tecnológicos que han afectado no solo al aparato que captura la imagen y a la concepción de ella, sino también a la enseñanza de esta disciplina. El estudio de años que significaron para algunos toda su vida, como Joseph Niepce, Henry Fox Talbot, Hippolyte Bayard, Frederick Scott
* Javier Fabricio Medina Villao (Guayaquil, Ecuador, 1983); Fotógrafo y docente.
Estudió en Buenos Aires, Argentina. Ha realizado exposiciones en diferentes países. Dedicado al campo artístico con experimentaciones en emulsiones vencidas y proce- sos propios de revelado; también en fotografía social y publicitaria. En la actualidad es gestor del proyecto Fotografía Estenopeica para Niños en Guayaquil.
Archer, Carl Zeiss y un sinnúmero más de personajes que faltan por nombrar, es un factor importante de entender, comprender y respetar; el proceso de investigar, experimentar y analizar resultados fue la base y la evolución de lo que conocemos ahora como fotografía; pasando por diferentes procesos químicos en emulsiones sensibles a la luz, cámaras fotográficas, ópticas, mecanismos de obturación, etc. (Michael R. Peres, 2007) hasta llegar a la fotografía digital, pero esta, ¿cómo influye en el aprendizaje del estudiante? ¿Los educadores la empleamos de una forma correcta para su aprovechamiento?
No se trata de crear un debate entre la fotografía digital y analógica, pues cada una cumple su función como tal y de excelente forma, pero sí es muy importante cómo los dos resultan diferentes al ser herra- mientas de aprendizaje.
Tomemos un ejemplo: un estudiante con un cámara analógica durante unas tomas no podrá determinar con exactitud el resultado de sus fotos, por lo cual creará con el tiempo de práctica una previsualización de la escena antes de tomar cada foto, a diferencia de un estudiante con una cámara digital, donde disparará y luego observará en su pantalla el resultado; esto, en cierto modo, es una dependencia directa del aparato.
Este detalle es importante, pues el estudiante debe pensar antes de la foto, tratar de encontrar detalles que puedan ayudar a su imagen y a anticiparse ante una acción que suceda ante el objetivo; se pue- de malinterpretar creyendo que con una cámara digital no se puede aprender a previsualizar; pero es mucho más tedioso y dificultoso que el estudiante maneje su ojo conectado a su cerebro y no a la máquina. Otra peculiaridad es los errores en lo analógico y digital respectiva- mente, donde el primero tiene un impacto mayor hacia el estudiante —por todo el proceso que involucra tener un resultado final desde el momento de hacer la toma fotográfica, hasta ir al laboratorio o revelar- lo uno mismo, terminando en una copia; el tiempo, esfuerzo y dinero que lleva a cabo para ver la foto y percatarse luego de que un error co- metido va a ser recordado por todo lo implicado—, muy distinto en una cámara digital, con la cual se observa una foto fallida o con percances en la comunicación: simplemente se la borra; el estudiante nunca tuvo la opción de aprender y corregir el error pues lo borró como si nunca hubiera existido.
Probablemente se dé a entender que la mejor herramienta es la analó- gica en el momento de enseñar fotografía, por lo planteado; pero no hay que radicalizar la situación, sino saber manejarla y procurar usar de la mejor manera las herramientas que se nos otorga en estos mo- mentos, y algo muy importante es el costo.
obvio que los costos del material y revelado complican la enseñanza; el poder de adquirir una cámara digital o analógica (rollo, revelado y copia) para la media de nuestra sociedad es alto. Solamente pueden aprender fotografía quienes tengan las posibilidades económicas y así es como esto complica el crecimiento de la comunidad fotográfica. Con este análisis comenzó un proyecto de fotografía estenopeica para niños y adolescentes (10 a 16 años) a cargo de Stephane Lusgarten y Javier Medina Villao, usando como lema: «Crear, fallar, y corregir». Desde el primer día de clases se plantea que al finalizar el curso pre- sentaremos una exposición de sus trabajos, otorgándoles un nuevo medio de expresión y de trasmisión cultural, utilizando el entorno del arte como sistema educativo, conociendo las problemáticas sociales y responsabilizando a cada uno sobre las posibilidades de cambiar las cosas. Uno antes de dar a conocer su opinión, debe analizar quién es, cómo es el entorno donde vivimos influye en nosotros, en qué nos di- ferenciamos del resto.
Así, se empieza solicitando al niño que exprese alguna idea que de- see materializar mediante fotos; para la segunda clase, se le presenta fotos parecidas o referentes a su idea (para esto se requiere una base de datos de material visual de gran cantidad y clasificarlo por temas, estéticas y épocas).
La posibilidad de que exista otra persona en otro lugar, tiempo o mis- ma época con algo que salió de su mente es chocante para ellos al prin- cipio, hasta desalentador, aunque se les indica que esa persona tiene otra edad, vive en otro lado, es artista o fotógrafo y demás detalles. Es otra persona, distinta, en diferentes aspectos a uno y quizá realizó una idea que no es nueva, pero el modo de plasmarlo es único porque es de él y cómo lo concibe es distinto a lo visto. Tras esta explicación, el niño se encuentra en un desafío de plasmar algo suyo sin buscar una idea exuberante, hasta llegar al punto de querer ver más fotos y se despierta
en él o ella un interés por su entorno, queriendo capturar todo con su cámara estenopeica.
Luego de ubicarlos en un espacio y tiempo real, se procede a otorgar a cada alumno el papel de creadores de su propia cámara; como si fuesen personajes históricos —antes mencionados— que con ideas básicas hicieron genialidades. Se les invita a que no solo vean la historia, sino de algún modo formen parte de ella y vivan con las limitaciones técnicas del dispositivo, entendiendo que no son obstáculos, sino es otro medio de captura en el que la tecnología nos simplifica la vida pero sin saber en qué y por qué en diferentes aspectos. En esta etapa se procura comprender cómo nuestra vida se encuentra ligada a artefactos, tales como vehículos, medios de comunicación, artículos del hogar, etc., y dependemos de ellos para llevar a cabo nuestro día a día —a veces sin
tener una noción de que antes existían otros aparatos parecidos más rústicos que cumplían su función—; el objetivo es comprender que se puede vivir sin tecnología e inclusive que podemos hacer fotos sin una cámara convencional.
Se los guía enfocándolos en la noción de trabajo, permitiéndoles ex- plorar el conocimiento no solo como idea, sino como ejemplo real y tangible, entendiendo la formación de la imagen en la cámara oscura —que es la base de la fotografía— y que nuestro ojo funciona igual, ana- lizando cómo el diafragma influye en la nitidez de la foto y, en el caso de su cámara, decidiendo el tamaño del estenopo que deseen y cómo este influye con el tiempo de exposición. Se explica que una serie debe tener un sentido formal, técnico o ambas para la comprensión de un público, etc.
De ningún modo se pretende formar fotógrafos a futuro, sino guiarlos hacia el uso del saber y la razón. Con esto se proporciona un criterio fundamentado para fortalecer su autoestima y demostrar que su capa- cidad es infinita en tanto la nutran en su vida. También el impulso de dicho proyecto es llevarlo a cabo con un presupuesto bajo, donde solo se necesitan cartones, latas, cintas, rollos de negativos por treinta me- tros, chasis, químicos de revelado de negativo, papel fotográfico, una ampliadora y un cuarto oscuro. Estos son los materiales necesarios que los chicos emplean para fabricar sus imágenes, pero es necesario el uso de cámaras digitales en clases para las prácticas y ejercicios, que consisten en juegos donde se dispone a cultivar la creatividad más que el manejo de un artefacto.
Con todo este esquema, se desarrolla el proyecto pero ¿qué realmen- te sucedió para tenerlo terminado? Tras diseñar una estructura y una diagramación de clases, no fue difícil explicar la teoría teniendo ma- terial audiovisual para clases teóricas y prácticas. El problema quizá fuimos nosotros los profesores que, en el camino, tuvimos que dejar la estructura planteada y reinventar clases acorde a las exigencias de los estudiantes —sin duda un desafío en el que exigir creatividad re- quería poseerla—. Por esta razón, este esquema nunca estará termina- do o a un punto de estarlo, porque siempre se transformara según los alumnos; no se puede crear originalidad en ellos cuando la docencia los trata como archivos para guardar información y no como personas individuales.
El producto final de todo este trabajo es una satisfacción para todos. Nosotros los profesores vemos resultados extraordinarios, como: retratos de 40 segundos de exposición sin estar movidas, unas ollas sucias en un comedor con una escala media de grises y detalles en luces y sombras, un oso en un sillón a contra luz, un autorretrato con doble exposición, un chico formando formas con su sombra e ingeniosas ideas que comunican y tienen un sentido; todo esto se lleva a cabo con una caja de cartón. Los estudiantes, en la exposición, explican el
funcionamiento de una cámara oscura, la manera de fabricar la cámara y el uso de esta enfatizando en detalles, como que no salga movida, contando el tiempo y que esté abierto totalmente el estenopo, etc. Unos hacen fotos usando una cámara digital con flashes de estudio y otros explican su trabajo, el porqué y cómo lo hicieron (obviamente algunos con miedo, pero seguros de lo que dicen). Las exposiciones se llevan a cabo con dos cámaras por estudiante y dos cámaras por grupo en clases. Ellos saben que disponen de las cámaras de clases para aprender su manejo y ver los diferentes resultados dependiendo del estenopo; luego, con la primera que es suya, se disponen a fotografiar lo que deseen en su casa, escuela, con sus amigos, etc. y la última cámara que ocupan les sirve para realizar su trabajo final.
Muchas veces, desde el principio, se obtiene fotos para la exposición, pero la evolución en cada uno es formidable; no por las fotos, sino por la libertad que tienen para realizarlas. Nuestro trabajo se ha desarrolla- do con estudiantes (de 10 a 12 años) de la escuela Fe y Alegría María Reina-Agua Viva, ubicada en Mapasingue Oeste, Guayaquil. Se logró tres exposiciones: una en la Alianza Francesa de Guayaquil Centro y otra en el Museo Presley Norton, y en un curso vacacional en el Centro Cultural La Ronda (niños de 10 a 16 años) en Quito, con su exposi- ción respectiva.
Este trabajo ha sido posible gracias a las ventas de fotos, realizando re- uniones y con presupuesto propio. Somos un grupo sin fines de lucro y estamos abiertos a cualquier sugerencia y ayuda para poder seguir adelante con el proyecto.
Los fotógrafos necesitan integrar a los jóvenes al mundo fotográfico, pero sin exigirles. Que sean ellos mismos quienes vayan deleitándose en aprender y si, por medio de la fotografía, terminan en otra rama artística, bienvenida sea tal decisión; no se necesitan muchos, sino buenos; pero para eso los que estamos adelantados en el campo debemos dejar un espacio con oportunidades sin condicionar y sin