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Historiador

El presente artículo es respaldado por fuentes primarias y secundarias, también presenta una alta carga de subjetividad por tratarse de la biblio- teca, un espacio ligado a la adolescencia y búsquedas en el campo lite- rario de quien escribe estas letras. El trabajo inicia con la fundación del

Templo del Saber –como la llamaba don Diego Echavarría– y termina

con la inauguración de la sede del Parque Obrero en el año 1987, que es también el inicio del posicionamiento de la biblioteca como el principal espacio cultural en el municipio de Itagüí, dignidad que conserva hasta el día de hoy.

Honor y gloria al libro

“Honor y gloria al libro”, el primer verso del himno de Itagüí, resalta la importancia de la llegada al municipio de un espacio dedicado al libro, su biblioteca, creada gracias al espíritu filantrópico de don Die- go Echavarría Misas y su esposa Benedikta Zur Nieden. La biblioteca abre sus puertas el 13 de mayo de 1945, en un edificio construido desde el primer adobe para el fin propuesto, fomentar la lectura, a la vez la música clásica, el dibujo, conferencias sobre diversos temas, concier- tos y teatro, en una frase, promover la cultura entre los habitantes de un Itagüí pequeño, que en la década del cuarenta era mayoritariamente campesino y con una población obrera en crecimiento y contaba con 6.843 habitantes, aproximadamente1. En palabras de Amantina Osorio,

la biblioteca fue el primer espacio del municipio dedicado a la recrea- ción del espíritu por medio de la lectura y demás actividades lúdicas y educativas2.

La materialización de un sueño

El sueño de los Echavarría- Zur Nieden empieza a concretarse a partir del año 1944 cuando don Luis Mejía vende a don Diego el lote en el cual se construiría la biblioteca. El estilo arquitectónico elegido por la pareja fue el gótico-español, tipo templo, pero de la cultura, como solía decir don Diego. Al momento de la inauguración, la biblioteca contaba con unos 5.000 libros, múltiples curiosidades bibliográficas y algunas ediciones especiales del Quijote de la Mancha, también de la obra de Francisco de Quevedo y una colección amplia de libros dedicados al libertador Simón Bolívar.

1 Hoyos, Mauricio y Molina, Ángela María. Historia de Itagüí. Medellín: Ediciones Gráficas Ltda. 1994, pág. 221.

2 Osorio Ramírez, María Amantina. Itagüí - Historia Social y Cultural 1831-2018. Medellín: Corporación Ciudad. 2018, pág. 49.

Fuera del “honor y gloria al libro” que marcó una época en Itagüí, está el templo del saber en sí, la edificación, que es un bien patrimonial para los itagüiseños, donde se guardan los documentos de la primera centu- ria hasta el día 24 de diciembre de 2031, fecha del segundo centenario, por lo que representa ese edificio. Es deber de la comunidad cuidarlo y exigir la protección por parte del estado local. En sus paredes internas se encuentran una serie de óleos de episodios del Quijote, copia de las ilustraciones de Gustavo Doré, que por su tamaño no pueden ser exhi- bidas en otro espacio diferente al de la biblioteca, también retratos de Miguel de Cervantes, Francisco de Quevedo y los próceres de la inde- pendencia nacional3.

Biblioteca o museo

Frontis de la Biblioteca de Itagüí Diego Echavarría Misas, 1982. Archivo fotográfico Jorge Morales

3 Correa, Jorge Iván y Rúa, Juan Esteban. Biblioteca de Itagüí - Entorno y benefactores. Medellín: Editorial Vieco S.A.S. 2014, pág. 12.

Por más de cuarenta años, desde la fundación hasta la inauguración de la nueva sede en el sector del parque Obrero, por el año 1987, la bi- blioteca funcionó con un reducido número de libros, mayoritariamente de consulta estudiantil y los clásicos de la literatura más renombrados, editados en modestas ediciones. El fondo de la biblioteca era restringi- do al gran público local, no se tenía la oportunidad de tocar esas bellas ediciones y leer algunas páginas buscando amarres que permitieran la continuación de esas lecturas, los jóvenes inquietos miraban libros raros y pulcros como si fueran piezas de museo. La mejor descripción de la situación comentada la hizo doña Marina Viana, directora de la biblio- teca en la época del cambio de sede, cuando escribió: “En esos comien- zos la biblioteca era únicamente un depósito de libros donde solo tenían acceso algunos privilegiados y además era una institución consagrada a la conservación de los libros, haciendo el papel de museo”4.

Con el cambio de sede se inicia también la apropiación de los habitantes del municipio por ese espacio de estudio consagrado desde la fundación en templo del saber, se democratiza el derecho a tomar una primera edición de un clásico de la literatura universal y tocarlo, admirarlo desde la forma, calidad de la edición y de las ilustraciones, con ojos de bibliófilo e iniciar la lectura, con los riegos que esta situación conlleva para la biblioteca, podían dañar los libros, mutilarlos, rayarlos o lo peor, robarlos.

La crisis económica, una oportunidad para trascender

Doña Marina Viana relata la manera como la junta directiva de la bi- blioteca supera la crisis económica del año 1983, logrando el apoyo de la administración municipal en el propósito de mantener sus puertas abiertas al público estudiantil y lectores en general. La crisis se gene- 4 Viana, Marina. En: Itagüí en sus 160 años 1831-1991. Centro de Historia. Itagüí 1992, pág. 8.

ró cuando los fondos representados en acciones, que había destinado don Diego para el mantenimiento de su templo del saber, se desvalori- zaban causando la ausencia de dividendos suficientes, manifestándose después del proceso de quiebra del sector textil y el debilitamiento de las grandes empresas productoras de telas como Coltejer, Fabricato y Tejicóndor.

Doña Benedikta, que había planteado desde el año 1974 la necesidad de la ampliación, retoma dicho propósito en plena crisis, se entera por me- dio de la señora Ligia Pimienta de un lote propiedad del municipio en el sector del parque Obrero que podría ser cedido por la administración por medio de un comodato y de esa manera lograr ampliar la planta físi- ca de la biblioteca, ofreciendo otros servicios complementarios a la sala de lectura. El área del terreno era de 621 metros cuadrados. La junta, con la ayuda de la Sociedad de Mejoras Públicas, inicia la gestión para lograr el apoyo de la alcaldía y el concejo municipal en un proyecto de ampliación de la biblioteca, obra que requería el municipio que para esa época contaba con una población cercana a los 137.623 habitantes5.

Después del éxito en la diligencia, se firma el día 8 de junio de 1984 un comodato por treinta años entre la alcaldía y la biblioteca. De inmediato se inicia la gestión departamental con la Secretaría de Obras Públicas para solicitar la donación de los planos. Con estos debidamente elabo- rados se empieza la construcción. Según el presupuesto del arquitecto constructor Álvaro Echavarría Valles ascendería a 22.000.000 millones de pesos; la obra se inicia el día 23 de abril de 1986 con el 50% del valor total de la obra, lo restante debía ser gestionado entre el sector industrial y la administración municipal, esta última termina aprobando en el con- cejo municipal una partida por 15.000.000 de pesos destinada a la ter- minación de la obra y a la dotación de los muebles necesarios. El sector empresarial del municipio también contribuye al propósito. La nueva planta se inaugura entre el 14 y el 18 de septiembre del año siguiente. 5 Hoyos y Molina, pág. 221.

Tarjeta de invitación a la inauguración de la nueva sede de la Biblioteca de Itagüí Diego Echavarría Misas, 1987. Archivo fotográfico Jorge Morales

La nueva sede

La inauguración de la nueva sede de la biblioteca le corresponde a doña Benedikta como presidenta de la junta y a doña Marina Viana como directora y cabeza del equipo organizador6. Se proyectaba en un futu-

ro aprovechar la ubicación de los dos espacios en la misma manzana, para unirlos por medio de un corredor, construido por los solares de las propiedades que se encontraban entre ellas, proyecto que se congeló y nadie volvió a hablar de él.

El maestro de ceremonias en el evento público y también en el privado realizado el día 14 de septiembre fue el locutor Rodrigo Correa Palacio, 6 Viana, Marina, pág. 9.

considerado una de las mejores voces de la radio colombiana. Se repar- tieron por todos los barrios y colegios la programación de la semana de actividades culturales. Para destacar la participación de pequeños y me- dianos negocios del municipio en la financiación de la programación, desde peluquerías hasta almacenes de electrodomésticos.

El primer día de la fiesta fue de vinculación de todas las instituciones nacidas de la acción filantrópica tanto de don Diego como de doña Benedikta, tales como el Instituto Musical Diego Echavarría Misas de Medellín, colegio El Triángulo de Rionegro, Colegio Alemán, colegio Isolda Echavarría, ancianato de San Antonio de Prado, Instituto Cultural Colombo Alemán, Biblioteca Isolda Echavarría de Barbosa. Se inaugura una feria del libro en el parque Obrero con la participación de importantes editoriales de la región; en todo momento se promueve la donación de libros en buen estado para fortalecer el fondo de la biblioteca.

En las horas de la noche del mismo día se ofrece en la nueva sede un evento privado, organizado personalmente por doña Benedikta que contó con participación de la iglesia católica, la alcaldía, concejo muni- cipal, empresas privadas y personalidades del medio cultural local, ade- más de lectores y amigos tradicionales de la biblioteca. Se escucharon los discursos de doña Benedikta, del señor alcalde, luego se presenta el estudio polifónico y la Orquesta Filarmónica de Medellín bajo la direc- ción del maestro Alberto Correa. Por último, los invitados disfrutaron un coctel.

Para el día martes se programa en las horas de la mañana un desfi- le por las calles céntricas de Itagüí, participando delegaciones de las instituciones educativas del municipio con números culturales, danzas, porras, y las tradicionales bandas marciales de los colegios Cristo Rey y El Rosario. Al llegar el desfile al parque Obrero se inicia una velada artística con la colaboración de una estudiantina del municipio de Bar- bosa, fonomímica, cantantes, destacándose el cantor de tangos de Itagüí

Alfredo Vásquez. En la noche se inaugura una exposición de cerámica y fotografías antiguas de Itagüí e interviene la estudiantina de la escuela de arte Eladio Vélez y el grupo La Brecha. Para destacar el nuevo rol cultural que empezará a jugar la antigua sede de la biblioteca, como el principal espacio para apreciar exposiciones de pintura, escultura, con- ciertos, teatro, cine arte, conferencias y demás expresiones artísticas de los itagüiseños.

El día miércoles se presentan en las horas de la mañana bailes folcló- ricos y música, participan grupos de los colegios El triángulo, Liceo Femenino, Cristo Rey, Escuela Isolda Echavarría. En la tarde, danzas Bitagüí y Liceo Concejo, además poesía, trovas y actuaciones musica- les. En la noche se ofrece en el auditorio una conferencia, propuesta por el museo El Castillo sobre la cerámica artística en Colombia. Al día siguiente se programa teatro y participan los liceos María Jesús Mejía, Concejo Municipal, el colegio Cristo Rey y la escuela María Bernal Molina. El día viernes termina la programación con un festival recreati- vo orientado por Comfama y dirigido a los niños pequeños.

El lunes 20 de septiembre de 1987 la biblioteca abre sus puertas a un mayor número de estudiantes, en un municipio en crecimiento acele- rado, con macro proyectos de vivienda que dieron origen a los barrios del sector Calatrava, Samaria Robles del Sur, Aragón, entre otros. El nuevo edificio contaba con comodidades que garantizaban un estado de bienestar para los asiduos visitantes como baños públicos, espacios aireados y las dependencias bien delimitadas. Cuando se conmemoran en el año 2020 los primeros 75 años de vida del templo del saber, fun- dado por el espíritu filantrópico de don Diego Echavarría y continuado con sello propio por doña Benedicta Zur Nieden, ambos benefactores del municipio de Itagüí, no queda sino agradecerles por su obra y como homenaje darle vida al espacio que visionaron defendiéndolo de los que creen que las bibliotecas son cosa del pasado.

Bibliografía

Hoyos, Gabriel Mauricio y Molina, Ángela María. Historia de Itagüí. Ediciones Gráficas Ltda. Medellín 1994. p. 252.

Osorio Ramírez, María Amantina. Itagüí - Historia Social y Cultural 1831-2018. Centro de Historia de Itagüí. Corporación Ciudad. Medellín 2018. p. 128.

Correa, Jorge Iván y Rúa Bedoya, Juan Esteban. Biblioteca de Itagüí - Entorno y Benefactores. Editorial Vieco S.A.S. Medellín 2014, p. 171. Itagüí en sus 160 años 1831-1991. Centro de Historia. Itagüí, 1992. P. 35.

Carpeta de eventos organizados en honor a la familia Echavarría Zur Nieden. Perteneciente al autor del artículo.

Frontis de la nueva sede de la Biblioteca Diego Echavarría Misas, 1987. Archivo fotográfico Jorge Morales