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Jorge A Montejo Licenciado en

In document Renovación nº 57 Mayo 2018 (página 34-40)

Pedagogía y Filosofía y C.C. de la Educación. Estudioso de las Religiones Comparadas.

FILOSOFÍA POLÍTICA

Y RELIGIÓN

#17

--IDEOLOGÍAS NEOMARXISTAS Y SU IMPACTO SOCIAL

Que el marxismo dejó su impronta, su huella social, es algo más que evidente. La cuestión es analizar hasta dónde llegó ese impacto social y qué consecuencias ideológicas (si es que las tuvo) le siguieron en los modernos y posmodernos sistemas de pensa- miento político, social y hasta religio- so. Investiguemos pues en estos as- pectos.

El marxismo, como corriente de pen- samiento, vino a trastocar, a revolu- cionar, evidentemente, toda una serie de esquemas y planteamientos que se habían venido dando desde la época del feudalismo. Al analizar en un capí- tulo precedente los planteamientos ideológicos de la filosofía y el pensa- miento marxista ya habíamos visto que las nuevas tesis traídas por Marx y Engels supusieron todo un proceso revolucionario en el ámbito social y hasta cultural, como veremos. En el área de lo individual ya hemos anali- zado en el capítulo anterior que el su- jeto a nivel individual carece de ma- yor protagonismo por el simple hecho de que en la filosofía marxista lo que

Para entender bien lo que es una ideología es menester distinguirla de la mentalidad. La diferencia es sutil pero notable: las mentalidades son complejos de opiniones y representaciones colectivas menos

deliberadas y reflexivas que las ideologías.

Salvador Giner. Sociología. El conocimiento social de la realidad (cap. VII). La ideología. Pág. 167. Ediciones Península. Barcelona, 1983.

priva es la colectividad antes que la individualidad, como bien apuntaba Mounier. La persona, como tal, care- ce de mayor significación en el esque- ma ideológico del marxismo.

Lo que nos ocupa en este capítulo es el análisis e investigación sobre las distintas ideologías surgidas al ampa- ro del marxismo original y que vinie- ron a predeterminar una forma, una manera, de enfocar la realidad que nos rodea. Por lo tanto, podemos hablar de

neomarxismos, en plural, puesto que son diversos los enfoques surgidos a raíz de la aparición de la filosofía y el pensamiento marxistas.

Como ya analizamos en capítulos pre- cedentes el marxismo ha dado lugar a dos corrientes de pensamiento funda- mentales: el socialismo y el comunis- mo. El gran mérito de Karl Marx fue, sin ninguna duda, el saber aunar el pensamiento político con el filosófico, económico y sociológico. Pocos per- sonajes a lo largo de la historia han ejercido tan fuerte influencia como él y sus planteamientos ideológicos. Po- ner en duda esta cuestión es carecer del más claro sentido objetivo de la realidad social. Todavía en la actuali-

dad Marx continúa siendo un perso- naje controvertido, alabado por unos y desprestigiado por otros. Pero sería de una ignorancia supina o de una miopía extrema no saber ver la tras- cendental obra y huella que ha deja- do el marxismo y el posmarxismo en la historia reciente.

Para referirnos al posmarxismo (que es lo que se pretende analizar en este capítulo) más bien lo denomino neo- marxismo puesto que investigaremos en diversas corrientes del pensamiento moderno y posmoderno actuales que bien pudieran derivar directa o indi- rectamente del pensamiento marxista. Veremos qué hay de verdad y de en- gaño en algunas tesis supuestamente neomarxistas y analizaremos aspectos puntuales de esos planteamientos, así como su posible influencia social en el mundo posmoderno en el que nos en- contramos.

Una realidad es evidente y es el hecho de que las nuevas corrientes de pensa- miento neomarxista no enfatizan tanto la cuestión económica estructural como otros aspectos tales como los sociológicos y culturales, que son en los que nos fijaremos principalmente. Se establece pues toda una dialéctica dentro del marco estructural del neo- marxismo.

Al contextualizar las nuevas corrien- tes del neomarxismo surgidas a partir de 1960 tenemos que referirnos inde- fectiblemente a los planteamientos so- ciológicos y políticos de Herbert Marcuse (1898-1979), el célebre so- ciólogo y filósofo judío de origen ale- mán, nacionalizado en Estados Uni- dos y una de las figuras principales de la prestigiosa Escuela de Frankfurt. Las aportaciones de Marcuse al pen- samiento neomarxista adquieren espe- cial relevancia desde su posiciona- miento político encuadrado en la so- cialdemocracia moderna. Sus argu- mentaciones políticas se centran en el estudio de las desigualdades sociales y su erradicación. En realidad todos los pensadores neomarxistas apuntan en la misma dirección: el estableci- miento de un nuevo orden económico internacional que acabe con las de- sigualdades existentes. Pero vayamos

por partes y analicemos, aunque sea de manera más simple y sintética, al- gunas de las más significativas co- rrientes del pensamiento neomarxista.

La filosofía de la praxis

Podríamos preguntarnos de entrada qué es esto de filosofía de la praxis y hemos de decir que el concepto como tal se debe al filósofo hispanomexi- cano Adolfo Sánchez Vázquez, el cual enfatiza la importancia que tiene la praxis, la acción, en el desarrollo de cualquier planteamiento filosófico. En esto coincide con Mounier, el padre del personalismo cristiano en Francia ya que para él todo planteamiento filo- sófico no debería quedarse en mera ar- gumentación teórica sino en ser lleva- do a la práctica. Y Mounier predicó con el ejemplo, como sabemos. Sería el propio Sánchez Vázquez quien lle- garía a interpretar el planteamiento marxista como Filosofía de la praxis.

En esto en verdad que marxismo y

personalismo se parecen bastante, es decir, en no limitarse a plantear sim- ples argumentos teóricos que no pu- dieran luego desplegarse de manera pragmática. Por otra parte Georg Lu- kács, conocido analista del marxismo, viene a incidir en lo mismo, esto es, en considerar que toda organización de carácter político debería llevar la impronta de la praxis como culmina- ción de todo proceso teórico. Podemos nosotros añadir que cualquier avance social y político a lo largo de la histo- ria si bien se ha precisado un plantea- miento teórico necesario para estruc-

turar todo programa de acción, la praxis ha sido determinante en los cambios sociales que sobrevinieron a los esquemas teóricos.

Marxismo analítico

El origen del marxismo analítico es todavía reciente. Concretamente el concepto surgió en la década de los 80 del pasado siglo y lo podríamos defi- nir como una corriente de pensamien- to marxista llevada a cabo por un gru- po de filósofos y pensadores de habla inglesa así como por un reducido co- lectivo de sociólogos especializados en la investigación de la filosofía mar- xista. Sería sin duda Gerald Cohen, prestigioso filósofo y profesor de Teo- ría social y política en la Universidad de Oxford, el alma mater de la nueva corriente filosófica en torno al marxis- mo, quien desplegaría toda una vasta argumentación sobre las tesis marxis- tas aplicadas al mundo de la econo- mía. Cohen siempre ha llamado la atención por su capacidad para esta- blecer de manera magistral los rudi- mentos esenciales del marxismo tra- tando de demostrar la cientificidad del mismo. Reconstructor del materialis- mo histórico preconizado por Marx fue contrincante ideológico de Karl Popper. Cohen trató de encontrar la coherencia lógica de los planteamien- to marxistas en relación al materialis- mo histórico. Es llamativa y curiosa a la vez, en mi criterio, la interpretación que Cohen hace sobre la transición de las fuerzas productivas dentro del sis- tema capitalista al tratar de explicar

Renovación nº57

Teología, Ciencia y Filosofía Teología, Ciencia y Filosofía

Jorge A. Montejo

Licenciado en Pedagogía y Filosofía y C.C. de la Educación. Estudioso de las Religiones Comparadas.

FILOSOFÍA POLÍTICA

Y RELIGIÓN

#17

--IDEOLOGÍAS NEOMARXISTAS Y SU IMPACTO SOCIAL

Que el marxismo dejó su impronta, su huella social, es algo más que evidente. La cuestión es analizar hasta dónde llegó ese impacto social y qué consecuencias ideológicas (si es que las tuvo) le siguieron en los modernos y posmodernos sistemas de pensa- miento político, social y hasta religio- so. Investiguemos pues en estos as- pectos.

El marxismo, como corriente de pen- samiento, vino a trastocar, a revolu- cionar, evidentemente, toda una serie de esquemas y planteamientos que se habían venido dando desde la época del feudalismo. Al analizar en un capí- tulo precedente los planteamientos ideológicos de la filosofía y el pensa- miento marxista ya habíamos visto que las nuevas tesis traídas por Marx y Engels supusieron todo un proceso revolucionario en el ámbito social y hasta cultural, como veremos. En el área de lo individual ya hemos anali- zado en el capítulo anterior que el su- jeto a nivel individual carece de ma- yor protagonismo por el simple hecho de que en la filosofía marxista lo que

Para entender bien lo que es una ideología es menester distinguirla de la mentalidad. La diferencia es sutil pero notable: las mentalidades son complejos de opiniones y representaciones colectivas menos

deliberadas y reflexivas que las ideologías.

Salvador Giner. Sociología. El conocimiento social de la realidad (cap. VII). La ideología. Pág. 167. Ediciones Península. Barcelona, 1983.

priva es la colectividad antes que la individualidad, como bien apuntaba Mounier. La persona, como tal, care- ce de mayor significación en el esque- ma ideológico del marxismo.

Lo que nos ocupa en este capítulo es el análisis e investigación sobre las distintas ideologías surgidas al ampa- ro del marxismo original y que vinie- ron a predeterminar una forma, una manera, de enfocar la realidad que nos rodea. Por lo tanto, podemos hablar de

neomarxismos, en plural, puesto que son diversos los enfoques surgidos a raíz de la aparición de la filosofía y el pensamiento marxistas.

Como ya analizamos en capítulos pre- cedentes el marxismo ha dado lugar a dos corrientes de pensamiento funda- mentales: el socialismo y el comunis- mo. El gran mérito de Karl Marx fue, sin ninguna duda, el saber aunar el pensamiento político con el filosófico, económico y sociológico. Pocos per- sonajes a lo largo de la historia han ejercido tan fuerte influencia como él y sus planteamientos ideológicos. Po- ner en duda esta cuestión es carecer del más claro sentido objetivo de la realidad social. Todavía en la actuali-

dad Marx continúa siendo un perso- naje controvertido, alabado por unos y desprestigiado por otros. Pero sería de una ignorancia supina o de una miopía extrema no saber ver la tras- cendental obra y huella que ha deja- do el marxismo y el posmarxismo en la historia reciente.

Para referirnos al posmarxismo (que es lo que se pretende analizar en este capítulo) más bien lo denomino neo- marxismo puesto que investigaremos en diversas corrientes del pensamiento moderno y posmoderno actuales que bien pudieran derivar directa o indi- rectamente del pensamiento marxista. Veremos qué hay de verdad y de en- gaño en algunas tesis supuestamente neomarxistas y analizaremos aspectos puntuales de esos planteamientos, así como su posible influencia social en el mundo posmoderno en el que nos en- contramos.

Una realidad es evidente y es el hecho de que las nuevas corrientes de pensa- miento neomarxista no enfatizan tanto la cuestión económica estructural como otros aspectos tales como los sociológicos y culturales, que son en los que nos fijaremos principalmente. Se establece pues toda una dialéctica dentro del marco estructural del neo- marxismo.

Al contextualizar las nuevas corrien- tes del neomarxismo surgidas a partir de 1960 tenemos que referirnos inde- fectiblemente a los planteamientos so- ciológicos y políticos de Herbert Marcuse (1898-1979), el célebre so- ciólogo y filósofo judío de origen ale- mán, nacionalizado en Estados Uni- dos y una de las figuras principales de la prestigiosa Escuela de Frankfurt. Las aportaciones de Marcuse al pen- samiento neomarxista adquieren espe- cial relevancia desde su posiciona- miento político encuadrado en la so- cialdemocracia moderna. Sus argu- mentaciones políticas se centran en el estudio de las desigualdades sociales y su erradicación. En realidad todos los pensadores neomarxistas apuntan en la misma dirección: el estableci- miento de un nuevo orden económico internacional que acabe con las de- sigualdades existentes. Pero vayamos

por partes y analicemos, aunque sea de manera más simple y sintética, al- gunas de las más significativas co- rrientes del pensamiento neomarxista.

La filosofía de la praxis

Podríamos preguntarnos de entrada qué es esto de filosofía de la praxis y hemos de decir que el concepto como tal se debe al filósofo hispanomexi- cano Adolfo Sánchez Vázquez, el cual enfatiza la importancia que tiene la praxis, la acción, en el desarrollo de cualquier planteamiento filosófico. En esto coincide con Mounier, el padre del personalismo cristiano en Francia ya que para él todo planteamiento filo- sófico no debería quedarse en mera ar- gumentación teórica sino en ser lleva- do a la práctica. Y Mounier predicó con el ejemplo, como sabemos. Sería el propio Sánchez Vázquez quien lle- garía a interpretar el planteamiento marxista como Filosofía de la praxis.

En esto en verdad que marxismo y

personalismo se parecen bastante, es decir, en no limitarse a plantear sim- ples argumentos teóricos que no pu- dieran luego desplegarse de manera pragmática. Por otra parte Georg Lu- kács, conocido analista del marxismo, viene a incidir en lo mismo, esto es, en considerar que toda organización de carácter político debería llevar la impronta de la praxis como culmina- ción de todo proceso teórico. Podemos nosotros añadir que cualquier avance social y político a lo largo de la histo- ria si bien se ha precisado un plantea- miento teórico necesario para estruc-

turar todo programa de acción, la praxis ha sido determinante en los cambios sociales que sobrevinieron a los esquemas teóricos.

Marxismo analítico

El origen del marxismo analítico es todavía reciente. Concretamente el concepto surgió en la década de los 80 del pasado siglo y lo podríamos defi- nir como una corriente de pensamien- to marxista llevada a cabo por un gru- po de filósofos y pensadores de habla inglesa así como por un reducido co- lectivo de sociólogos especializados en la investigación de la filosofía mar- xista. Sería sin duda Gerald Cohen, prestigioso filósofo y profesor de Teo- ría social y política en la Universidad de Oxford, el alma mater de la nueva corriente filosófica en torno al marxis- mo, quien desplegaría toda una vasta argumentación sobre las tesis marxis- tas aplicadas al mundo de la econo- mía. Cohen siempre ha llamado la atención por su capacidad para esta- blecer de manera magistral los rudi- mentos esenciales del marxismo tra- tando de demostrar la cientificidad del mismo. Reconstructor del materialis- mo histórico preconizado por Marx fue contrincante ideológico de Karl Popper. Cohen trató de encontrar la coherencia lógica de los planteamien- to marxistas en relación al materialis- mo histórico. Es llamativa y curiosa a la vez, en mi criterio, la interpretación que Cohen hace sobre la transición de las fuerzas productivas dentro del sis- tema capitalista al tratar de explicar

Renovación nº57

Teología, Ciencia y Filosofía Teología, Ciencia y Filosofía

las tesis marxistas. Argumenta Cohen que lo que a la especie humana le da un carácter de racionalidad es su capa- cidad de adaptación tecnológica, redu- ciendo la carga de trabajo y, en conse- cuencia, consiguiendo alcanzar un desarrollo gradual de las fuerzas de producción. Inteligente deducción sin duda. Reintrepreta a Marx cuando de- duce que la historia de la humanidad se reduce a un desarrollo gradual de esas fuerzas de producción de las que se sirve el sistema capitalista en la consecución de sus intereses que siempre van en detrimento de la clase proletaria convirtiéndose esta en ser- vil al sistema.

El marxismo analítico pretende por medio de la oportuna relectura mar- xista reintrepretar la historia, como decíamos antes, y establecer las bases del materialismo histórico o dialécti- co teorizado por Marx. El marxismo analítico es, a mi juicio, la exposición más profunda de la reinterpretación cabal del materialismo histórico que se hizo del marxismo.

Teoría crítica de la Escuela de Frank- furt

El filósofo y ensayista José A. Gon- zález Soriano viene a considerar la

Teoría crítica de laEscuela de Frank- furt como “un proyecto de carácter histórico de racionalidad revolucio- naria” (Revista de Filosofía. Vol. 27, nº 2) y, en verdad, en mi criterio, no va descaminado.

Digo esto porque el pensamiento es- grimido por los diversos autores que conformaron la prestigiosa Escuela

alemana de investigación filosófica

creada en 1923 establecieron la base epistemológica del pensamiento mar- xista sustentado en el concepto de ma- terialismo histórico o dialéctico. Pero vayamos por partes en el análisis. Según R.J. Bernstein “La Teoría crí- tica se había distinguido de la teoría social tradicional en virtud de su ha- bilidad para especificar aquellas po- tencialidades reales de una situación histórica concreta que pudieran fo- mentar los procesos de la emancipa- ción humana y superar el dominio y la represión (Bernstein, R.J. Ed. 1988, p. 23). Interesante resumen a modo de corolario el que hace Bernstein del planteamiento dialéctico marxista so- bre el concepto implícito de alienación y emancipación humana que conlleva el pensamiento marxista de explota- ción y represión del hombre por el hombre y todo ello en el marco histó- rico desde una concepción materialis- ta. Creo que Bernstein lo puede decir más alto pero no más claro. Todo esto es a lo que conduce, como bien aposti- lla González Soriano, la disposición estructural de una conciencia revolu- cionaria. El fin último del pensamien- to marxista es este precisamente: el de conducir a la emancipación de la con- dición humana que se ha visto usurpa- da por la clase capitalista que somete al hombre a la explotación por el tra- bajo. Y para ello Marx propuso, como ya sabemos y analizamos en un capítulo precedente de este ensayo, la idea del homo novus marxista. Homo novus inserto en la sociedad pero sin conciencia formal de individualidad. Ya comentábamos que la idea que Marx tenía del hombre se circunscri- bía más bien a lo social que a lo indi- vidual y personal. Lo que importaba

en la dialéctica marxista era la socie- dad y no tanto la condición espiritual del hombre, si es que importaba algo, como bien cuestionaba Mounier. Volviendo de nuevo a Marcuse reali- zo algunas matizaciones que conside- ro de fundamental importancia a la hora de interpretar el pensamiento ra- cional y crítico de la Escuela de Frankfurt de la que él fue uno de los principales protagonistas.

Efectivamente, al referirse Marcuse a las “sociedades capitalistas tardías” y el sentido represivo que estas ejercían sobre la masa social creo que este es un aspecto esencial que viene a prede- terminar la concepción marxista sobre el trabajo y el comportamiento aliena- torio del mismo en las sociedades ca- pitalistas de la modernidad y posmo- dernidad. Pero detrás de todo este es- quema que magistralmente analiza Marcuse hay, en mi criterio, un punto

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