a. A la edad de diecisiete años José iba con sus hermanos, los hijos de Bala
y Zelfa, a apacentar el ganado de su padre. Al cabo de un mes volvió a Hebrón porque no podía soportar el soplo ardiente del viento del este, e hizo saber a Jacob la deshonra que las maldades de sus hermanastros habían hecho recaer sobre su casa. Jacob creyó a José, a quien amaba más que a todos sus otros hijos por ser el primogénito de Raquel y el que más se parecía a él tanto por su manera de ser como por su fisonomía.
José se había hecho m u y vanidoso, se pintaba los o j o s , se peinaba como una m u j e r , caminaba con afectación y vestía una túnica con largas mangas que le había dado Jacob. Sus hermanos se burlaban de él siempre que su padre no estaba presente y José se vengaba con más chismorreo. Gad, el mejor pastor de todos ellos, elegía habitualmente la vela nocturna y si alguna fiera atacaba al ganado, la asía por las patas traseras y le rompía la cabeza golpeándola contra una piedra. José vio en una ocasión que Gad libraba de un oso a un cordero herido y que luego lo remataba misericordiosamente.
Los hermanos comieron su carne, pero José les acusó de matar
secretamente y comer los mejores carneros. En respuesta a la reprobación de Jacob declaró Gad que deseaba no volver a ver nunca a José.
b. En una ocasión en que salió bajo la custodia de los hijos de Lía, José volvió a casa al cabo de unas pocas semanas. Se quejó de que se juntaban con muchachas cananeas y trataban a sus hermanastros como esclavos. Un sueño que les contó aumentó el odio que le tenían. Les d i j o : "Estábamos en el campo atando haces y vi que se levantaba mi haz y se tenía en p i e , y los vuestros lo rodeaban y se inclinaban ante el m í o , adorándolo". Ellos le p r e g u n t a r o n : "¿Es que vas a reinar sobre nosotros y vas a dominarnos?" Sin que le impresionara la ira de sus
hermanos, José les contó otro s u e ñ o : "Anoche vi que el s o l , la luna y once estrellas me adoraban". Cuando se enteró Jacob, le increpó: "¿Qué sueño es ese que has soñado? ¿Acaso vamos a postramos en tierra ante ti y o , tu madre y tus
hermanos?"2.
c. En adelante José se quedó en Hebrón, hasta que un día sus hermanos
llevaron los rebaños al monte Efraím y se quedaron allí tanto tiempo que Jacob envió a José en su busca. En Siquem se enteró de que sus hermanos estaban en Dotayin, a un día de marcha, y fue allá. Cuando lo vieron a lo lejos, Simeón, Dan y Gad se dijeron airados: " M i r a d , ahí viene el de los sueños; vamos a matarle y lo arrojaremos a uno de estos pozos, y diremos que lo ha devorado una f i e r a ; así veremos, de qué le sirven sus sueños".
Rubén o b j e t ó : "Matarle, n o ; no vertáis sangre; arrojadle a ese pozo que hay en el desierto y no pongáis la mano sobre é l " . Quería librarlo de sus manos para devolverlo a su p a d r e . Les pareció un buen consejo, y cuando llegó José le despojaron de su túnica y lo arrojaron desnudo en el pozo, que no tenía agua y estaba lleno de culebras y escorpiones3.
d. Mientras comían vieron venir una caravana de ismaelitas proveniente de
Galad y con los camellos cargados de estoraque, tragacanto y láudano, que
llevaban a Egipto. Judá dijo a sus h e r m a n o s : "¿Qué sacaríamos de matar a nuestro hermano y ocultar su sangre? Vamos a vendérselo a esos ismaelitas y no
pongamos en él nuestra m a n o , pues es hermano nuestro y carne nuestra".
Asintieron los otros y cuando pasaban los mercaderes madianitas sacaron a José del pozo y por veinte monedas de plata se lo vendieron a los ismaelitas, que lo llevaron a Egipto. Rubén se arrepintió de su crueldad y, como ignoraba que José había sido vendido, volvió al pozo para sacarlo y al no encontrarlo fue a donde estaban sus hermanos y les d i j o : "¡José ha muerto ya y, como primogénito de nuestro padre, tendré que darle cuenta por ello!" Entonces Isacar propuso que mataran un macho cabrío, empaparan con su sangre la túnica de José y dijeran que una fiera lo había matado4.
e. Neftalí, el mensajero que eligieron, llevó a Jacob la túnica manchada de
sangre en el décimo día de Tisrí y le d i j o : "Esto hemos encontrado; mira a ver si es o no la túnica de tu h i j o ” .
Jacob e x c l a m ó : "La túnica de mi hijo e s ; una fiera lo ha devorado", Se rasgó las vestiduras, se vistió de saco e hizo duelo por su hijo durante mucho t i e m p o . Cuando los suyos trataban de consolarlo los rechazaba diciendo: "¡Encontradme en seguida el cuerpo de José! ¡Y apresad la primera fiera que encontréis y traédmela viva para que me v e n g u e ! Sin duda Dios pondrá al asesino en vuestras manos", Le llevaron un lobo, pero le informaron que el cuerpo de José no aparecía en parte alguna. Jacob increpó al l o b o : "Miserable asesino, ¿no nos respetas a Dios ni a m í ? " Entonces Dios concedió al lobo el habla humana y d i j o : "¡Por la vida de nuestro Creador, y por tu v i d a , mi señor, soy inocente! Hace doce días me abandonó mi cachorro y, como no sabía si estaba muerto o v i v o , corrí a Dotayin en su busca. Ahora me acusan falsamente de homicidio. Toma la venganza que quieras, ¡pero juro por el Dios Vivo que nunca vi a tu hijo ni ha pasado nunca carne humana por mis labios!" Jacob, asombrado, dejó al lobo en libertad y siguió guardando luto por José5.
1. Testamento de Gad I . 1 - I L 1 ; PRE, c . 3 8 ; G e n , Rab. 1 0 0 8 - 0 9 ; Tanhuma Buber Gen. 1 8 0 ; Yer. Peah 15d-lóa.
2. Las mismas fuentes que en la nota precedente y Génesis X X X V I I . 1 - 1 1 . 3. Génesis XXXVII.12-24; Gen. Rab. 1 0 1 5 , 1 0 1 7 ; Tanhuma Buber Gen. 1 8 3 ; PRE, c . 3 8 ; Sepher Hayashar 1 4 6 - 4 7 ; Test, de Zabulón I I .
4. Génesis XXXVIL25-35; Gen. Rab. 1 0 1 8 - 1 9 ; Test, de Zabulón I V ; Sepher Hayashar 1 4 1 - 4 8 , 1 5 2 - 5 3 .
5 . Sepher Hayashar 1 5 2 - 5 3 , 1 5 6 - 5 7 .
1. Este es evidentemente un cuento tradicional, como los del ciclo de las Mil
y una Noches, o el ciclo milesio que utilizó Apuleyo para su 304 JOSÉ EN EL POZO
(53.J-53.3.) Asno de oro, o los recogidos por Perrault y los hermanos G r i m m , todos los cuales combinan el entretenimiento popular con la sabiduría m u n d a n a , pero carecen de base histórica. Sin embargo, se ha convertido en un m i t o relacionándolo con localidades particulares —Hebrón, D o t a y i n , Galad— y convirtiendo a los
personajes principales en antepasados tribales. Sirve como introducción para un m i t o más largo que se propone explicar la presencia de los hebreos en Egipto en el período de los hicsos, la aparición entre ellos de un virrey poderoso y su posterior regreso a Canaan, donde asumieron la dirección de una confederación t r i b a l .
Se dice que José se parecía tanto a su padre y que éste le amaba tanto porque el " I s r a e l " original se componía solamente de las dos tribus de José y sus aliados benjaminitas (véase 4 7 . 5 . 7 . 5 ) . Indican maniobras políticas, mientras esos hebreos egiptianizados invadían Canaán bajo la dirección de Josué, los chismorreos de José acerca de las tribus de Bala y Zelfa, la peculiar animosidad que sentían contra él S i m e ó n , Gad y D a n , y la renuencia de Rubén y Judá a derramar su sangre.
2. Dotan o D o t a y i n , que aparece en la lista de ciudades cananeas sometidas en el siglo XVI a. de C. al faraón Tutmes I I I , y en 2 Reyes VI.13-14 como una ciudad amurallada, se hallaba en un montículo (ahora Tell Duthan) a trece millas al norte de Siquem, dominando la r u t a de caravanas de Damasco a Egipto pasando por Guilead o Galad. Como Dotayin dominaba el principal paso septentrional a la región montañosa de Efraím, m u y bien pudo realizarse allí una conferencia de las tribus hebreas que ocupaban ya una gran parte de Canaán para decidir si unían sus fuerzas a las de sus primos israelitas o pedían la ayuda del ejército egipcio contra ellos. El cronista no oculta la hostilidad a José como un intruso y chismoso. Que los madianitas vendieron a José a los ismaelitas es una glosa ingeniosa de un pasaje confuso del Génesis en el que el redactor sacerdotal se mostró torpe ai entrelazar dos fuentes literarias discordantes: un documento efraimita compuesto antes de la destrucción del Reino del Norte ( 7 2 1 a. deC.) y un documento judeo compuesto posteriormente. Según el relato efraimita, los hermanos de José lo vendieron a
comerciantes madianitas; según el judeo, lo vendieron a ismaelitas. Igualmente, en la versión efraimita el protector de José es R u b é n ; en la judea es Judá. Pero para la época en que quedó establecido el texto del Génesis, Jerusalén se había convertido en el nuevo centro de Israel y Rubén se había fusionado con Judá, por lo que ambos hermanos son presentados a una luz favorable.
En otra p a r t e , los papeles más sanguinarios son atribuidos a las tribus sin tierra de S i m e ó n , Gad y D a n .
3. La belleza juvenil de José, la tentativa de asesinarlo, su resurrección del pozo al cabo de tres días y su posterior provisión de pan a un mundo hambriento lo vinculan con el m i t o de T a m m u z ; significado que realza el macho cabrío sacrificado el Día de la Expiación, el que el midrás explica como un recuerdo penitencial del macho cabrío que mataron los hermanos para empapar con su sangre la túnica de José.
4. Los comentaristas midrásicos han dado al cuento ingeniosas
interpretaciones éticas. Aunque los hermanos parecían vengarse de José, eran según los comentaristas, instrumentos elegidos por Dios para asegurar su poder en Egipto, Dios llenó también el pozo con serpientes y escorpiones para que él gritara de terror y atrajera con sus gritos la atención de los madianitas. Su servidumbre fue ordenada por Dios para que posteriormente pudiera salvar a Israel del h a m b r e ; pero como los hermanos pecaron, sus descendientes estaban igualmente
destinados a ser esclavos en Egipto: "Por vuestras vidas —les dijo Dios— vendisteis a José como esclavo y, en consecuencia, recitaréis el relato de vuestra esclavitud en Egipto hasta el final de los tiempos" (Midrás Tehillim 9 3 ) . Dios inclusive dispuso que los ismaelitas condujeran especias perfumadas en vez de sus habituales cargamentos malolientes de pides, haciendo asi agradable el viaje de José. Un midrás añade que Dios le proveyó milagrosamente de r o p a , para evitarle la deshonra de aparecer desnudo en presencia de forasteros; otro hace que Dios bendiga la tentativa de Rubén de liberar a José, enviando al profeta Oseas, rubenita, a predicar el arrepentimiento por toda I s r a e l .
Los pecados de vanidad, chismorreo y falta de respeto de José son castigados con la desnudez, el sufrimiento y la servidumbre.
5. La decisión de Jacob de castigar a la fiera que había devorado a José debe ser interpretada como piedad y no como histeria. Moisés ordenó la muerte de todo animal que matara a un h o m b r e . Una ley inglesa análoga de origen anglosajón, llamada Deodand y que no fue derogada hasta 1 8 4 6 , hacia propiedad de la Corona cualquier animal u objeto que causaba la muerte de un h o m b r e ; b u e y , carro, viga caída o lo que quiera que fuese. Su valor era distribuido en la forma de limosna a los pobres o de donaciones a la Iglesia.
6. "Monedas de plata" no se acuñaron en parte alguna con anterioridad al siglo vil a. de C