! 1.2 REPERCUSIONES AL ESTE
1.2.2 DE LOS AÑOS 50 A LOS AÑOS 80: VIENTOS DE CAMBIO !
1.2.2.1 LA ERA JRUSHCHOV (1953-1964)
La muerte de Stalin, el 5 de marzo de 1953, marca un hito en la historia de la Unión de Repúblicas soviéticas, pues con Nikita Jrushchov, su sucesor, se rom- pe con el modelo político que imperaba hasta el momento. Tras llegar al poder Jrushchov en 1956 aboga por instaurar una forma de gobierno que defiende la co- existencia pacífica con Occidente y anula el culto a la personalidad de Stalin que había imperado hasta entonces. Se trata de un panorama convulso, pues en el inte- rior del partido nació una lucha de poder entre las máximas autoridades del mo- mento y se da paso a una década de disputas internas que se saldan en gran medi- da con una depuración de los miembros del llamado grupo anti-Partido y se tradu-
cen en un inconmensurable esfuerzo para que Partido y Estado mostrasen una ma- yor sensibilidad hacia los intereses generales no sólo de la cúpula dirigente, sino también del conjunto de la población.
Las medidas tomadas por el nuevo gobierno presentan una dicotomía en la creación de nuevas perspectivas, pues no se pretende barrer las estructuras y los principios ya establecidos, sino que se prefiere encontrar un compromiso entre la tradición y las necesidades de cambio. Para lanzar su gobierno, el nuevo jefe polí- tico, que expresa su voluntad de terminar con la política del terror de la era estali- niana, cuenta con el apoyo de la mayoría de los miembros del Comité Central, del Ejército y de la nueva inteligentsia de masas –o intelectuales, técnicos y altos car- gos-. El primer paso de este proceso conocido como desestalinización será refor- zar el organismo ya instaurado en 1954: el Komitet Gosudártsvennoi Bezopásnosti o también conocido como KGB, que surge de la fusión de los dos ministerios en- cargados de vigilar el aparato de represión soviético -el Ministerio de Seguridad y el Ministerio de Asuntos internos-. Con esta creación se pretendía neutralizar los servicios de seguridad y acabar con la arbitrariedad de la política del terror. Si- guiendo esta perspectiva, posteriormente, se inició una liberación paulatina de pri- sioneros de los Goulags e incluso se creó en 1958 un nuevo código penal menos represivo que el anterior para sancionar los crímenes políticos o ideológicos. Asi- mismo, el aparato gubernamental votó la disolución del Kominform en 1956 con el objetivo de asegurar « [la] ‘coexistence pacifique entre les États appartenant à des systèmes sociaux différents’, [la] reconnaissance de la ‘pluralité des voies vers le socialisme’ […], ‘[le] principe de la direction collégiale’ et [la] rationalisation de la planification » (Pringet y Naigeon, 1997: 27).
Se inicia así un período de diplomacia soviética que cuestiona aspectos de la política precedente. No obstante, para recordar la primera manifestación de crí- tica frontal hacia la figura de Stalin tenemos que remontarnos hasta el XX Con- greso del PCUS, cuando el recién nombrado presidente soviético declaró, en un
informe secreto, sus reticencias a una política unida al culto a la personalidad:
!
Camaradas:
[…] Después de la muerte de Stalin el Comité central del Partido comen- zó a estudiar la forma de explicar, de modo conciso y consciente, el he- cho de que no es permitido y de que es ajeno al espíritu del marxismo- leninismo elevar a una persona hasta transformarla en superhombre, do- tado de características sobrenaturales semejantes a las de un dios.
[…] No incumbe considerar cómo el culto a la persona de Stalin creció gradualmente, culto que en un momento dado se trasformó en la fuente de una serie de perversiones excesivamente serias de los principios del
partido, de la democracia del partido y de la igualdad revolucionaria (Martínez de Sas, 1999: 64-65).
!
Con este discurso, el recién nombrado presidente pone en cuestionamiento los crímenes cometidos bajo el régimen de Stalin, pero también pretende disculpar la posición tomada por el Partido durante dicho período. De tal manera que con este doble objetivo, el presidente soviético retoma la figura de Lenin como figura ejemplar un personaje que para él representa a « un revolucionario marxista mili- tante que jamás dejó de acatar los principios esenciales del partido » (Martínez de Sas, 1999: 65) y que, además, dudaba, ya en 1922 de las capacidades de un Stalin que « convertido en secretario general, ha concentrado en sus manos un poder ili- mitado » (Martínez de Sas, 1999: 47). Por ello afirmó: « no estoy seguro de que siempre sepa utilizarlo con la suficiente prudencia » (Martínez de Sas, 1999: 47). Resulta evidente que el seguimiento de esta medida no fue unánime y que muchas fueron las críticas y discrepancias que a este respecto se manifestaron, al mismo tiempo que fueron sofocadas con una dura represión.
Seguidamente el presidente moscovita impulsó la reconciliación entre Moscú y Belgrado, tal y como anunció en su comunicado del 26 de mayo de 1955:
!
Querido camarada Tito […] Los pueblos de nuestros países están unidos por los lazos de una larga amistad fraterna y de una lucha en común […]. Lamentamos sinceramente lo sucedido y rechazamos resueltamente lo que se ha acumulado durante el curso de este período. Por nuestra parte situamos sin ninguna duda, en lo que se ha acumulado el papel provoca- dor desempeñado en las relaciones entre Yugoslavia y la Unión Soviética, por los enemigos del pueblo actualmente desenmascarados, Beria, Aba- kumov y otros. Hemos estudiado minuciosamente los documentos sobre los que se fundan las graves acusaciones y las graves ofensas proferidas anteriormente contra los dirigentes de Yugoslavia. Los hechos prueban que estos documentos han sido fabricados por los enemigos del pueblo, por los despreciables agentes del Imperialismo que se habían infiltrado por medio de la duplicidad en las filas de nuestro partido (Martínez de Sas, 1999: 71).
!
Una disculpa pública en la que manifiesta su discrepancia con el bloqueo econó- mico impuesto por Moscú y fielmente ejecutado por las democracias populares a la antigua Yugoslavia. En el presente comunicado Jrushchov pone además de ma- nifiesto la nueva vía de concilio hacia la pluralidad de perspectivas dentro del sis-
tema socialista que inicia el camino hacia la doctrina de las vías nacionales del socialismo.
Un proceso político que, no obstante, no conlleva a una total ruptura con el sistema de alianzas soviéticas creadas en el este de Europa, ya que si bien la nueva orientación del Kremlin propone una vía de diálogo, la ruptura de la cohesión so- cialista nunca fue puesta en cuestionamiento. De ahí que se inicie una situación compleja en la que el diálogo socialista no significa la aceptación manifiesta de la esencia nacional de cada uno de los países que forman la alianza soviética y que, por ello, se reprimiesen duramente las revueltas de 1956 en países como Hungría o Polonia. Se trata, en efecto, de unas revoluciones que responden a la necesidad de protagonismo de una nación en el seno de un bloque que ahoga los pensamien- tos nacionales. En el caso de Hungría, por ejemplo y según los informes facilita- dos por la ONU, surgió como una insurrección nacional espontánea impulsada por los tenues logros de Polonia en materia de independencia con respecto a la URSS y que fue sofocada el 13 de noviembre con la entrada del ejército soviético.
Desde un punto de vista social, se trata de una década en la que se aumen- tan los salarios y se bajan o se congelan los precios de los productos de consumo básicos. Se mejoran también las condiciones de los kolkhocianos al reducirse el número de la producción obligatoria, aumentarse sus beneficios y disminuirse la jornada laboral de 48 a 46 horas semanales desde 1956. Se facilitan además los desplazamientos internos gracias a la liberalización del sistema de pasaportes, se suprime el carnet de trabajo obligatorio y se crea una especie de salario mínimo. Asimismo, en la estructura estatal, también cabe poner de relieve la incorporación de un personal cualificado en las tareas de dirección desde sus comicios y la in- troducción de medias que apuntan a una posible rotación y limitación de cargos públicos en la reforma del artículo 25 de los Estatutos del Partido firmada en 1961. Paralelamente, el sistema educativo vivió una época de expansión en las repúblicas menos desarrolladas, de supresión de muchas de las tasas obligatorias y de multiplicación de la oferta de plazas. Con ello, se aprecia cierta apertura en ma- teria cultural a través de la expresión de artistas disidentes como el novelista Vasi-
li Grossman , el escultor Ernst Neizvestni o incluso del candidato al Premio 13 14
Nobel de 1958 Boris Pasternak . 15
Desde un punto de vista económico debemos resaltar una cierta similitud con el período precedente en materia de planificación económica, pues « con una precaria información sobre lo que sucedía en la economía, la planificación centra- lizada instaurada dos décadas antes no permitía adoptar el sinfín de decisiones ne- cesarias para hacer posible un desarrollo armónico » (Taibo, 2010: 204). De ahí que, como bien apuntan Prigent y Naigeon,
!
pour le VIe Plan (1956-1960), il mise à la fois sur le volontarisme écono-
mique et le pragmatisme pour corriger les déséquilibres sectoriels et géo- graphiques avec la mise en valeur des Terres vierges du Kazakhstan par les « pionniers » […], le lancement de la culture du maïs en Ukraine, la suppression des MTS (stations de machines et tracteurs) en 1958, la re- lance de la construction de logements ainsi que de l’enseignement et de la recherche. Khrouchtchev opte dès 1957 pour une « déconcentration » 16
en remplaçant, aux échelons fédéral et républicain, les ministères écono- miques par 104 sovnarkhozes chargés de gérer la production au niveau local (Prigent y Naigeon, 1997: 29).
!
Novelista, periodista y corresponsal de guerra soviético, escribió relatos de primera mano de las
13
batallas de Moscú, Stalingrado, Kursk y Berlín. Nació en 1905 en el seno de una familia de judíos asimilados y participó activamente en la vida político-militar del país. No obstante, en 1962, du- rante el ‘deshielo’ provocado por la desestalinización, el régimen de Jrushchov censuró su obra
Vida y Destino, por ilustrar a la manera realista los estragos causados por los totalitarismos nazi y
soviético durante la segunda guerra mundial. Falleció en 1964 y su obra no será publicada de ma- nera póstuma hasta 1988 en la URSS.
Escultor, pintor y filósofo de origen judío, Ernst Neizvestni nació el 9 de abril de 1935 y ha
14
sembrado el panorama internacional con monumentos de envergadura tales como la composición de Árbol de la Vida en Moscú o el busto del compositor ruso Dimitri Shostankovich en el Centro Kennedy de EEUU. Intelectual comprometido con su tiempo, se alistó como voluntario en la se- gunda guerra mundial y participó activamente en la vida política de su país. No obstante, cuando las autoridades lo consideraron peligroso para el gobierno de Jrushchov se le aconsejó salir. Fue entonces cuando se exilió a EEUU.
Novelista, poeta y, en definitiva, hombre de letras, Boris Pasternak es el hijo del famoso pintor
15
judío Leonid Pasternak y de Rosa Kaufman, también famosa concertista de piano. Como tantos otros intelectuales, Pastemak perdió la protección de las autoridades soviéticas en la década de los treinta y experimentó en primera persona los mecanismos de represión en los goulags, de donde consiguió escapar. En 1956 publicó la obra que le catapultó al Premio Nobel: El doctor Yivago. No obstante, cuando le atribuyeron el Premio Nobel, tuvo que renunciar por petición expresa del go- bierno de Jrushchov, pues fue amenazado con ser expulsado de la URSS y presionado por la KGB hasta su muerte, en 1960.
Siempre que nos dirigimos a él en español utilizamos su nombre hispanizado: Jrushchov.
De este modo se pretende reformar un sistema que no había sido diseñado para responder al mercado de la oferta y la demanda de los consumidores a nivel pri- vado o empresarial, por lo que la inmensa mayoría de estas reformas se traducen en un conjunto de fracasos que condujo al gobierno, después de la sequía de 1962, a aumentar los precios de productos básicos como la leche, la mantequilla o la carne y a la recentralización de la economía estatal en 1960. Del mismo modo, a principios de la década de 1960, se redujeron los precios que los campesinos reci- bían por sus productos al tiempo que aumentaban sus precios en los mercados es- tatales, lo que provocó revueltas duramente reprimidas como la de Novotcher- kassk en 1962. Se impulsó también una reorganización de producción enfocada a las zonas tradicionalmente productoras de cereales como Ucrania, que pasó a pro- ducir maíz destinado al consumo animal, e incluso se transformaron otros espa- cios hasta el momento no cultivados como Kazajistán que se tradujeron en un ro- tundo fracaso.
Las diferentes medidas puestas en marcha durante el mandato Jrushchov y sus consecuencias directas propiciaron una época compleja y difícil de evaluar, ya que si bien en los últimos años se vive una dura crisis interna, también se puede constatar que se trata de una época de bonanza económica, pues, tal y como señala Taibo,
!
entre 1958 y 1965 –durante el séptimo plan quinquenal- la renta nacional creció en un 58% y el producto industrial bruto en un 84%. Las produc- ciones de hierro, acero, petróleo, gas, electricidad, fertilizantes y cemento se incrementaron, respectivamente, en un 73, un 65, un 115, un 332, un 116, un 163 y un 117%. Ilustrativo de la nula efectividad de algunas polí- ticas fue, de cualquier modo, que la cosecha de cereales de 1965 fuese un 10% inferior a la de 1958. El número de trabajadores pasó de 56 millones en 1958 a 77 en 1965 (Taibo, 2010: 210).
!
Asimismo, desde una perspectiva política, algunas de las medidas tomadas duran- te este período se advierten como un ataque directo a la nomenklatura y al buen 17
funcionamiento del Partido, por lo que la caída de Jrushchov se hace irremediable y el 12 de octubre de 1964 es condenado por el Comité central. Se le acusó de « culto a la personalidad, [de] intromisión en el trabajo de los especialistas, [de]
Con este nombre se conoce a una élite de la sociedad que tenía grandes privilegios y responsabi
17 -
lidades en la dirección de la burocracia estatal. Sus miembros ocupaban posiciones administrativas claves en el gobierno, gestionaban la producción industrial y agrícola e, incluso, dirigían el sistema educativo. La existencia y el carácter exclusivista de dicho grupo fomentaron la creación de nume- rosos vínculos de clientelismo más o menos fieles dentro del Partido y, por consiguiente, de la cúpula del poder.
propensión a la puesta en práctica de injustificables reformas administrativas y [de] comportamiento imprudente en el ámbito de la política exterior » (Taibo, 2010: 226), por lo que fue obligado a presentar su dimisión.