De lo Humano y lo Divino : en el camino de llegar a ser
8 Juan 5, 25: “Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha hecho que el Hijo tenga vida en sí mismo, y le ha dado autoridad para
juzgar, por cuanto que es el Hijo del hombre”.
9 Juan 10, 30: “El Padre y yo somos uno solo.” Juan 14, 9: “El que me ve a mí, ve al Padre”. Colosenses, I, 15–16: “Cristo es la imagen visible de Dios que es invisible, es su hijo primero, anterior a todo lo creado”.
10 Salmo 32, 14–15: “Desde su morada observa a todos los habitantes de la tierra: él modeló cada corazón, y comprende todas sus acciones”.
11 Hebreos 4, 12: “La palabra de Dios tiene vida y poder. Es más aguda que cualquiera espada de dos filos y penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta lo más íntimo de la persona”.
12 Eneagrama: Tipología dinámica de la personalidad. Proviene probable- mente de los sufíes, secta mística del Islam (año 2500 A.C. y/o los siglos X y XI D.C.). Traída a Occidente por G.I.Gurdjieff (ca. 1877–1949) y posteri- ormente desarrollada por Oscar Ichazo y Claudio Naranjo. El Eneagrama describe nueve tipos fundamentales de personalidad, que no constituyen niveles de conciencia sino tipos de personalidad presentes en cualquiera de los niveles de conciencia, de modo que se dispone de nueve tipos en cada uno de los grandes niveles de conciencia (cuerpo, mente, alma y Espíritu). En la medida en que la personalidad comienza a crecer y desarrollarse durante los primeros estadios, tiende a instalarse en uno de los nueve tipos eneagramáti- cos, dependiendo fundamentalmente de las predisposiciones innatas y del principal mecanismo de defensa, lo cual da origen a lo que se denomina una fijación. Estos tipos permanecen y dominan la conciencia hasta el 7° nivel del espectro de la conciencia (psiquico–transpersonal) según la teoría de Ken Wilber, a partir del cual comienzan a transformarse en su correspondiente sabiduría, esencia o virtud (36)(37)(38)(45)(46)(71).
peregrinaje existencial en su libro “Sombras de lo Sagrado”: “...cuando las personas están listas para tomar seriamente un camino espiritual, se abre frente a ellas un camino que hace posible que su mundo interno pueda transformarse de un campo de batalla en un santuario”. (61, p.XVI). Puedo decir que a mí se me regaló esa opción: mi propia vida, a la luz de diversos prismas de autoconocimiento, se transformó en
mi escuela de evolución. Esta visión de las circunstancias de la propia
vida como medios de transformación, es corroborada por el terapeuta transpersonal Richard Moss (35) y por Carlos Castaneda (8), quienes plantean que cualquier respuesta espontánea y de corazón a la vida (“a path with heart”), conlleva en sí la capacidad de cambiar la energía de la conciencia dando como resultado la transformación en uno u otro grado.
El fruto de esta peregrinación personal, que ya lleva mis 61 años, fue el descubrimiento y la revelación de una nueva realidad espiritual, en la que no había juicio ni culpa, solo gratuidad (gracia)13,
en la que cada paso de mi existencia cobraba sentido en una mirada comprensiva posterior. En relación a ello, nuevamente Moss ilumina el entendimiento de este peregrinaje hacia mi Origen cuando plantea que ... “cualquier fuente (la Biblia, la poesía, una revista científica, etc.) que cataliza un cambio de perspectiva, cambia nuestra relación con nuestra propia existencia”14 (35, p.54), cosa que yo he podido
verificar innumerables veces tanto en mi propio proceso como en el de mis pacientes.
También aprendí en esta peregrinación que “...las creencias y las prácticas que no pueden ser cuestionadas, se transforman en cadenas
13 Romanos 4, 5: “Si alguno cree en Dios, que libra de culpa al pecador, Dios lo acepta como justo por su fe, aunque no haya hecho nada que merezca su favor”.
Bentué, A. (Teólogo, Profesor Facultad de Teología U. Católica de Chile):
“Dios es más que nuestros ritos, Dios es Amor gratuito, y los ritos son para celebrar eso: el Amor gratuito de Dios, sin condiciones. Esa es la primera verdad. Ningún rito nos puede separar de Dios, los ritos son para dar gracias, no para crear neurosis de exclusión”. “Es necesario despuritanizar la religion”. ( en “Conversando de Fe”, programa Radio Beethoven, Domingo 24/3/02 ). 14 Cambio de perspectiva: Adicionalmente, Ken Wilber (71, p. 238) plantea que cuando se experimenta un cambio de perspectiva, ello implica un cambio de nivel de conciencia y por ende de paradigma. El paradigma anterior desa- parece de la conciencia y el nuevo yo incluye, trasciende y reinterpreta todos los acontecimientos de su vida anterior desde la nueva visión del mundo,
doradas (pero cadenas) que constriñen el darse cuenta (awareness)
e inhiben la libertad espiritual. Cuando estamos inconscientes de cómo las creencias configuran nuestras percepciones, tendemos a ver solamente aquello que confirma y que se conforma con nuestra visión o imagen rígida del mundo”(61)15. Nos quedamos con el concepto, vacío
de la experiencia a partir de la cual se originó, con un artefacto y no con el flujo permanentemente cambiante de la vida. Es perentorio entonces, darnos cuenta de que siempre habrá más de una forma de
interpretar lo que yo veo, ya que aquello que se “ve” está mediado
por el nivel de conciencia16 a partir del cual se estructura la realidad,
de no ser así y cuando los mitos se toman literalmente, se vuelven
dogmatismos o fundamentalismos. Y estos mismos mitos, que son útiles
en una etapa del camino espiritual, pueden volverse posteriormente, inapropiados, constrictivos y obstaculizantes17.
Debo reconocer que ir soltando estas cadenas no fue tarea breve ni fácil para mí. Muchas veces sentí temor de una libertad que sentía peligrosa, de un espacio cuyos límites estaban dentro de mí y no siempre fácilmente accesibles y/o claros. Y el camino lo hice, no por valiente, sino porque no tenía otra opción: la vida y sus circunstancias me iban conduciendo como un cauce al agua que baja de las montañas. Nunca sabiendo, con certezas que iban quedando desparramadas en el camino. Temiendo perderme, pero en lo profundo con una nueva sensación de verdad y sentido.
Moss traduce una vez más mi experiencia cuando dice que... “cada uno de nosotros tiene que hacer crecer en plenitud el árbol de
la vida en nuestro interior... Todo lo que ha sido, no importa hasta
qué punto sagrado, hasta qué punto ‘demostrado’, no es más que una plataforma para saltar hacia mayores posibilidades. Aquello que iluminaba la sanación de ayer puede convertirse en la prisión de hoy, a no ser que descubramos por nosotros mismos, la relación
con la vida que hace germinar nuevos frutos...” (35, p.56), nuevos
15 Marcos 7, 8 – 9 y 13: 8) “Porque ustedes dejan el mandato de Dios para seguir las tradiciones de los hombres.” 9) “Para mantener sus propias tradiciones, ustedes pasan por alto el mandato de Dios.” 13) “De esta manera ustedes anulan el mandato de Dios con esas tradiciones que se trasmiten unos a otros”.
16 Nivel de conciencia: Para mayor precisión de este concepto ver pág. 95. 17 I Timoteo 1, 8 y 9: “Sabemos que la ley es buena si se usa de ella conforme al propósito que tiene. Hay que recordar que ninguna ley se da para quienes hacen lo bueno”.
marcos de referencia, nuevos y más profundos niveles de percepción (conciencia)18.
Cito a San Juan de la Cruz: “El alma que está apegada a algo, independientemente de cuánto de bueno pueda haber en ello, no alcanzará la libertad de la unión divina. No importa si es un grueso alambre o un hilo suave y delicado el que sujete firmemente al pájaro, hasta que la cuerda no se rompe, el pájaro no podrá volar” (48, 1S 11,4).
Sin embargo y paradójicamente, concordando una vez más con Vaughan (61, p.7), pude darme cuenta de que ... “las ‘cadenas doradas’ también sirven a un propósito en el camino espiritual: cuando son utilizadas como creencias positivas”. Numerosas investigaciones en el campo de la medicina y de la psicología, corroboran el hecho de que las creencias e ilusiones positivas pueden contribuir tanto al bienestar físico como psíquico. Estas emociones positivas, como el fuerte deseo de vivir, una clara determinación, la alegría o el encontrarle un sentido a la vida, pueden transformarse en obstáculos para los factores negativos (como el stress u otros), que habitualmente deterioran el sistema inmunológico y promueven el desarrollo de una enfermedad. Según N. Cousins “en la medida que el cuerpo es un
mecanismo recíproco, todo lo que le afecta emocionalmente, lo afecta
para bien o para mal, en su totalidad” (10, p.118).
Bien usadas, y en los tiempos evolutivos adecuados, las creencias positivas pueden constituirse en una ayuda y convertirse en instrumentos de sanación y de despertar espiritual. En mi caso personal, las creencias y normas aprendidas de las religiosas en el colegio, fueron la columna vertebral y el faro de mi niñez y adolescencia y posteriormente, las bases de una mirada (lectura) y de un lenguaje y simbolismo cristiano que me acompañan hasta hoy. En un hogar desestructurado y cambiante como en el que me tocó crecer, sin ellos me hubiese perdido realmente. Y si bien posteriormente tuve que trabajar arduamente para liberarme de
18 Juan 3, 3–5: “Jesús le dijo (a Nicodemo): ‘Te aseguro que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios”... “Te aseguro que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.
Efesios 4, 22–24: “En cuanto a su antigua manera de vivir, desháganse ust-
edes de su vieja naturaleza (ego) ... Ustedes deben renovarse en su mente y en su espíritu y revestirse de la nueva naturaleza”.
Colosenses 3, 3–4: “Pues ustedes murieron (a lo que eran) y ahora su vida
sus rígidas ‘cadenas’, agradezco la función de apoyo y sostén que cumplieron en un momento preciso de mi vida.
Es de este modo que sin proponérmelo, y para sorpresa mía, en la medida que, por necesidad de existir me fui (voy) haciendo más consciente de mí misma y me fui (voy) desidentificando paulatinamente de mis experiencias, apegos y condicionamientos del pasado y del presente19, los eventos traumáticos de ayer se fueron
transformando en acopio de experiencia y pasaron (pasan) a ser fuente
de comprensión y sanación para otros20. Es así que descubro que lo
mismo que ayer me limitaba y dañaba, hoy me enriquece a mí y a otros y llena de sentido para mí, la frase que alguna vez leí y que he hecho propia: “el estiércol puede convertirse en abono...” Sucede entonces que lo que de mí sana al otro (paciente), se me devuelve como sentido de existencia y sanación. El que da, recibe y el que recibe, da. No puede ser sino de este modo en el equilibrio maravilloso de la creación. Esta experiencia de transformación de la oscuridad en luz21, se va traduciendo en mi interior como una sensación sanadora
de auto–valoración y de auto–estima que se expresa como un gozoso descubrimiento: “¡Es bueno que yo exista!”(IV) ... tal como soy. Mi historia cobra sentido.
Esta toma de conciencia se constituye en el comienzo de mi comprensión del dolor humano y el mío personal, como experiencia de empatía sanadora en la relación terapéutica (33). Es un proceso de
comprender y aprehender la com–pasión (padecer–con, hacerse uno con
el dolor propio y el del otro, en común–unión), ya que es ésta la que permite el perdón y el auto–perdón22, la aceptación y reconocimientodel
valor de la propia existencia23 y por último, alcanzar la posibilidad de 19 Lucas 14, 33: “Así pues, cualquiera de ustedes que no deje todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo”.
20 Hebreos 2, 18: “Y como él mismo sufrió y fue puesto a prueba, ahora puede ayudar a los que también son puestos a prueba”.
Hebreos 5, 8–9: “Así que Cristo, a pesar de ser Hijo, sufriendo aprendió a
obedecer (obedecer=ob–audire=escuchar en lo profundo), y al perfeccionarse de esa manera, llegó a ser fuente de salvación eterna para todos los que le obedecen (lo escuchan en su interior)”.
21 Juan 12, 46: “Yo que soy la luz, he venido al mundo para que los que creen en mí no se queden en la oscuridad”.
22 Colosenses 3, 13b–14: “Así como el Señor los perdonó, perdonen también Uds. Sobre todo revístanse de amor, que es el perfecto lazo de unión”. 23 Isaías 49, 4: “Y yo que había pensado: ‘He pasado trabajos en vano, he
amar, de amarse, tal cual uno es y al otro como a uno mismo24. Es
así como para Bernie Siegel (53, p.18), “la sanación a través del amor se puede describir también como la forma de ayudar a las personas a volver sobre el camino de sus propias vidas”.
Esta toma de conciencia constituyó y constituye para mí, intuir
el misterio, el sentido y el significado profundo de la Común–Unión de
amor cristiana, que nos lega Jesús–Cristo como tarea personal y en su recuerdo25. Es la toma de conciencia de la encarnación crística26
que somos cada uno de nosotros y en la que mi humanidad (el “pan”, mi encarnación) constituye el Cordero Pascual27 que se ofrece para ser
comido y que libera de la esclavitud (del ego y los condicionamientos) y de la muerte. Es la esencia crística (la manifestación de Dios) que se hace ‘carne’ en cada uno de nosotros y se da a comer en la mesa del compartir (relaciones). Es el poder alquímico del sufrimiento que transmuta la agonía en acción de gracias (eu–caristía = acción de gracias), camino en el cual son maestros los grandes místicos cristianos y que se traduce en la ofrenda del dolor de la existencia humana como acto de Amor purificador y sanador28.
Richard Moss apunta a este misterio cuando expresa que para él... “el hilo de oro que permite la sanación son las relaciones. Se trata de nuestra capacidad de unión, de llegar a ser uno, aunque sea
gastado mis fuerzas sin objeto, para nada. En realidad mi causa está en manos del Señor, mi recompensa está en poder de mi Dios”.
24 Mateo 22, 37 y 39: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Y ama a tu prójimo como a ti mismo.” 25 Lucas 22, 19b: “Tomando el pan en sus manos y habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se los dio a ellos diciendo: ‘Esto es mi cuerpo, entregado a muerte a favor de ustedes. Hagan esto en memoria de mi’”.
26 Hebreos 10, 5 y 7: “Cristo, al entrar en el mundo, dijo a Dios: ‘No quieres sacrificios ni ofrendas, sino que me has dado un cuerpo’ (encarnación)... 7) “Entonces dije: ‘Aquí estoy, tal como está escrito en el libro, para hacer Tu voluntad (tarea existencial)”.
27 I Corintios 5, 7: “Sean como el pan hecho de masa nueva y sin levadura que se come en la fiesta de Pascua, lo que en realidad son ustedes. Porque Cristo,
que es el Cordero de nuestra Pascua, fue muerto en sacrificio por nosotros”.
28 Juan 6, 51: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo ... El pan que yo daré es mi propio cuerpo (encarnación). Lo daré por la vida del mundo”.
Juan 6, 53: “Les aseguro que si Uds. no comen (no asumen) el cuerpo del
Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida”.
Marcos 8, 34: “Si alguno quiere ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue
brevemente, con nosotros mismos, con los demás, con la vida y con el universo. De este modo, el proceso de sanación lleva a cada persona, y a la humanidad como un todo, hacia una relación más inclusiva en tanto que reconocemos y trascendemos el sentido de separación. Y es también relación con algo más, sea cual sea el concepto que tengamos de eso trascendente: Self 29 o Dios” (35, p.57).
Es en esta percepción de que lo humano y lo divino constituyen dos caras de una misma Realidad, que F. Vaughan (61, p. 5) indica que... “la auténtica espiritualidad no puede ignorar la sombra30, porque esta
implica la posibilidad de darse cuenta de quienes somos como seres
humanos completos, existiendo en una red de relaciones interdependientes
con la tierra y con el cosmos”. Para ello, se hace imprescindible una visión que permita incluir las dimensiones del cuerpo, la mente, el alma y el Espíritu, es decir, los diferentes niveles de manifestación del Espíritu en la materia, el “Gran Nido del Ser”. En este espectro de ser y de conciencia, visión que sustenta la Filosofía Perenne31, ... “cada 29 Self: término acuñado por C.G.Jung (9). Deriva de la idea hindú de Atman o Yo–divino–interior. Constituye la Conciencia Crística, el Conocedor de to- dos los estados de conciencia, la Subjetividad Absoluta que jamás puede ser objetivada o conceptualizada, libre de las limitaciones del espacio–tiempo y no sometida a la vida y/o a la muerte. Chispa del fuego divino, de la energía divina del universo, en el corazón de nuestro ser. De él nace la imagen de lo divino y es fuente del anhelo y de la nostalgia espiritual, por lo que tiene un sentido y un propósito. El Self constituye una experiencia, está más allá de las palabras: pertenece al ámbito del conocimiento directo abarcado por el “ojo de la contemplación” (ver página 85).
30 Sombra: Término acuñado por C.G.Jung. (9) Alude a las partes reprimidas e inconscientes de la psiquis. A menor conciencia y mayor represión, más fuerte se vuelve. Estos impulsos negativos ocultos en la sombra emergen proyectados en los demás. Una buena forma de reconocerlos es darnos cuenta de qué cosas nos molestan de los otros... es un buen espejo en el cual mirarnos. La “Sombra de Dios”: desde nuestra realidad dual le adjudicamos a Dios una sombra, la que está constituida por aquello que ponemos fuera de Él (dia–blo: dia=dos = separar. Dia–bólico: lo que esta separado de Dios). Es sólo en la medida que trascendemos los opuestos y entramos en la visión de la comple-
mentariedad y no dualidad de todo lo existente (cada polo existe solo y en
función de su opuesto), que podemos realmente llegar a “conocer” a Dios (en el sentido bíblico de “penetrar” y “hacerse uno” en la experiencia).
Salmo 18, 13: “¿Quién conoce sus faltas? Absuélveme de lo que se me oculta
(inconsciente), preserva a tu siervo de la arrogancia para que no me domine”. 31 Filosofía Perenne: según K. Wilber, constituye el núcleo de las grandes tradiciones de sabiduría del mundo entero (71).
dimensión o nivel trasciende e incluye a las niveles inferiores, pero el nivel del Espíritu lo trasciende todo y, en consecuencia, lo incluye todo”. Es a la vez el principio y el fin (Alfa y Omega) de toda la secuencia evolutiva (71, p. 7). Podemos representar los distintos niveles mediante círculos o esferas concéntricas. Cada dimensión sucesiva es mayor que la anterior, en el sentido de que engloba más y que posee, en consecuencia, una mayor profundidad. Sin embargo, cuando se habla de niveles del espectro se hace referencia a una división un tanto arbitraria. “Es como una casa de tres pisos. Si contamos cada uno de los pisos como un nivel, la casa tendría una profundidad de tres niveles. Pero también sería posible decir que cada peldaño de la escalera que une los pisos constituye un nivel. Supongamos que hubiera 20 escalones entre cada piso, entonces podríamos decir que la casa posee una profundidad de 60 niveles. Sin embargo, aunque esas escalas sean relativas o arbitrarias, su ubicación relativa no lo es, independientemente del número de niveles, siempre el segundo piso estará más elevado que el primero. La profundidad es real sin importar la escala relativa que decidamos utilizar” (71, p. 62). (Ver Fig.1: “El Gran Nido del Ser”).
Figura I. El Gran Nido del Ser – Niveles de manifestación.
(Ken Wilber, “Breve Historia de Todas las Cosas”, 1997, p. 62). Los niveles se ordenan de menor a mayor profundidad y se correlacionan con las diferentes disciplinas que los estudian.
Para R. Moss este es el gran drama de la materia ascendien- do hacia el Espíritu, y del Espíritu encarnándose en la materia32.
Es Dios respirándose a sí mismo33: exhalando, creando, el Ágape o
descenso de lo numinoso a lo manifiesto; e inhalando, atrayendo lo creado de regreso a su Origen, el Eros o ascenso de lo manifiesto a lo numinoso. Para Moss ... “nuestra conciencia crece, precisamente, porque no puede deshacerse de la carne: la conciencia es llamada a la tierra como lo es la humanidad mortal.” Y se pregunta: “¿Por qué