21. El individuo debe descubrir el sentido que su existencia
2.2 Principios Psicológicos
2.2.1 Psique y Espíritu se encuentran estrechamente
relacionados. En el plano psicológico es forzoso variar el sentido
del último principio mencionado. Desde este nivel, dada la dificultad científica histórica en reconocer y estudiar “lo espiritual”, es difícil exhibir pruebas que demuestren la subordinación de la mente al espíritu. Pero sí cabe argüir que lo espiritual tiene estrechos vínculos con lo psíquico (y también con lo físico). Un buen desarrollo psicológico es deseable desde el punto de vista espiritual, y a su vez, ciertos fenómenos y prácticas espirituales pueden ser psicológicamente (e incluso físicamente) beneficiosas. Para decirlo lisa y llanamente como lo entiende la Psicología Transpersonal: lo psíquico es, a lo
las potencialidades humanas, en principio situadas en el nivel psicológico, aquellas superiores o últimas se abren proyectándose al ámbito espiritual. Por consiguiente, una Psicología que no aborde
lo espiritual no podrá comprender cabalmente lo psíquico.
2 . 2 . 2 E l s e r h u m a n o p o s e e u n p o t e n c i a l d e
autotrascendencia. El ser humano está impulsado por una
tendencia a la autorrealización que, en ciertas condiciones, conduce a la autotrascendencia. La autorrealización supone la autoconservación, la realización de variadas potencialidades, pero
también, por medio de la realización de potencialidades no ordinarias, la autotrascendencia. (Por realización de potencialidades no ordinarias
se entiende a todo un rango de fenómenos, estados o facultades como las experiencias cumbre, experiencias meseta, estados de máximo bienestar o salud, estados expandidos de conciencia, experiencias místicas y otras).
2.2.3 El ser humano posee la facultad de experimentar
una variedad de Estados de Conciencia. Como se dijo en
una sección anterior las personas poseen las facultades para experimentar un número amplio y variado de estados de conciencia. Además del conocido estado de vigilia, se reconocen los Estados No Ordinarios de Conciencia, que entre sus categorías generales contempla algunos de carácter neutro, otros perniciosos y otros saludables (estos últimos habitualmente llamados Estados Acrecentados, Expandidos o Superiores de Conciencia). Los Estados Superiores, hasta cierto punto, pueden ser ordenados gradual y jerárquicamente. Aparentemente todo estado de conciencia posee un patrón fisiológico, físico y psicológico único y diferente.
2.2.4 El ser humano posee el potencial para un
desarrollo evolutivo espiritual. La autorrealización a través de
la autotrascendencia implica que el desarrollo evolutivo no sólo tiene lugar en el plano psicológico, sino también en el espiritual. Tal desarrollo espiritual puede ocurrir de dos formas: espontáneamente, como en el caso de una súbita experiencia mística o de estado superior de conciencia, o bien producto de una práctica espiritual prolongada, como la oración, la meditación u otras. Tal desarrollo espiritual potencial pocas veces se actualiza. Ello obedece a dos razones: en primer lugar, a que las experiencias místicas o de estados superiores de conciencia son infrecuentes (e independientes de nuestras acciones y voluntad), y en segundo, a que en nuestra cultura son pocos quienes llevan a cabo prácticas espirituales apropiadas,
con la frecuencia y duración necesarias. No obstante, para cada ser humano, el desarrollo espiritual se encuentra disponible ahí, latente –oculto si se quiere– esperando su momento.
2.2.5 El ser humano posee el potencial para alcanzar ya
sea la Iluminación o la Comunión con lo Divino. El desarrollo
evolutivo espiritual en su pináculo o, para ser precisos, aún más allá de éste –aún más allá de todo–, hace posible ya sea la Iluminación o la Comunión con lo Divino. La Psicología Transpersonal acepta y hace propio lo que al respecto señalan las grandes tradiciones religiosas, que, para estos efectos, pueden dividirse en dos categorías: las no teístas, en las cuales el peldaño superior desemboca en la revelación de la verdadera naturaleza de la Realidad (No–dual, en la que nada está separado), y las teístas, en que el peldaño superior se abre a la Comunión del individuo con lo Divino.
Si el desarrollo espiritual ya es infrecuente, mucho más raro es llegar a la cumbre, por las mismas razones mencionadas para el principio anterior y por una adicional: los niveles superiores del desarrollo espiritual son, de por sí, extremadamente difíciles de lograr. No obstante, permanecen siempre como una posibilidad humana. La cumbre es extremadamente difícil de alcanzar, mas no imposible.
2.2.6 El ser humano es subjetivo y está condicionado,
y por ello poderosamente limitado en el ejercicio de sus facultades. Los tres principios anteriores se refieren a capacidades
potenciales. El que ahora se expone denota la circunstancia habitual del común de las personas: cada uno se experimenta a sí mismo como un individuo único y distinto y, en ese sentido, separado de los otros y de las cosas. Además, como antes se indicó, operan sobre cada uno múltiples influjos que nos condicionan poderosamente. Desde este ángulo, la libertad y la responsabilidad son más una ilusión o un anhelo que el ejercicio real de esas facultades. La Psicología Transpersonal concuerda con las grandes tradiciones espirituales cuando aseguran éstas que en las circunstancias normales las personas están “dormidas”, pero que, en las condiciones que ciertos procedimientos hacen posible, pueden “despertar” a su verdadera naturaleza –que no es sino la naturaleza de la Realidad Misma– superando la subjetividad, comprendiendo que no están separados de los otros ni de las cosas y trascendiendo –al menos en parte, al menos temporalmente– los condicionamientos que antes, sin que se percatasen siquiera, los limitaban, accediendo así a grados efectivos y superiores
de libertad. Un “despertar” de esta clase está asociado asimismo a una poderosa liberación y/o activación de facultades no sólo espirituales, sino también físicas y psicológicas.
2.2.7 El ser humano es capaz de Sabiduría y Compasión. Al igual que la corriente Humanista, la Transpersonal valora más la sabiduría que el intelecto, pero a la noción de sabiduría como autorregulación organísmica –la capacidad para actuar según lo que es integralmente mejor para uno– añade la capacidad para percibir y obrar libre de apegos y condicionamientos. Además, tan importante como la sabiduría es la compasión que, aunque tomada como noción del Budismo Mahayana, cabe equiparar con la caritas Cristiana, es decir con ese afecto profundo y sincero que desea el bien del otro. Cuando la sabiduría se desarrolla brota naturalmente de ella la compasión. Es la
superación de la subjetividad común al trascender el Ego la que prodiga los frutos de la sabiduría y la compasión.
2.2.8 El ser humano es capaz del encuentro transpersonal. A la capacidad de encuentro común con otros seres humanos, a menudo del entorno social más cercano, la compasión de índole transpersonal permite sentirse hermanado y solidario en el encuentro con desconocidos, adversarios e incluso con otros seres vivos. En nuestra cultura, que en su propósito de “conquistar” la naturaleza no trepida en destruirla, “sentirse hermanado” con los seres vivos suena a un romanticisimo e idealismo inaceptable (a los fines economicistas) y absurdo. Sin embargo, hay comunidades espirituales en que sus miembros se cuidan literalmente de no dañar una hormiga siquiera (como en el Jainismo de la India o en el Budismo Vajrayana Tibetano). En este nivel un hermano bien puede ser un miembro de una raza, religión o clase social diferente a la mía pero, atención, también puede serlo un lobo, un bosque o un río. Y en estas palabras no hay una gota siquiera de literatura. La compasión hace posible el encuentro transpersonal en virtud de la profunda comunión con otros a que da lugar.