PRIMERAS CONCLUSIONES
JUEGO Otro de los sonidos característicos que hemos podido constatar a lo largo de algunos
puntos es la presencia del juego con el balón. No hemos observado jugar a nadie al balón en las inmediaciones del vial que recorre la ribera, en parte, porque el juego exige ciertas condiciones de seguridad, salvo en la pequeña plazoleta que se genera frente a la iglesia de San Nicolás. Por lo demás, el juego con el balón se da indistintamente en plazas como en calles aunque el carácter del juego si que es distinto. El juego con el balón escuchado en la calle del Punto 14 se desarrolla haciendo botar a la pelota al modo del juego del baloncesto. En cambio el juego observado en los Puntos 5, 6, 11 y 15 responde más a la disposición del fútbol chutando el balón con el pié. En el caso de los Puntos 6 y 15 los niños utilizan la fachada del edificio religioso a modo de frontón haciendo que el balón rebote y vuelva a su posición. En el Punto 15 uno de los niños se sitúa como portero junto a la catedral, mientras que en el Punto 6 ambos niños chutan contra la pared como si estuviesen jugando a eskupelota (pelota-mano), pero con el pié.
MUSICA Aunque la aparición de la música en escena merecería un capítulo propio, hemos introducido su clasificación junto con los sonidos generados directamente por la acción humana debido a su incidencia en la construcción cultural de toda sociedad. Entre los sonidos musicales podríamos realizar dos grandes divisiones, donde por un lado estaría la música generada por los instrumentos tocados por personas donde también incluiríamos la voz del cantante, y por otro lado estaría la música ejecutada por los dispositivos electrónicos como reproductores, equipos de audio, dispositivos móviles etc. Sin embargo, debido al carácter de la temática de la investigación parece ser el momento adecuado para lanzar una pregunta capital: ¿Qué entendemos por música?. La definición de música se aborda a lo largo de tantas disciplinas y autores que sería difícil mencionar todas, aunque recordaremos algunas de ellas:
La música es el ejercicio aritmético oculto al inconsciente de la propia mente. (Leibniz) La música es una ciencia y un arte de poner con tino unos sonidos convenientes y placenteros, juntarlos unos con otros del modo justo y sacarlos afuera con gracia, a fin de que por su armonía se promuevan la gloria de Dios y las virtudes todas. (Johann Mattheson)
La música es el arte de combinar los sonidos de una manera agradable al oído. (Jean- Jaques Rousseau)
La música es la naturaleza sometida a leyes en relación con el sentido del oído. (A. Webern)
La música son sonidos, sonidos que nos rodean, ya sea en el interior o en el exterior de las salas de conciertos. (J. Cage)
Puede que ésta última definición sea la que marca una de las mayores diferencias en la cultura occidental en lo que a la definición de música se refiere. Sin embargo, no podemos olvidar al experimentador futurista Luiggi Russolo, quien pone patas arriba la figura y el fondo convirtiendo lo desechado en belleza cuando publicó “The art of noises” en 1913, al igual que M. Duchamp lo hizo en las artes visuales. Las composiciones de J. Cage pusieron sobre la mesa si unos fenómenos sonoros que negasen el sistema tonal seguirían siendo música en el sentido de la tradición europea. También las composiciones de A. Schoenberg basadas en el sistema de la atonalidad ponían en jaque las reglas del juego, al establecer el sistema musical, denominado Dodecafonismo, que negaba la existencia de un tono central que referenciase a la obra en torno a una tonalidad central tal como se venía haciendo en la música europea. Desde entonces hasta hoy, la evolución de la música electroacústica y electrónica han dejado bien claro que lo que inicialmente parecía el juego de físicos e ingenieros sobre la condición cuantitativa del sonido, se ha convertido en un asunto de compositores aceptado por todos los estratos culturales de la sociedad.
El musicólogo Hans Heinrich Eggebrecht nos cuenta que cabría pensar que la música tiene dos orígenes en el sentido europeo: “uno, genético, inherente a la humanidad y, por así
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Análisis del lugar CAPÍTULO III_ ANÁLISIS - CASCO VIEJO DE BILBAO
llamarlo, espontáneo o natural (premusical), y otro griego (musical), y que el origen genético- humano, tal como se desarrolló hasta llegar a la Antigüedad griega (entre otras), y tal como se le presentaba en su condición premusical (preeuropea), tiene dos lados entretejidos uno con otro, que llamaré el lado emocional y el material. […] Lo sonoro, en su naturaleza material, adquirió el significado de harmonía. […] Lo emocional es inherente a la oferta sonora en virtud de la historia de su origen y evolución, y está tan firmemente arraigado en ella que ninguna operación de la máthesis lo puede arrancar. Es lo que da contenido emocional a la música, y ese contenido es tal que ningún significado de harmonía puede hacerlo desaparecer.“ (H.H. Eggebrecht, 2012; 32-34)
Podría decirse por lo tanto que la definición de lo que es música en la cultura occidental se acercaría más a la voluntad de reconocer y aceptar una construcción sonora, cualquiera que sea su estructura formal, por parte de los individuos que conforman una comunidad concreta. Sin embargo, la música que escuchamos a lo largo de las grabaciones realizadas pertenece a un tipo de música específica. Nos referimos a las composiciones basadas en las teorías de la armonía tonal clásica, donde sí existe un centro tonal y todo movimiento armónico pivota a su alrededor. Ninguna de la música escuchada en las grabaciones muestra desarrollo armónico modal tampoco.
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