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Kcnnelh S Wuest, Philippians in the Greek New Testarnent, p

La segunda palabra que Pablo usa para describir a Epafrodito es “colalyoradorf\ Este término significa “uno que trabaja a la par o conjuntamente con otro”. Es posible que cuando Pablo estuvo en Fili­ pos, Epafrodito fue uno de los que cooperó estrechamente con él y trabajó junto con el apóstol por el establecimiento de aquella iglesia.

Pablo también llama a Epafrodito “campanero de milicia''. Es in­ teresante notar que el apóstol Pablo se coloca en el mismo nivel que Epafrodito. La expresión "campafícro de milicia” se refiere a dos sol­ dados que tienen el mismo rango en un campo militar. En el campo de batalla contra las tinieblas, el pecado y Satanás, todos los cristianos somos simples soldados de Jesucristo que recibimos órdenes de nues­ tro Señor.

Es posible que Epafrodito estuviese sirviendo como pastor de la iglesia en Filipos. Los hermanos de aquella iglesia lo comisionaron para que fuese a Roma a ver a Pablo y a llevarle una ofrenda al apóstol. Es por eso que Pablo lo llama “vuestro mensajero”. La palabra “mensajero” es la palabra “apóstol” y significa “uno que es enviado con una comisión especial”. En este sentido Epafrodito era el apóstol de los filipenses enviado especialmente a interesarse por el apóstol Pablo.

Debe tenerse en cuenta que, en un sentido estricto, sólo hubo doce apóstoles. Ellos fueron designados por Cristo de manera específica. Epafrodito es llamado apóstol en un sentido amplio y no técnico del vocablo. Hoy no hay apóstoles en la Iglesia en ese sentido estricto del término y no los ha habido desde que el último de ellos murió a fines del siglo primero de nuestra era. Los que pretenden establecer apósto­ les en las congregaciones hoy día, hacen una violación flagrante tanto de la enseñanza bíblica como de la historia eclesiástica.

Por último, Pablo describe a Epafrodito como “ministrador de mis necesidades”. La palabra “ministrador” es en el original leiturgon y se usaba en referencia al servicio realizado por los sacerdotes levíticos en el Antiguo Testamento. Pablo considera el servicio o ministerio reali­ zado por Epafrodito en su favor como algo que tiene el mismo nivel sagrado que el servicio sacerdotal frente al altar.

Mientras estaba en Roma con el apóstol Pablo, Epafrodito contrajo una grave enfermedad y estuvo a punto de morir. La noticia de la enfermedad llegó a oídos de los miembros de la iglesia en Filipos, y Epafrodito se angustió en gran manera al saber que los filipenses tenían conocimiento de su situación. Pablo dice que Dios tuvo miseri­ cordia de Epafrodito, indicando así que éste había sido sanado de

L a segunda palabra que Pablo usa para describir a Epafrodito es “colaborcuior>\ E ste térm ino significa “uno que trabaja a la par o conjuntam ente con otro’’. Es posible que cuando Pablo estuvo en Fili­ pos, E pafrodito fue uno de los que cooperó estrechamente con él y trabajó ju nto con el apóstol por el establecimiento de aquella iglesia.

Pablo tam bién llam a a Epafrodito “cam panero d e m ilicia". Es in­ teresante n otar que el apóstol Pablo se coloca en el m ism o nivel que Epafrodito. L a expresión “campañero de m ilicia” se refiere a dos sol­

dados que tienen el m ism o rango en un campo militar. En el campo de batalla contra las tinieblas, el pecado y Satanás, todos los cristianos som os simples soldados de Jesucristo que recibimos órdenes de nues­ tro Señor.

E s posible que Epafrodito estuviese sirviendo como pastor de la iglesia en Filipos. Los hermanos de aquella iglesia lo comisionaron para que fuese a Roma a ver a Pablo y a llevarle una ofrenda al apóstol. Es por eso que Pablo lo llama “vuestro mensajero". La palabra “m ensajero” es la palabra “apóstol” y significa “uno que es enviado con una comisión especial”. En este sentido Epafrodito era el apóstol de los filipenses enviado especialmente a interesarse p o r el apóstol Pablo.

D ebe tenerse en cuenta que, en un sentido estricto, sólo hubo doce apóstoles. Ellos fueron designados por Cristo de m anera específica. Epafrodito es llamado apóstol en un sentido amplio y no técnico del vocablo. Hoy no hay apóstoles en la Iglesia en ese sentido estricto del térm ino y no los ha habido desde que el último de ellos m urió a fines del siglo primero de nuestra era. Los que pretenden establecer apósto­ les en las congregaciones hoy día, hacen una violación flagrante tanto de la enseñanza bíblica como de la historia eclesiástica.

Por último, Pablo describe a Epafrodito como “m inistrador de m is necesidades”. La palabra “ministrador” es en el original leiturgon y se usaba en referencia al servicio realizado por los sacerdotes levíticos en el Antiguo Testamento. Pablo considera el servicio o ministerio reali­ zado por Epafrodito en su favor como algo que tiene el mismo nivel sagrado que el servicio sacerdotal frente al altar.

M ientras estaba en Roma con el apóstol Pablo, Epafrodito contrajo una grave enfermedad y estuvo a punto de morir. La noticia de la enfermedad llegó a oídos de los miembros de la iglesia en Filipos, y Epafrodito se angustió en gran manera al saber que los filipenses tenían conocimiento de su situación. Pablo dice que Dios tuvo miseri­ cordia de Epafrodito, indicando así que éste había sido sanado de

manera milagrosa por el poder de Dios. Ahora el apóstol Pablo envía a Epafrodito de regreso a su iglesia y recomienda a los hermanos que traten bien a este siervo de Dios: *'R ecibidle, p u es, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son com o él" (2:29). Pablo exhorta a los filipenses a darle la bienvenida a su pastor, hacerle un cordial recibimiento, manifestarte respeto y admiración por la labor que había realizado al lado del gran apóstol.3

La iglesia de Jesucristo está necesitada, en este tiempo tan crucial, de hombres como Timoteo y Epafrodito, ministros fieles de Jesucristo. En medio de un mundo tan complicado como en el que nos ha tocado vivir, la exposición de la Palabra de Dios es una gran necesidad. Hoy está de moda negar los principios básicos de la fe cristiana y abando­ nar los fundamentos de la teología bíblica. Quiera Dios bendecir su iglesia con hombres de carácter, dedicados a la causa de Cristo y dispuestos a exponerla vida, si es necesario, por la obra de Cristo. Resumen y conclusión

El pasaje considerado presenta el equilibrio que debe existir entre la ortodoxia y la ortopraxis. Después de haber expuesto la verdad tocan­ te a la persona de Cristo, Pablo expone lo que la presencia de Cristo debe producir en la vida del creyente.

La exhortación apostólica es que el creyente debe procurar que los efectos de la salvación actúen de manera dinámica en su vida. Pablo desea que cada creyente lleve su salvación hasta sus últimas con­ secuencias. Esas consecuencias deben manifestarse en santidad, servi­ cio, justicia práctica, compasión y transparencia de vida. Sin duda, el equilibrio entre el credo y la conducta que Pablo expone en esta sección debe constituir la práctica de todo creyente.

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Renuncia de los privilegios