Habíamos definido cl repertorio terminal como aqudla conducta final que es meta y objetivo de un programa particular. Hasta ahora hemos mencionado algunos de los factores relacionados con la consc- cución de dicha conducta, sin entrar en detalles en cuanto a su cspeci- ficación misma. <jQué tipos de conducta terminal pueden fijarse como objetivos de un programa conductual?, ^cómo puede evaluarse al término dcl programa si dicha conducta se ha adquirido, y si funcionalmente es indcpcndicntc dei programa?, £de qué manera podemos seguir su futuro curso con el fin de cercioramos de su mantenimiento posterior? y ^qué relación guarda con otras conductas que el.sujeto ha adquirido a través de otros programas, o con las que ni siqutera han sido planeadas en el contexto dcl proyecto de rchabilitación en su conjunto? Intentaremos en seguida provccr algunos critérios sobre estas cuestiones.
Tipos do repertório terminal
Podríamos hablar de dos clases de conductas terminal cs: conductas naturales y conductas arbitrarias. La definición de una conducta como na* tural o arbitraria depende dcl objetivo dd programa y no de la conducta cspedfica que se esté programando. Sc tratará de una conducta natural, cuando la meta dd programa sea desarrollar una conducta particular que en d medio en que se presenta se encuentre bajo d control de los estímulos discriminativos y reforzadores que componen el programa. Por ejcmplo, la conducta de leer está bajo d control de palabras impresas y se ve reforzada automàticamente por una lcctura correcta. Por su parte, una conducta es arbitraria cuando la forma especial que reviste es secundaria en rdación con los estímulos que constituyen d programa. £1 objetivo de los programas o situaciones que comprenden conductas arbitraria^, cs que d sujeto aprenda a responder ante determinado tipo de situaciones de manera sistemática, independientemente de la respuesta concreta que utilicc. Es característico de rnuchos repertorios generali zados de apoyo, d uso de conductas arbitrarias, como pueden ser levantar un brazo, oprimir un botón, senalar con d dedo, etc. A diferencia de los programas cuyo objetivo cs una conducta natural, en los programas con conducta arbitraria, si d sujeto tiene dificultades con un tipo espcdal de respuesta, puede abandonane esa forma de respuesta y sustituirla por otra, tan arbitraria como la anterior. Así, por ejemplo, si un sujeto tiene dificultades en apretar un botón para indicar que ha discriminado entre dos sonidos, dicha conducta puede ser sustituiüa por un movimiento con d brazo, por un aplauso, o por cualquier otra respuesta. En cambio,
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cn un programa ctiya meta cs el cstablccimicnto dc una conducta na tural, so usan todos los proccdimicntos suplcmcntarios y corrcctivos nccesaríos para que la conducta final dcl programa tenga una forma cn cspccial. Esa cs la única conducta que interesa cn cl programa. Cuando sc quicrc que un nino cscriba la palabra “ mesa*’, o imite cl sonido "a” , o aprenda a ir al bano, cs dccir, que la respuesta concreta cs cl objetivo final dcl programa, estamos tratando con una conducta natural. En aque- llas situacioncs cn que la conducta cs usada como un índice simplcmcntc dc que cl sujeto discrimina entre estímulos, o atiende, o identifica pala- bras, etc., estamos empleando una respuesta arbitraria cn tanto que su forma o topografia puede variar de sujeto a sujeto sin que importe gran cosa. En esc programa lo fundamental cs cl resultado dc la respuesta, no la conducta cn sí misma.
Evaluación do la conducta terminal
Se disponc, por lo general, dc dos métodos para evaluar la obtcnción dc una conducta terminal. Estos son: a) los sondeos» y b) Ias pruebas. Los sondeos sc llevan al cabo retirando parte o toda la cstimulación que compone un-programa y observando cuáles son los cfcctos dc dicha opc~ ración. No son procedimícntos característicos para evaluar solo reperto- rios tcrmtnalcs, sino que pueden utilizarse cn cualquicr sccción durante cl transcurso dc un programa. Si Ia conducta sc ha estabilizado, es dccir, si por su permanência sc ha dcsarrollado dc la mancra prevista por cl programa, al suprimir la cstimulación suplementaria y el reforzamiento como sondeo, debemos poder observar que no se producc cambio alguno cn su cjccución. Si la conducta sc pierde o sc vc interferida por cl sondeo, significa que debemos regresar cn cl programa a un punto prévio, a fin dc volver a cstablccerla dc mancra firme y desvanecer pro- gresivamente la cstimulación suplementaria y los reforzadores. Por ejem- pio, sondeamos un programa dc imitación cuando hn ccm os que un
sujeto imite sin reforzamiento alguno entre varias cnsayas reforzados. Sí cl sujeto lo hacc, cl resultado de nuestro sondeo cs positivo. En un programa dc lcctura, cl sondeo puede consistir cn retirar una d im cn sió n
dc estímulos dc apoyo, por cjcmplo, cl color dc las palabra*. Si cl sujeto puede Iccr dc todas mancras la palabra, quicrc dccir que hemos obtenido ' o estamos muy cerca dc nuestro objetivo terminal.
Las pruebas son opcracioncs que sc haccn al final dcl programa y, por Io general, o sca, emplea una nucva forma dc prcscntación dc los estímulos dc mancra que cl requisito dc respuesta varia un tanto, o sc cvalúa la conducta terminal dcl programa por sus posiblcs cfcctos gene ralizados a nucvas formas semejantes dc conducta, funcionalmente ha-
EL R e p e rto rlo * t e r m in a l««. »7
biando. Ásí por cjcmplo, una prucba cn un programa de imitación, será que cl sujeto imite sin que se le administre reforzamiento por hacerlo, una nucva serie de conductas que no se habian ir,cl uido en cl programa.
La cmisiófl de dichas respuestas permitirá evaluar si cl sujeto ha aprendido o no a imitar. En el programa de lectura podemos poner mez- cladas dentro de una hoja las mismas palabras que ei sujeto ha aprendido a lccr previamente y pedirlc, por cjcmplo, que identifique dichas pala bras. O podemos dcscomponcr en sílabas las palabras que ha aprendido y haccr otras nucvas uniendo dichas sílabas. El ^íjeto, dc liabcr cum- plido con los objetivos dcl programa, deberá lccr nucvas palabras aun sin hal>cr sido entrenado en cilas especialmente. Para evaluar cl establc- ciniicnto dc una conducta final cn los términos especificados por un programa, cs conveniente utilizar ambas opcracioncs, los sondeos y Ias pruebas. £íos dan un índice tanto dc la cfcctividad de nuestros proccdi- mientos como dc sus cfcctos generalizados a conductas funcionalmente semejantes.
l Seguira lento
Uno dc los problemas fundamentalcs en modificación de conducta cs asegurarse dc que Ia conducta terminal, una vez establecida, perma necerá a través dei tiempo. El sujeto pasa de un ambiente altamente controlado a un ambiente poco controlado, el ambiente natural. ^Sc han mudo los procedimicntos adccuados para haccr esta transición? De ser así, ^cómo podemos evaluarlo y pcrcatamos dei mantenmiento de la conducta cn su ambiente natural? Para resolver estas preguntas, se debe efectuar, un seguimiento dc la conducta. El seguimiento consiste cn un registro objetivo dc la frcçucncia con que dicha conducta se presenta una vez terminado el programa de modificación. El seguimiento acostum- brado consiste cn prolongar cl registro de la frccuencia de la conducta por un tiempo semejante al que tomó el registro dc la línca base (véasc
Tipos de repertorio terminal, pág. 88) y observar si hay algún cambio
significativo cn su frccucncia. Si la conducta pcrmanccc, diremos que el * proccdimicnto global tuvo éxito. Si la conducta disminuyc cn frccuencia con cl paso dcl tiempo, esto significará que la transición dc un medio al oiro no fuc adecuada y que hay que alterar dc alguna manera el ambien te natural para permitir que la conducta se siga emÍtic*yio. Este proce* dimiento, sin embargo, puede ser complementado ventajosamente por un segundo método dc seguimiento. Esta forma de seguimiento, es por muestreo temporal, cs dccir, en lugar dc continuar cl registro diariamente por un lapso limitado, sc hacen observacioncs intermitentes, de manera que con un mismo número dc observacioncs sc cubre un período mayor.
Naturalmente, lo ideal1 cs poder conjugar ambos procedimicntos, es decir, primero registrar continuamente durante un período más o menos corto, y dcspués muestrear las nbservaciones durante un período prolongado que nos asegure la pcrmanencia de la conducta cn cucstión, Así, por ejemplo, supon gamos que deseamos tencr la certeza de que hemos logrado esta- blccer una lcnguajc funcional en un nino que antes era mudo. Hemos dado instruccioncs precisas a los adultos que interactúan con él para que rcfuercen adccuadamente la conducta de hablar. Entonces sc registra cuántas pulabras emite el nino, digamos durante una hora diaria, por ii n período de quince dias. Esa hora puede variar, para obtener un rango más amplio de situacioncs en las que la conducta se presenta. Si encon tramos que el nino habla con una frccuencia suficiente, entonces proce demos a utilizar el segundo método de seguimiento. Ahora vamos a muestrear una hora dei dia al azar cada quince dias por un período ' de seis u ocho meses, dc manera que dispondremos de doce o dieciséis obscrvaciones que nos permitirán establccer si hay alguna allcracíón cn la frccuencia con que cl nino habla.
Interacción con otras conductas
Un punto digno dc interés, sc rcficrc a las interrclacíones e influen cias mutuas que se cstablcccn entre una conducta terminal y otras con ductas que ya exLsten en el repertorio dei sujeto o que están programadas para su dcsarrollo. Esto, que cs quizá uno dc los aspectos elaves cn la investigation sobre programación de repertorios cn modificación dc con ducta, lo examinaremos brevemente por estar un poco al margen dc los propósitos dc este libro. La intcrvcnción directa sobre una conducta espe cifica no solo sc traduce cn câmbios sobre esa conducta, sino también cn câmbios cn otras que podemos estar o no midiendo simultáneamcntc. En ocasiones, carece de importancia conoccr o no st hemos afectado otras conductas aparte de Ia que constituye nuestro objetivo, pero cn otras cs dc interés averiguar hasta “dónde” ha Ilcgado la influencia dc nuestro procedimiento especial, i Hemos cambiado otras conductas que poscía ya el sujeto? ^Ha sido este cambio positivo o negativo? ^Ticnc alguna relación dc dcpcndencia nuestra conducta con nucvas formas dc con ductas que pudicran adquirírse? Vamos a sugerir unicamente una forma de evaluar Ias < espuestas a estas cucstioncs. La única manera dc averi guar si un procedimiento ha afectado a más dc una conducta, cs utili zando una línea-base concurrcnte o multiple, cs decir, obteniendo un registro dc más dc una conducta antes dc aplicar nuestro programa, y cvaluando al término dc éste, si ha habido o no un cambio cn todas las conductas. Es aún de mayor interés registrar continuamente todos los cam-
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