Capítulo X. Mirar desde los sujetos 143
10.3 Los límites espaciales y simbólicos 152
Hablar de asentamientos populares urbanos indica que existe una concentración espacial de la pobreza. Estas concentraciones geográficas de la pobreza, en el caso de los barrios populares y de la riqueza, los barrios puertas adentro, crea una dimensión socio-territorial (Saraví, 2012: 43) entendida como clave en los procesos de exclusión social. “La segregación espacial no solo afecta a la ciudad, sino el sistema de relaciones sociales que se entretejen por y sobre el espacio urbano, es decir, ella implica la fragmentación socio espacial de la interacción social y la conformación de espacios diferenciados de sociabilidad” (Saraví, 2012: 44).
Espacio como metáfora que permite hablar de estos segmentos sociales. El binarismo espacial se refiere al norte/sur, capital/provincia; adelante/atrás; fuera/dentro construcciones sociales de la ciudad. La frontera es la zona que intermedia. Pensar en espacio también permite pensar la sociedad, y tipificarla (Torres, 2009:424).
No se puede enunciar que las brechas sociales urbanas, visibles desde los modos de construir las ciudades sean las únicas consecuencias. Por el contrario, no es solo una connotación espacial o geográfica sino que las relaciones marcan fronteras. Los estigmas, los miedos, los prejuicios se conforman dentro del universo simbólico de estas fronteras territoriales.
Ramiro Segura establece tres ejes metafóricos a partir de los cuales los residentes simbolizan a su barrio. El primero es la oposición afuera-adentro, es decir, las fronteras del barrio, lo exterior que separa al barrio con el afuera. El barrio es pensado dentro de límites donde hay una frontera simbólica ya que se entra o se sale.
- 153 -
“(…) Acá no entran los políticos. Van al centro”, dice Ada.
Claudia cuenta que “de acá para allá estamos los usurpadores…el resto es el pueblo” marcando una línea simbólica que divide La Victoria con el resto de la ciudad.
El segundo eje corresponde a la relación delante-detrás, es el espacio barrial, así el barrio se describe como no homogéneo “el adentro tiene un delante y el detrás, un fondo” (Segura 2009:48).
En el fondo de Seguí no existen las mismas condiciones que adelante, es decir, en el centro de la ciudad. Para los habitantes cercanos al asentamiento, el fondo es lo peligroso. Ir al asentamiento es ir al fondo, atrás.
Ese fondo, marcado como inseguro y peligroso es el asentamiento. Sin embargo, los residentes en las charlas vinculan ese miedo a la pobreza:
“(…) Dicen en el centro que en el fondo te roban. En realidad hay peleas de pibes, nada más. Somos
familias, nos conocemos pero el fondo está marcado como peligroso” (Alejandra)
“(…) Nadie quiere pasar por acá porque se dice que somos ladrones. Pero somos laburantes, como ellos (señalado el centro del pueblo)” (Mercedes)
“(…) Se comentaba que éramos de lo peor. Pero míranos, somos gente pobre pero muy educada” (Mirta)
¿Por quienes está marcado ese borde entre lo bueno y lo malo, el peligro y el no peligro? Por los habitantes que no residen en ese atrás, los que no lo atraviesan y se vinculan con los fonderos.
- 154 - Incluso, en el mapa de Google la plaza cercana al asentamiento figura como plaza del fondo de Arturo Seguí. Nombrando así desde lo simbólico que ese espacio público pertenece al atrás, al lado oscuro del pueblo.
La plaza “del fondo”.
Figura 9. El mapa de Google denomina plaza del fondo de Seguí a un espacio cercano al asentamiento.
El tercer eje es la oposición arriba-abajo y funciona como nexo con los dos ejes anteriores. Una referida a la relación entre el barrio y el entorno (adentro-afuera). La otra referida a las diferencias dentro del barrio (adelante-detrás). Segura afirma que a partir de esos tres ejes se puede delinear la topología barrial. Para ir afuera es bajar, salir. El fondo es el abajo. Los entrevistados se refieren al arriba como al centro de la ciudad.
En la entrevista Bertha dice que “cuando vamos arriba ya no nos miran mal. Nos conocen en la Salita (Centro de Salud), y en los negocios”.
Fredy, por su parte, destaca la ubicación de La Victoria como estratégica, obviamente si estuviese asfaltada y en condiciones porque “muchos pasan por acá abajo para ir a la Ruta 36, este es un buen acceso” (…) “si la asfaltan el barrio se va para arriba” asegura Fredy. Es que a pocos kilómetros,
- 155 - sobre la ruta 36 se ubican los cultivos de flores que muchos de ellos comercializan en el Mercado Central.
Estos ejes se trasforman en límites dentro del lugar, algunos físicos más visibles y otros más difusos. Muchas veces el adelante/atrás es un escenario simbólico diferenciador de los dos tipos de barrios dentro de la ciudad. El adelante/arriba está delimitado por el centro, las vías del ferrocarril, ya en desuso desde hace décadas, por lo que el valor del espacio es simbólico y no utilitario. Consecuentemente el atrás-abajo está referido al espacio alejado del centro comercial e institucional del lugar como también a las espaldas de las viejas vías ferroviarias.
Fronteras y bordes del barrio.
Figura 10. La línea roja traza las antiguas vías del FFCC que separa el centro del “fondo” de Seguí. En verde, La Victoria. El círculo celeste encierra el espacio de las instituciones educativas, de salud y centro de la ciudad.
- 156 - La mirada desde adentro, obviamente difiere con la mirada de afuera expuesta en el apartado “los medios…”. Para los residentes del asentamiento, y en coincidencia con los de afuera, el origen se dio por la migración de provincianos norteños o de países limítrofes que vinieron a la ciudad en búsqueda de mejoras laborales. La ocupación de terrenos fue la primera solución al problema de la vivienda. Y la ocupación fue realizada por familias o conocidos que en las mismas condiciones laborales y habitacionales los traen sus barrios. Así se constituye el barrio entre una red de conocidos.
Es interesante la dualidad arriba/abajo, en cuanto el arriba es lo más alto, y simboliza una distancia social. Diferentes culturas, manifestaron su poderío urbanístico con las edificaciones altas, donde estaba el poder de la ciudad. El abajo, por lo contrario es el lugar de los que no deciden la ciudad. De Certeau en la parte tercera de su libro “La invención de lo cotidiano”, analiza las prácticas del espacio y sintetiza que “es "abajo" al contrariar, a partir del punto donde termina la visibilidad, donde viven los practicantes ordinarios de la ciudad. Como forma elemental de esta experiencia, son caminantes” (De Certeau, 1996:105).
Grimson (2005) establece a las fronteras como modos de categorizar y clasificar a las personas y comportamientos. Así los espacios de frontera permiten abordar modalidades, conflictos, discursos y negociaciones: “Los grupos y las identificaciones no pueden comprenderse en sí mismos sino en relación con otros, en una relación de contacto, una situación de frontera. Estudiando límites podemos saber que aquello que en un grupo o identificación incluyen y excluyen, así como los dispositivos a través de los cuales construyen esas diferencias, articulándolas en la mayor parte de los casos con formas de desigualdad” (Grimson, 2005:127).
- 157 - Pierre Bourdieu sostiene que la ubicación del espacio de la ciudad y las distancias se traducen en posiciones y distancias sociales. Así, los límites simbólicos se relacionan con la estigmatización territorial que acompaña a sus habitantes. Sostiene, además, que las oposiciones sociales objetivadas en el espacio físico se reproducen en el lenguaje como oposiciones “constitutivas de un principio de visión y división, vale decir, tanto categorías de percepción y evaluación de estructuras mentales. (…) Las sordas conminaciones y los llamados al orden silenciosos de las estructuras del espacio físico apropiado son una de las mediaciones a través de las cuales las estructuras sociales se convierten progresivamente en estructuras mentales y sistemas de preferencias” (Bourdieu, 2003:121).