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Capítulo VIII. La Comunicación y el estudio de lo urbano 120

8.1 Recorridos de lo urbano en la Comunicación 122

La cultura urbana como dimensión de trabajo de comunicadores, que, como se expuso con anterioridad, incorpora elementos de otras disciplinas sociales, se vincula con los estudios donde la ciudad es lugar de decodificación de códigos y significados. En este sentido, Jesús Martín- Barbero (1987) abre esta puerta a la investigación con sus estudios acerca de la territorialidad, en el análisis de novelas en televisión construidas a través de prácticas sociales.

Néstor García Canclini en su trabajo “Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad” (1991) estudia el consumo cultural de la metrópolis. Además, sostiene que las ciudades se configuran mediante imágenes (García Canclini, 1997).

Guillermo Orozco Gómez (1991) desde su recepción crítica, introduce el concepto de mediación territorial.

Armand y Michelle Mattelart desde “Pensar los medios” (1987) proponen una reflexión del campo comunicacional teniendo en cuenta el papel de la sociedad civil, que permite comprender los procesos comunicativos desde una mirada política.

La mirada de Walter Benjamin sobre los procesos urbanos, desde la imagen de la ciudad, se incorpora en el ámbito de la comunicación durante los años 80.

- 123 - Armando Silva38 las describe como algo físico pero no se sabe de lo urbano “que nos alcanza y nos envuelve”. Sostiene que la sociedad está experimentando un profundo proceso de desterritorialización que hace que en la investigación sobre las nuevas realidades urbanas, el foco de atención analítico se desplace desde la arquitectura a las culturas.

Destaca que en el mundo contemporáneo se está desarrollando un urbanismo sin ciudad. "Pues los ciudadanos- detalla Silva- se urbanizan sin necesidad de vivir en ciudades. O al menos, sin vivir en ciudades con límites precisos, centros históricos y/o comerciales reconocibles y una distribución radial (el modelo de ciudad que ha imperado en Occidente durante la era moderna)"(Silva, 2005).

Propone la teoría de los imaginarios urbanos donde el interés no constituye en enfocar la "ciudad real", sino la ciudad imaginada que no se define en términos geográficos y administrativos, sino en términos simbólicos. Silva parte de la certeza de que el orden imaginario desempeña un papel clave en la vivencia y percepción de una ciudad.

En tal sentido, no busca verdades sino creencias compartidas, es decir, construcciones sociales, llamará a su teoría como “nueva antropología del deseo ciudadano”.

Silva sintetiza su propuesta teórica/metodológica sobre la ciudad afirmando que suteoría parte de la convicción de que en una ciudad hay muchas ciudades hechas por puntos de vistas

ciudadanos, ya que la experiencia urbana contemporánea no es genérica, sino que está

fraccionada.

38 Estas afirmaciones se realizaron en el marco del Seminario Imaginarios urbanos: que se llevó a cabo en Sevilla del 27 al 30 de junio de 2005 y en el mismo Armando Silva desarrolló una charla sobre metodologías de investigación en culturas urbanas desde sus imaginarios sociales. Este encuentro ha representado el punto de partida para la extensión del proyecto Culturas Urbanas desde sus imaginarios sociales (dirigido por el colombiano Armando Silva y desarrollado inicialmente en trece metrópolis de América Latina y Barcelona) a ciudades españolas, mediterráneas y del norte de Europa.

- 124 - De este modo, siguiendo al autor, el objetivo no es diseñar mapas empíricos que ofrezcan una representación cerrada de la "ciudad real", sino crear "croquis" -provisionales y variables- en los que se muestren distintas percepciones y prácticas urbanas que conviven en una misma localidad. Aquí es conveniente diferenciar mapas de croquis. El primero, se puede dibujar con una línea continua. El croquis, por el contrario, es un punteo, ya que su función es representar límites metafóricos, "aquellos de un territorio que no admite puntos precisos de corte por su expresión de sentimientos colectivos o de profunda subjetividad social” (Silva, 2006: 32).

De esta manera, va a propone nombrar al territorio como croquis y no como mapa ya que el croquis vive la contingencia de su propia historia social. La teoría de los imaginarios urbanos propuesta por Armando Silva trata de explorar las condiciones perceptivas y cognitivas que caracterizan la vida urbana en las sociedades contemporáneas. Unas sociedades marcadas por el espectacular desarrollo que han experimentado las tecnologías digitales y por el papel clave que desempeña la información en todas las esferas de la vida de los ciudadanos. Ese desarrollo nos obliga a repensar muchas de las definiciones de conceptos como espacio público o ciudadanía propuesta por disciplinas "modernas y completas" como la antropología, la sociología o el urbanismo.

Armando Silva, afirma que “la comprensión de lo urbano desde el ciudadano, interrelaciona tres factores: la Ciudad, los Ciudadanos y las Otredades. A su vez cada uno de estos factores se comprende triádicamente: La ciudad se proyecta como cualidades, calificaciones y escenarios; los Ciudadanos en temporalidades, marcas y rutinas; y las Otredades urbanas, (como nos ven los de otras ciudades de un estudio), en afinidades, lejanías o anhelos”, (Silva; 2004; 16). Este es un sustento desde donde se desprende un método para abordar cada uno de los aspectos relacionados con la ciudad.

- 125 - Desde la especificidad de la comunicación la ciudad se propone como eje necesario de problematizar. Se parte de la noción que la comunicación no exista como disciplina sino como “problemas complejos en torno a la pregunta por la comunicación, que demandan una mirada de múltiples disciplinas sociales” (Saintout, 2003: 119).

Jesús Martín-Barbero en “Dínámicas urbanas de la Cultura” (1991) afirma que lo popular y lo urbano coexisten, se fecundan y se trasforman. El autor parte de la necesidad de comprender los procesos históricos para referirse a lo popular –urbano. Partiendo de la trasformación de la ciudad de Buenos Aires a partir de la migración de masas en los años veinte, las masas se hacen visibles en la ciudad. Entonces, las políticas sociales implicaron una mayor visibilidad de los sectores populares fueron entendidas como la “invasión de las masas de la ciudad”. Esta aparición actuó transformando los derechos de unos pocos en derechos de todos y con la necesidad de masificar esos derechos. “No era posible extender los "beneficios" del trabajo, dé la salud, de la vivienda digna, de la educación, de la cultura, sin masificarlos. Ello significaba romper una sociedad que en esos años era profundamente estamentaria, profundamente feudal y excluyente. Lo masivo implicaba en ese momento la desestructuración de una sociedad estamentaria y excluyente, y la puesta en circulación de unos bienes básicos como derechos de la mayoría. Masa significaba entonces la visibilidad de un nuevo actor social cuya existencia exigía la destrucción de una sociedad profunda y radicalmente excluyente” (Martín-Barbero, 1991). La modificación se visualiza en las masas que desestructuran la ciudad, “de tal manera que el gran Buenos Aires se va a romper entre una periferia, desde la que los sectores populares comienzan la invasión de la ciudad -de sus calles, de sus autobuses de sus escuelas-, que se hace

- 126 - pequeña para cuanto esas masas reclaman, u esa otra periferia en la que se refugia la burguesía para señalar su distancia de la masificación”.

En un segundo sentido, Martín-Barbero sostiene que las masas significan un nuevo modo de existencia de lo popular ya que “lo popular definido no como lo otro, sino como la cultura subalterna, la cultura dominada. A su vez una cultura desvalorizada por la cultura hegemónica y por la economía que de alguna manera será revalorizada por la política”.

Rossana Reguillo (1991) describe y sintetiza al espacio urbano, al que define como un escenario de luchas entre contendientes desnivelados y posicionados históricamente en un enfrentamiento por el poder de enunciación, capaz de imponer, mediante la coerción o la seducción, una representación a las prácticas sociales.