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En la actualidad no existe una delimitación del Área Protegida Trinacional Montecristo, por lo cual el Plan de Manejo Integrado (PMI) presenta, como primera instancia, una propuesta del área sobre la cual se aplica el desarro- llo del plan. A continuación se describen los principales criterios que se con- sideraron para los límites del APTM, al mismo tiempo que se adjunta la car- tografía que soporta estos criterios y la propuesta de límites.

1. El primer criterio analizado fue el de los límites de las áreas prote- gidas nacionales reconocidos oficialmente con base a los instru- mentos legales aceptados en cada uno de los países (anexo 9.3). Esto implicó la consulta de la base de datos de los Sistemas de In- formación Geográfica que manejan los SINAP de cada país para que fuese coherente.

2. Otro criterio es el reconocimiento oficial de la cota de 1,800 msnm, entendido desde el punto estrictamente legal y no técnico del área para su mejor conservación (figura 10). El cumplimiento de este lími- te excluye del área protegida importantes fragmentos de bosques na- turales, principalmente del bosque de pino-roble o mixto, una forma- ción con alto valor de conservación e integrada funcionalmente con el bosque nuboso.

3. Debido a la consideración anterior y basado en la cartografía sobre la cobertura vegetal, se propone el trazado de un límite para el área protegida trinacional que incluya específicamente la mayor área po- sible de bosque nuboso y bosque mixto. La definición de esta cober- tura se basa en información generada anteriormente (figura 11) y en imágenes satelitales proporcionadas por el SIG /PTCARL (figura 12, cuadro 21). Este trazado implica la inclusión de parches bajo uso, principalmente con café, pero también con pastos para la ganadería y cultivos anuales. Esta superficie no excede el 10.81% del área que equivale a 1,503 hectáreas.

4. Se tomó en cuenta también la existencia de las subcuencas priori- zadas por el PTCARL en el área de drenaje del Cerro Montecristo, por la importancia de aquellas en el manejo del área (figura 13). 5. Finalmente, se consideró la presencia de centros poblados, tratan-

do de evitar su inclusión dentro del área ya que se consideró que la presencia de asentamientos no es congruente con el manejo del área según objetivos fundamentalmente de conservación. Esto requi- rió una definición preliminar de la zona con base en los criterios mencionados y posteriormente volver a delimitar para excluir la ma- yor cantidad de poblados dentro del APTM. (figura 14).

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Cuadro 21. Área y el porcentaje de la cobertura y el uso del suelo del APTM.

Uso del suelo Área (ha)

Asentamientos humanos 8.01 Bosque caducifolio1 81.86 Bosque de coníferas 586.69 Bosque mixto 4,238.03 Bosque nuboso 6,647.19 Bosque secundario 485.55 Café 1,030.97

Pastos y granos básicos 472.34

Plantaciones forestales 356.45

TOTAL 13,907.09 La suma de estos criterios permitieron hacer una propuesta preliminar de los

límites del APTM que incluye las áreas oficialmente reconocidas por los paí- ses y los remanentes de bosque nuboso y mixto, la inclusión de subcuencas priorizadas y la exclusión de centros poblados (figura 14). Los límites que determinan el APTM serán la base para la declaración y reconocimiento tri- nacional del área por los países.

Igualmente, se definió, conforme a los criterios antes mencionados, una zo- na de amortiguamiento para el APTM. En el caso de El Salvador, esta zona de amortiguamiento sigue los criterios de cuencas y las divisiones adminis- trativas; en el caso de Guatemala, los límites de la zona de amortiguamiento están definidos por la Ley del área, que limita la zona de amortiguamiento de la Reserva de biosfera Trifinio por las carreteras internacionales. En el caso de Honduras, se utilizó el criterio mencionado en la Ley No. 87-87, que es un perímetro no menor de 2 Km. del área y criterios de cuencas. Análisis desarrollados para la formulación de este plan, indican que el área del APTM y su zona de amortiguamiento es:

Cuadro 22. Área propuesta del APTM y zona de amortiguamiento por país.1

Países APTM Propuesta (ha) ZA (ha) Total

El Salvador 4,791.07 6,926.78 11,717.85

Guatemala 4,677.21 17,674.64 22,351.85

Honduras 4,455.58 3,751.64 8,207.22

TOTAL 13,923.86 28,353.06 42,276.92

Fuente: SIG /PTCARL,2005

1

Existe una inconsistencia de aproximadamente 16 hectáreas entre el cuadro 21 y 22 y esto se debe a que en la base de datos sobre la cobertura hay espacios indefinidos en la imagen.

01/12/2005 3.2 Ubicación

El Área Protegida Trinacional Montecristo (APTM) se ubica en el macizo montañoso del mismo nombre, en la región fronteriza compartida por las re- públicas de El Salvador, Guatemala y Honduras, con una elevación máxima de 2,418 msnm. (CTPT. Declaratoria de la Reserva Internacional de la biosfe- ra La Fraternidad. 1987)

Geográficamente el APTM se localiza entre los 88º45’ y 89º50’ de longitud Oeste, y entre los 14º05’ y 15º12’ de latitud Norte. (Consorcio NOR- PLAN/CTPT. Diagnóstico Ambiental y Socio-económico del APTM. 2005). El área se ubica en la región nor-occidental de El Salvador y en las regiones oriental y occidental de Guatemala y Honduras respectivamente.

Administrativamente, el APTM se ubica en los municipios de Metapán, del Departamento de Santa Ana y Citalá del Departamento de Chalatenango, en El Salvador; municipios de Concepción Las Minas y Esquipulas, del Depar- tamento de Chiquimula, en Guatemala; y en los municipios de Santa Fe y Ocotepeque, del departamento de Ocotepeque, en Honduras (cuadro 23, fi- gura 16). (Consorcio NORPLAN/CTPT. Diagnóstico Ambiental y Socio- económico del APTM. 2005)

Cuadro 23. Área de los municipios ubicados en el APTM.

País Departamento Municipio Área (ha)

Nueva Ocotepeque 3,825.52

Honduras Ocotepeque

Santa Fe 4,389.78

Concepción Las Minas 10,823.73 Guatemala Chiquimula

Esquipulas 11,518.28

Chalatenango Citalá 2,135.56

El Salvador

Santa Ana Metapán 9,584.03

TOTAL 42,276.92

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3.3 Aspectos Biofísicos

Para describir los aspectos biofísicos del APTM, se ha tomado como infor- mación básica el Diagnóstico ambiental y socioeconómico del APTM, en el cual se ofrece información complementaria, entre otros, de los aspectos bio- físicos.

3.3.1 Flora

ƒ Eco-regiones

Según la definición de Dinerstein et al (1995), una eco-región es el nivel mí- nimo de resolución requerido para lograr la representación regional y una planificación de conservación efectiva. En el APTM co-existen tres ecoregio- nes que corresponden a dos grandes biomas a nivel global, (i) los bosques tropicales y subtropicales húmedos de hoja ancha y (ii) los bosques tropicales y subtropicales secos de hoja ancha. Las tres ecoregiones son:

- Bosque Seco de Centroamérica (NTO 209).

- Bosque de pino-roble (pino-encino) de Centroamérica (NTO 303) - Bosque montano húmedo de Centroamérica (NTO 112)

Cabe mencionar que estas ecoregiones son muy importantes, pero que parti- cularmente el Bosque Seco Centroamericano es una de las ecoregiones que se consideran en mayor peligro, debido a la reducción de su área por la pre- sión antrópica a la que está sometido.

ƒ Flora

La presente descripción de la flora del APTM es un resumen debido a que in- formación mas amplia se presenta en el Diagnóstico Ambiental y Socioeco- nómico del APTM.

Los únicos registros de flora para el área son los conocidos en la porción co- rrespondiente a El Salvador (MAG-PAES-CATIE, 2003). Esta zona montaño- sa alberga en su territorio al Parque Nacional Montecristo (1,973 ha), el cual se caracteriza por su diversidad de orquídeas árboles y muchas nuevas es- pecies para la ciencia botánica, como pata de palomo (Quetzalia reynae, Ce- lastraceae), majagua (Hampea reynae), calagua (Robinsonella montecristen-

sis), siete pellejos (Zinoweiwia cuneifolia) y se conocen cerca de 216 espe-

cies de plantas medicinales. El Parque Nacional Montecristo está considera- do como uno de los sitios con mayor biodiversidad de El Salvador (Reyna et

al. 1996).

El Parque Nacional Montecristo, en particular, ha sido objeto de diversos es- tudios botánicos desde su adquisición en 1974. Los estudios de flora han do- cumentado la existencia de 177 especies arbóreas en el bosque nebuloso (Reyna 1979), 42 especies en las zonas de bosque de pino y latífoliado (FAO 1977), 200 especies de orquídeas (Hamer 1974, 1981), 21 especies de hele- chos (Seiler 1980) (anexo 9.4). Adicionalmente, se han desarrollado recolec-

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tas botánicas por museos y herbarios nacionales e internacionales a lo largo de 35 años.

Los estudios realizados han determinado especies endémicas, entre ellas: 6 especies de helechos, 38 especies de orquídeas, 2 especies de bromelias, 4 especies de hierbas y arbustos y 2 especies de árboles.

La importancia del APTM se evidencia al observar que el 33% de las espe- cies de árboles documentados en El Salvador se registran en el Parque Na- cional Montecristo. (Morales Rico et al. 2003).

ƒ Formaciones de Vegetación

Se han revisado los mapas de ecosistemas de los tres países, aunque la nomenclatura empleada por cada uno de ellos difiere entre sí. Con el propósi- to de estandarizar las formaciones de vegetación se ha utilizado la clasifica- ción de la CCAD (2001).

Se ha dividido toda la masa forestal en cuatro formaciones vegetales natura- les (cuadro 24) que a su vez incluyen distintos subsistemas o comunidades; así como formaciones de vegetación antrópica, que describen la heteroge- neidad ecológica y ambiental existente en el APTM.

Cuadro 24. Descripción de las formaciones vegetales del APTM.

Formación Vegetal Descripción Comunidades Vegetales Deciduo Semideciduo Chaparrales Bosque deciduo

Formación de reducido tamaño en toda la zona; bastante deteriorada por la intervención humana, pero existen fragmentos en la zona aledaña al cas- co de la Hacienda San José y río San José hasta Majaditas (El Salvador); en El Duraznal, La Grana- dilla y Concepción Las Minas (Guatemala) y en las partes bajas de Santa Fe y Ocotepeque (Hondu-

ras). Arbustos

espinosos Pino Bosque pino-roble

Aunque por definición las especies dominantes de esta formación son los pinos y robles, dentro del APTM es común observar gran cantidad de árboles de liquidámbar (Liquidambar stiraciflua) entremez- clados, que en algunos sitios llegan incluso a ser dominantes . Pino-roble- liquidámbar Prenuboso Nuboso Bosque nuboso

La característica de la formación es que presenta árboles más agrupados y con una gran cantidad de especies herbáceas en el sotobosque, incluyendo helechos arborescentes, palmáceas, y una gran cantidad epífitas entre bromeliáceas, piperáceas, orquidáceas, helechos y musgos

Nuboso secundario Vegetación nubosa

arbustiva

Esta formación se ubica particularmente en la cima del cerro Mira- mundo, El Brujo y Montecristo o Trifinio, la vegetación en este peque- ño y reducido espacio cambia totalmente y se caracteriza por arbus- tos achatados, esquilados por los fuertes vientos, convirtiéndose en un tipo de bosque enano con alturas máximas de 6 m.

12/1/05 91 Plantaciones forestales Cultivo de Café Vegetación artificial

(por efectos antrópi- cos)

Está dispersa en el APTM y son parches de planta- ciones forestales permanentes (Pinus caribea, P. pseudostrobus y Cupressus lusitanicus), plantacio- nes permanentes de café en varios modelos pro- ductivos (bajo sombra o sin sombra) y un mosaico de pastos y granos básicos rotatorios o estacióna- les.

Mosaicos de granos básicos y pastos

Fuente: Diagnóstico Ambiental y Socioeconómico del APTM.

ƒ Especies de importantes para la conservación

Existe una gama de especies indicadoras del valor de conservación de los ecosistemas de la zona y de sus atributos funcionales. Por ejemplo:

Aunque no se ha podido precisar el número exacto de especies endémicas, se reconocen para el APTM al menos 51 especies que hasta el momento no se han reportado en otros ecosistemas de Centro América. La Pinguicola

mesophytica es una de estas especies que además posee un hábitat muy

restringido. (Consorcio NORPLAN/CTPT. Diagnóstico Ambiental y Socio- económico del APTM. 2005)

Ocho especies están incluidas como Vulnerables, en Peligro o en Peligro Crí- tico por UICN (2005) a nivel mundial. Estas incluyen, Abies guatemalensis,

Cedrela odorata, Eugenia salamensis, Guaiacum sanctum, Hampea reynae, Nectandra rudis, Persea schiedeana y Pinus tecunumanii

Las especies en peligro de extinción en los tres países (CONAP 1999, DIBIO, 2002, MARN 2004) son, entre otras: Oreopanax lacnocephalu, Bursera gra-

veolens, Persea steyermarkii, P. oleifolius, Cosmibuena matudae, Exostema caribaeum y Ulmus mexicana y especies amenazadas como: Cedrela odora- ta, Cedrela salvadorensis.

En las áreas perturbadas de los bosques de pino-encino y bosques nubosos las especies de Pinus se comportan como pioneras, e incluso se consideran invasoras. En general, la perturbación se basa en la extracción selectiva de individuos de diferentes tamaños de especies Quercus y Pinus. (Consorcio NORPLAN/CTPT. Diagnóstico Ambiental y Socio-económico del APTM. 2005)

Plantas saprófitas como pipa de indio Monotropa coccinea (Ericaceae), exis- tente en bosque pino-roble y bosque deciduo, nos indica una buena salud del ecosistema, debido a que evidencia relaciones entre árboles, hongos y esta especie. (Consorcio NORPLAN/CTPT. Diagnóstico Ambiental y Socio- económico del APTM. 2005)

Existen especies de alto valor ecológico, como Baccharis vaccinioides, un ar- busto que forma matorrales densos unos 15-20 años después del último cul- tivo. Funcionan como especie "nodriza" al interferir con el pastoreo de bovi- nos y posiblemente otros herbívoros grandes y crear bajo sus copas condi- ciones microambientales favorables para la sobrevivencia y desarrollo de las

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especies de Quercus. (Consorcio NORPLAN/CTPT. Diagnóstico Ambiental y Socio-económico del APTM. 2005).

3.3.2 Fauna

La presente descripción de la fauna del APTM es un resumen debido a que información más amplia se presenta en el Diagnóstico Ambiental y Socioeco- nómico del APTM.

Es importante mencionar que la mayoría de los reportes sobre la fauna del APTM se basan en los estudios desarrollados en la porción salvadoreña del área y en algunos estudios puntuales en las porciones guatemalteca y hon- dureñas (anexo 9.5).

Para describir la fauna del APTM se utilizarán los grupos taxonómicos más estudiados en el área.

ƒ Anfibios y Reptiles

Los anfibios y reptiles son especies de particular importancia en los bosques montanos del neotrópico. Herrera (1998) indica que el grupo de los anfibios es el más propenso a desaparecer y más amenazado, las especies de anfi- bios que forman parte de la lista roja para el área son: Hyla salvadorensis,

Plectrohyla guatemalensis y Bufo leutkenii.

A la fecha se han reportado para el área 16 especies de anfibios, pertene- cientes a seis familias y 47 especies de reptiles pertenecientes a 12 familias, la mayoría de registros corresponden a estudios realizados en El Salvador. En el bosque nuboso predominan las especies endémicas o restringidas a este ecosistema, principalmente la Salamandra (Bolitoglossa heiroreias) y el Dragoncillo de Montecristo (Abronia montecristoi). (Herrera 1998)

Los estudios conducidos en El Salvador, reportan siete nuevas especies para la ciencia en esta zona (cuadro 25). Los estudios se remontan a principios de los años 50s y 70s, recientemente se ha descrito una nueva especie de la cual existía un problema de identificación taxonómica asignándose como Bo-

litoglossa conanti, pero que ahora se ha identificado que forma parte de un

grupo relacionado con B. celaque (Honduras) y B. synoria (Honduras y De- partamento de Chalatenango, El Salvador (Parra-Olea et al). 2004); denomi- nándose B. heiroreias (Greenbaum 2004).

Cuadro 25. Especies documentadas para la ciencia por primera vez en el APTM.

Taxón actual Localidad

Amphibia

Bolitoglossa heiroreias Cerro Montecristo, El Salvador, 1880 m

Ptychohyla salvadorensis Hacienda San José, 800 m. Cordillera de Me- tapán, El Salvador

Reptilia

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Metapán, El Salvador

Norops heteropholidotus Hacienda Los Planes, Miramundo, 2000 m El Salvador,

Geophis fulvoguttatus Hacienda Montecristo, 2200 m. Cordillera de Metapán, El Salvador

Rhadinaea montecristi Hacienda Montecristo, 2200 m. Cordillera de Metapán, El Salvador

Rhadinaea kinkelini Cerca de Hacienda San José, 1500 m, Cordille- ra de Metapán, El Salvador

Fuente: Elaboración propia a partir de Greenbaum 2004 y Kohler et al. En Prensa.

ƒ Aves

Las primeras publicaciones sobre la avifauna del APTM datan de 1956 y co- rresponden a la porción salvadoreña del área. El estudio más reciente de Herrera (1998) lista 294 especies de aves, pertenecientes a 38 familias. El 74% de las especies (214) son generalistas, es decir, ocurren en cualquier ecosistema, menos en bosque nuboso. Veinte especies son exclusivas del bosque nuboso y por lo tanto más vulnerables y dependientes del manteni- miento de esta formación, entre ellas tenemos, Bolborhynchus lineola, Strix

fulvescens, Lamprolaima rhami, Pharomachrus mocinno, Anabacerthia varie- gaticeps, Sclerurus mexicanus, Grallaria guatemalensis, Rhynchocyclus bre- virostris, Cyanocitta stelleri, Cyanolyca pumilo, Aphelocoma unicolor y Heni- corhina leucophrys.

El 66% de las especies (194) se encuentran en los bosques de pino-roble, y 56 de éstas son exclusivas de este sistema, entre ellas, Accipiter striatus,

Harpyhaliaetus solitarius, Vermivora chrysoptera, Dendroica chrysoparia, Loxia curvirostra, consideradas amenazadas de extinción en los tres países,

lo cual indica el valor de conservación de este ecosistema.

Por otra parte, 53 especies ocurren tanto en bosque nuboso, como en bos- que pino-roble, necesitando de ambas formaciones para su sobrevivencia. La presencia de bosques de pino-roble adyacente a bosques nubosos sugiere que el hábitat es importante para aves de bosque nuboso que migran esta- cionalmente hacia alturas menores. Algunas de ellas son: Micrastur ruficollis,

Penelopina nigra, Patagioenas fasciata, Geotrygon albifacies, Lampornis viri- dipallens, Aspatha gularis, Elaenia frantzii, Notiochelidon pileata, Myadestes unicolor, Parula superciliosa, Chlorospingus ophthalmicus, Buarremon brun- neinucha y Coccothraustes abeillei.

En el APTM, 20 especies y 68 subespecies son endémicas de las tierras al- tas del norte de Mesoamérica (incluye Oaxaca, Chiapas, Guatemala, Hondu- ras, El Salvador y norte de Nicaragua) un área de menos de 50,000 km2, que incluye las elevaciones de más de 1,500 msnm en la mencionada región geográfica.

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Más de una docena de estudios y publicaciones han tenido lugar en el sector salvadoreño del APTM. Estos documentan la existencia de 74 especies, per- tenecientes a 24 familias. Diez de estas especies se encuentran restringidas a tierras altas, desde 800 hasta 3,000 msnm.

El grupo más abundante es el de los murciélagos (27 especies) y ratones (12 especies), pero existen además 16 especies de carnívoros, desde mapaches (Procyon lotor), hasta puma o león americano (Puma concolor), esta gran ri- queza de especies, su distribución espacial y función ecológica nos indica que el APTM guarda un buen estado.

Especies como Puma (Puma concolor), Tepescuintle (Agouti paca), Cuche o Chancho de monte (Tayassu tajacu), Venadito rojo (Mazama americana), y Oso hormiguero (Tamandua mexicana), poseen bajas poblaciones dentro del área debido a la pérdida de hábitat y la cacería. Debido a los requerimientos territoriales grandes de estas especies es necesario conservar áreas no mo- dificadas de tamaño considerable. (Consorcio NORPLAN/CTPT. Diagnóstico Ambiental y Socio-económico del Área Protegida Trinacional Montecristo. 2005)

ƒ Especies de Importancia para la Conservación

Los anfibios son un grupo importante y en algunos ecosistemas constituyen la mayor biomasa de vertebrados y por eso pueden ser utilizados como indi- cadores ambientales debido a que son altamente suceptibles a los cambios y variaciones climato-ecológicas. En definitiva, el bosque nuboso y el bosque pino-roble constituyen ecosistemas muy importantes para la conservación de herpetofauna, de al menos 21 especies amenazadas y en peligro a nivel local y de tres especies amenazadas a nivel mundial, particularmente del núcleo mesoamericano, aunque actualmente es una zona sujeta a muchas presio- nes y cambios ambientales. (Consorcio NORPLAN/CTPT. Diagnóstico Am- biental y Socio-económico del APTM. 2005)

En cuanto a las especies de aves, existen al menos 19 especies de aves mi- gratorias y residentes de los bosques nubosos o pino-roble que se encuen- tran amenazadas o en peligro de extinción. Muchas de estas aves son res- tringidas para este tipo de ecosistemas.

De acuerdo a lo datos recopilados, solo siete especies de aves han sido re- gistradas en bosque nuboso, 15 especies ocurren en ambos ecosistemas y 10 en el bosque deciduo, todas ellas de gran importancia para la conserva- ción.

Aunque no hay estudios precisos de otros taxones, es de asumir que existe una alta biodiversidad en los otros grupos de fauna; es necesario desarrollar inventarios completos.

Existe un alto porcentaje de especies restringidas a zonas altas que se en- cuentran altamente amenazadas debido al avance de la frontera agrícola, fragmentación de los bosques y aprovechamiento no sostenido de los recur-

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sos. Estas actividades antropogénicas ejercen una presión hacia la desapari-