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L OS ÚLTIMOS MESES DEL GOBIERNO DE P ERÓN (1974)

SEGUNDA PARTE La agresión

S EGUNDO PERÍODO DE LA GUERRA REVOLUCIONARIA EN LA A RGENTINA

9. L OS ÚLTIMOS MESES DEL GOBIERNO DE P ERÓN (1974)

El 8 de febrero se realizó una conferencia de prensa en la residen- cia presidencial. En tal oportunidad se produjo un áspero diálogo entre Perón y la periodista Ana Guzzetti del diario El Mundo orientada por la JP, desde donde se hacía la apología de la subversión. El diario La Na-

cióndel 9 de febrero reproduce el diálogo:

Periodista: Sr. Presidente, cuando Ud. tuvo la primera conferencia de prensa con nosotros yo le pregunté qué medidas iba a tomar el gobierno para parar la escalada de atentados fascistas que sufrí- an los militantes populares. A partir de Azul… y después de su men- saje llamando a defender al gobierno, esa escalada fascista se ha ampliado mucho más. En el término de dos semanas hubo exac- tamente 25 unidades básicas voladas… hubo doce militantes muer-

tos… Evidentemente, todo está hecho por grupos parapoliciales de ultraderecha.

Perón: ¿Ud. se hace responsable de lo que dice? Eso de parapoliciales lo tiene que probar. Y dirigiéndose al edecán le dijo: “Tomen los da- tos necesarios para que el Ministerio de Justicia inicie la causa con- tra esta señorita.”

Periodista: ¿Quiero saber qué medidas va a tomar el gobierno para investigar tantos atentados fascistas?

Perón: Las que está tomando; esos son asuntos policiales provocados por la ultraizquierda y la ultraderecha. La ultraizquierda que son ustedes (señalando a la periodista con el dedo) y la ultraderecha que son los otros… el poder Ejecutivo lo único que puede hacer es dete- nerlos a Uds. y a los otros y entregarlos a la Justicia. Lo que nosotros queremos es paz, y lo que Uds. no quieren, es paz.

El 13 de febrero El Combatiente, Publicación del PRT18anunció con grandes titulares: Se formó la Junta Coordinadora Revolucionaria, in- tegrada por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) de Argentina,

Tupamaros de Uruguay, el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile.

A esa creación se refería el editorial, firmado por un guerrillero, Be- nito Urteaga. Insiste en los ataques a Perón y cita al jefe del ERP, San- tucho, para fundamentar tales ataques, Transcribimos algunos párrafos: ( «Hasta ahora han coexistido, cada vez más dificultosamente, dos

peronismos dentro del mismo Movimiento. Un peronismo burgués, burocrático, contrarrevolucionario pro–imperialista (no pro–soviéti- co) … al que Perón ha venido dando su aval creciente. Otro pero- nismo popular, revolucionario, combativo… Ya no hay dos peronis- mos. Hay uno solo, el burgués…

( … el Frente Revolucionario Peronista… señaló en reciente conferen- cia de prensa: Consideramos que desde el momento en que el go- bierno no está cumpliendo con un plan de liberación nacional, da lugar a que todas las organizaciones revolucionarias asuman la ac- titud que crean conveniente… Creemos que Perón ha tratado muy mal a la Juventud Peronista.»

Finalmente hace el gran elogio a la guerra y dedica un largo espa- cio a las organizaciones españolas ETA, Frente de Liberación Catalán, etcétera.

Armando Alonso Piñeiro dice, respecto de la Junta Coordinadora Revolucionaria, que estableció bases, tanto abiertas como encubiertas en Francia, Portugal, Italia, Perú y Paraguay, que esta organización disponía y dispone en las bases europeas de una fuerte infraestructu- ra de propaganda que obraba por sí misma y mantenía importantes contactos con periodistas, editores, cineastas, universitarios, etc. que colaboraron en sus campañas de desprestigio al país. Creó en Venezue- la una agencia de Prensa Latina que editaba un boletín en inglés, fran-

cés, alemán e italiano. Creó varias organizaciones de solidaridad, como “Grupos de Solidaridad con el Pueblo Argentino” y “Comité Internacio- nal de Sostén de la Argentina”, con sede en París y han mantenido en- lace con varias organizaciones, como el “Consejo Mundial de Iglesias”, el “Tribunal Bertrand Russell y el “Alto Comisionado de Naciones Uni- das para los Refugiados”.19

Por otra parte, el 22 de marzo los Montoneros asesinaron al dirigen- te sindical Rogelio Coria, acusándolo de pertenecer a la burocracia sin- dical. Desde hacía meses, Coria se había retirado de la Unión Obrera de la Construcción y vivía en el Paraguay. Asimismo, el 25 de marzo fue secuestrado el gerente general de Insud, Sr. Mendelsohn, y el 4 de abril fue asesinado Roberto Kecker, jefe de personal de Fiat. Ese mis- mo día, según Estrella Roja del 30 de abril, el ERP asesinó a Antonio Magaldi, Secretario de la Regional San Nicolás de la CGT. El 12 de abril fue herido gravemente y secuestrado Alfredo Laun, director del servi- cio cultural de los EE.UU. Estos son los hechos salientes de entre los que registraba la Crónica de la Guerra Revolucionaria, de Estrella Roja y en general la prensa del país.

El 28 de abril los diarios dieron cuenta del asesinato de ex juez Jor- ge V. Quiroga, que integró la Cámara Federal en lo Penal, disuelta el 25 de mayo de 1973. Desde entonces vivió austeramente e indefenso. Sus asesinos fueron miembros del ERP, que lo registró en su crónica del 27 de mayo, a un mes del hecho. Fue atacado a balazos por la espalda en la calle, en forma semejante al asesinato del Almirante Quijada, por dos guerrilleros en motocicleta. El ERP 22 de agosto dejó el comunica- do del atentado en un bar de la avenida Corrientes. En 1980, la Justi- cia condenó a sus autores, finalmente detenidos por la Policía Federal, a 18 años de prisión.

El lº de Mayo se produjo la concentración en Plaza de Mayo, habi- tual en las anteriores presidencias de Perón. Los hechos que tuvieron lugar en la plaza fueron relatados por La Prensa del 2 de mayo. Algu- nos de sus párrafos fueron:

g «A las 15,30 ingresó… la primera columna montonera… Este gru- po de manifestantes comenzó a presionar sobre otros manifestantes del acto que se habían ubicado en las primeras filas y pertenecían a los trabajadores de Sanidad y otros gremios. También quienes per- tenecían a la Juventud Peronista sumaron su esfuerzo por desalo- jar a los gremialistas, notándose que comenzaban a golpearse con los mástiles y astas de bandera y estandartes. Finalmente los grupos

Montoneros y la JP lograron ubicarse en casi toda la franja de la pla- za que da al norte…

g Los estandartes con los colores argentinos eran descendidos… y lue- go volvían a ser levantados con la leyenda Montoneros, pintada con aerosol. Entre las 16 y las 16,45 llegaron más columnas de Monto-

neros logrando copar parte de la plaza.

g … el presidente inició su discurso que fue interrumpido con aplausos por un lado y los estribillos de los Montoneros, por otra parte. A los gri- tos de “¿Qué pasa, qué pasa General, está lleno de gorilas el gobier- no popular?” Se sucedía el de “Peronistas, ni yankis ni marxistas”. g Antes de terminar el discurso el General Perón, ante una alusión des-

pectiva de éste hacia un sector de la juventud, las columnas de mon- toneros comenzaron a retirarse mientras gritaban “Aserrín, aserrán es el pueblo que se va”.

g … estos infiltrados que trabajan adentro y que traidoramente son más peligrosos que los que trabajan desde afuera, sin contar que la ma- yoría son mercenarios al servicio del dinero extranjero.» (Parte del discurso de Perón).

El diario La Nación recordó los hechos en su edición del 30 de abril de 1984. Entre su Párrafos destacamos:

g «La intimidación, el secuestro y el asesinato constituían un sórdido telón de fondo… El 25 de abril, al asumir Adriana Puiggrós el deca- nato de Filosofía, la facultad había sido escenario de un cruento ti- roteo. El 28 un juez caía muerto de bala en pleno centro. El 29 re- cuperaba su libertad (y abandonaba el país) un directivo de la com- pañía ESSO, tras casi cinco meses de cautiverio…

g Los Montoneros habían debatido la conveniencia de ir a la plaza o no y como finalmente aceptaron el reto, el Gobierno dispuso que ocho mil policías se apostaran en ella y que en los accesos se palpa-

ra de armas, a la concurrencia. El partido, a su vez, dispuso que no se admitieran emblemas o pancartas sectoriales y curiosamente los vigilantes fueron impuestos de la obligación de impedir que se vie- ran carteles que identificaran… los “rebeldes” burlaron la orden me- diante el simple ardid de pintar con aerosol los permitidos estan- dartes con los colores nacionales”.

g Su breve mensaje incluyó una frase que sonó lapidaria: Hoy resul- ta que algunos imberbes pretenden tener más méritos que los que lucharon durante veinte años.

Los días subsiguientes continuaron siendo tensos y el 1º de Mayo fue asesinado el sacerdote tercermundista Carlos Francisco Mujica. Es- te crimen fue atribuido a las “Tres A”.

El lº de julio, el día que murió Perón, Estrella Roja anuncia el comien- zo de lo que sería el intento por organizar una zona liberada en Tu- cumán. Bajo el título El comienzo de la guerrilla rural, da cuenta que el 30 de Mayo una facción del ERP había copado la población de Ache- ral en Tucumán. Dice Estrella Roja:

( «El accionar guerrillero urbano, ha desarrollado ya varios años de experiencia práctica.. y las pequeñas unidades que comenzaron el combate en la década pasada, ya se han fortalecido y convertido en unidades de mayor tamaño, de gran capacidad operativa… Estas circunstancias plantean al ERP, elevar a un nivel superior el carác- ter de la acción político-militar.»

Otro artículo de la misma revista se titula: La guerrilla rural y ur-

banay dice en uno de sus párrafos:

( «El desarrollo de la guerrilla de lo pequeño a lo grande está deter- minado por la situación… la lucha es iniciada por pequeños desta- camentos que en el transcurso de la lucha… van creciendo en can- tidad y también en calidad hasta convertirse en unidades mayores, en condiciones de pasar a disputar zonas al enemigo y garantizar zo-

nas liberadas.»

También El Combatiente del 5 de junio está destinado al mismo te- ma. Su cubierta publica un mapa de Tucumán, con el título: Guerrilla

10. DESPUÉS DE LA MUERTE DEPERÓN.