SOBRE EVALUACIÓN CLÍNICA DE LA CAPACIDAD SINTÁCTICA UNA
III. L A CORRESPONDENCIA ENTRE ESTRUCTURAS RECURSIVAS Y MECANISMOS RECURSIVOS
La sección anterior puede haber dado la impresión de que la correspondencia entre mecanismos recursivos y estructuras recursivas es, al menos dentro de la gramática, casual. Efectivamente, estos dos constructos son independientes, ya que pretenden modelar propiedades distintas. El número indeterminado de posibles frases de una lengua obliga a postular un sistema computacional, y existe una relación directa entre la recursividad y las computaciones, al menos en un sentido abstracto. El descubrimiento de que todo sintagma respecta la misma arquitectura, en cambio, es resultado de estudiar las propiedades estructurales del lenguaje, pero no hay ninguna obligación de probar la correspondencia entre las características estructurales de las frases y la generación recursiva, al menos no tal y como lo he tratado aquí. Es más, no es siquiera necesario demostrar la infinitud del lenguaje para justificar la existencia de un sistema computacional. Lo único que se necesita mostrar es que la producción lingüística sobrepasa la capacidad de almacenamiento humana.
Para el estudio del procesamiento lingüístico, en cambio, sí es relevante el comprobar si se da esta correspondencia, debido a ciertas propiedades concomitantes. La vertiente más aplicada de las ciencias informáticas es de especial relevancia, ya que esta disciplina ha delimitado las propiedades o factores que hacen que una solución recursiva sea la más natural para un tipo especial de estructura/tarea.
Son tres las propiedades relevantes: a) la tarea a resolver tiene que ser compleja –i.e., debe tener una estructura interna; b) la complejidad de la tarea debe permitir una descomposición en «subtareas» equivalentes pero más simples; y c) la unión de las soluciones de las «subtareas» tiene que resultar en una solución para la tarea entera (Roberts 2006).
Que una tarea posea estas propiedades indica solamente la posibilidad de que se pueda dar un procesamiento recursivo, no que de hecho se vaya a dar. Aun así, se pueden manipular ciertas variables que nos pueden indicar si se da un proceso recursivo o no. La más importante de todas es la carga de memoria en la que se vería envuelto el procesador. Tómese como ejemplo la computación de un factorial, en este caso, el factorial de 4:
(6)
4 × (factorial 3) 4 × (3 × (factorial 2)) 4 × (3 × (2 × (factorial 1))) 4 × (3 × (2 × 1))
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4 × (3 × 2) 4 × 6
Tal y como se puede ver en (6), la operación del factorial se llama a sí misma, lo que produce cadenas de operaciones diferidas (en la segunda línea, por ejemplo: (4 × (3 ×...) ), lo cual supondría una considerable carga de memoria, o cuanto menos, una carga mayor que la de una computación sin este tipo de operaciones. Al fin y al cabo, el procesador realiza solo una operación en cada momento (es decir, el factorial de alguna variable), y todo lo demás es carga añadida.
Por lo tanto, si tenemos una tarea en la que se pueda manipular la carga de memoria en tiempo real y online, esto nos podría dar indicios sobre la presencia, o no, de operaciones asociadas a un proceso recursivo. En la siguiente sección dirijo mi atención a la posibilidad de llevar a cabo una investigación del procesamiento sintáctico en estos términos, e incluyo la descripción de un experimento piloto sobre la cuestión.5
IV. LA ACTUACIÓN
El procesamiento sintáctico envuelve varias operaciones, por lo que es importante aclarar el nivel en el que nos vamos a mover en el experimento piloto. Algunas de estas operaciones son las siguientes: segmentar la señal en unidades (palabras, cláusulas, etc.), asignar roles sintácticos a esas unidades (sintagma verbal, etc... pero también sujeto, objeto etc.), establecer relaciones y dependencias entre los elementos (i.e., formar una jerarquía), calcular la correspondencia entre roles sintácticos y temáticos (agente, paciente, etc.), y, finalmente, es de esperar que la estructura resultante sea enviada a (o que interactúe con) el componente semántico/pragmático.
Por lo general, la literatura psicolingüística se ha centrado en operaciones bastantes específicas (pero no por ello básicas, o primitivas, sino todo lo contrario), como pueden ser los procesos de desambiguación estructural (qué material modifica a qué). A pesar de esta curiosa circunstancia, es de esperar que el procesamiento sintáctico esté compuesto de operaciones más básicas o primitivas, cuyo output pasaría luego a operaciones «superiores». Este modelo de dos componentes subyace a lo que se ha denominado el enfoque «analysis-by-synthesis», que forma parte del modelo que estoy presentando.
Nuestro modelo pretende reducir las operaciones del procesador a las más básicas, y es plausible postular que el parser, a un cierto nivel de abstracción, necesita reconstruir la frase matriz (una estructura [E [N – Comp(s)]], donde el Sujeto es el Especificador, el Verbo es el núcleo y los Objetos del verbo sus Complementos), más todos sus sintagmas internos, que también son estructuras [E [N – Comp(s)]]. Estos, a su vez, solo pueden aparecer en las posiciones [E] o en [Comp(s)], los loci de posibles operaciones diferidas. Si esto es así, deberíamos encontrarnos con una mayor carga de memoria justo en estos puntos, que es lo que el experimento piloto pretende determinar.
Para ello, se ha empleado el paradigma del chasquido, que consiste en superponer un tono de la misma intensidad que el sonido más intenso de los materiales en varios lugares de las frases, y la tarea de los sujetos consiste en pulsar un botón en cuanto lo oigan. Esto resulta en un experimento en el que la tarea primaria (y automática) es la de procesar la sintaxis de las frases, mientras que la secundaria consiste en detectar el tono. Es este un paradigma que ha mostrado una gran sensibilidad a la carga de memoria online, ya que la complejidad estructural del material en el que aparece el chasquido tiene un efecto sobre los tiempos de reacción, que es la variable que se mide para el análisis de los resultados.
En nuestro experimento, se emplearon dos tipos de frases (frases activas con la forma Sujeto- Verbo-Objeto; en una condición, el sujeto era complejo mientras que en la otra condición lo era el obje o) y res posicio es p r el ch squido, como se i dic quí b jo (el símbolo “|” i dic la frontera relevante para la posición del chasquido, pero el tono en sí se puso en la segunda sílaba después de la frontera):
5 El experimento que voy a describir se llevó a cabo en colaboración con José E. García-Albea y March Guasch, ambos de la
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7. Tipo A: El candidato del | partido se | preparó el | próximo discurso 8. Tipo B: El candidato se | preparó un | discurso sobre | la sanidad
Por lo tanto, estamos hablando de un experimento 2 (tipo de oración) x 3 (posición del chasquido), donde obtuvimos los siguientes tiempos de reacción, para cada tipo y posición:
9. Tipo A: 1) 257,22; 2) 222,51; 3) 206,78 10. Tipo B: 1) 252,40; 2) 217,33; 3) 205,26.
Un análisis ANOVA de los factores determinó que tanto el factor posición (p<.000) como el factor tipo (p<.039) eran estadísticamente significativos (al menos entre sujetos), pero no se encontró ninguna interacción entre ambos. Así mismo, un análisis por pares de las posiciones 1- 2-3 entre las frases indicó que el par A2-B2 (es decir, antes o después del verbo, respectivamente) era el único significativo.
Nótese que las fronteras que manipulamos en el experimento son las siguientes cuatro: Esp – NC, EspN – C, más dentro del Complemento interno, tanto del Sujeto (en Tipo A) como del Objeto (en Tipo B). Los resultados indican que la frontera Esp – NC es especialmente crítica para el procesador, una frontera que indica un cambio jerárquico del Sujeto al Verbo con sus Compleme os. Es e c mbio e l jer rquí deberí supo er u ‹‹reset›› p r el procesador, al menos si de verdad está procesando estas estructuras con auto-llamadas. Es decir, este efecto podría estar indicando un procesamiento recursivo. Aun así, debemos ser cautos y estudiar el asunto más a fondo, sobretodo en lo que se refiere al papel del Verbo en todo esto, ya que podría darse el caso de que el procesador se encuentra en una situación de suspense hasta que procesa el verbo. Esto último sería un resultado harto interesante, ya que iría en contra de lo que normalmente se asume en el campo.
Por lo tanto, es importante indicar que este experimento es una versión piloto de un proyecto de investigación más amplio. Entre otras cosas, no se utilizaron frases relleno (los sujetos solo vieron frases experimentales), no se incluyó tarea de comprensión (que nos podría haber asegurado que los sujetos estaban procesando las frases y no solo atendían a al chasquido), y tampoco se llevó a cabo un control acústico que determinase el efecto de las propiedades acústicas de los sonidos en los que estaba envuelto el chasquido. Es decir, los sujetos pueden haberse acostumbrado a la tarea que tenían que llevar a cabo, aunque el efecto A2-B2 seguiría siendo interesante, ya que es un efecto exclusivamente estructural.