1.Autor: Thomas Hobbes.
2. Localización exacta del pasaje:
Edición original: De Cive: The English version, ed. H. Warrender (Oxford: Clarendon Press, 1983). Edición castellana utilizada: Tratado sobre el
ciudadano, traducción de Joaquín Rodríguez Feo, UNED, reimpresa en Biblioteca de grandes pensadores. Hobbes, Gredos, 2012, p. 10.
3. Contexto general de la obra:
El pensamiento político de Hobbes ha sido expuesto en tres obras: los Elements
of Law, Natural and Politic, el De Cive, y el Leviatán. Aunque no es la primera
en el orden de redacción (los Elements fueron redactados en 1640), De Cive (1642) es la primera obra de teoría política publicada por Hobbes. Fue concebida por su autor como parte de una ambiciosa trilogía acerca del conocimiento humano en su totalidad. Ese proyecto constaría según el propio Hobbes de tres partes: De Corpore, De Homine y De Cive y fue concebido en el viaje por Francia e Italia que Hobbes realizó en 1637, acompañando al segundo conde de Devonshire. En ese viaje conoció a Mersenne, Galileo y Berigardo (profesor en Pisa), que suministra a Hobbes la concepción del mundo que éste tomaría como base para sus análisis. Cuando Hobbes vuelve a Londres, las turbulentas condiciones políticas de Inglaterra ponen en primer plano la parte de ―filosofía política‖ del proyecto y postergan las otras dos. ¿Cuál es el objetivo de De Cive? Determinar los derechos de los Estados y los deberes de los súbditos. La obra está dividida internamente en tres partes: a) Libertad (4 apartados); b) Poder (14 apartados) y c) Religión (4 apartados).
4. Contexto concreto del pasaje:
El pasaje pertenece al ―Prefacio al lector‖ que antecede a la obra. Más en concreto, es el comienzo de la parte en la que se considera el método empleado en la investigación.
5. Fragmento que recoge el ejemplo:
―Por lo que se refiere al método, he creído que no bastaba el utilizar un estilo directo y evidente en lo que tenía que ofrecer, sino que había de comenzar por la materia misma del gobierno civil, para pasar después a su generación, a su forma y al origen primero de la justicia. Porque toda cosa se conoce mejor a partir de aquello que la constituye. Ya que como sucede en un reloj mecánico o en cualquier otra máquina algo más complicada, qué solo se puede conocer cuál es la función de cada pieza y de cada rueda si se desmonta y se examina por separado la materia, la forma y el movimiento de cada parte, de igual manera, al investigar el derecho del Estado y los deberes de los ciudadanos, es necesario no desde luego desmontar el Estado pero sí considerarlo como si lo estuviese, es decir, que se comprenda cuál es la naturaleza humana, en qué es apta o inepta para constituir un gobierno civil, y cómo se deben poner de acuerdo entre sí los que quieren aliarse y formar un Estado bien fundado‖.
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63 6. Indicaciones para su análisis:
El ejemplo se basa enteramente en un la analogía con el ―nuevo‖ método de las ciencias naturales, que Hobbes encuentra sobre todo en Galileo y que él pretende aplicar a las cuestiones civiles. Ese método se suele denominar ―analítico-sintético‖ o ―resolutivo-compositivo‖ y se suele retrotraer hasta Padua y en especial su Facultad de Medicina.
7. Indicaciones para su uso en clase:
Su lugar más adecuado es probablemente la unidad de filosofía política de 1º de Bachillerato, como un complemento para hacer visible el espíritu de la concepción moderna de la política, pero también podría utilizarse en la asignatura optativa de Filosofía de 4º de ESO o incluso en 2º de Bachillerato, para definir el marco contractualista desde el que piensa Rousseau.
Se puede (y yo creo que se debe) comparar este ejemplo con el ejemplo del imán que utiliza Descartes en la Regla XII, que copio a continuación:
―Resulta, en tercer lugar, que toda la ciencia humana consiste en esto sólo: que veamos distintamente cómo esas naturalezas simples concurren a la composición de otras cosas. Lo cual es muy útil de señalar, pues siempre que se propone alguna dificultad para examinarla, casi todos se detienen en el umbral, no sabiendo a qué pensamientos deban entregar la mente, y pensando que han de buscar algún nuevo género de ente, desconocido antes para ellos: así, si se pregunta cuál es la naturaleza del imán, ellos al instante, porque presienten que la cuestión es ardua y difícil, apartando el espíritu de todo lo que es evidente, lo dirigen a lo más difícil, y esperan inciertos si por casualidad, errando por el espacio vacío de las numerosas causas, se encontrará algo nuevo. Pero el que piensa que nada puede conocerse en el imán, que no conste de algunas naturalezas simples y conocidas por sí mismas, no dudando de lo que ha de hacer, en primer lugar reúne diligentemente todas las experiencias que puede tener sobre esta piedra, de las que después intenta deducir cuál es la mezcla de naturalezas simples necesaria para producir todos aquellos efectos que ha experimentado en el imán; y una vez hallada, puede afirmar resueltamente que ha comprendido la verdadera naturaleza del imán, en la medida en que puede ser encontrada por el hombre y según las experiencias dadas‖ (Regulae, XII, 427).
En ambos casos, como salta a la vista, se trata de descomponer un fenómeno hasta sus partes más simples, que puedan ser perfectamente conocidas, para después re-componer o reconstruir dicho fenómeno ante los ojos de la mente. A partir de aquí pueden identificarse ―las partes más simples‖ de la sociedad con los individuos en estado de naturaleza y presentar el experimento contractualista en estos términos.
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