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la Órbita de la Amenaza Terrorista Fernanda Daniela Díaz

E L E STADO EN EL S AHEL : EL CASO DE M ALÍ Y N ÍGER

Nos parece oportuno el aporte que realiza Letamendia en referencia a los conflictos naciona- les con dinámicas centro-pe ife iasàalàto a loà o oàu à juegoàdeàespejos ,àelàauto àasegu aà

que la conformación de un Estado, significa el establecimiento, la definición de un centro, que como necesidad sistémica, crea estructuralmente periferias.

La constitución del Estado como constitución simultánea de un centro y de una periferia, con- lleva la creación de una tensión dialéctica entre centro y periferia, tensión q se desarrolla en torno al eje del poder, pero de un poder no reducido a sus formas estrictamente políticas o económicas, sino englobado en el contexto amplio de administración de las significaciones culturales.

No coincidimos en su análisis sistémico irreductible de los procesos de conformación estatal a grandes rasgos, ya que los toma como un todo, sin distinción de categorías propias de cada proceso, y sin sopesar las diferentes capacidades y atributos de esos Estados que pudiesen conllevar políticas distributivas para impedir la formación de periferias, sin embargo, es útil a nuestro análisis para entender el funcionamiento de los Estados sahelinos, donde sí se presen- tan estas características, y donde el Estado carece del fortalecimiento institucional, inscripto en un ambiente político y social altamente volátil, donde concentra su poder en el centro, en las capitales, y donde la periferia funcionaría como la amenaza.

Es entonces en la relegada periferia donde se da el conflicto, que es asimétrico porque los Estados se enfrentan a actores no estatales, pero éstos no se presentan sólo a nivel interesta- tal sino que luchan por cooptar los espacios estatales y ocupar su lugar, como el crimen orga- nizado, o demandan participación en espacios de poder, como las revueltas Tuareg.

Conflictos que no serían posibles sin un debilitamiento ontológico por parte del Estado, se trata de Estados con gobiernos centrales débiles, que no han tenido la capacidad o voluntad de asegurar el control territorial, el suministro de servicios básicos, la administración de recur- sos públicos y la protección de los medios de subsistencia de la población más pobre, y que además, presentan altos índices de corrupción. De acuerdo al índice de percepción de corrup- ción realizado por Transparency Internacional en 2010, donde se utiliza una escala de 0 (alta- mente corrupto) a 10 (muy limpio). Casi el 75% de los 178 países analizados obtuvieron una puntuación inferior a 5. Los países del Sahel obtuvieron una puntuación entre el 2 y 3, siendo Chad y Sudán los más rezagados al obte e àlaà atego íaàdeà u à o uptos à o à . à à . à es- pectivamente. Dando cuenta de la expansión de la corrupción en todos los niveles, dentro de la sociedad como de las instituciones estatales.

En cuanto a la militarización de la sociedad civil, en África Occidental existen entre cuatro y ocho millones de armas ligeras (Mazzitelli 2006) lo que representa un gran obstáculo para la finalización de los conflictos civiles en la región. La fácil disponibilidad de armas ligeras, unida a la falta de capacidad del Estado a través de órganos de control, produce la trivialización y privatización del uso de la violencia en la sociedad205.

Las economías del Sahel, basadas en la explotación de los recursos naturales a través de la agricultura de monocultivo o la minería, orientada a la exportación, en el caso de Malí con el algodón como monocultivo, y con la explotación minera del oro. El oro, el ganado y la agricul- tura suman el 80% de las exportaciones206. Por su parte, en Níger el mijo representa el mono-

cultivo, y la explotación mineral del uranio corresponde por su parte al 31% de los ingresos por exportaciones, siendo el tercer productor mundial de ese material.207

Esta explotación de los recursos naturales se encuentra unida a una concepción patrimonial del Estado, según la cual los recursos financieros y naturales pertenecerían a las personas que detenten el poder, fomentando el empleo de privilegios institu io alesà o àfi esàp i ados:à No sólo se justifica sino que es un indicador de poder, de esta manera se facilita el establecimiento y desarrollo de un modelo cultural en el que el dinero puedo comprarlo todo (incluida la impu- nidad y el poder político), además del respeto y la consideración social à Mazzitellià .àásí,à el poder público se manifiesta como una fuente de riqueza del que todos quieren sacar prove- cho, a través del Golpe de Estado, como una forma natural de conquistar ese poder.

Aunque la fragilidad de los sistemas democráticos difiere notablemente al abordar ambos paí- ses, notamos una estrecha relación entre Poder Ejecutivo y Fuerzas Armadas a lo largo de toda la región. Los Golpes de Estado se suceden desde el proceso de Independencia, como una ma- nera de resolver los conflictos. En Malí, el Comité Militar de Liberación Nacional comandó el país durante diez años, cuando en los años noventa comenzaron a surgir movimientos de opo- sición, el proceso de presión democrático fue interferido por el incremento de la violencia étnica en el norte del país debido a la vuelta de muchos tuaregs a Malí, el conflicto derivado

e àlaà e ueltaàTua egàfueà solu io ado à o àu àGolpeàdeàEstadoàe à ,àseguidoàdeàu aà io- lenta represión a los Tuareg y a cualquier protesta contra el Gobierno, por el General Amado Touré, quién pese a todos los pronósticos, promulgó una nueva constitución y se erigió como un gobierno de transición hacia la democracia. Malí, en ese sentido es un oasis de estabilidad democrática y elecciones libres en la región.

La contra cara es Níger, las grandes sequías que se sucedieron a partir de 1968 y se intensifica- ron en los años 1970 generaron un estado de inquietud social y de inestabilidad de gobierno, que condujeron un primer Golpe de Estado militar en 1974, dirigido por el coronel Seyni Kountché, quién derrocó a Hamani Diori, el primer presidente a partir de la Independencia. Kountché sufrió a su vez varios intentos golpistas frustrados hasta su muerte en 1980, sucedi- do por Ali Seibou, quién fundó el Movimiento Nacional para el Desarrollo Social (MNDS), pro- clamado como único partido legal.

206 www.state.gov/r/pa/ei/bgn/2828.htm Departamento de Estado de los Estados Unidos (2010). «Malí» (en

inglés). State.gov.

207 El País. «El golpe de Estado en Níger acentúa la inestabilidad en la franja del Sahel» (2010) 28 de febrero de

El MNDS reinó en Níger hasta 1993, suprimiendo todas las garantías individuales y violando sistemáticamente los derechos humanos, hasta que, presionado por la violencia imperante, las sequías que azotaron al país, y la fuerte hambruna producto también de los recortes es- tructurales macroeconómicos impuestos por el Fondo Monetario Internacional y las revueltas Tuareg, se vio obligado a llamar elecciones.

En 1996 se produjo otro Golpe de Estado, esta vez a manos del coronel Ibrahim Baré Mainas- sara, quien suspendió la vigencia de la Constitución, cuyo imperio no ha sido restaurado, y se encuentra ratificada su suspensión con el Golpe de febrero de 2010, liderado por el Consejo Supremo para la Restauración de la Democracia.

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