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1.1. Aproximaciones a la Edad Media

1.1.2. La Alta Edad Media

Es el periodo más extenso, por lo que en algunos casos se tiende a subdividir en antigüedad tardía y temprana Edad Media, que comprende, respectivamente, la época de la desintegración del Imperio romano y la de las monarquías germánicas (siglos V-VII). La Alta Edad Media propiamente dicha, se extiende desde el principio de la época carolingia hasta la disolución de su imperio en principados feudales (siglos VIII- X).

Desde el punto de vista político, encontramos la secuencia de las estructuras de poder del antiguo Imperio romano, que tuvieron una continuidad directa en las monarquías germánicas con unos rasgos más evolucionados entre los carolingios. En lo económico, el periodo se caracteriza por la debilidad, debido a las invasiones que generan pérdidas, y se

49 De Pablo Maroto, Daniel. Espiritualidad de la baja Edad Media. Siglos XIII y XIV. Madrid: Espiritualidad, 2000: 27-28.

da una situación de estancamiento en la región hasta que, después del siglo VIII, aparecen algunos signos parciales de recuperación.

En lo social, lo más importante fue la génesis de las estructuras feudales, aunque también se ha señalado la importancia de ciertos rastros del régimen esclavista antiguo. Desde el punto de vista cultural, la Alta Edad Media se caracteriza por la continuidad y el desgaste del clasicismo, en convivencia con la barbarie prerrománica, pudiendo señalarse un primer intento de creación propia durante el Renacimiento carolingio51.

La Edad Media clásica (siglos XI-XIII) es la época en que el papado y el Imperio lucharon por conseguir la supremacía política, mientras que en la base el poder se distribuía realmente entre la nobleza feudal y las comunas ciudadanas. Alrededor de este conflicto, se desarrolló una nueva forma de Estado, el de las monarquías feudales que propiciaron la participación política de los tres estamentos sociales —nobleza, clero y representante de las ciudades— por medio de la convocatoria de las Cortes.52

En lo económico, las cruzadas ayudaron a activar el comercio, así la población se ocupó al expandir las rutas comerciales en las ciudades del intercambio de materias primas, la obtención de recursos para trabajarlos y la conformación de capital. De esta manera aparecen los gremios o corporaciones que eran formados por un grupo de campesinos que hacían un mismo trabajo, se fortalecían en sus ingresos y con ello daban paso a la creación de monedas.

La Edad Media clásica es, por tanto, la época por excelencia del feudalismo. Allí los historiadores sitúan las ciudades feudales. En el siglo X, ya no había diferencias entre los pueblos bárbaros y los dominados, por esto la sociedad se dividió, según la riqueza y la categoría, en señores, caballeros, clérigos y campesinos. En este medio, se consolidó el sistema feudal que fue la organización característica de la Edad Media.

51 Duby, Georges. Guerreros y campesinos. Desarrollo inicial de la economía europea (500-1200). Madrid: Trotta. 1976: 68-89.

52 Huberman, Leo. Los bienes terrenales del hombre. Bogotá: Panamericana, 2001: 43-64. El autor nos presenta la génesis del sistema capitalista con base en el feudalismo que lo precedió.

El feudalismo es el sistema político, social y económico que alcanzó su máximo apogeo en Europa occidental, el cual consistía en una extensión de tierra llamada feudo que estaba dirigido por un señor feudal. La palabra feudo deriva de la del alemán Feod que significa

‘fiar’53. Es un pacto mediante el cual un hombre libre se subordina a otro a cambio de protección; por eso, se dice que es un sistema económico, político, social.

Es económico porque el vasallo ponía en manos de su señor sus cosechas, el señor feudal las vendía y le daba lo que necesitase, nunca dinero, sino bienes. En lo social, este lo protegía en su feudo, por lo tanto estaban supeditados al señor feudal. Según las leyes medievales, un campesino no era dueño de sí mismo. Todo cuanto poseía, incluida la comida, pertenecía al señor del feudo. Estaban obligados a trabajar para su señor.

Por lo general, los feudos eran repartidos en tierras para cultivar y las más lejanas se las daban a los siervos (tierras comunales); estos podían ir a cultivar cuando tuvieran tiempo libre, y en tiempos de cosecha el señor feudal les compraba lo producido.

El rey era la persona con potestad para otorgar tierras a los nobles. Estos nobles, generalmente los más importantes, juraban fidelidad al rey, en un acto llamado homenaje, en el que el noble se arrodillaba ante el rey, a causa del cual se convertía en vasallo (servidor del rey). Estos, a su vez, repartían las tierras entre otros nobles o caballeros, que se convertían en vasallos suyos. En el escalón más bajo, se encontraban los campesinos que trabajaban la tierra y estaban vinculados a ella (siervos de la gleba) con pocos derechos, escasa propiedad y ningún vasallo.

En lo cultural, encontramos las máximas expresiones de civilización medieval. Tras un periodo inicial de preparación, la aparición cultural tiene lugar con un nuevo renacimiento, el del siglo XII. De las escuelas catedralicias y de los estudios monásticos surgieron las universidades, y en ellas la escolástica. El románico y el gótico constituyeron la manifestación de una estética cuyo objetivo era alabar a Dios, realizando las más bellas

53 Baucells Reig, Josep. Vivir en la Edad Media. Barcelona: Consejo Superior de Investigaciones Científicas 2006: 57-62.

construcciones del Medievo, las catedrales. El renacimiento de la ciudad y el desarrollo de la cultura urbana, por otra parte, configuraron un marco al medio rural que abría nuevas posibilidades a la producción cultural.

En el ámbito religioso, los mil años de la Edad Media vieron el desarrollo de Europa en

muchos aspectos, entre ellos el religioso. “La creación de una unidad socio religiosa que llamamos cristiandad, y la cultura que fue siendo penetrada por creencias y normas intelectuales y morales cristianas, las cuales han dejado impresa su huella indeleble en

nuestra vida religiosa y social”.54 La religión se organizó según un modelo de conducta que se evidenciaba en las estructuras institucionales, en la existencia de una economía autónoma, lo que aseguraba independencia del medio social. Así, las comunidades religiosas organizadas en los monasterios tenían sus bienes propios, sus propias reglas monásticas y su firme y leal obediencia al papa.

Sin embargo, se reconoce en la historia de la Iglesia católica, “que no todos los cristianos

buscaban la santidad en el cristianismo oriental y occidental. La manipulación de lo religioso por dinero, poder y prestigio no era menos común en la Edad Media de lo que es ahora. De hecho eran tantos los abusos en el gobierno que el papa Inocencio III llamó a un Concilio reformista, el IV de Letrán, en 1215”.55 En cierta forma se daba una mezcla de la piedad con el beneficio económico, la administración de los bienes de los peregrinos, la venta de las indulgencias, el culto a las imágenes, entre otros aspectos. Otro problema que aparece en este contexto, son las búsquedas de beatitud, de aquellos que hacían largas peregrinaciones con reliquias y estatuas, buscando con ello una salvación desde los sacrificios visibles y materiales. “Sabemos de las múltiples advertencias que

tradicionalmente, prevenían contra los peligros morales de la peregrinación y que parecen aludir al espíritu de aventura y las consiguientes formas de piedad groseras y abusivas que

encontramos en las postrimerías del Medioevo”.56

54 Dawson, Christopher. Historia de la cultura cristiana. México: Fondo de la Cultura Económica, 2001: 218. 55 Raitt, Jill. Espiritualidad cristiana II. Alta Edad Media y Reforma. Madrid: Edibesa, 2008: 12.

56 Lortz, Joseph. Historia de la Iglesia en la perspectiva de la historia del pensamiento. Madrid: Cristiandad, 1982: 325.

Otro aspecto importante en este periodo son las luchas que libra la Iglesia contra las herejías, los movimientos del libre espíritu y las condenas a las personas por hechicería. La Iglesia comienza a castigar y eliminar todo aquello que atente contra la fe religiosa, es la Inquisición que se legitima, son las cruzadas que justifican la lucha contra los infieles. Inocencio III emite una bula papal en la que otorga a los dominicos Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger, profesores de teología, la potestad de la Inquisición, su organización y la delegación de los que les ayudarán en la cacería de todas aquellas personas que no siguieran la doctrina de la Iglesia. Así lo expresaba:

Nos anhelamos con la más profunda ansiedad, tal como lo requiere Nuestro apostolado, que la fe católica crezca y florezca por doquier, en especial en este Nuestro día, y que toda depravación herética sea alejada de los límites y las fronteras de los fieles, y con gran dicha proclamamos y aun restablecemos los medios y métodos particulares por cuyo intermedio Nuestro piadoso deseo pueda obtener su efecto esperado, puesto que cuando todos los errores hayan sido desarraigados por Nuestra diligente obra, ayudada por la azada de un providente agricultor, el celo por nuestra santa Fe y su regular observancia quedarán impresos con más fuerza en los corazones de los fieles.57

La Inquisición cobró muchas vidas. Los métodos inquisitoriales llevaron a muchas personas a la hoguera donde los quemaban vivos, después de un juicio y una condena. Más adelante volveremos a retomar este tema, en el apartado sobre la mujer en la Edad Media.