3. BIOÉTICA LATINOAMERICANA Y CALIDAD DE VIDA
3.5 LA CALIDAD DE VIDA EN UN CONTEXTO DE INJUSTICIAS
3.5.1 La calidad de vida en el ámbito Sanitario
Según, Germán Calderón Legarda, la constatación de realidades en este continente de profundas inequidades y diferencias en la calidad de vida, donde es posible encontrar en una misma ciudad una unidad de cuidados intensivos altamente sofisticada y un hospital en zonas deprimidas sin elementos básicos para atención, genera un conflicto moral. Se siente, una inevitable tensión entre una apuesta por los derechos individuales de corte marcadamente liberal, tan importantes para el ethos médico norteamericano, y los derechos económicos, culturales y sociales o de segunda generación, que constituyen, en buena parte las preocupaciones del devenir político latinoamericano.
En este sentido, es indudable que la bioética confrontó a los médicos y, en general, a los profesionales de la salud con las realidades políticas y económicas en las que estaba inmersa su práctica profesional. Aquí la justicia no puede verse como un principio entre otros, sino, que dejando de lado el tema de las jerarquías entre principios, es el gran tema por resolver en nuestras sociedades. A pesar de los recientes progresos, la mayoría de las poblaciones continúan viviendo bajo la línea de la pobreza o cerca de
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Ibíd. P, 70-71.
ella, lo que significa que la preocupación primordial consiste en la supervivencia socioeconómica, que antecede a cualquier discusión científica sobre bioética98.
Los problemas bioéticos de importancia extrema en América Latina se relacionan con la justicia, la equidad y la asignación de recursos en el área del cuidado médico. En este sentido, la bioética del mundo desarrollado (Estados Unidos y Europa) hizo caso omiso de cuestiones básicas que afligen a millones de excluidos en este continente y se enfocó en algunas que para nosotros son marginales e inexistentes. Por ejemplo, en el mundo desarrollado se habla mucho de morir con dignidad; aquí nos impulsan a proclamar que la dignidad humana debe primero garantizar la vida y no simplemente una supervivencia que degrada. Entre nosotros, lo que sucede es la muerte prematura, que es injusta, que enluta y destruye millares de vidas desde la niñez, mientras que en el mundo desarrollado se muere después de vivir y gozar la vida con elegancia, incluso en la vejez. ¿Una supervivencia dolorosa garantizaría la dignidad al momento de morir?
El sensacionalismo de los medios de comunicación exhibe casos individuales que nos afligen sentimentalmente y nos obligan a pensar en el derecho de todo ser humano a una muerte feliz, sin dolor ni sufrimiento. ¿Qué significado tienen esos casos frente a la muerte de miles debido a la violencia, accidentes y carencia de condiciones mínimas de vida en nuestro contexto social?. Hay que hacer esfuerzos para que la sociedad comprenda que morir con dignidad es consecuencia de vivir dignamente y no restringirse a la supervivencia marcada por el sufrimiento. Al derecho a una muerte humana lo precede el derecho a una vida bien preservada, resguardada, una vida que se desarrolle plenamente. Es chocante y hasta irónico constatar
98 CALDERON LEGARDA, Germán. Una Lectura Crítica de la Bioética Latinoamericana. En:
Perspectivas de la Bioética en Iberoamérica. Organización Panamericana de la Salud (OPS). 2007. p, 251.
que la misma sociedad que niega el pan para se viva bien ofrece la más avanzada tecnología para se “muera bien”99.
La Conferencia de Alma Ata de 1978 sobre asistencia primaria en salud, organizada por la OMS, marcó un hito en la reformulación de los medios para mejorar la salud de todos los ciudadanos. En ella se propuso un concepto de atención primaria que ha ido informando desde entonces las políticas sanitarias de los Estados, que va más allá de la atención clínica y de la medicina preventiva, integrando los aspectos sociales y económicos. Posteriormente, la Carta de Ottawa, firmada en 1986, comienza afirmado que: “dado que el concepto de salud como bienestar trasciende la idea de formas de vida sana, la promoción de la salud no concierne exclusivamente al sector sanitario”100, y las condiciones y requisitos para la salud tienen que ver con la paz, la educación, la vivienda, la alimentación, la renta, un ecosistema estable, la justicia social y la equidad.
En la “Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos” (UNESCO), por primera vez, una norma internacional sobre Bioética, consagra el derecho a la salud en los siguientes términos: “La promoción de la salud y el desarrollo social para sus pueblos es un cometido esencial de los gobiernos, que comparten todos los sectores de la sociedad; Teniendo en cuenta que el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social, los progresos de la ciencia y la tecnología deberían fomentar: el acceso a una atención médica de calidad y a los medicamentos esenciales, especialmente para la salud de las mujeres y los niños, ya que la salud es esencial para la vida misma y debe considerarse un bien social y humano; el acceso a una
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PESSINI, Leocir. Bioética y Cuestiones Esenciales en el Final de la Vida. Diálogo y Cooperación en Salud. Diez Años de Bioética en la OPS. 2004. p, 57.
100 BELLVER CAPELLA, Vicente. Algunas Deficiencias del Discurso Bioético Contemporáneo.
Revista Latinoamericana de Bioética. No. 13. Universidad Militar Nueva Granada, Bogotá. Colombia, 2007. pp 1-5.
alimentación y un agua adecuadas; la mejora de las condiciones de vida y del medio ambiente; la supresión de la marginación y la exclusión de personas por cualquier motivo; y la reducción de la pobreza y el analfabetismo101.
Victoria Roqué Sánchez102, plantea unos tópicos que dificultan las soluciones para mejorar la sanidad: en primer lugar, la identificación de salud con bienestar; en segundo lugar, la pretensión de una asistencia sanitaria completa a todos los miembros de la sociedad; en tercer lugar, a la hora de administrar y distribuir los recursos sanitarios lo que prima es la eficacia de las soluciones financieras y técnicas, por encima de las instancias éticas. El criterio que se aplica para ayudar a determinadas vidas humanas es el de costo-beneficio.
Según ella, concepto calidad de vida se introduce en el mundo biomédico, básicamente a raíz de dos hechos: la revolución terapéutica, iniciada en 1937, con las sulfamidas, la cual da el poder de curar enfermedades hasta el momento mortales, frena la mortalidad infantil; por medio de las vacunas, se controla las epidemias y, por tanto, crece la vida media. En segundo lugar, está la revolución biológica, que comienza años más tarde, da al hombre el dominio en el campo de la reproducción (anticonceptivos, las técnicas de procreación asistida, la selección de sexo), la ingeniería genética y el sistema nervioso.
Estas dos revoluciones producen una ampliación del estatuto epistemológico de las ciencias médicas, aparecen problemas y situaciones inéditas, que plantean cuestiones muy graves no sólo al personal sanitario e investigadores sino a la sociedad entera. Se ha pasado de la medicina de la
101 UNESCO. Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos. París, 2005. Art. 14. 102 Doctora en Teología, Master en Envejecimiento Humano; Lic. En Filosofía y Letras, Centro de
Estudios de Bioética y profesora titular de Antropología Bioética, en la Facultad de Ciencias de la Salud, Universitat Internacional de Catalunya, Barcelona, España.
necesidad a la medicina de los deseos, cuando no a la del capricho; de la medicina curativa a la medicina perfectiva.
Hoy hay una revalorización de la corporalidad, centrada en tres aspectos: un cuerpo bello, un cuerpo fuerte y un cuerpo sano. La cirugía reparadora se extiende y confunde con la cirugía estética. Afán de seguridades debido al desarrollo de la ciencia y de la técnica, se quiere que la vida y todos los bienes que están conectados con ella sean adecuadamente protegidos. Se observa un cambio significativo; la vida implica no solo conservación o supervivencia, sino vivir bien. En el hombre, una vez cubiertas las necesidades básicas, surge el deseo de alcanzar cada vez mayor bienestar, mejor calidad de vida, y se crea una espiral de nuevas necesidades.
Hoy no existe ningún ámbito de la medicina que no tenga como objetivo, además de la calidad de terapias específicas, el logro de la calidad de vida. Los aspectos que se estudian tienen que ver con terapias a enfermos terminales, la vida prenatal o neonatal, la promoción y asistencia a los ancianos, a los cuidados paliativos, la higiene y la sanidad pública. Toda innovación tecnológica o cualquier programa de investigación biomédica, para ser aceptado y financiado, debe demostrar el efecto favorable en la calidad de vida”103.
La calidad de vida parece como una conquista de nuestro tiempo, se vive con la esperanza en la mejora de una calidad de vida constante basada en la técnica. Nadie duda de los grandes beneficios que la técnica ha supuesto para el bienestar y desarrollo del hombre, pero también se advierten sus grandes y graves consecuencias y de las inequidades en sus beneficios. Para promover un verdadero y global equilibrio en la distribución de recursos sanitarios y asistencia médica, hay que saber responder a las
103 ROQUÉ SANCHEZ, María Victoria. La Calidad de Vida, un Mensaje Cifrado. Revista
PERSONA Y BIOETICA. Vol. V, No. 11. Universidad de la sabana, Bogotá, Colombia, 2001.
necesidades de las personas. El bienestar debe ser entendido, primero, como un estar para el bien. No se trata de desechar soluciones técnicas ni medidas económicas, pero la política sanitaria tiene que estar dirigida no solo al bienestar físico, psíquico y social, sino también y especialmente a conservar, favorecer, desarrollar el bien ser, es decir, atender a la unidad de la persona en todas sus dimensiones y de modo especial a los más débiles e indefensos104.
La salud en Latinoamérica se inserta en el panorama del subdesarrollo, la pobreza, el hambre y la crisis económica agravada por la deuda externa de la región donde no se ha alcanzado dos de las metas a corto plazo de la OMS: mortalidad infantil inferior al 5% y esperanza de vida superior a los 65 años. Los servicios en salud son insuficientes e inadecuados, con despilfarro de recursos, falta de racionalización y deficiencias en los sistemas de seguridad social. Hay necesidad de equidad, integración, participación y eficiencia en el acceso universal a la salud.
Las principales dificultades en el ámbito sanitario no provienen especialmente de los escasos recursos, ni de la ciencia o de la técnica, sino de la pérdida del sentido de la persona, del olvido del bien integral, no solo biológico del hombre. La Bioética debe optar por una cultura de la vida, rescatando e introduciendo a todos los niveles de la sociedad el respeto y dignidad de todo ser humano en cualquier condición de vida.