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La competencia bi-cultural o intercultural.

5. Materiales recogidos en los Centros de Culto Islámicos de la Comunidad de Madrid sobre los que se basa la investigación de este TFM.

7.5. La competencia bi-cultural o intercultural.

No obstante, existen otros muchos factores de aproximación lingüística entre el TO y el TM, uno de estos factores que ocupa también una gran importancia es el factor cultural o idiomático. Este factor exige al traductor la imperante necesidad de ser bi-cultural y realizar una comunicación intercultural entre ambas lenguas y culturas de la forma más eficiente posible. Esta biculturalidad le va aportar una cosmovisión al traductor que le va a permitir desenvolverse en las dos mentalidades o cosmovisiones; por un lado la arabo-islámica y por otro lado la hispano-cristiana, lo que va hacer que el choque cultural sea lo menos traumático posible, eliminando así gran número de barreras culturales, religiosas, semióticas y conceptuales. Para conseguir esta meta, el traductor tiene que ser muy consciente de los mecanismos inconscientes de su propia cultura de origen. Estos mecanismos inconscientes van a influir en gran medida sobre la traducción, en el supuesto caso, que el traductor no sea lo suficiente consciente de estos. Por lo tanto, el traductor estará olvidando que debe de trasladar el mensaje del TO al TM, no sólo en código lingüístico diferente, pero también y casi más importante en el código cultural idóneo de acuerdo a la cultura del TM.

Por otro lado, deberíamos tener en consideración el concepto de “competencia comunicativa”. De acuerdo al Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER) publicado por el Consejo de Europa (2001), este organismo europeo tiene en cuenta este tipo de competencia. Por lo tanto, la competencia lingüística, que es la única que parecen dominar y no del todo, alguno de los traductores de las traducciones objeto de estudio en este TFM no es suficiente. Como se comenta en el Plan Curricular del Instituto Cervantes:

Al fundamentar su esquema conceptual en el plurilingüismo y el pluriculturalismo y en un análisis amplio y comprensivo de las competencias de los hablantes que transciende el plano estrictamente lingüístico […] Esta visión ampliada, incluye además del uso social- o mejor dicho, en interpenetración con él- una dimensión intercultural […]. Plan Curricular del Instituto Cervantes (2006:74).

Por este motivo, es más que obvio, que aquel traductor que pretende traducir un mensaje a una CM distinta a la suya de origen, debe tener unos conocimientos y nociones de la CM a la cual va a traducir el mensaje. En otras palabras, debe adaptar el mensaje a la CM. Esta competencia, por desgracia, no es muy habitual en los materiales de los cuales son objeto de investigación este TFM. Podríamos clasificar de acuerdo a la clasificación realizada por

Meyer (1991); a los traductores de estos libros del árabe al español en el “nivel monocultural”. Según esta clasificación, en este grupo se produce, lo que se denomina, un calco de las manifestaciones culturales de la LO sobre el texto en la LM. En otras palabras,

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persiste la perspectiva de la CO. Inevitablemente, esto conlleva una carga muy fuerte de prejuicios, tópicos, comportamientos, estereotipos y tabúes.

Quiero llamar la atención sobre un concepto dentro del campo de lo cultural muy importante. Este concepto es el de las “referencias intertextuales” el cual designa las alusiones inherentes de todo tipo de expresión perteneciente a una cultura dada.

Las referencias intertextuales son alusiones a otros textos previos los cuales integran lo que se denomina un corpus textual más extenso. Con ellos se pretende activar el conocimiento del lector y sus creencias en lo que propone el texto de Hatim y Mason (1995:158) y que tomen así significado. Así, por ende, las referencias intertextuales cumplen diferentes funciones en relación con el lector del TM, todas estas funciones son siempre apelativas, es decir, que pretenden llamar la atención del lector sobre algún aspecto concreto del texto o influir en él o, por qué no, convencerle de algo Berenguer (1998:127).

Interesa saber también, que es lo que no se considera traducción, por poner un ejemplo. Una traducción literal, se distancia mucho de ser una verdadera traducción, puesto que sólo hace un traspaso de una lengua a otra del significado del texto, pero no del sentido de este. Esto es uno de los problemas de los que adolece los materiales que voy a trabajar en este TFM. El problema de una traducción literal es el siguiente:

Un texto cualquiera posee tres niveles lingüísticos, el primero de ellos nos remite al significado, el cual hace referencia al contenido lingüístico o lo que es lo mismo el significado de la palabra. Este primer nivel lingüístico estaría representando lo que llamamos una traducción literal. En este primer nivel el traductor no se pregunta a si mismo que idea o conjunto de palabras expresa mejor la palabra del TO en el TM, simplemente, el traductor hace uso de los diccionarios o guías, pero no se documenta. Se puede dar la casualidad de que una palabra del TO no tenga su equivalente en el TM, por lo que el traductor deberá recurrir a otras estrategias para explicar el significado de la palabra del TO.

El segundo nivel lingüístico en un texto corresponde a la designación o lo que es lo mismo la referencia a los significados,

La designación sólo se puede dar con los significados, pero significado y designación no es lo mismo, puesto que la designación es la referencia al mundo extralingüístico, a las cosas, hechos o estados de cosas. De la misma manera los significados son instrumentos del sentido. Coseriu (1997:214-239).

Por lo tanto, en este segundo nivel del texto ya nos estamos alejando de la traducción literal para adentrarnos en los mundos o sentidos que designan las palabras en el texto.

Por último, el tercer nivel representa el sentido del texto que es según Reyes Díaz (2008:5); “el contenido particular de un texto o de una unidad textual”. De acuerdo a la teoría de

Coseriu, el proceso perfecto de traducción consiste en conseguir una designación idéntica en un sistema lingüístico diferente. Esto explica porque la traducción literal es muy incompleta, ya que esta se olvida por completo del mundo extralingüístico de las palabras.

Consecuentemente, si el significado no expresa las designaciones de las palabras. Al quedarnos solamente en el significado, como es el caso de las traducciones con las cuales voy

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a trabajar, estaremos directamente desatendiendo u omitiendo el contexto que designan dichas palabras.

7.5.1. El contexto.

Un texto sin su contexto da lugar a malas interpretaciones o confusiones. Al contrario, un texto en su contexto es claro y explícito. La lectura de un determinado texto hay que hacerla siempre en su contexto de la CM y de la LM en la que se redacta y no en otro diferente, ya que si no estaríamos dando paso a desavenencias marcadas. Esto es concretamente lo que ocurre con estas traducciones. Por este motivo, un porcentaje muy alto de musulmanes no están de acuerdo con estas traducciones, porque están fuera de contexto y llaman a mal entendidos. Perjudicando así de manera notable a la imagen del Islam y reforzando, consecuentemente, las imágenes peyorativas vertidas sobre esta religión.

Los procedimientos a seguir para aclarar los contextos en los cuales se integran los textos, sirven para aclarar los conceptos del TO en el TM que son difíciles de explicar por no poseer los sinónimos adecuados, esto se explica por el concepto lingüístico, Myhill (1997:207); “The

Natural Semantic Metalanguage” por el cual sólo el 50% de las palabras tienen traducciones

equivalentes en todos o en casi todas las lenguas del mundo. Por ende, el 50% de las palabras restantes no tienen traducciones equivalentes. Este es un fallo muy común en los traductores que presumen que una palabra en la LM tiene su correspondiente traducción, pero en realidad el significado de esta difiere por completo con la de la LO.

7.6. ¿Es viable la traducción comunicativa para un texto que hace referencia al Corán?

La definición de traducción comunicativa viene a resaltar la idea de que el lector del TM debe recibir el mismo efecto o impresión que cuando el lector del TO lo lee en la LO. Esta teoría puede valer para muchas traducciones. Pero, cuando estamos refiriéndonos a traducciones en las cuales aparecen referencias intertextuales o pasajes de libros que han sido revelados como es el caso del Corán, aquí la cuestión, no debería ser enfocada de la misma manera que para el resto de traducciones, entiéndase por traducciones no realizadas desde un TO obtenido por medio de la revelación divina. Por eso es recomendable la realización de un estudio comparativo de las teorías de traducción que se ajustan más a este tipo de texto, y, así determinar la idoneidad de unas y la invalidación de otras.

Como señalé arriba, el Corán posee un amplio abanico de ciencias que derivan de este. Conforme a estas ciencias, toda bibliografía islámica que pretenda ser aceptada como tal por la International Union for Muslims Scholars17 y estar fundamentada sobre bases sólidas, debe estar forzosamente basada y fundamentada en estas Ciencias del Corán. Al contrario, cualquier bibliografía islámica que no se apoye con total rigor sobre estas ciencias estará apelando a la confusión sobre el Islam y su mala comprensión, por lo tanto, no podrán ser aceptadas como tales o como fuentes fiables de referencia sobre esta religión.

Para aclarar más este asunto, me remito una vez más al término islámico din al-wasat. Este término hace referencia a la moderación en el Islam, pero también a que el Islam es un

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En este enlace de la International Union for Muslims Scholars se hace referencia al hecho que el

Islam es una religión fundada en el conocimiento:

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concepto integral, es decir, que no desatiende un solo aspecto de la vida del ser humano en la tierra. En otras palabras abarca todo: estado, economía, religión, sociedad, ciencia, educación, espiritualidad, política, medio ambiente, etc. Por ende, cualquier corriente islámica que centre la práctica integral del Islam en una sola de estas facetas humanas, limitando el Islam a un aspecto único, como si este aspecto comprendiese todo lo que el Islam representa, no podría ser considerada islámica al 100%. Pongo un ejemplo para comprender esta idea más claramente. Aquellas corrientes del Islam que se centren sólo en la práctica de la religión, como es el caso de las traducciones que centran su discurso en un solo aspecto, como es el caso de las traducciones objetos de este TFM. Estas se basan sola y prácticamente en los aspectos prácticos del Islam como: la relación que deben mantener los musulmanes con los no-musulmanes, shirk (idolatría), bida´ (innovación), salat (oración) y poco más, mientras que descuidan aspectos tan importantes como la sociedad, la educación, la economía o la política. El Islam abarca todos los aspectos de la vida del ser humano, no sólo la práctica del Islam. Además, dichas traducciones se apoyan muy poco en el tafsir. Por otra parte, en estas traducciones se autodenominan a sí mismo y a su grupo como los verdaderos seguidores y representantes del Islam, lo que es hasta cierto punto un pensamiento totalitarista y exclusivo. A este respecto se refiere Edward Said en su libro Culture and Imperialism como sigue:

Although there is an irreducible subjective core to human experience, this experience is also historical and secular, it is accessible to analysis and interpretation […] it is not exhausted by totalizing theories, not marked and limited by doctrinal or national lines. Said, (1930:30).

Según Said, el problema que genera el pensamiento totalizador y exclusivo es, que se genera lo que él denomina “polarizations”. Este concepto es la causa de que se racionalice la

ignorancia y los dogmatismos, en lugar de promover la tolerancia, el conocimiento y la mutua comprensión. Ejemplos claros de polarización dentro del campo del Islam son el orientalismo-occidentalismo o el sufismo (corriente puramente espiritual)-wahabismo (el antagonismo del sufismo, corriente puramente ortodoxa). A este respecto, dice Said:

Even the most cursory look at the recent fortunes of theories about race, the modern state, modern nationalism itself verifies this sad truth. If you know in advance that the African or Iranian or Chinese or Jewish or German experience is fundamentally integral, coherent, separate, and therefore comprehensible only to Africans, Iranians, Chinese, Jews or Germans, you first of all posit as essential something which, I believe, is both historically created and the result of interpretation – namely the existence of Africanness, Jewishness, or Germanness, or for that matter Orientalism and Occidentalism […] If at the outset we acknowledge the massively knotted and complex histories of special but nevertheless overlapping and interconnected experiences […] there is no particular intellectual reason for granting each and all of them an ideal and essentially separate status. Said, (1993: 31-2).

Por ende, todos estos aspectos denotan la importancia de no realizar una traducción comunicativa con este tipo de traducciones islámicas o al menos observar con detenimiento cuáles son sus contenidos. Los contenidos analizados serán los que determinen la posibilidad de realizar la traducción comunicativa o no. Si los contenidos son fácilmente adaptables a la sociedad y cultura europea o española, entonces se emprenderá la traducción comunicativa de estos. Al contrario, si los contenidos no se adaptan a la sociedad y cultura europea o española, en este caso tendremos que valorar otras posibilidades de traducción o descartar la traducción de dicha bibliografía por no tener cabida en la cultura europea.

48 7.7. La necesidad del Prólogo.

Toda traducción debería comenzar con unas notas introductorias sobre la cultura, la época, la sociedad, las circunstancias pasadas por las que ha pasado cierta sociedad, etc. Esta introducción de la traducción o de cualquier libro se denomina prólogo y es un requisito imprescindible de un buen ejercicio de comunicación intercultural.

La toma de conciencia por parte del traductor de que cada situación comunicativa se da en un contexto determinado es muy necesaria, esta grieta se extiende mucho más entre las diferentes lenguas. Todavía aún más entre lenguas tan distantes lingüísticamente y culturalmente como ocurre entre el español y el árabe. Debido a esta razón, propongo que cada libro traducido del árabe posea un pequeño prólogo que situé al lector del TM en el contexto idóneo para facilitarle y ayudarle a comprender en toda su profundidad el contenido del libro.

Si en lugar de aparecer el prólogo al principio del libro, se pasase directamente a la materia en sí, como ocurre en los materiales objeto de investigación, este hecho podría crear un rechazo o antipatía en el lector del TM. Esto se debe a que la mente del lector del TM no ha sufrido una aclimatación, preparación, familiarización o la adaptación necesaria para afrontar lo que se denomina choque cultural o giro cultural. La introducción al lector del TM de la CO debe de ser lo menos abrupta posible, tiene que ser progresiva y suave, así se consigue que el lector del TM se vaya habituando paulatinamente a la nueva cultura y nuevos conceptos. También es muy importante que en este prólogo se expliquen detalladamente de una forma contrastiva con la CM todos los aspectos y rituales de la CO. Es decir, la labor de la introducción es unir puntos en común entre las dos culturas o acercar posturas diferentes entre ellas. Al contrario si se muestran aspectos o comportamientos culturales desconocidos o incomprendidos de la CO en el TM, el lector del TM, desconocedor de la CO, puede generar una aversión ciega hacia la CO.