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2. CALI Y LOS FLUJOS GLOBALES DE COMERCIO E INVERSIÓN: LA

2.6. La Competitividad como Estrategia de Globalización

Hasta el momento se ha mostrado como el Valle del Cauca ha desplegado un andamiaje institucional en el que tres actores, el Estado (central, regional y local), el empresariado regional y la academia, han configurado la planeación básica de lo que debe ser un cambio de la base productiva de la región que le permita incorporarse a los circuitos económicos globales con productos de mayor valor agregado. Para sus gestores esta es una estrategia de competitividad. La competitividad es definida como:

El grado en el que un país puede producir bienesy servicios capaces de competir exitosamente en mercados globalizados y a la vez mejorar las condicionesde ingreso y calidad de vida de su población (Departamento Nacional de Planeación, 2008).

En la medida en que esta estrategia de competitividad es construida regionalmente en cuanto a su contenido (trabajo institucional por parte de actores regionales, definición regional de cadenas productivas), aquí se la ha identificado como una respuesta regional a la globalización.

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Sin embargo, una respuesta regional de este tipo es más que una reacción o respuesta reactiva disparada por una fuerza externa. Más bien, es un espacio de interacción entre dinámicas procedentes de diferentes escalas espaciales. No se trata únicamente de un esfuerzo de una región por integrarse a los flujos comerciales globales, sino que también implica en su propia configuración la presencia de fuerzas y dinámicas globales que modelan el sentido adoptado por la respuesta. En otras palabras, la respuesta regional no es sólo una dinámica emanada de una de las escalas, la local/regional, que se proyecta sobre otras escalas, la nacional y la global, como si se tratara de escalas separadas, sino que en aquella actúan al tiempo esas otras escalas: la escala global y la nacional convergen sobre la región, interactúan con ella y contribuyan a dar forma a esa respuesta regional.

Esto puede apreciarse de manera más clara si se precisa la forma en que, en el caso del Valle, interactúan los flujos globales, los procesos nacionales y las dinámicas de la región.

En primer lugar, la globalización comercial, entendida como el creciente flujo de bienes y servicios a través de las fronteras nacionales, no podría mostrar el carácter creciente que viene mostrando desde hace más de veinte años, sino se realizara el trabajo institucional de construir las condiciones necesarias para que esos flujos comerciales puedan desplazarse más fácilmente a través del mundo. El trabajo más conocido en este sentido es el que hacen los Estado ya sea a través de políticas de desregulación comercial y desmonte de barreras al comercio internacional (como fue el caso de la eliminación de cuotas de importación y de aranceles en el proceso de Apertura Económica en Colombia a principios de los años noventa27) o el realizado de manera conjunta por los Estados a través de acuerdos internacionales como los muy conocidos tratados de libre comercio o los acuerdos multilaterales a través de la Organización Mundial de Comercio (OMC)28.

Pero un ejemplo menos conocido de trabajo realizado por los Estados para impulsar la globalización comercial es, precisamente, aquel que se acaba de mostrar en el caso del Valle del Cauca: el diseño de una política de competitividad y la construcción de su andamiaje institucional. Esta política es la otra cara, o el complemento, de la desregulación comercial y de los tratados de libre comercio. Mientras está última consiste en el acondicionamiento del escenario global para los

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Ver: Ocampo (2004).

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Para el caso de las diferentes estrategias seguidas por el Estado colombiano en la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, ver: Silva (2007).

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flujos comerciales, la política de competitividad hace esto mismo pero ahora en los territorios nacionales y sub-nacionales: los prepara para su incorporación a ese espacio de flujos comerciales.

En segundo lugar, en la gestión de los flujos globales de comercio participan también diversos organismos multilaterales. No sólo el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, que jugaron un papel central en la configuración de las políticas de desregulación de muchos países. Sino también organismos regionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) –anteriormente conocida como Corporación Andina de Fomento-, que han tenido un papel muy activo en la conformación de la política de competitividad en América Latina. Estos organismos actúan como fuentes de asesoría técnica y de financiación para el desarrollo de las políticas nacionales de competitividad y para la puesta en marcha de proyectos a diferente nivel, nacional y regional29.

En el caso del Valle, el Banco CAF está financiando la construcción del Plan de Acción del clúster de Bioenergía, uno de los identificados como apuesta productiva regional por parte de la CCC30. La construcción de este Plan de Acción es, precisamente, un ejemplo de la interacción entre diferentes escalas espaciales dentro de la dinámica territorial. Como se dijo, es financiado por el CAF31, el diseño del Plan es responsabilidad de la CCC, asesorada por la empresa catalana Clúster Development, y su primer proyecto –construir el inventario de biomasa disponible en el Valle del Cauca- es ejecutado por la consultora Price Waterhouse Coopers, la Universidad Nacional sede Palmira y Cenicaña, con cofinanciación de Bancoldex (entidad adscrita al Estado central).

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El CAF, por ejemplo, ha puesto en marcha desde 1999 un Programa de Apoyo a la Competitividad que ofrece asesoría y financiación para la implementación de políticas de competitividad en América Latina (PAC). El PAC tiene tres áreas de trabajo principales: desarrollo de clústeres, promoción del emprendimiento y mejoramiento del clima de negocios. En todas estas áreas ha apoyado proyectos en Colombia, por ejemplo, en 2013 el CAF aportó dos millones de dólares para la construcción de la carretera Buga-Buenaventura y casi seis en Transmilenio (CAF, 2013).

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Ver: http://www.ccc.org.co/revista-accion-ccc/27961/clúster-de-bioenergia-encendio-motores.html; y también el documento “Plan de Acción Clúster de Bioenergía Valle del Cauca”, disponible en: http://redclústercolombia.com/assets/recursos/iniciativas/pdfs/Bioenergia_1.pdf.

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La participación del CAF en este proyecto implica la participación indirecta en el mismo de un conjunto bastante amplio de actores regionales latinoamericanos, tanto estatales como privados, pues el CAF tiene por accionistas a varios Estados de Hispanoamérica, a través de sus Ministerios de Comercio, y a diversos bancos privados y compañías financieras de la región. Por Colombia son accionistas: el Ministerio de Comercio, el Banco de la República, el Banco Davivienda y la Corporación Financiera Colombiana.

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Los vínculos entre el CAF y la respuesta regional del Valle del Cauca tienen antecedentes: en 2005 el Banco CAF, a través de su Programa de Apoyo a la Competitividad financió una serie de estudios prospectivos sobre las potencialidades de diferentes clústeres en el país, incluido un clúster del sector salud en el Valle del Cauca (Chang y Gisbert, 2006). Los recursos manejados por entidades del Estado central (Colciencias) y el estudio lo ejecutó la Universidad Javeriana32, seccional Cali, convirtiéndose en la propuesta base para la formulación del clúster de Excelencia Clínica.

Como se aprecia en estos ejemplos, se trata de la participación de actores de diferentes niveles (global, nacional, regional) y sectores (público, privado, academia) en la configuración de una estrategia productiva regional, de la que puede decirse, entonces, que es resultado de una interacción tri-escalar entre flujos globales de capital, políticas diseñadas en el Estado central y estrategias construidas a nivel regional.