2. CALI Y LOS FLUJOS GLOBALES DE COMERCIO E INVERSIÓN: LA
2.4. Una respuesta regional…¡desde el Estado Central!: la regionalización del
Aunque el Informe Monitor de 1995 mostraba que las “élites regionales” habían asumido ya la necesidad de plantear estrategias para insertar la región en la economía global y que estaban adoptando el paradigma de la competitividad para hacerlo, muy poco se hizo para poner en marcha las conclusiones de ese estudio. Los Planes de Desarrollo, tanto de Cali como del Valle del Cauca, repiten todos desde principios del decenio de 1990 hasta la actualidad (2012-2015), y especialmente después del Informe Monitor de 1995, una serie de propósitos estratégicos que, a la par que muestran el consenso sobre las orientaciones básicas para internacionalizar la economía regional, durante un buen trecho de tiempo permanecieron sólo como eso: propósitos sobre el papel, cuyo mayor, y nada despreciable logro, fue mostrar que al menos a nivel del Estado local y regional se había llegado a unificar la posiciones de quienes asumían su conducción en cuanto al tema de la inserción internacional de la región14. No obstante, la tan esperada alianza con el sector privado para conducir el desarrollo
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La revisión de los Planes Municipales de Desarrollo de Cali o los Planes Departamentales de Desarrollo del Valle del Cauca, expedidos desde principios del decenio de 1990 hasta los actuales, 2012-2015, muestra que estos tienen como constante contener en su parte económica un conjunto de planes, proyectos y programas que se repiten como propósitos estratégicos: fomentar programas de competitividad empresarial, adoptar estrategias para incorporar la ciencia y la tecnología a la producción, estimular la creación de empresas que utilicen tecnología de punta, promover la exportaciones, apoyar la difusión de tecnologías de la información entre los ciudadanos y en la educación, fomentar la inversión nacional y extranjera en la región, apoyar la creación de incubadoras de empresas innovadoras, adoptar estrategias para integrar los sectores público y privado en el desarrollo de Cali o el Valle, entro otras.
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regional no se concretaba y éste último se mantenía al margen de la gobernanza en la región15.
En realidad, la respuesta regional a la globalización sólo empezó a tomar forma cuando el Estado central logró, de un lado, configurar un sistema organizado de orientaciones, conceptos, normas, instituciones y prácticas, que concretaba e integraba las políticas nacionales de competitividad y ciencia y tecnología y, de otro lado, impulsar la regionalización efectiva de ese sistema.
Aunque desde los primeros años de la Apertura Económica (1990-1994) se había diseñado políticas de competitividad y de ciencia y tecnología y los sucesivos gobiernos las habían desarrollado tanto normativa como institucionalmente, un sistema como tal y dotado de un marco institucional que permitiera su regionalización efectiva sólo cobró forma entre 2004 y 2006, a partir de tres creaciones normativas e institucionales: la Agenda Interna para la Productividad y la Competitividad, el Sistema Administrativo Nacional de Competitividad e Innovación (SNC, ahora SNCeI) y la Comisión Nacional de Competitividad (CNC)16.
En primer lugar, el documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social, CONPES 3297 del 26 julio de 2004 (Departamento Nacional de Planeación, 2004) dio vida a una Agenda Interna para la Productividad y la Competitividad y definió una metodología participativa para su elaboración, una de cuyas dimensiones era la construcción regional de la Agenda. La Agenda Interna buscaba definir acciones y proyectos a corto (“acciones inmediatas”), mediano (“acciones de transición”) y largo plazo (“cambios estructurales”) con las que los sectores productivos y las regiones se prepararan para enfrentar los retos de los tratados de libre comercio (Departamento Nacional de Planeación, 2004). El tipo de acciones buscadas podía ir desde proyectos de infraestructura hasta reorganizaciones institucionales, pasando por políticas educativas: en general, toda aquella acción que permitiera mejorar la capacidad de una región para competir en un mercado globalizado. La metodología diseñada por el Departamento de Planeación Nacional (DNP) para la construcción de las Agendas Internas de las regiones (Departamentos) implicaba la participación del sector privado regional, el gobierno local y el departamental, los
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El tema del divorcio entre el sector privado y el sector público en el Valle del Cauca ha sido puesto de presente por diversos estudios: el propio estudio “Cali que queremos” (Cámara de Comercio de Cali, 1992) y de forma más reciente Pinto (2011).
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Un recuento de la evolución de la política colombiana de competitividad y productividad de 1990 a 2006 se puede encontrar en Blandón y González (2014); una presentación más detallada y de mayor alcance temporal de esta política en el volumen colectivo: Castellanos y Ramírez (Eds. y Coaut.) (2013)
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trabajadores y la academia, quienes, a través de un proceso de foros regionales, debían estructurar la Agenda regional.
En segundo lugar, el CONPES 3439 de agosto de 2006 hizo un diagnóstico de la política de competitividad nacional –incluida la elaboración de la Agenda Interna- y concluyó que era necesario superar ciertas fallas, especialmente: las dificultades para coordinar institucionalmente la política, la baja participación en su diseño por parte del sector privado y la debilidad de su sistema de seguimiento y evaluación (que no permitía una medición adecuada de su ejecución) (Departamento Nacional de Planeación, 2006). El mismo documento Conpes propuso entonces la creación de un sistema nacional de competitividad y diseñó el tejido institucional que lo conformaría, asignó funciones y definió responsabilidades de manera tal que se superaran los problemas de coordinación de la política. En este sentido, propuso la creación de una institución que fuera el eje de la política y la denominó Comisión Nacional de Competitividad(CNC), bajo dirección directa del Presidente de la República y con una secretaría técnica bajo la dirección conjunta del sector público, a través del DNP, y del sector privado, a través del recién creado Consejo Privado de Competitividad (CPC)17. Finalmente, el Decreto 2828 de 2006 dio vida jurídica a este armazón institucional (Departamento Nacional de Planeación, 2006, agosto 23).
Fue la regionalización de este sistema institucional, articulado por el Estado central, lo que permitió que las regiones contaran con instrumentos de diverso tipo (instituciones, conceptualizaciones, recursos financieros, apoyo técnico) con los cuales comenzar a dar forma a iniciativas, ideas y diagnósticos que, al menos en el caso del Valle del Cauca, habían sido producidos en los años anteriores.
La regionalización consistió en trasladar a las regiones el esquema institucional de competitividad adoptado por el Estado central. Nacieron así instituciones regionales como las Comisiones Regionales de Competitividad (CRC)18, réplicas a nivel departamental de la Comisión Nacional de Competitividad, o los Consejos
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El Consejo Privado de Competitividad (CPC) fue creado en el año 2006 por iniciativa gremios empresariales y algunas universidades privadas. Entre sus fundadores están la ANDI, la SAC, Eafit, Universidad de los Andes, Universidad Icesi, MacKinsey Consultancy. Actualmente está conformado por las organizaciones fundadoras y más de 30 empresas entre las que están algunas del Valle del Cauca: Colombina, Harinera del Valle, Manuelita, Tecnoquímicas. El CPC se ha convertido en uno de los dos órganos a través de los cuales el sector privado participa en la gestión de la política de competitividad colombiana (el otro es CONFECAMARAS). Información tomada del sitio web del CPC www.compite.com.co.
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La CRC del Valle del Cauca fue creada legalmente en diciembre de 2006 (Decreto Departamental 0558 de 2006).
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Departamentales de Ciencia, Tecnología e Innovación (CODECTI). A su vez, en el seno de estas nuevas instituciones regionales se empezó a construir la política regional de competitividad, calcada en su diseño de la política nacional, es decir, los Sistemas Regionales de Competitividad imitaban en su estructura y composición al SNCeI, mientras que la planificación se regionalizaba: los Planes Regionales de Competitividad son el equivalente de la política nacional en esta área y los Planes Regionales de Ciencia, Tecnología e Innovación (PERCTI, se le denominó en el Valle) son la réplica departamental de la política nacional de ciencia, tecnología e innovación.
Un aspecto fundamental en esta estrategia fue la adopción regional del modelo de coparticipación entre el Estado, el sector privado y la academia, como base para construir las políticas para competir globalmente. De este modo, la participación del sector privado en la gestión regional ha incrementado notablemente su papel. En el caso del Valle del Cauca, tres de los seis miembros del comité ejecutivo de la CRC provienen del sector privado: uno por la Cámara de Comercio de Cali, otro por el Comité Intergremial y Empresarial del Valle y otro por Asocámaras; los otros miembros son el Gobernador del Valle y el Alcalde de Cali (el sexto miembro también podría resultar del sector privado al provenir de una de las Mesas temáticas de la CRC, que podría eventualmente ser coordinada por un representante del sector privado). Además, la Cámara de Comercio de Cali ejerce, junto a la Gobernación del Valle, la Secretaría Técnica de la CRC. Adicionalmente, diversos representantes del sector privado están a cargo de la coordinación de varias Mesas Temáticas de la CRC como la Infraestructura y Logística, a cargo de la ANDI, la de Educación, a cargo de la Comisión Vallecaucana por la Educación (aunque en estos momentos esta Comisión es presidida por el rector de la ICESI) y la Mesa de Pymes, coordinada por Consejo Regional de Microempresarios.
Como un hecho notable debe mencionarse que las organizaciones de trabajadores no tengan un lugar ni en la CRC ni lo han tenido en la elaboración de la Agenda Interna del Valle, como sí lo tienen en la Comisión Nacional de Competitividad (2 representantes elegidos por las centrales obreras)19.
Ahora bien, aunque la construcción de una respuesta regional haya dependido del desarrollo institucional y normativo del Estado central, de todos modos los contenidos de esa forma institucional fueron elaborados regionalmente. La Agenda Interna del Valle fue producto de un trabajo conjunto entre el gobierno departamental, la alcaldía de Cali, varias empresas de la región, seccionales
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regionales de los gremios empresariales, universidades locales y algunas fundaciones también de la región. Del mismo modo, el trabajo de la CRC, aunque articulado a instancias nacionales como el DNP o el Ministerio de Comercio, es gestionado y ejecutado por actores regionales.
No obstante, si bien la región es autónoma en la definición de sus estrategias económicas, la capacidad regulatoria del Estado central crea condicionamientos que van más allá del despliegue de instrumentos institucionales para la gestión desde las regiones. Las Agendas Internas de las regiones, sus planes de competitividad o sus programas de ciencia y tecnología, deben mantener la coherencia y la armonía con la política nacional en esas áreas. De este modo, la capacidad de las regiones para orientar su estructura productiva y sus relaciones económicas con la economía global, están en buena medida supeditadas a la visión que el Estado central construya sobre la conexión del país como un todo a esa misma economía global (por ejemplo, a la definición de los sectores y actividades económicas considerados estratégicos para la incorporación global del país).
2.5. La Respuesta Regional: Territorio, Cadenas de Productos y