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Con el propósito de comprender la constitución existencial del Dasein, hemos in- tentado establecer el sentido de la relación de cooriginariedad entre los existenciales del Ahí. Hemos explicitado la cooriginariedad de la disposición afectiva y el comprender atendiendo al carácter aperiente de cada uno de estos existenciales. También hemos problematizado la cooriginariedad del discurso respecto de las dos estructuras antes estudiadas. La pregunta por la constitución del estar-en del Dasein, es decir, por las estructuras existenciales de su aperturidad no ha quedo aún resuelta. Heidegger tendrá en cuenta, dentro de la tarea de un análisis temático del estar-en, el ser cotidiano de este Ahí; por ello se ocupa de la caída. Tal como lo indicábamos al comienzo del capí- tulo, según Heidegger la segunda parte del capítulo quinto de la primera sección deSer y tiempo sería una comprobación cotidiana de la constitución del Ahí, exhibida en la primera parte. Empero, Heidegger cambia esta comprensión de la caída en la segunda sección de su obra de 1927.

Aunque Heidegger afirme que “el Dasein está constituido por la aperturidad, esto es, por un comprender afectivamente dispuesto” (Ser y tiempo, 2003, §53, p. 280 [260]), y limite así la aperturidad a estos dos existenciales, no por ello evita afirmar que “la interpretación tempórea del Dasein cotidiano debe comenzar con las estructuras en que se constituye la aperturidad. Ellas son: el comprender, la disposición afectiva, la caída y el discurso” (Ser y tiempo, 2003, §68, p. 352 [334-335]). Esta cita la encontramos justo antes del estudio de la temporeidad de la aperturidad en general (§68), en el que Heidegger exhibe la constitución del horizonte extático de la temporeidad. Nos interesa este problema pues las estructuras existenciales de las que antes nos ocupamos aparecen ahora en relación con la temporeidad del Dasein.

La unidad de la aperturidad delDasein, estructura que Heidegger denomina “cuida- do” , sólo se puede ganar comprensivamente por el estudio de la constitución tempórea de las estructuras existenciales. “La constitución tempórea de cada uno de estos fenó-

menos remonta cada vez a aquella temporeidad unitaria que hace posible la unidad estructural del comprender, la disposición afectiva, la caída y el discurso” (Ser y tiempo, 2003, §68, p. 353 [335]). Nótese que ahora son cuatro los momentos constitutivos de la aperturidad. Veamos rápidamente cómo los relaciona Heidegger con la temporeidad, con el propósito de ganar luz sobre el problema de su cooriginariedad.

Según nuestro autor, cada una de estas estructuras existenciales corresponde a un “éxtasis tempóreo” . Con esta expresión se designan distintos modos de ponerse del Dasein fuera de sí, modos de existencia en el tiempo que constituyen el Ahí tempóreo de este ente: el horizonte de la temporeidad o sentido propio del tiempo. Son tres los éxtasis que constituyen el ser tempóreo del Dasein, por los que éste ex-siste: el futuro, el haber-sido y el presente. Tal como lo vimos en el estudio del comprender, el Dasein se pone por esta estructura siempre fuera de sí en el futuro, a través del proyecto; mientras la disposición afectiva lo pone frente a su haber-sido, primordialmente su “haber-sido arrojado” . Así el Dasein se relaciona tempóreamente con su encontrarse de esta o aquella manera. A su vez, la caída corresponde al presente. Aunque en el siguiente capítulo nos detendremos en el fenómeno de la caída, debemos adelantar ahora que éste es el modo cotidiano de estar del Dasein en el mundo, en el que se hace extraño para sí por su ocupación. Esta ocupación ciega alDasein para sus más propias posibilidades, cerrando su visión al presente del asunto inmediato del que tiene que ocuparse. Estos tres éxtasis, tres modos de temporización delDasein, están en un mismo nivel: sus relaciones deben ser entendidashorizontalmente, esto es, ninguno prima sobre los restantes. Sólo por ello pueden constituirse el horizonte de la temporeidad. ¿Y qué pasa con el discurso?

El discurso, en cuanto existencial del Dasein, tiene también una constitución tem- pórea. Sin embargo, no le corresponde uno de los tres éxtasis. Dice Heidegger: “La aperturidad plena del Ahí, constituida por el comprender, la disposición afectiva y la caída, recibe su articulación por medio del discurso” (Ser y tiempo, 2003, §68, p. 365

[349]). Una vez más el discurso es puesto en la función articuladora. Sin embargo, cabe llamar la atención sobre un punto que complica la comprensión del pensamiento de Heidegger al respecto, éste es, que la interpretación tempórea del discurso es poster- gada, y no desarrollada en Ser y tiempo. “El análisis de la constitución tempórea del discurso y la explicación de los caracteres tempóreos de las estructuras del lenguaje sólo podrán emprenderse cuando el problema de la conexión fundamental de ser y verdad haya sido desarrollado desde la problemática de la temporeidad” (Ser y tiempo, 2003, §68, p. 366 [349]).

En consonancia con la interpretación tempórea de la aperturidad y de las estructuras existenciales que la componen, tendríamos que afirmar la cooriginariedad de disposición afectiva, comprender y caída; o, por lo menos, de tres estructuras existenciales, de tal manera que pueda constituirse el horizonte de la temporeidad del Dasein desde su haber-sido, su presente y su futuro.

Con lo dicho hasta ahora en este capítulo hemos intentado aclarar el pensamiento de Heidegger sobre la constitución del estar-en, inicialmente al filo del problema de la cooriginaridad de los existenciales, y luego de cara a su horizontalidad extático- tempórea. Debemos avanzar aún más con vistas a la exhibición de un sentido de finitud adecuado con lo ganado por medio de la analítica existencial, y con vistas también a una adecuada comprensión de la relación entre aperturidad y facticidad. Antes de ocuparnos del fenómeno de la caída y de la condición de arrojado delDasein, volvamos sobre el problema de la posibilidad, pues, tal como lo mostramos en el estudio del comprender, la posibilidad parece estar por debajo, en sentido ontológico, de todas las estructuras existenciales estudiadas.