Prof Avraham Milgram
A. La cuestión de las 3.000 visas brasileñas
La tan mentada “Noche de los Cristales”, ocurrida del 9 al 10 de noviembre de 1938, fue el estímulo que empujó a la autoridad papal a tomar una actitud en favor de las víctimas del nazismo.4
El Vaticano únicamente se preocupaba por los judíos bautizados, quienes –considerados miembros efectivos de la Iglesia católica– necesitaban urgente- mente abandonar el Reich alemán.5
El 31 de marzo de 1939, dos importantes dirigentes del catolicismo alemán, el arzobispo Faulhaber, de Münich, y el obispo Berning, de Osnabrucke, apela- ron al recientemente electo papa Pío XII solicitándole que obtuviese del Presi- dente del Brasil una concesión especial de 3.000 visas destinadas a los católicos no arios de Alemania.6
7Organo instituido por las leyes migratorias de 1938, subyugado al Presidente de la Repúbli- ca, con la finalidad de orientar, ordenar e instituir la política inmigratoria brasileña. 8“Nuncio Aluisio Masella a Maglione. Rio de Janeiro, 31/7/1939”, en ADSS, op. cit., pág. 118. 9“Grosser al nuncio Orsenigo. Hamburgo, 1/9/1939”, en ADSS, op. cit., pp. 133-134. 10Acuerdo con John Morley, para quien este esfuerzo fue considerado por el Vaticano como el
proyecto de ayuda más importante de los dos primeros años de la guerra. Ver Morley, J., op. cit., pág. 22.
11“Nuncio Masella a Maglione. Rio de Janeiro, 28/6/1939”, en ADSS, op. cit., pp. 99-100; “Berning a Maglione. Osnabruck, 20/7/1939”, en ADSS, op. cit., pp. 108-110.
12Brasil insistía con que aquellos que viniesen por intermedio de la concesión del Papa fue- sen de religión católica. Según las palabras de Hildebrando Accioly, embajador en Roma, “Brasil no hace problemas en lo que a la raza concierne, únicamente se preocupa por la re- ligión”, en ADSS, op. cit., pág. 252.
13“La Embajada de Brasil (Roma) a la Secretaría de Estado del Vaticano. Roma, 4/3/1940”, en ADSS, op. cit., pp. 253-254; “Accioly a Maglione. Roma, 30/9/1940”, en ADSS, op. cit., pág. 423.
A pesar de que el Consejo de la Inmigración y la Colonización7se opuso a re-
cibir a esa gente, el presidente Getúlio Vargas y Oswaldo Aranha decidieron no contrariar la voluntad del Papa.8
Dicha postergación, además de servir como catalizador de los esfuerzos di- plomáticos del Vaticano, suscitó tal optimismo en el éxito de la causa que nada más se hizo en el ámbito de los países latinoamericanos para aumentar su marketing de auxilio. Unicamente la Sociedad San Rafael, los patronos de la causa en Alemania, se habían dado cuenta de la necesidad de buscar otra alter- nativa para el caso que Brasil los decepcionara.9
El Vaticano, ingenuamente, gastó toda su munición diplomática en la alter- nativa brasileña.10Sin embargo, este gobierno no demoró mucho más en expo-
ner la primera de una larga serie de dificultades, validando la negación de las visas especiales.
Primeramente, exigieron que los bautizados viniesen provistos de una canti- dad de dinero que los mismos obviamente no poseían, ya que habían sido vic- timizados por la política de arianización del régimen nazi.11Luego se opusieron
a aceptar “familias mixtas”, en las cuales uno de los cónyuges era judío.12
Al llegar los primeros inmigrantes, en Brasil surgió la sospecha en cuanto al origen legal de sus certificados de bautismo, etc., etc.13
Pero no fue sólo Brasil el que invocó problemas para aceptar a judíos, sean ellos bautizados o no.
El ambiente hostil de los países latinoamericanos hacia estas personas era –a primera vista– más complejo de lo que podía parecer. La correspondencia del Vaticano reflejó esta problemática.
En junio de 1939, el nuncio de Berna, Bernardini, informó al secretario de Es- tado del Vaticano, Maglione, de las dificultades para obtener visados latinoa-
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14“Bernardini a Maglione. 6/6/1939”, en ADSS, op. cit., pp. 95-96. 15“Taffi a Maglione. 5/6/1939”, en ADSS, op. cit., pp. 92-94.
16El nuncio escribió: “La invasión a Chile por un gran número de judíos y católicos no arios produjo un gran problema. Entrando con la excusa de dedicarse a la agricultura, dan un vi- raje hacia el comercio en los grandes y pequeños centros, apoderándose del mismo a costa de los comerciantes ya existentes”. Ver “Laghi a Maglione. Santiago, 18/1/1940”, en ADSS, op. cit., pág. 222.
17“Dom Odon de Wurttemberg a Maglione. New York, 14/11/1940”, en ADSS, op. cit., pp. 469- 470.
18O Brasil..., op. cit., pp. 80-109; Tucci Carneiro, Maria Luiza. O Anti-semitismo na era Vargas (1930- 1945). São Paulo, Brasiliense, 1988, pp. 327-333.
mericanas para los refugiados católicos de origen judío, solicitándole –por lo tanto– que interviniese ante los gobiernos de esos países.14
El encargado de los asuntos apostólicos en La Paz, Taffi, sin esconder su des- dén personal por la inmigración judía a Bolivia, discurrió sobre los problemas y escándalos públicos en los que estaban envueltos altos funcionarios del gobierno, el ministro del Exterior y diversos cónsules, relacionados con esa inmigración.
Taffi, sin discriminar a los judíos de los judíos bautizados, concluyó que –de- bido a esta publicidad y la gran penetración del elemento judaico en Bolivia– sería prudente esperar otra ocasión para ayudar a los católicos de origen judío.15
El nuncio de Santiago de Chile, Laghi, describió a Maglione una situación muy similar a la expuesta por Taffi. Haciéndose eco de los argumentos antise- mitas locales, dio a entender que dicha época era desfavorable para la venida de más personas de ese origen.16
El gobierno de Venezuela, por su parte, estaba dispuesto a aceptar a refu- giados no arios siempre y cuando perteneciesen a la categoría de agricultores o artesanos.17
Si bien estas actitudes reflejaban la crisis y el antisemitismo vigentes en los países latinoamericanos, no es de sorprender –en consecuencia– la falta de respuestas al llamado del Vaticano (de enero de 1939) en favor de los judíos conversos.
El período 1939-1940 se caracterizaba, de este modo, por el silencio de la ma- yoría de los nuncios apostólicos, la actitud hostil de los de La Paz y Santiago, los esfuerzos diplomáticos del Vaticano en favor de los 3.000 judíos bautizados, la oposición creciente a los no arios del Brasil y la objeción –en la mayoría de los países latinoamericanos– a toda inmigración que no fuera destinada al tra- bajo agrícola o la industria.
En los últimos meses de 1940, la probabilidad de que se le concedieran visas a los católicos no arios se mostraba más remota que nunca. En Berlín, el emba- jador Ciro de Freitas Vale, un antisemita de convicción, se oponía categórica- mente a cualquier concesión,18causando malestar en la dirigencia católica ale-
Reflexiones sobre el Vaticano, los judíos y América Latina durante la Segunda Guerra Mundial / 117
19ADSS, op. cit., pp. 500-501 y 524-525.
20“Menningen, Secretario General de la Sociedad San Rafael, a Maglione. Roma, 2/12/1940”, ADSS, op. cit., pp. 500-501.
21“Notas de la Secretaría de Estado. Roma, 2/1/1941”, en ADSS, op. cit., pp. 525-526. 22Avni, Haim. Judíos en América. Madrid, Mapfre, 1992, pp. 275-276.
era tan sólo por las vidas humanas en cuestión, sino también por el buen nom- bre católico y el prestigio tanto de los obispos alemanes como de los de la Santa Sede. Estos tenían plena conciencia de que las organizaciones judías obtenían visas para los refugiados hebreos, cosa que el Vaticano no llegaba a obtener para los bautizados.19
En diciembre de 1940, líderes católicos de Alemania sugirieron a Maglione que solicitase visas de otros países de América Latina para salir –de ese modo– del impasse creado.20La respuesta, compuesta por las notas de la Secretaría de
Estado del Vaticano, decía “no ser oportuno solicitar a los países latinoameri-
canos visas para los católicos no arios porque tal paso estaría signado por el fracaso”.21
Esta opinión, aceptada por Maglione, demuestra –por lo tanto– que:
1. La decisión de no tratar de obtener visas en otros países fue motivada por consideraciones de raison d’état (razones de Estado) y de diplomacia inter- nacional, desconsiderando totalmente los aspectos morales, religiosos y hu- manitarios de la cuestión en sí.
2. La imagen que tenía el Vaticano de sí mismo reflejaba la impotencia, la frus- tración y el resentimiento por los resultados obtenidos en aquellos países constituidos mayormente por católicos. En las notas de la secretaría antes mencionada constan las siguientes informaciones:
a. “Es con gran dificultad que los representantes de la Santa Sede en Améri- ca Central y Meridional obtuvieron algunas visas en casos especiales”. b. “Se le ha manifestado al nuncio de Guatemala y San Salvador que no era
posible hacer excepciones a las leyes vigentes, relativas a la inmigración de los no arios...”
c. “En otras repúblicas (Bolivia y Chile) se suspendió toda inmigración a los no arios”.22
3. El Vaticano recibió pasivamente el veredicto de los países de América Latina que rechazaron a los refugiados con certificados bautismales.
El Vaticano también podría haber respondido, ya sea apelando a su prerroga- tiva de Estado que pretendía defender a sus protegidos o accionando la autori- dad papal en un asunto que hacía referencia a los Principios Universales de la Iglesia.
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23“Vaticano, 18/2/1941”, en ADSS, op. cit., Vol. IV, pp. 389-398.
24“Grober, Arzobispo de Friburgo, al Papa Pío XII”, en ADSS, op. cit., Vol. VIII, pp. 238-239.
fueron liberadas de la cuota especial concedida por el gobierno brasileño al Papa. Se trata de las que estaban en poder del embajador Hildebrando Accioly, en Roma. Las 2.000 restantes fueron congeladas por el embajador en Berlín.
La autoridad del Papa y los esfuerzos diplomáticos del Vaticano no fueron su- ficientes para salvar a otros 2.000 judíos bautizados de Alemania.
B. El proyecto de inmigración de religiosos alemanes para América Latina