y estable en donde lo tenía todo, estudiaba en un colegio donde la educación era personalizada, sus compañeros eran amables, los docentes los ayudaban en su formación escolar de una forma amigable, tenía el apoyo de sus dos padres y hermana, pero luego hubo una crisis de familia que culminó con la separación de los padres quedando la madre a cargo del hogar y de sus hijas por el abandono por parte del padre él cual se trasladó de ciudad; lo económico también se vio afectado por lo cual fue matriculada en otro colegio de Bogotá, siendo un cambio radical en su vida: lle- gó a una institución educativa grande, desconocida, con compañeros agresivos y docentes despreocupados. Es allí donde empieza a sufrir acoso escolar, como rechazo de sus compañeros, burlas, agresiones físicas, verbales y psicológicas. Sufrió en silencio y a pesar de contar con el apoyo familiar decide callar para no causar más problemas a su familia. Durante la entrevista se evidenció que la víc- tima sufrió de bullying, reflejado en chismes, chantajes y amenazas por parte de los agresores, los cuales realizaban ofensas, acompañadas de amenazas que nunca fueron co- municadas a una persona de autoridad de la institución en la cual ella se encontraba estudiando por motivo de temor a que su hoja de observaciones se viera afectada; además era amenazada sí decía algo, esto la llevó a quedarse ca- llada, no dijo nunca nada a la institución escolar ni a su familia para evitar que ellos tuviera más preocupaciones, solo le informa al docente de español siendo la persona que intervino a que le regresaran sus pertenencias pero no se involucró más en él caso. Agregando además que los agresores que tenían problemas de violencia intrafamiliar en sus hogares eran personas groseras con los docentes, directivos y mayores.
Esto permite demostrar características particulares que afirman que la estudiante era víctima de bullying como lo plantea Olweus (1996) “el bullying es el comportamiento negativo, repetitivo e intencional (desagradable o hirien- te) de una o más personas dirigido contra una persona que tiene dificultad en defenderse”. Lo anterior se logra afir- mar con claridad en los hallazgos encontrados durante la realización de la entrevista.
Se tiene en cuenta que el acoso escolar fue repetitivo te- niendo una duración reiterada de dos años, donde la víc- tima se caracterizaba por ser buena estudiante, teniendo buenas notas y tener el apoyo de sus padres en el hogar. La estudiante comenzó a experimentar cambios físicos
y anímicos en su estado de salud, como fuertes dolores de cabeza, malestares estomacales y debilidad corporal y mental, como indica Ortega (2005) pero nunca bajo su desempeño escolar haciendo que los agresores sintieran envidia siendo otro detonante del bullying.
Se observó que no hubo acompañamiento ni seguimien- to de un adulto porque la víctima no dijo nada para evitar problemas, llevándola recurrir a la violencia como único medio de solución a esta problemática, en el momento en el que ella recibe su cartón de once grado teniéndolo ya asegurado y sabiendo que se va a graduar, decide contar el acoso que sufrió en este colegio buscando apoyo de ami- gos, primos y terminando el acoso escolar por sus propias manos, hoy en día sabe que esa no fue la mejor opción, pues debió haber buscado ayuda de un adulto o un profe- sional para dar solución al problema de una mejor manera. Estas evidencias, permiten observar como la violencia se convierte en la solución a muchas de las problemáticas cotidianas, como lo plantea Sabucedo y Alzate (2005) exis- te una cultura de la violencia: “Lo que queremos decir es que vivimos y hemos sido socializados en una cultura de la violencia cuyas manifestaciones están presentes no solo a nivel político y macrosocial, sino también en muchas de las prácticas interpersonales de la vida diaria”. (p. 245). Tal como se observa en este estudio de caso, donde se evi- dencia que al estar al límite de un acoso ya sea escolar o familiar, se acude de forma inmediata a la violencia y no al diálogo como medio de solución.
La víctima era una persona débil, una estudiante que se caracterizaba por ser tranquila, tímida y callada en el aula de clase, que mantenía en silencio con lo que ocurría y se mostraba vulnerable ante la agresión por parte de sus victimarios. Lo cual hacía de ella una niña temerosa y pre- cavida a la hora de salir a la calle o estar sola en ciertos momentos de su vida cotidiana. Situación que en la ac- tualidad es diferente, ya que afirma que el hecho sufrido anteriormente fortaleció su carácter y la hizo una persona más reflexiva frente a los problemas que se le presentan actualmente.
Se muestra un concepto equivocado de las normas de so- cialización que deben existir en la escuela, pues el hecho de tener ciertos rasgos de personalidad diferentes, no debe ser excusa para etiquetar o tildar a una persona de víctima o victimario, según Tajfel (1981, 1982) “esta es una tendencia de los y las escolares que viven en comunidades
OPI Observatorio Pedagógico de la Infancia - No. 15 / 2015
Fundación Universitaria Los Libertadores
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educativas pluriculturales a asociarse de forma preferente a chicos y chicas de su propio grupo cultural”. Esto es evi- dente en el estudio de caso en el cual se trabajó ya que se considera a la víctima como creída y de diferente estrato social o cultural por el simple hecho de venir de un colegio privado.
Conclusiones
En la entrevista realizada a la estudiante, se logró eviden- ciar que esta si fue víctima de bullying, los antecedentes y la información recogida permitieron observar ciertas agre- siones físicas y psicológicas de las cuales fue protagonista la entrevistada.
Se deduce que hubo un desequilibrio de poder porque la estudiante que venía de un colegio pequeño era callada, tímida y fácil de manipular, pasa a otro colegio más grande donde los compañeros, al ver su forma de ser, se aprove- chan intimidándola y haciendo de ella su títere, no le dan la oportunidad de hablar con ellos, aguantando y tomando por último el caso por sus propias manos recurriendo a la violencia como su único medio en el momento, en el cual se encontraba, dejando a un lado la ayuda de la familia, institución escolar y docentes por medio de las mismas amenazas.
En este caso de acoso escolar los factores que influyeron en el bullying son la víctima, los victimarios con su intención de hacer daño y los espectadores que no ayudan a la víc- tima pero están al tanto de lo sucedido del acoso escolar. Las instituciones educativas, son responsables de la for- mación valorativa de los estudiantes, por ende no deben permitir que una agresión pase de ser un intento de do- minio o intimidación, que puede llegar a ser bien resuelto por la víctima y que el agresor saque la lección moral que le corresponde.
Además se debe posicionar en actitudes de rechazo a todo comportamiento de exclusión social. Y como docentes en formación si se observa este fenómeno en la primera in- fancia tienen la responsabilidad de intervenir y frenar este comportamiento indeseado haciendo conscientes a los niños y niñas que está mal y que su actitud genera daño y lastima a los compañeros.
Recomendaciones
* En las Facultades de Ciencias de la Educación se debe capacitar a los docentes en el área de convivencia es- colar para implementar proyectos de prevención y pro- moción que fomenten desde la primera infancia normas que favorezcan su desarrollo social y afectivo en rela- ción con los demás, en los diferentes contextos de su desarrollo.
Es importante una observación constante de las diversas situaciones que se presentan en el aula de clase o en la ins- titución educativa con el fin de frenar de forma inmediata y adecuada cualquier situación de violencia escolar, tenien- do en cuenta que nuestra responsabilidad docente es la de mediar para así tener una mejor convivencia y garantizar una mejor calidad de vida para los estudiantes que se en- cuentran en cualquier contexto educativo.
* Como docentes debemos frenar el bullying desde un principio pues es así que este no se convierte en un espi- ral de violencia que va a crecer cada vez más formando individuos antisociales.
* La familia debe proporcionar tres condiciones básicas: atención continua, apoyo emocional incondicional, y oportunidades para aprender a autorregular emociones y conductas.
* Responder a las demandas de atención del niño con sensibilidad y coherencia.
* Transmitir mensajes positivos que el niño pueda interio- rizar para aprender a autorregular, a controlar, su propia conducta.
* Enseñar al niño a respetar ciertos límites, conviene orientar la crítica a conductas específicas.
* Desarrollar contextos y rutinas de comunicación.
* Ayudarle a desarrollar la motivación por ser eficaz, por superarse y por las habilidades para lograrlo.
* Cuidar los mensajes que los niños y niñas reciben de for- ma indirecta.