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La expropiación de las empresas petroleras

1.4. La expropiación de las empresas en el cardenismo

1.4.2. La expropiación de las empresas petroleras

Los conflictos laborales incrementaron en el trascurso del sexenio del presidente Lázaro Cárdenas. El sector de la industria petrolera fue uno de lo más afectados

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por la política de nacionalización. El Estado mexicano otorgó los medios para la organización y movilidad a la clase trabajadora para enfrentar a los empresarios en sus demandas salariales y laborales. Los sindicatos representaron fuerza política y social a favor del jefe del ejecutivo y la clase trabajadora tuvo el respaldo para confrontar las problemáticas laborales con los dueños de las empresas. El conflicto laboral con más repercusiones fue el de las empresas petroleras y sus trabajadores. La intervención del presidente de la república como regulador o conciliador a este tipo de problemas fue constante y la importancia del sector afectado hizo que se buscaran diferentes medios para la solución del problema laboral. Por lo cual, trataron de reunir a las dos partes en conflicto en:

La convención petrolera propuesta por el general Cárdenas a los trabajadores y a las empresas en noviembre de 1936, se llevó a cabo y tras seis meses de discusión se rompieron las pláticas, pues las compañías solo ofrecían catorce millones de pesos en incrementos salariales a los trabajadores. Al no llegar a un acuerdo, el 28 de mayo de 1937, a las cero horas con un minuto, el STPRM declaró el estallamiento de la huelga y con ello, paralizaron diversas actividades económicas del país.92

El conflicto obrero –patronal petrolero conllevó al paro de labores por parte de los trabajadores y declarase en huelga. Las empresas petroleras no estuvieron de acuerdo con la declaración de huelga expresada por el sindicato de trabajadores petroleros. Los empresarios no aceptaron la cantidad de dinero exigida por el gobierno para el aumento salarial de los obreros. Éstos buscaron los medios para justificar que no estaban en una situación estable económicamente para solventar la cantidad solicitada por el sindicato. El Estado mexicano propuso efectuar un análisis financiero a las empresas involucradas y conocer su rentabilidad económica.

El análisis económico fue guiado con el objetivo de conocer si las empresas contaban con el recurso económico para cubrir las demandas salariales exigidas por los trabajadores. La institución responsable del estudio económico fue

92Samuel León, Ignacio Marván, La clase obrera en la Historia de México en el cardenismo, (1934-1940), p.

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la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA). Ésta fue la que determinó si las empresas petroleras estaban en una situación financiera conveniente para otorgar las demandas salariales exigidas por los trabajadores. Por lo tanto, “El 18 de diciembre, la Junta Federal, valiéndose del peritaje, pronunció el laudo, según el cual las empresas debían pagar a sus obreros los 26 millones reclamados, y, como era de esperarse, las compañías recurrieron a la Suprema Corte de Justicia en demanda de amparo”.93

El conflicto laboral entre las empresas petroleras y los trabajadores llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en donde a final del laudo la resolución fue a favor de los trabajadores. Las empresas ignoraron la resolución de la institución jurídica del país. Otra reacción de las compañías fue la desacreditación de las Instituciones gubernamentales. Los consorcios petroleros no conformes con la sentencia del juicio descalificaron al gobierno cardenista. La estrategia política fue guiada a la desestabilización económica y social en el país. Por lo tanto, “Cuando, en agosto de 1937, la comisión encargada de dictaminar sobre el estado de las empresas petroleras estableció que éstas se encontraban en condiciones de otorgar un importante aumento salarial, sus dueños asumieron que se les había declarado la guerra”.94

La determinación emitida por el Estado no fue acatada. Las empresas petroleras afectadas veían estas acciones como un agravio hacia sus intereses. Éstas buscaron diversos medios para no ceder en las demandas que los trabajadores exigían con el respaldo de la SCJN. Sin embargo, el gobierno observando la indiferencia a las instituciones jurídicas de la nación por parte de las empresas petroleras, determinó el presidente de la república apegado a las políticas de nacionalización:

Señores, hemos venido observando la actitud de las empresas. Se niegan a cumplir la resolución de la Suprema Corte y están haciendo campaña de descrédito, esforzándose en crear alarma y confusión. Como el gobierno, en estas

93 Fernando Benítez, Op.cit, p. 122. 94 Raquel Sosa Eízaga, Op.cit, p. 187.

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condiciones, no puede tolerar una rebelión semejante ni desentenderse de un problema capaz de paralizar la industria y los servicios públicos ni permitir agitaciones políticas, debemos expropiar sus bienes por causa de interés nacional.95

El Estado mexicano y las empresas petroleras entablaron diferencias políticas y económicas originadas por el conflicto obrero-patronal. La omisión por parte de los consorcios petroleros a la sentencia emitida por la institución gubernamental encargada de llevar el caso provocó al gobierno cardenista iniciar varias acciones para ejercer presión a las empresas de la petroquímica. Por lo tanto:

La crítica situación que la actitud de las compañías petroleras provocó, al desconocer el laudo que a favor de los obreros dictó la Junta de Conciliación y Arbitraje, hizo que tanto el gobierno y los trabajadores entraran en movimiento. La CTM fue la encargada de lanzar a los trabajadores a la calle para apoyar a Cárdenas frente a los monopolios extranjeros:”96

La confrontación entre el Estado y las compañías petroleras causaron un ambiente áspero, donde el gobierno inició la movilización de los trabajadores de los diferentes sectores y pronunciar el apoyo, en este caso a los trabajadores petroleros. El conflicto laboral originó que el gobierno estableciera medidas drásticas ante la reacción de las compañías petroleras. “Mientras el sindicato petrolero planeaba la ocupación de los campos, el Banco de México embargó los depósitos de las empresas para asegurar el pago de salarios caídos”.97

La confederación oficialista de trabajadores representó la vía, por la cual, el gobierno apoyó a los obreros. El sindicato petrolero estaba integrado a la CTM. Los empresarios no estuvieron de acuerdo con las acciones gubernamentales. La intervención del Estado proporcionó los recursos económicos para la organización, movilidad y asesoramiento jurídico a los trabajadores petroleros. El conflicto petrolero fue agravándose entre las dos partes involucradas. Por un lado, las

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Entrevista con el licenciado Raúl Castellano, citado por Fernando Benítez, Op.cit, p. 137.

96Arturo Anguiano, Op.cit, p. 61. 97 Raquel Sosa Eízaga, Op.cit, p. 194.

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empresas no estuvieron dispuestas a pagar los sueldos caídos y sobre todo la cantidad estipulada por JFCA. Es decir, “Su negación en aceptar el fallo de la Junta, que las condenaba a cumplir las reivindicaciones obreras, y su rebeldía, condujo al gobierno de Cárdenas a decretar la nacionalización de los bienes de las empresas petroleras”.98

Los trabajadores petroleros consideraron que a través de la expropiación de las empresas petroleras se concretizaron sus demandas salariales y mejores condiciones laborales. La política de nacionalización impulsada por el régimen cardenista se consolidó con la expropiación de las empresas petroleras en manos de capital extranjero. El conflicto laboral respaldado por el presidente Lázaro Cárdenas finalizó con la expropiación de los activos de las empresas petroleras. Las compañías petroleras nunca esperaron que el gobierno federal determinara la expropiación de sus bienes. Sin embargo, el mandatario de la nación declaró la nacionalización de la industria petrolera, considerando los riesgos económicos, políticos y sociales.

La política de nacionalización determinó y demostró la fuerza social y política del presidente Lázaro Cárdenas. Por otra parte, las masas trabajadoras, al integrarse a las acciones del gobierno, se percataron que eran sustanciales para el Estado a través de la organización y la movilización. La relación entre Estado y trabajadores conllevó a la concretización de las reformas progresistas que planteó el gobernante. La nacionalización de las empresas petrolíferas causó que en otros sectores de la población apoyaran las políticas cardenistas en su afán de lograr una mejor estabilidad económica y social. La estabilidad esperada por el jefe del ejecutivo involucró a todos los sectores de la nación. La política de masas tuvo que alcanzar los rubros más importantes para consolidar el proyecto de gobierno impulsado por el mandatario.

La presión política que ejerció el gobierno ante los conflictos laborales que en este caso fue a las empresas petroleras para favorecer a los trabajadores tuvo repercusiones en los ámbitos político, social y económico, dentro y fuera del país.

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El gobernante en su afán de contrarrestar el poder económico que tuvieron las empresas en los diferentes sectores del país, trató de ofrecer buenas condiciones para la inversión del capital. En sustancia, el Estado mexicano puso las reglas a seguir con relación a la explotación del recurso natural y los interesados en este sector debieron acatarse a las condiciones propuestas por el presidente de la república. Por lo tanto:

…Cárdenas, aún en el momento de la expropiación petrolera, ofreció plenas garantías a los capitalistas extranjeros que se sometieran voluntariamente a las leyes y se adaptaran “a las exigencias de su programa”; la derogación del antes mencionado impuesto a la expropiación de capitales, las facilidades para la construcción de empresas y otras garantías y estímulos, fueron utilizados por el gobierno cardenista para atraer al capital extranjero.99

La política de nacionalización de empresas fue efectuada hacia aquellas que no acataron las disposiciones del gobierno, pero como se mencionó en la cita anterior, el mismo gobierno dio garantías a los capitales invertidos en el país. Sin embargo, la expropiación de empresas se llevó a cabo y dentro del esquema de la política nacionalista estuvo acompañado con la consolidación de la clase trabajadora en los diversos sectores del país. La dicotomía entre el gobierno y el trabajador detonó en fortalecimiento de las dos partes para enfrentar el embate de las compañías petroleras trasnacionales. Por lo tanto:

La expropiación petrolera fue acompañada por una inconmensurable movilización del pueblo trabajador que señalo el clímax de la política de masas. Toda labor de Cárdenas y la CTM para organizar y movilizar a las amplias masas de trabajadores, todos los acontecimientos trascendentales de esos años, en los cuales estuvieron presentes las masas, cristalizaron durante los días de marzo de 1938.100

Las empresas de la petroquímica buscaron la estrategia para confrontar estas acciones donde la organización de grupos opositores al régimen fue uno de

99“Economía dirigida y justicia social”, Revista de Economía y Estadística, vol. III, No 24, abril de 1935, p

55. Citado por Arturo Anguiano, Op.cit, p. 104.

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los medios. La conformación de agrupaciones opositoras en los diferentes sectores coludidas con las clases media con tendencias derechistas en su ideología desempeñó un rol de desestabilización social, política y económica hacia el régimen de presidente Lázaro Cárdenas. La situación vivida en los diversos ámbitos del país fue de tensión por las políticas progresistas establecidas en la administración en turno.

La confrontación política entre gobierno y empresas conllevó a que cada uno utilizará sus medios; por un lado, el gobierno al buscar una mejor estabilidad económica en el país y, por el otro, las empresas no perder sus privilegios en los diferentes sectores. El discurso político fue uno de los medios que utilizaron cada una de las dos partes. El gobierno difundió un planteamiento político nacionalista de expropiación a favor de las masas. Los empresarios ligados a las agrupaciones derechistas, también utilizaron su retórica nacionalista conservadora defensora de lo tradicional y evocados a la descalificación del socialismo que quiso implantar el gobierno cardenista.