• No se han encontrado resultados

LA FALTA DE ESTRÉS COMO FORMA DE

In document Contra Nalis is 2 (página 62-86)

RESPETO AL TODO

En la antigüedad decían que creer en Dios era alcanzar la salvación y tenían razón. Como en el caso de la superstición de la escalera, la gente sigue con la superficialidad de los relatos sin llegar a la esencia de sus significados profundos.

¿Qué pasa cuando uno tiene una actitud de verdadera religiosidad ante la vida? La consecuencia es una profunda paz interior que significa que uno no está predispuesto al contagio de nada.

Vamos a empezar de vuelta.

Se decía que Dios protegía a los que lo respetaban, pero no era que Dios estuviera obrando en ellos, sino que de alguna manera ellos mismos eran artífices del milagro. Porque al vivir en paz, podían pasar por cualquier zona de contagio con una mayor seguridad, porque sus sistemas inmunes funcionaban como correspondía.

Si tenían menores posibilidades de contagio, eran salvos, tenían más posibilidades de salvación y en eso consistía la salvación que prometían las escrituras, el

62

lenguaje estaba de acuerdo con las pautas científicas del momento.

Recién en este siglo, más aún, en estas últimas décadas, el hombre pudo indagar en los misterios asombrosos que conviven dentro de nosotros.

Cuando la tecnología moderna nos permitió llegar más profundamente, fuimos descubriendo un sinfín de mecanismos de defensa que estarían en función de la protección de nuestro organismo. Y, ¿por qué digo un sinfín?

Hasta hoy se descubrieron más de cuatro millones de anticuerpos, pero, ¿serán éstos los únicos medios de protección orgánica o el hombre puede generar en sí mismo muchísimos más, según el tipo de agresión a que sea sometido?

El sistema inmune que la ciencia del presente descubrió ¿será el único mecanismo autorregulador de nuestros sistemas de defensa, o será que cuando la tecnología avance descubriremos más cosas?

¿O será que cuanto mayor sea la agresión que se ejerza sobre el hombre, el organismo humano generará más compensaciones?

63

¿No será que el hombre ignora la gran sabiduría natural que existe dentro de su cuerpo y al ignorar esos mecanismos de los que fue provisto naturalmente, también desconoce que en él está la capacidad de ponerlos en marcha? Aunque esto no sería necesario si el individuo no los bloqueara o los saboteara recurriendo a elementos externos de curación, que muchísimas veces no hacen más que alterar o desequilibrar su organismo, anulando la reacción de este sorprendente sistema inmunológico.

El hombre ignora totalmente que lo que él cree que es la enfermedad no es la enfermedad, creyendo que la fiebre es el problema, atacándola, cuando la fiebre es, en realidad, un mecanismo de defensa.

Atacamos un dolor de cabeza con analgésicos, cuando ese dolor de cabeza es una alarma que nos está avisando que existe algo más allá de ese dolor de cabeza.

Sistemáticamente, el hombre se dedicó a destruir y desarmar los síntomas que no eran, ni más ni menos, que señales de alarma mientras el problema real siguió avanzando. Y hoy "descubrimos con sorpresa" una enfermedad terminal, sólo por haber ido atacando sistemáticamente los síntomas menores, haciendo oídos sordos al problema generador de aquellos pequeños malestares.

64

Pero hay algo todavía peor, no nos damos cuenta de que nuestros sistemas defensivos también se ponen en marcha a través de procesos de auto sugestión.

Las psicosis colectivas creadas por costumbres o antiquísimas pautas culturales provocan también reacciones químicas y orgánicas para defenderse de estos supuestos agresores.

Por ejemplo, el engordar. En el momento que yo pienso que tal cosa me va a engordar o tal cosa me va a caer mal, por lógica mi organismo va a adecuarse a esa suerte de orden mental poniendo en marcha un sinfín de mecanismos para poder compensar eso que mi mente creyó que iba a pasar.

Si quieres un ejemplo práctico de lo que estamos afirmando, te lo doy en pocas líneas y en pocos minutos vas a tomar conciencia de lo que estoy diciendo.

Intenta seguir paso a paso lo que te voy a pedir y tomarás conciencia de lo que son las reacciones químicas provocadas por nuestras glándulas como consecuencia de nuestros pensamientos.

Si te parece empezamos.

Pero trata de hacer lo que te voy a pedir.

65

Voy a empezar a sugestionarte. Claro, no es tan fácil hacerlo a través de la lectura, pero con tu ayuda lo vamos a lograr con toda facilidad.

En este momento cierra tus ojos, pero atención, primero lee lo que sigue, porque si cierras los ojos antes de leer estas líneas, no vas a poder saber de qué te hablo.

Imagina, con tus ojitos cerrados, que puedes rescatar de tu archivo mental el recuerdo de la comida más rica que hayas saboreado en tu vida, ¿correcto?

Para esto, tómate más o menos dos minutos, con tus ojitos cerrados, recreando a través de la visualización mental o de las imágenes formadas por tu mente, una evocación de ese manjar que provocó en ti la real satisfacción.

¿Empezamos?

66

Creo que te estás apurando, regresa a la imagen mental que te he pedido, con un poquititito más de tiempo.

Y dentro de aproximadamente dos minutos, regresa a la lectura.

¿Listo?

Ya logramos el recuerdo, ahora vamos a entrar en algo más importante, vamos a intentar rescatar de los archivos de nuestros sentidos todas las sensaciones guardadas en ese momento.

Dentro de unos segundos, cuando termines este párrafo, vas a dejar el libro, te vas a sentar en cualquier sillón o a recostar en tu cama. Vas a cerrar nuevamente tus ojitos, ahora tratando de acompañar nuestra visualización mental con un pequeño trabajo de relajación muy simple.

Afloja tus hombros, tus brazos, tus piernas, y a medida de que vayas sintiendo cómo tu cuerpo se va aflojando o relajando, incorpora nuevamente en tu consciente la imagen que habíamos rescatado unos segundos antes.

Para tu asombro, irás viendo cómo poco a poco vas a rescatar, a través del recuerdo, todas esas sensaciones de placer que sentiste

67

gracias a este manjar que has comido. Y notarás con sorpresa en tu boca una respetable secreción salivar que hasta te va a costar trabajo contener.

Si por algún motivo se cruza otro tipo de pensamiento no vamos a lograr estos resultados, pero si realmente lograste la concentración dos o tres minutos con estas imágenes, todo tu organismo va a generar un funcionamiento glandular acorde a la sensación que tu mente generó; comenzará a funcionar tu hígado, tu estómago producirá jugo gástrico y todo tu aparato digestivo se preparará para recibir esa comida que en realidad sólo estuvo en tus pensamientos.

Si tomas conciencia de que esto mismo se realiza cuando nos pasamos el día hablando de enfermedades. Si tomas conciencia de que esto mismo sucede cuando convivimos con psicosis colectivas como miedos al colesterol, a los excesos de glucosa, a la hipertensión, a los mareos, a las jaquecas, a las alergias, a los dolores menstruales, te vas a dar cuenta de que cuando tu mente aprenda a provocar procesos de auto-sugestión inversos a los que hasta hoy nos acompañaron, tu mente provocará un manejo psicofisiológico totalmente distinto y, como consecuencia, un reordenamiento de nuestras funciones, sin tener que recurrir tanto a elementos externos.

68

Nuestro organismo es tan maravillosamente inteligente que para que él reordene sus funciones no hay que actuar en su contra, tratando de no agredirlo con pensamientos negativos o con elementos externos que ponen en marcha reacciones que van más allá de las requeridas para aliviar nuestros dolores circunstanciales.

Te lo explico de una manera distinta.

Hoy podemos entender qué era lo que en realidad se decía con la expresión "serás salvo". Esa paz interior que para mí es lo que se quería decir cuando se hablaba del encuentro con Dios sería la salvación prometida, aunque quizá no tuviera una directa intervención divina.

El que tiene miedo a crecer vive con culpas, utiliza los miedos, convive con el estrés.

Y como consecuencia de esto tiene más riesgos de enfermarse y morirse anticipadamente no porque Dios lo castigó, sino por un proceso de falta de estima.

69

El hombre no sabe

que su mente puede ser su mejor amiga y la emplea como su peor enemiga.

El que tiene miedo a ser él, dejando de ser lo que hicieron de él, el que tiene miedo a disfrutar el presente, el que vive llorando por el pasado, convive con el estrés.

El que no sabe cómo emprender un camino de madurez recurre inexorablemente a la dependencia para con sus padres, para poder deslindar en ellos su propia falta de objetivos en la vida.

A los efectos de cortar esa dependencia, poca importancia tiene que nuestros padres se encuentren vivos o muertos, se trata de terminar con una suerte de esclavitud puramente interior. Si yo sigo llorando por el pasado no puedo crecer.

El pasado es el pasado, el presente es el presente

y el futuro es el futuro.

Pero mucha gente se las ingenia para confundirlos, transitan en el presente pero siguen viviendo en el pasado soñando con un futuro que nunca van a alcanzar.

70

Pero si yo no aprendo a enriquecerme del pasado para poder afianzarme en el presente y crecer en el futuro, no puedo aprovechar con utilidad la experiencia vivida sin que ésta se convierta en un obstáculo para mi mejoramiento interior. En cambio, si sigo viviendo en el pasado estoy favoreciendo la melancolía y la depresión, pero lo que es peor: Nunca voy a crecer.

Vamos a preguntarnos ahora qué pasa mientras tanto con nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo es un aparato electromecánico perfecto.

Se calcula que hay más conductores dentro de nuestro cuerpo que las arterias, avenidas o calles que existen en todo el planeta. No hay diagrama más fascinante que el mapa de construcción de nuestro organismo.

Y uno se pregunta: ¿Cómo se maneja el funcionamiento de nuestro cuerpo? ¿Quién da las órdenes? ¿Dónde está el "control central"? ¿Quién lo conduce?

Se calcula que el control general de nuestras funciones orgánicas estaría en el hipotálamo, pero, ¿cómo este control general establece el diálogo con el resto del organismo?

Para la medicina ortodoxa los sistemas nerviosos serían los únicos conductores; para la medicina oriental, existirían además los circuitos

71

eléctricos descubiertos por la acupuntura, que son verdaderos meridianos de energía.

¿Cómo será nuestro sistema nervioso?

Imaginémoslo como una inmensa acumulación de cables independientes, cuya misión es mandar, a través de conductores, a los centros motores y sensibles los estímulos necesarios para que se pongan en movimiento o en marcha nuestras funciones vitales: respirar, latir, parpadear; como también el manejo de nuestros centros motrices, acorde a nuestras necesidades.

Ahora bien, hay un sistema nervioso que depende de nuestra voluntad y otro que funciona automáticamente. Así, mientras los sistemas voluntarios controlan el movimiento de nuestro rostro y el de nuestros miembros (especialmente el de una máquina tan sutil como es la mano humana), el sistema nervioso involuntario o automático regula funciones irremplazables que deben funcionar con toda exactitud, como nuestro ritmo cardiaco o nuestra respiración durante el sueño, hasta cosas tan triviales como el parpadear de los ojos (que mantiene la humectación adecuada del globo ocular).

Ahora nos preguntamos, ¿cómo se alteran nuestros sistemas automáticos y cuáles son los verdaderos "detonantes" que alterarían su accionar?

72

Sin duda, el motor generador de toda nuestra área involuntaria son nuestros estados anímicos. Por eso, durante nuestros periodos depresivos, el corazón modifica su ritmo cardiaco, la presión arterial sube o baja según sea nuestra característica o según nuestra particular forma de vida.

Es decir, que aún nuestras funciones más profundas y más custodiadas por la naturaleza, aquellas que parecen automáticas y alejadas de nuestra voluntad decisoria, están manejadas por esa particular manera de reaccionar de nuestra lógica.

Por eso, si nuestra actitud ante la vida es negativa, ese funcionamiento siempre será de forma anormal y no como naturalmente debería ser, es como que existiera un "controlador" del controlador, esa actitud ante la vida sería la que generaría todo un sinfín de conductas y respuestas físicas.

Te lo explico de una manera distinta:

Una depresión o un exceso de estrés generaría de forma sistemática todo un funcionamiento antinatural en nuestro organismo, provocando inexorablemente un sinfín de disfunciones (mal funcionamiento).

73

Nuestra lógica es esa forma de procesar pensamientos, de tomar conciencia, pensar y ordenar. Nuestra lógica es nuestro software, el programa con el que funciona una computadora.

Pero, ¿cómo se armó nuestra lógica? ¿Con una programación?

Según mi modo de ver, madurar es la capacidad de tomar conciencia de que podemos manejar a voluntad nuestra voluntad, sin que nuestra voluntad siga siendo manejada por pautas del pasado, y madurar sería manejar a voluntad esa programación mental, adaptándola al hoy, adaptándola a mi vocación, adaptándola realmente a mis necesidades y no como muchos, pero muchos, que siguen sistemáticamente insistiendo, a través de su lógica, en llegar a determinados logros cuando dicha lógica está programada para fracasar.

74

75

6

LO QUE QUEREMOS

Y LO QUE CREEMOS

QUE QUEREMOS

La gente cree que lo que cree es lo que quiere, cuando lo que quiere es lo que cree que quiere.

Porque lo que cree que quiere es producto de una programación sociocultural que nos hizo hasta etiquetar nuestros objetivos.

Así creemos que queremos, por ejemplo, lo que papá no pudo ser, o lo que deseó que fuéramos, o lo que eran ciertos vecinos que respetábamos o admirábamos.

Creemos que queremos lo que nuestros amigos veían bien, creemos que no queremos lo que nuestros seres cercanos detestaban, y entre eso que creemos que no queremos, bien puede estar nuestra verdadera vocación.

76

Muchas veces el hombre dice que quiere o pretende buscar en la vida objetivos que nunca va a lograr. En su interior él sabe que no tiene la capacidad para conquistarlos, pero con esa lucha estéril cree agradar a los demás.

Coquetea con su futuro y pierde la vida en sueños, porque solamente va a conseguir lo que esté acorde con su vocación y no lo que él cree que quiere.

Cuando el ser humano entienda que tiene derecho a madurar, se va a dar cuenta de que ese programa con el que hoy responde nuestra mente, es el programa con el que nos educaron para ver la vida, pero no el nuestro, no es el que necesitamos.

La conciencia no nos va a dejar vivir en paz mientras cada uno no intente ser uno, dejando de lado lo que las circunstancias hicieron de uno. Y como consecuencia de todo eso, le echo la culpa a todo el mundo, y uno debería decirse: Yo no tengo ningún problema con mi hijo, yo no tengo ningún problema con mis padres, yo no tengo ningún problema con nadie, el problema lo tengo porque estoy mal conmigo.

Digámoslo de otra manera.

Aunque te parezca reiterativo, te lo repito y te lo seguiré repitiendo hasta que lo incorpores dentro de tu lógica.

77

A mí no me pasa lo que me pasa porque me tenga que pasar lo que me pasa. Yo no estoy mal por lo que me pasa, si entiendo que, porque estoy mal me pasa lo que me pasa, en lugar de usar las circunstancias que me rodean para justificar mi inseguridad o mi miedo a crecer y a asumir mis responsabilidades.

Me voy a dar cuenta de que, en la medida en que encuentre mi propio ser, podré empezar a ordenar mis pensamientos a voluntad y voy a ser el que genere las circunstancias que me rodeen.

El que logra manejar a voluntad sus pensamientos sin que éstos lo manejen a él,

disfruta lo que es el libre albedrío.

Pero volvamos hacia atrás. ¿Recuerdas cuando enumeramos en páginas anteriores las grandes contradicciones con que nos educaron? Dios nos dio el libre albedrío, pero si no hacemos lo que

Dios manda, Dios nos va a castigar. ¿Pero qué es lo que Dios manda?

Cuando ustedes entiendan que hay un sinfín de conductas, de gustos, de fobias y antipatías que nuestra mente hoy defiende como lógicas, cuando en realidad son condicionamientos impuestos en nombre de Dios y que éstos permanecen en la mente colectiva de la especie a través de los siglos, nos daremos cuenta de que muchos de nuestros

78

gustos dependen de conveniencias circunstanciales que acompañaron a algunas épocas de la especie humana y que quedaron incorporadas como una orden inexorable, y que debido a que se dijo en nombre de Dios, de Alá o Jehová, no podemos desprogramar.

Si quieres investiga lo que te voy a decir ahora. Pregunta a cualquier persona si le gustan o no le gustan los gatos y pídeles que avalen su rechazo con algún motivo lógico.

Todos los planteamientos que escucharás serán puramente subjetivos, algunos te dirán: No sé por qué, pero no me gustan; otros te dirán: Tienen una mirada un poco diabólica, me producen escalofrío; y no nos damos cuenta de que hasta en el gusto intervinieron los planteamientos religiosos.

Te lo explico mejor: Hace unos cuantos añitos, la imagen del gato representaba a las religiones egipcias; cuando se quiso monopolizar la fe de los hombres, un hombre muy suspicaz aprovechando su investidura de Papa y por lo tanto su posibilidad de atribuirse derechos divinos, acusó a los gatos, a través de una bula papal, de ser representantes de las fuerzas diabólicas.

Y así es como en todo Europa se mandó matar a estos pobres animalitos; "por voluntad divina".

79

Este Papa, Gregorio IX, por creer tener derecho a hablar en nombre de Dios, es el responsable de la peste que diezmó, según los historiadores, al 40 por ciento de la población europea. La loca matanza que él desencadenó, originó una gran epidemia, porque las ratas comenzaron a reproducirse con total libertad, libres de su enemigo natural. También en nombre de Dios, afirman los historiadores, se mató durante las cruzadas a más de 200 millones de seres humanos. Y ya no es posible saber cuántas decenas de millones de seres humanos fueron quemados, torturados o sacrificados por los planteamientos morales y espirituales de la honorable, sagrada y santísima inquisición. Y más de 40 millones de masacrados en la época de la conquista evangelizadora que pretendía rescatar a los nativos de una actitud pagana, cortándoles la cabeza o convirtiéndolos en burros de carga.

Nada ha cambiado, aún hoy los que creen ser dueños de la verdad o hablar infaliblemente en nombre de Dios, también creen que pueden disponer de la vida o de la voluntad de sus semejantes.

Bendecir cañones, ejércitos, bombas atómicas o aviones que van a bombardear poblaciones civiles; tomar confesión a los torturadores y hasta perdonarlos aunque sean perseguidos por la justicia.

80

También en nombre de Dios, otorgar el divorcio o la anulación del matrimonio exclusivamente a quienes los representantes de las religiones ven con buenos ojos, por sus beneméritas contribuciones a las instituciones que

In document Contra Nalis is 2 (página 62-86)

Documento similar