El fatalismo y la predestinación existen. Pero existen no porque alguien maneje nuestros hilos, sino por una programación propia.
Uno cree en lo que cree y porque cree en lo que cree,
vive lo que vive.
El fatalismo es parte de esa estupidez humana que no nos permite entender más allá de lo que nuestra lógica nos permite entender. El creer en la predestinación es esa actitud mediocre ante la vida para seguir siendo lo que hasta hoy uno es, sin tratar de superar sus propias limitaciones. Para seguir siendo lo que uno es y no seguir luchando por sus ganas de superarse.
Claro que los que sueñan con la predestinación piensan que esas ganas de superarse ya estaban predestinadas. No importa entre una cosa y la otra, yo creo que vas a estar mil veces mejor contigo si intentas, día a día, superar lo que hasta hoy conseguiste ser.
Quizá tu lógica ante la vida te estará haciendo dudar de mis planteamientos y te preguntarás qué está tratando de decirme este loco. Pero ¿quién es el loco y quién el cuerdo?
86
Los locos son esos seres
que le pueden hacer ver a los cuerdos que lo imposible es posible.
Y son cuerdos, esos locos que se dieron cuenta de que pudieron dejar de ser
mediocres.
87
Pero la genialidad o la cordura no están relacionadas con los hechos que el ser humano hace, están relacionadas con la capacidad de entender que mañana puedo dejar de ser quien soy hoy.
La genialidad es la libertad.
La genialidad es el equilibrio entre la intuición y el razonamiento. El ser humano que sabe escuchar su intuición seguramente va a poder ser un gran creador. Pero si no encuentras un equilibrio entre el razonamiento y la intuición, esa creatividad no te va a permitir subsistir en la vida.
El que es excesivamente racional quizá va a tener una multitud de empresas, pero por no escuchar a su intuición nunca va a estar en paz consigo mismo.
Vamos a empezar de vuelta: Si yo logro que mi intuición me diga cómo y de qué forma desarrollar mis talentos naturales (mi vocación y mi creatividad) y mi razonamiento me permite la adaptación al medio, me voy a dar cuenta de que sólo se encuentra la paz interior cuando uno empieza a ser lo que uno es, adaptándose a dicho medio sin que éste me desadapte.
88
89
EL RAZONAMIENTO Y LA INTUICIÓN
Razonamiento es la posibilidad de poder sacar conclusiones a través de elaboraciones mentales, y éstas siempre van a estar en relación con la cultura con la que programaron la lógica del individuo.
Intuición es esa vocecita interna que aparece sin hacernos preguntas, que nos guiará por los caminos más acordes a nuestras búsquedas; es la respuesta o la conclusión más lógica acorde a tu vocación, tu creatividad o a tus reales predisposiciones y a los conocimientos de la especie humana.
La aceptación de nuestra intuición nos va a permitir un reencuentro con nuestra sabiduría.
Razonamiento es la herramienta más valiosa con la que contamos para lograr una mejor adaptación al medio.
El intuitivo que no sabe adaptarse al medio vive soñando con lo que nunca va a poder hacer y nunca hace nada. La creatividad tiene que tener una parte práctica, realista; si yo no aplico mi creatividad en algo concreto, me quedo soñando toda la vida y cuando tenga 80 años voy a lamentarme diciendo: "Yo debería haber hecho tal o cual cosa".
90
La intuición es esa vocecita interna que permite descubrir lo que soy, lo que tengo y lo que vengo arrastrando a través de los siglos. Ojo, no por haber vivido otras vidas, sino porque el ser humano tiene una sabiduría interior que la gente llamó "el conocimiento divino" y que se supone que está arriba y no, está adentro, en nosotros.
Pero si yo escucho esa voz interior y no hago un uso correcto del razonamiento necesario para adaptarme al medio, me voy a quedar soñando en una total inacción dejando que transite la vida por mi lado, sin lograr ver la concreción de mis aspiraciones.
La intuición me va a permitir encontrarme con mi verdad, pero la herramienta más valiosa de que dispongo para concretar mi verdad es el razonamiento.
91
MÁS SOBRE LA PREDESTINACIÓN
Existe una predisposición cultural para que la gente crea en verdades absolutas. Cuando nos dan pautas o designios absolutos que Dios vino, que Dios dijo, que Dios hizo, esto predetermina conductas automáticas en nosotros.
Debo lograr entender que no existe una predestinación inexorable, pero que sí existen predisposiciones únicas y que las encontraremos dentro de nosotros al redescubrir nuestra vocación.
Te lo explico de una manera distinta:
Cuando una hormiga nace, está ya programada con una función determinada.
Yo estoy totalmente convencido de que en cada ser humano existe una predestinación. Son predisposiciones naturales, habilidades que conscientemente no sabemos de dónde provienen, capacidades, talentos, que nos distinguen de todos los que están alrededor y que de alguna manera nos hacen ser únicos, individuales.
Esa predisposición no implica una predestinación ni un estilo de vida determinado, ni un futuro marcado como una muerte anticipada,
92
amores, una enfermedad, o todo eso que intentarán venderte los mercaderes de la futurología.
No, esa predisposición, que sería indudablemente nuestra vocación aún no descubierta, estaría inexorablemente ligada a una suerte de gran plan universal, donde cada uno de nosotros cumple un rol similar al ejemplo de esa hormiga.
Te lo explico de una manera distinta:
Dentro de lo que somos, hay un rol más allá de la cultura imperante y circunstancial que acompaña hoy al hombre; esta función estaría totalmente relacionada con el protagonismo que la especie humana programó en nosotros, en función de un equilibrio biológico, que el hombre fue destruyendo poco a poco por no darse cuenta de que cada uno de nosotros tiene su parte y es corresponsable en el sostén de ese equilibrio de lo que podríamos llamar la armonía universal.
En definitiva, tu vocación no descubierta es el mayor legado con que la naturaleza te ha dotado, porque la especie humana la programó para ti. Esa herencia desconocida es lo que, sin darnos cuenta, buscamos a través de lo que llamamos "la búsqueda de Dios". Y no es más que lo que denominábamos en páginas anteriores como "el encuentro con uno mismo", que es, sin duda, el mayor tesoro que podríamos encontrar.
93
¿Cómo sabemos cuál es nuestra vocación?
¿Cómo sé lo que yo sé?
¿Cómo puedo estar seguro de que esto que hoy estoy realizando es lo que realmente mi vocación me indica hacer? ¿Cómo sé si lo que elijo es lo que quiero? ¿Cómo sé si lo que quiero es lo que puedo?
¿Cómo sé si lo que elijo es lo que quiero comprar y no es lo que los medios de comunicación me dijeron que era lo más lindo, lo más bueno o lo más útil?
¿Cómo sé si lo que quiero es lo que realmente me conviene o lo que a los demás les conviene que yo quiera? ¿Cómo sé si lo que decidí hacer de mi vida no es lo que ciertas conveniencias momentáneas me impulsaron a hacer?
¿Cómo sé si lo que elegí hacer no es algo a lo que me aferré por miedo al cambio? ¿Cómo sé si lo que quiero no es lo que alguien me impuso como objetivo? y ¿cómo sé si lo que quiero no es lo que determinadas pautas socioculturales me fueron inculcando a través de los años?
¿Cómo? ¿Pero cómo? ¿De qué forma?
94
Cómo puedo tomar conciencia de que mi accionar está guiado por mi real vocación? ¿Cómo puedo descubrir cuál es mi verdadero camino? ¿Cómo puedo saber que lo que emprendo me va a dar en el futuro lo que creo que busco?
¿Cómo? ¿Pero cómo? ¿De qué forma?
Esto que te estoy transmitiendo a través de mis palabras no sé si será la verdad. No sé tampoco si me interesa saber si es la verdad.
De lo único que estoy totalmente convencido es de que hoy, esta forma de ver la vida, es mi verdad.
Te transmito lo que para mí es mi experiencia personal en mí transitar por la vida, después de miles y miles de luchas internas, después de miles y miles de discusiones entre Leonardo y Leonardo mismo.
Después de miles y miles de dificultades y desafíos que me atreví a enfrentar para tratar de demostrar a los demás que yo podía, un día puse en práctica algo que ya sabía pero nunca me había animado a aplicar.
Empecé a vivir con todo. Empecé a pelear con todo.
Empecé a desfrutar todo.
95
Y empecé a darme cuenta de que el placer por la vida que yo buscaba en las cosas, en las personas y que nunca había podido encontrar, comenzó a aflorar mágicamente cuando decidí pelear por lo que sentía hacer, dejando de lado ese razonamiento que me exigía ser lo que realmente no podía ser.
Y también mágicamente mi mente fue entendiendo que esa magia que me había permitido empezar a transitar por un camino placentero no era en realidad algo mágico, sino que era la consecuencia lógica e inexorable que todo ser humano puede alcanzar cuando entiende que puede, lo que no sabe es que puede, y que sabe lo que cree que no sabe.
Y que nadie lo va a castigar si hace lo que siente.
Te lo digo de una manera distinta.
Va a haber un momento en la vida en que el hombre se anime a dejar de lado toda esa actividad mental negativa que no le permite hacer lo que siente. Va haber un momento en la vida en que el hombre entienda que el libre albedrío existe.
96
Y a través de la prueba del acierto y el error, se va a ir dando cuenta por medio de la observación de su accionar que posee ciertas pre-disposiciones naturales que le van a permitir realizar tareas con total seguridad, sin tener que razonar tanto cómo desarrollarlas.
Y como consecuencia de esa suerte de sabiduría interna que le facilitará todo lo que esté haciendo, va a sentir esa felicidad de disfrutar plenamente el hacer lo que siente y sentir lo que hace.
Te lo digo de una manera distinta.
El ser humano que se libere del libreto que los demás trazaron para él se va a dar cuenta en su accionar de que muchas, pero muchas habilidades las puede realizar sin obsesionarse tanto en pensar cómo hacerlas. Como que todo eso ya lo sabía, como que eso estaba en él y sin pensar cómo resolver, su propia intuición le dice cómo hacerlo.
Vamos a empezar de vuelta.
La vocación, ¿no sería ese cúmulo de conocimientos que vengo arrastrando a través de los tiempos y estaría en mi archivo mental? Un archivo mental que se llamó en las distintas culturas el archivo akáshico, el conocimiento divino, el alma, la sabiduría interior, el conocimiento milenario, la iluminación, y para la psicología moderna, el inconsciente colectivo.
97
Aclaramos que el término psicología, desde el punto de vista etimológico, es el estudio del alma.
Cuando yo encuentre lo que realmente quiero ser, lo que soy capaz de hacer con placer y sin esfuerzo, es mi vocación. Y aunque esto te parezca reiterativo, para que uno encuentre su vocación, tiene que romper los esquemas que le indicaban que tenía que ser de tal o cual manera; al gusto de papá y mamá; al modelo de mi vecinito más aplicado; según le gustaba a mi abuelita o a la tía más respetada de la familia.
O simplemente porque el tarot me lo aconsejó O me lo dijo una bruja
O me lo recomendó el horóscopo O se usa en mi pueblo
O está bien visto entre mis amigos O está aprobado por el qué dirán O está de moda
O porque Leonardo me lo dijo.
En definitiva, redescubrir lo que uno es implica la tarea de cortar con lo que nos vendieron.
98
La gente piensa que la libertad sería liberarse de esos seres que supone que lo esclavizaron. Y sin darse cuenta vive en permanente actitud de oposición, tratando de diferenciarse obsesivamente del molde que tiene delante. Así nunca elige con objetividad, se convierte en un combatiente estéril, en opositor porque sí, en un rebelde sin causa.
La idea es ser diferente de papá y mamá, aun a costa de lo que a mí me gusta. Los ejemplos más estúpidos, pero más claros, son los que todos, pero todos, cometimos miles de veces en nuestra adolescencia y algunos siguen cometiendo en el presente.
Para demostrar mi enojo digo que no tengo hambre cuando están todos comiendo. Para demostrar mi enojo, renuncio a ir con toda mi familia a ese paseo que programamos, ilusionados, quedándome en la cama protestando, aunque me muera de ganas de ir con ellos.
Para demostrar que soy independiente, en lugar de vivir a mi modo, me voy de casa y sigo dependiendo del pasado, que es la misma forma de depender de mamá y papá.
Te lo explico de una manera distinta:
Quizá por pasarme la vida juzgando a mis padres, hoy tengo miles de confusiones.
99 Te doy otro ejemplo sencillo.
Si mi padre, por su profesión de abogado no pudo darme afecto porque estaba todo el día en su oficina, quizás hoy por venganza, odio las leyes y ni siquiera sé por qué. Si mi padre me dio mucho afecto y todo lo que yo pedía gracias a su profesión de abogado, quizás hoy amo las leyes y ni siquiera sé por qué.
Si mi madre se pasó toda la vida hablando muy mal de su matrimonio, yo creo que no quiero casarme, cuando en realidad tengo miedo a vivir lo que vivió mamá.
Si mi madre se pasó toda la vida diciendo que todos los hombres son iguales...
Si mi abuelita se pasó toda la vida diciéndome que tenga cuidado con...
Si mi padre se pasó toda la vida advirtiéndome contra...
Si los profesores me repitieron millones de veces que yo debo...
Si me dijeron mil veces que yo debo seguir el ejemplo de...
Si me aseguraron que debo desconfiar de... Si procuraron que yo entendiera que el éxito era...
100
Si identificaron el fracaso con...
Si me aseguraron que el que hacía tal cosa terminaba mal...
Si me dijeron que jugar con mi cuerpo era… Si me dijeron que reírme en la mesa era… Si me definieron el progreso como… Si me asociaron el futuro con…
Claro, si todavía creo en lo que creo por no cambiar mi dependencia con el pasado, todavía el manual de instrucciones con el que funciona mi mente sigue dependiendo de todo ese sinfín de consignas que mi lógica no pudo superar por creer que la libertad se encuentra en “estar en contra de…” y no en tratar de ser lo que uno es.
Vamos a empezar de vuelta.
Nosotros creemos que mamá y papá son culpables de lo que nos pasa y de lo que hoy somos. Yo estoy totalmente convencido de que no es así; nuestros padres, como decíamos en Contranalisis I, trataron de educarnos a través de los conocimientos que para ellos fueron los mejores, y con total seguridad intentaron hacer las cosas lo mejor posible y en muchos casos hicieron más de lo que les era posible hacer
Yo considero que esto de deslindar la responsabilidad de lo que somos en nuestros padres se lo debemos a las enseñanzas
101
de Sigmund Freud, que atribuyó, sin excepciones, que la formación de nuestra personalidad se debe a las presiones generadas a través de la educación paterna.
Para mi punto de vista, esto es cierto, pero Freud olvidó que el hombre puede, a través de su libre albedrío o su libertad, empezar a usar el pasado para aprender y no para llorar.
Freud olvidó o no pudo ver que a través de su técnica o sus propuestas analíticas, el hombre que acude a sus métodos terapéuticos, en vez de superar sus mecanismos de autodestrucción, negocia con ellos, retroalimentando, a través de sus relatos sadomasoquistas, un perverso mecanismo de autosugestión, la misma negatividad que él dice que busca superar.
Claro, ante los demás estamos demostrando que estamos haciendo algo por nosotros. Pero no es así, en realidad sabemos muy bien que estamos mintiéndonos, aunque algunos fingen ignorarlo, usando los propios planteamientos de Freud a su entera conveniencia, por-que les resulta más cómodo aceptar que ellos están libres de culpas y que papá y mamá tienen la culpa de todo.
Y por lo tanto, hasta la responsabilidad de la educación de nuestros hijos es responsabilidad de quienes nos educaron, justificando así nuestro miedo a crecer, responsabilizando plenamente a quienes nos educaron de nuestros errores.
102
Según esta teoría, nuestro inconsciente se expresa a través de símbolos incomprensibles y oscuros que no están al alcance de nuestro consciente.
Es mentira, una total mentira.
A través de un trabajo sistemático de entrenamiento mental, tomaremos conciencia de que uno es lo que nuestros pensamientos le permiten ser; no aceptar esto es como decir que el inconsciente es ingobernable, que se expresa a través de símbolos que no podemos descifrar, y lo que sucede en realidad es que en el fondo, en vez de cambiar, estamos negociando con nuestras problemáticas, usando también el término inconsciente para justificar esa tremenda estupidez que hoy nos acompaña.
103
LA VOCACIÓN Y LA PRESIÓN FAMILIAR
Nos podrán presionar para hacer cualquier cosa, pero cuando uno quiere madurar no usa más esa presión para justificar nada.
El echarle la culpa a papá y a mamá de todo no nos sirve; no porque papá me hizo estudiar para abogado yo estudié abogacía, la realidad es que yo no sabía lo que quería y por mi inmadurez, creía que mi papá era mi Dios y, por lo tanto, lo que él decía era la única verdad.
Aunque en realidad yo creía que debía ser como mi tío pero como mi inseguridad no me permitía lograr lo que creía que quería, o para tener el coche de papá, decidí obedecer la consigna paterna y por eso seguí para abogado.
Olvídate de lo que estudiaste y lo que no estudiaste. Esto no significa que uno no sea un profesionista, sino que me debo preguntar si me ha servido lo que estudié como herramienta o simplemente como un diploma. ¿Estudié para mí o para los demás?
Una cosa es prepararte para la vida con la mayor cantidad de herramientas posibles para enfrentar a la sociedad, y otra es tu vocación.
104
La vocación la vamos a descubrir en la calle, en nuestro quehacer diario y quizá la fuente de ingresos la vamos a descubrir en una universidad; son cosas complementarias, no tienen por qué ser excluyentes.
Los chicos tienen que entender que les conviene estudiar, no porque ésa sea su vocación, sino porque ésa es la