En el fondo, y en los ejemplos más notorios de su función, el pensamiento es un instrumento para la supervivencia. Pero, de todos modos, las circunstan cias en las que la supervivencia de un hombre, de varios hombres o de una sociedad constituye un ob jeto fundamental de interés son sumamente variadas. Además, como los sabios suelen recordarnos, la su pervivencia sólo es uno de muchos intereses huma nos, y no ocupa invariablemente el primer lugar. Asi sucede que se recurre al pensamiento para que con tribuya a la satisfacción de muchos tipos de intere ses. Y por ello también, según James, el valor del pensamiento —o de los productos específicos del pen samiento, las ideas y las creencias— debe ser juzga do en cada una de las muchas ocasiones por su efec tividad o eficiencia como medio. Pero, ¿como medio para qué? Como medio, dice James, «para llevarnos exitosamente de una parte de nuestra experiencia a cualquier otra, vinculando satisfactoriamente las co sas, operando con firmeza, simplificando y ahorrando trabajo» n<M.
LA BASE MORAL DE LA VERDAD
Ya se ha aludido varias veces a la principal caracte rística y la mayor innovación del pragmatismo de Ja mes. Se trata del encuadre moral y psicológico en el cual intentó asimilar el significado a la verdad, para ver a ambos claramente pero a través de una sola lente. Peirce era partidario de mantener sepa radas las cuestiones concernientes al significado de las concernientes a la verdad, y consideraba el prag matismo como un método para explicar significados, no como una teoría de la verdad. James, en cambio,
51 Pragmatism, pág. 68.
54 «Humanism and Truth», en Mind xiii (octubre de 1904). Reimpreso en The Meaning of Truth (Nueva York, 1909) y en
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tomó el pragmatismo como un método para analizar problemas, para discernir significados y como una
teoría de ta verdad. Lo que se considera típico de su
«pragmatismo» es esta doctrina, o las diversas doc trinas convergentes de la verdad elaboradas por Ja mes.
Fue James quien dio a conocer el pragmatismo al mundo filosófico y dio al pragmatismo su lengua ma terna. Describió las ideas y las creencias como «pla nes de acción», y las teorías como «instrumentos» o «modos de adaptación a la realidad». En su recurso al «método pragmático» para resolver problemas fi guraban las consignas hoy familiares: «consecuencias prácticas», «diferencias prácticas», así como las de lo «útil» y lo «efectivo».
No es difícil ver una de las razones impulsoras de la creación de estas expresiones y que se refleja en ellas. James fue, primero y ante todo, un moralista preocupado por elaborar una filosofía efectiva y ra zonable del pensamiento y la conducta humanos, no una «filosofía de la vida» sino una filosofía viva. Los intereses morales dominan sus escritos populares y puede observarse que hasta son la motivación de sus artículos filosóficos más técnicos. Los objetivos mora les guían la tesis de James sobre la filosofía: «Toda la función de la filosofía debería ser discernir cuál es la diferencia definida que se deriva para usted y para mí, en instantes definidos de nuestra vida, del hecho de que sea verdadera tal o cual fórmula sobre el mundo»55.
Fue en ese ambiente de intereses morales favore cidos por una terminología valorativa en donde Ja mes formuló y promulgó su doctrina de la verdad. Atestiguan esto las siguientes declaraciones carac terísticas:
La verdad es una especie de lo bueno, y no... una categoría distinta de lo bueno coordinada
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con él. Lo verdadero es todo lo que demuestra
ser bueno como creencia (bastardillas de James)56.
«Lo verdadero ... sólo es lo conveniente en el curso de nuestro pensamiento, asi como "lo co rrecto" sólo es lo conveniente en el curso de nues tra conducta ... Conveniente ... a la larga y en con junto.» *
Luego reitera esta idea para todas y cada una de las locuciones comentadas antes; lo «verdadero» es lo valioso, útil, conveniente, efectivo, exitoso, prove choso, etc. Mientras que cada uno de estos términos es aplicable a una amplia gama de condiciones refe- renciales, los casos extremos del esquema son eviden tes: por un lado, la referencia apunta a las condicio nes de adaptación y supervivencia; por el otro, a toda mejora en la «lucha práctica por la vida» o a todo rendimiento de «beneñcios vitales». Asi, la no ción de verdad está unida a la concepción de James de la función práctica del pensamiento y forma par te de ella. Este pensamiento (que incluye el creer, el querer y hasta el hablar) es un medio para la organi zación satisfactoria de la experiencia, como observa mos antes. «Verdad», pues, alude a esos medios que operan eficiente y satisfactoriamente, y «falsedad» a los que no operan de tal modo. Además, «verdade ro» (y «falso»), como «bueno» y «de valor» (o «no bueno» y «sin valor»), no admite una aplicación abso luta y universal, ya que su referencia a medios es relativa a aquellas circunstancias en las cuales las diferencias entre nuestras necesidades determinan diferencias en las satisfacciones y, por ende, diferen cias acerca de cuáles medios consideramos útiles o inútiles: «hasta cierto punto ... aquí todo es dúctil»9.
La venerable tesis de la relatividad ética, aunque re chazada por muchos, raramente (desde Heródoto) ha
“ Idem. pág. 76. ” Idem, pág. 222. * Idem. pág. 61.
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sido considerada como una anomalia. Sin embargo, la refundición de la verdad realizada por James en un molde similar ha resultado extraña para la mayoría de los filósofos contemporáneos. James estaba al tan to de esto, pues decía: «Sé muy bien cuán extraño debe.ser para algunos de ustedes oírme decir que una idea es "verdadera” en la medida en que creer en ella es beneficioso para nuestras vidas. Pero ad mitiréis gustosamente que es buena en la medida en que sea beneficiosa» w. Pero no fue ésta la única novedad, ni la más importante, que dio origen a ma lentendidos. En realidad, James no parece haberse dado cuenta cabalmente del grado en el cual se apar tó de la nomenclatura habitual y de la doctrina tra dicional al proponer su nueva doctrina sobre la verdad.
INCONVENIENTES RELATIVOS A LA VERDAD Un obstáculo que trabó a la nueva doctrina, y que siempre la perjudicó, fue la renuncia de James a dar a sus ideas una formulación rigurosa y explícita, a despojar a sus ideas de las ambigüedades y del len guaje descuidado de sus exposiciones más populares acerca de la verdad y a superar su propia indecisión en lo relativo a qué debe ser considerado como un objeto admisible de referencia de la palabra «verdad» y a qué no debe ser así considerado. Su espíritu con ciliador conspiró contra el encuadre preciso de su pensamiento. Mantuvo maleable el significado de «ver dad», a la par que trató de adaptar su concepción a lo que consideraba correcto en Bradley, Royce y Peir- ce, por un lado, y a Dewey, la escuela de Chicago y a Schiller, por el otro. Fracasar en tal intento era fra casar ante lo imposible. James luego abandonó tales intentos y se dedicó a otras investigaciones filosófi- *