• No se han encontrado resultados

LA IMPORTANCIA DEL CONCEPTO DE PRÁCTICA Y ACCIÓN

MARCO TEÓRICO-METODOLÓGICO

4.4 LA IMPORTANCIA DEL CONCEPTO DE PRÁCTICA Y ACCIÓN

A la luz de los planteos efectuados, en nuestra investigación emplearemos planteamientos de corte antropológico para tratar de explicar la transformación que experimento la sociedad de Alamito y que se evidencia en sus realizaciones materiales, con la consecuente segregación espacial de los grupos sociales y la aparición de ciertos elementos ideológicos, entre otros aspectos. Nuestra propuesta pretende incorporar la perspectiva del agente dentro de su marco institucional.

Tradicionalmente, las principales explicaciones sobre la acción se han concentrado en dos posturas teóricas, por un lado las estructuralistas y funcionalistas que hicieron desaparecer toda posibilidad de agencia como propiedad del sujeto, reduciendo a la agencia a un mero efecto de las estructuras y al sujeto como un efecto de ellas; y por otro lado, las individualista-subjetivistas que consideran a los individuos como agentes autónomos capaces de dirigir una acción de manera racional abstrayéndose de la estructura.

Prácticas Materiales y Espaciales en Campo de Pucará (0 al 550 d.C.)

María Soledad Gianfrancisco

72

En el tiempo, y como respuesta a esta fuerte polarización, se han producido importantes desarrollos teóricos que ha intentado superar este dualismo entre acción y estructura. Entre ellos se destaca la Teoría de la Acción, de la Práctica o, de forma más genérica, Teoría de la Agencia que se nutre teóricamente del estructuralismo genético de Pierre Bourdieu (1977) y la teoría de la estructuración de Anthony Giddens (1995). Este enfoque teórico se alinea con algunas corrientes de interpretación en arqueología que plantean que la estructura social no debe ser entendida únicamente desde el punto de vista orgánico y constitutivo de la realidad objetiva de la formación sociopolítica, sino que también debe integrar los efectos agregados de interacciones individuales, es decir, atender a los actores de la realidad social (Mira 2007). Así, el individuo interactúa en el marco de la estructura, defendiendo que son algo más que sujetos pasivos, considerando que son agentes que contribuyen a las condiciones que aseguran la reproducción o transformación social.

Desde esta perspectiva, una diferencia fundamental que distingue a la arqueología de la práctica de otras corrientes interpretativas es que invierte el orden lógico en el cuál se entienden los procesos sociales en el pasado. Así, las prácticas y representaciones de los agentes sociales del pasado son generativas, por lo tanto las mismas son los procesos de cambio y no consecuencias de los mismos (Mira Óp. cit.). Desde esta óptica, la historia puede ser entendida en términos de los efectos acumulados de la práctica.

En este sentido, un concepto central para entender la forma de interacción sociedad-agente es el concepto de habitus (Bourdieu 1977), quien reconoce la existencia de principios generativos y lógicos que articulan las prácticas de los agentes sociales. Estas disposiciones (habitus), son el producto de la objetivación de experiencias prácticas pasadas que funcionan como representaciones culturales. Es decir que constituye un esquema individual de disposiciones internas, inconscientes, que determinan cómo el individuo percibe y actúa en el mundo, y que están estructuradas y estructurando el

Prácticas Materiales y Espaciales en Campo de Pucará (0 al 550 d.C.)

María Soledad Gianfrancisco

73

sistema externo; opera en forma no discursiva, y se manifiesta principalmente al habitar un espacio y al realizar tareas en el mismo (Ingold 1993, Thomas 2001).

En este marco, a través del análisis de la estructuración de las prácticas en el tiempo y el espacio es posible acceder a la lógica que las articula y les da sentido. Luego de dilucidar esta lógica y los elementos que la constituyen, podemos intentar interpretar las representaciones de los agentes sociales respecto de sus prácticas. Esta postura teórica resulta sumamente importante para la arqueología, ya que la cultura material, que es nuestro objeto de estudio, es el producto de prácticas concretas situadas en el espacio y el tiempo (Vaquer 2007).

Por otra parte, y como explicamos anteriormente, Giddens (1995) a través de la

Teoría de la Estructuración establece la existencia de una relación dual entre la estructura

social y la acción (ya sea individual o colectiva), ya que considera que “la acción genera

estructura y la estructura genera acción”. De esta manera, los sistemas no son sino

relaciones sociales que se organizan como prácticas sociales ordenadas, regulares (Mira 2007). Pero nos detengamos en este punto, ya que para nuestra investigación resulta sumamente importante entender el significado de los conceptos de acción, prácticas

sociales y agencia.

En primera instancia, y en concomitancia con la perspectiva analítica de Giddens, consideramos que la vida social es una obra producida por la acción de quienes participan en ella. Esta forma de concebir la vida social pone al individuo como centro de referencia, destacando el carácter creativo de la acción, porque es a través de sus acciones que la vida social se produce y reproduce. Ahora bien, que es entonces la acción? Desde este enfoque la acción es considerada como la duración de una conducta continua, es decir, es un flujo continuo de experiencia vivida. De esta manera, la acción o las actividades hacen referencia a la conducta cotidiana en tanto proceso vivido por sus actores (Giddens 1987).

Prácticas Materiales y Espaciales en Campo de Pucará (0 al 550 d.C.)

María Soledad Gianfrancisco

74

En relación a esto, Giddens (1976) plantea que la acción tiene dos elementos fundamentales que él llama racionalización y motivación. La primera se refiere a las razones que los individuos brindan para explicar su actividad, y la segunda se refiere a las necesidades o motivos que la generan. Sin embargo, esto no implica el desconocimiento de los aspectos inconscientes de la motivación y la cognición, por lo que no se limita solamente a las intenciones ni a las razones que ellos puedan dar acerca de su propia acción.

Por otro lado, esta significación también proviene de la relación que guardan con el sistema de relaciones sociales en las que se inscriben; con lo cual vemos que la relación entre los agentes y la forma en que ese sistema opera sobre su actuación puede llevar a que una determinada acción puedan ser contraria a las pretensiones declaradas por los agentes al momento de realizarla (Ortiz Palacios 1999).

Entonces, se dice que una acción es considerada intencional cuando el actor sabe que generará un determinado efecto y utiliza ese conocimiento para lograrlo. Durante este proceso suelen realizarse evaluaciones sobre las circunstancias en la que serán efectuadas y la forma en que los demás reaccionarán ante ello, lo que lleva los actores a ejecutar un control sobre los contextos físicos y sociales en que sus actividades se inscriben para lograr un manejo eficaz de su vida social. Esta capacidad de racionalización de la acción es lo que permite a los individuos recrear las condiciones que hacen posible sus actividades, de modo que en ellas está implicada la estructura; de la misma manera en que la estructura se reproduce a través de prácticas sucesivas situadas contextualmente. Así, las estructuras son integradas por medio de la acción y la acción se conforma estructuralmente (Giddens 1995).

En este contexto, la producción y reproducción de la sociedad es resultado de la acción como práctica social de grupos o colectividades. Como podemos ver, es aquí donde

Prácticas Materiales y Espaciales en Campo de Pucará (0 al 550 d.C.)

María Soledad Gianfrancisco

75

el concepto de práctica social adquiere significación, ya que constituyen como el carácter

recursivo de las actividades en un tiempo y espacio particular.

Desde esta perspectiva, consideramos que el individuo con sus prácticas diarias tiene la oportunidad de crear distintas alternativas de dinámica social, proporcionando las condiciones que determinaran el cambio o la continuidad de las estructuras que forman el sistema (Mira 2007).

En ese sentido, acordamos con Mira (Óp. cit.) en que las actividades de los individuos dejan huellas arqueológicas por lo que analizando los patrones seguidos por los miembros de un grupo podemos reconocer variaciones pertinentes de las pautas seguidas y su desarrollo a través del tiempo, las cuales nos informarán sobre las decisiones de diversos individuos y grupos según pautas normativas y excepciones. Con lo cual proponemos el análisis de las formas del paisaje como la manifestación de las decisiones de los individuos, las cuales conforman un registro acumulado en una secuencia amplia de tiempo. A través del estudio de su dinámica podemos analizar las prácticas de los agentes que conducirán a la reafirmación o transformación de las estructuras sociales. De esta forma, entendemos el paisaje como un efecto de la agencia.

En nuestra investigación arqueológica es importante comprender el componente espacial y las formas en que las sociedades y sus miembros organizan el espacio que habitan, y una de las formas de aprehenderlo es a través del análisis de la organización espacial, la arquitectura y la materialidad (objetivada a partir de la espacialidad de la cultura material y el habitar) para entender la lógica subyacente en la construcción del espacio y determinar que prácticas, relaciones, experiencias y significados producían y reproducían.

Con estos planteamientos, nuestra investigación se centrará en la organización del paisaje y su relación con la estructura de la sociedad en Alamito. Por una parte, analizaremos la relación discursiva establecida entre la sociedad y el paisaje y por otra

Prácticas Materiales y Espaciales en Campo de Pucará (0 al 550 d.C.)

María Soledad Gianfrancisco

76

parte la dialéctica establecida entre la formación social y el agente, que es en última instancia quien constituye la sociedad y quien modela el paisaje con sus prácticas diarias.