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CAPÍTULO 1. LA CONCENTRACIÓN INDUSTRIAL: DETERMINANTES, MEDICIÓN Y EFECTOS

1.3 La medición de la concentración industrial

Tanto para efectuar comparaciones entre los distintos sectores como para conocer la evolución en el tiempo del grado de concentración industrial, es necesario contar con algún indicador que permita conocer, de manera sencilla e inequívoca, hasta qué punto la actividad de un sector está controlada por unas pocas empresas de tamaño relativamente grande. Ello requiere que dicho

indicador recoja, simultáneamente, los efectos de dos elementos: el número de empresas que hay en un sector y el grado de diferencia o de desigualdad que hay entre ellas.

Los indicadores más utilizados para medir la concentra- ción son los denominados índices, que pretenden mostrar la estructura de las cuotas de mercado de las empresas que participan en él. En consecuencia, y de acuerdo con lo anterior, un índice de concentración, C, debe recoger tanto los aspectos relativos al número de empresas, N, como los correspondientes a la desigualdad entre ellas, D.

C = f(N, D)

Convencionalmente, se requiere que el índice C sea decreciente respecto del número de empresas (reflejando la idea de que el aumento en el número de éstas disminuye la concentración) y creciente respecto de la desigualdad (reflejando la idea de que cuanto mayor sea la dispersión de tamaños, mayor es la concentración del mercado).

La determinación del número de empresas no suele plantear dificultades adicionales a las que implica establecer los límites del mercado, lo que puede resultar, según los casos, más o menos problemático; sin embargo, la elección de la variable que refleje la desigualdad entre las empresas es algo más compleja. Como se ha apuntado, esta desigualdad se refiere a las diferencias de tamaño entre las empresas del mercado, con lo que se precisa de un indicador que lo refleje. Los que suelen emplearse (volumen de ventas, valor de los activos de la empresa, generación de valor añadido, número de trabajadores...) presentan distintos problemas: los valores monetarios están afectados por las variaciones en los precios, mientras que los valores

referidos al empleo de factores productivos dependen de la intensidad con la que se utilicen25. En consecuencia, y como apunta Waterson, ninguno de estos indicadores es válido para la totalidad de los casos, y la elección de uno u otro depende, esencialmente, de la disponibilidad de los datos26.

Parece razonable que el indicador que se emplee para medir la desigualdad sea independiente del tamaño del mercado; en consecuencia, un buen candidato es la cuota relativa que tiene cada empresa. En consecuencia, y sea cual fuere el criterio empleado para medir el tamaño de la empresa, podemos definir la cuota de mercado de la empresa i-ésima, Si como:

Si = qi / Q

siendo qi el valor del indicador del tamaño para la

empresa i y Q el valor acumulado de dicho indicador para el conjunto del mercado:

Σ

Q = i=1 N qi

Σ

Q = i=1 N qi

Evidentemente, si todas las empresas tienen el mismo tamaño, Si = 1/N.

Habida cuenta de que, como apuntan Curry y George “Está claro que no existe un índice de concentración ideal27” distintos autores se han dedicado a especificar las

25

En este sentido, Utton señala que “Existen razones de peso para suponer que una medida basada en el valor de los activos de la empresa tendería a sobrevalorar y otra basada en el empleo a infravalorar el nivel real de concentración. Las grandes firmas pueden ser más intensivas en capital que las firmas pequeñas, dado que el margen para la maquinaria que ahorra mano de obra en muchas industrias tiende a aumentar con el tamaño (Utton, 1975, 46). En el mismo sentido, Jacquemin (1982): 47.

26 Waterson (1984): 167 27

propiedades que debería cumplir un índice de concentración. Jacquemin (1982) señala las siguientes: ƒ Debe tener un carácter no ambiguo; es decir, si

consideramos dos industrias, el índice debe señalar de manera inequívoca cuál de ambas está más concentrada o, por el contrario, si el grado de concentración es el mismo.

ƒ No debe depender de la dimensión absoluta de las empresas, sino de su tamaño relativo.

ƒ Debe aumentar cuando hay una transferencia de la producción desde una empresa cualquiera a otra de mayor tamaño.

ƒ Debe de disminuir cuando aumenta el número de empresas.

ƒ La división de las cuotas de mercado de las empresas por un número, k, debe reducir el valor del índice de concentración en la misma medida28.

Hall y Tideman (1967) por su parte, apuntan las siguientes propiedades:

ƒ Debe ser una medida unidimensional

ƒ La concentración en un mercado debe ser independiente del tamaño de éste.

ƒ La concentración debe aumentar si la cuota de mercado de una empresa crece a expensas de otra menor.

ƒ Si todas las empresas de un mercado se dividen en partes iguales, el índice de concentración debe disminuir en idéntica proporción.

ƒ Si en un mercado hay N empresas de idéntico tamaño, la concentración debe ser una función decreciente de N.

28

No obstante, el propio Jacquemin se encarga de relativizar sus propias exigencias cuando un poco más adelante señala que “El hecho de que una medida no cumpla con las condiciones precedentes no significa que no sea económicamente interesante” (Jacquemin, cit, 44).

ƒ La medida de la concentración debe de estar comprendida entre cero y uno.

Hannah y Kay (1977) elaboraron en 1977 una conocida relación de siete propiedades:

ƒ Si clasificamos a las empresas de un mercado en orden decreciente, un aumento de la cuota acumulada de la i-ésima empresa, para todo i, implica un aumento de la concentración en ese mercado.

ƒ Debe respetarse el principio de transferencia; es decir, si la cuota de mercado de una empresa aumenta a costa de otra menor, la concentración debe de aumentar.

ƒ La entrada de nuevas empresas de tamaño inferior a un cierto valor arbitrariamente fijado, debe de reducir la concentración.

ƒ Las fusiones, absorciones y adquisiciones aumentan la concentración.

ƒ El desplazamiento aleatorio de los consumidores entre marcas debe reducir la concentración.

ƒ Los factores aleatorios que afectan al crecimiento de las empresas aumentan la concentración.

ƒ Si Si es la cuota de mercado de una nueva empresa, su

efecto sobre el índice de concentración debe disminuir a medida que se reduce Si.

Encaoua y Jacquemin (1980) señalan que, en la práctica, todas estas exigencias pueden reducirse a dos postulados. El primero establece que la transferencia de una parte de la producción desde una empresa a otra mayor no debe disminuir la concentración, mientras que el segundo establece que en caso de unión de dos o más empresas la medida no debe disminuir.

En general, las medidas de concentración habituales consisten en una suma ponderada de las cuotas de las empresas: N

Σ

i = 1 Si · g(Si) = C

En donde g(Si) es el criterio de ponderación, que está

acotado entre cero y la unidad; y según que las medidas tomen en consideración la totalidad de las empresas existentes en una industria para la construcción del índice o tan sólo una parte de ellas, se distingue entre medidas acumulativas y medidas discretas de la concentración empresarial.

La medida de concentración más sencilla es el Coeficiente de concentración de orden k, Ck, que es la

suma de las participaciones relativas de las k mayores empresas de un sector (k ≤ N) o, lo que es lo mismo, la parte del mercado correspondiente a las k mayores empresas. Formalmente: k

Σ

i = 1 Si Ck =

Evidentemente, el coeficiente de ponderación, g(Si) vale

1 para las k mayores empresas y cero para las restantes. Se trata de una medida discreta, ampliamente utilizada, en parte porque es de fácil interpretación y en parte porque la disponibilidad de datos es muy amplia. El problema que plantea es que al considerar únicamente una parte de la distribución de las cuotas de mercado, una misma industria puede aparecer más o menos concentrada según cual fuere el valor de k. Asimismo, ignora lo que ocurre en la parte del mercado que no considera; por ejemplo, si se producen fusiones o entradas de nuevas empresas en la sección del mercado formada por las

empresas comprendidas entre k + 1 y N que, evidentemente, afectan al grado de concentración de éste, el valor del índice no cambia.

El valor del Coeficiente de concentración oscila entre la unidad (cuando una sola empresa abarca la totalidad del mercado) y k/N cuando todas las empresas tienen el mismo tamaño.

La mayoría de las medidas de concentración son, no obstante, medidas acumulativas, ya que toman en cuenta a la totalidad de empresas de la industria. Una de las más conocidas es el Índice de Herfindahl – Hirschmann, H, que se define como las suma de los cuadrados de los tamaños relativos de las empresas existentes en el mercado: N

Σ

i = 1 Si2 H =

Como puede observarse, en este caso el coeficiente de ponderación es el propio tamaño de la empresa; por consecuencia, cuanto menor sea ésta, mas débil será su peso en el índice.

El valor máximo del índice es de 1 y el mínimo, de 1/N; en consecuencia, el recíproco de H (1/H) se interpreta como el número de empresas del mismo tamaño que aseguran un grado de concentración idéntico al que proporciona la estimación del índice para una industria determinada29. El Índice de Entropía de Theil, E, emplea un esquema de ponderaciones más complejo:

29

Adelman demostró que el Índice de Herfindahl – Hirschmann puede expresarse de la manera siguiente H = (v2 + 1) / N siendo v el coeficiente de variación (el cociente entre la desviación típica y la media). En la medida en que la desviación típica es una medida de desigualdad, esta expresión muestra que el índice H incorpora los dos elementos que debe recoger una medida de concentración: el número de empresas de un mercado y la desigualdad existente entre ellas (cit. en Waterson, 1984:169).

N

Σ

i = 1 Si · log 1/Si E = N

Σ

i = 1 Si · log 1/Si E =

El Índice de Entropía de Theil mide el grado de desorden o de incertidumbre existente en un mercado. Cuando hay una sola empresa, el grado de desorden es mínimo y entonces E vale cero, mientras que cuando todas las empresas son iguales, la entropía es máxima y E = log N. Es importante señalar que el Índice de Entropía es una medida inversa de la concentración (los valores menores se corresponden con mercados más concentrados).

Por último, el Índice de Hannah y Kay, HK, resume la idea de que la mayoría de los índices propuestos comparten una estructura común30. En esencia, este índice considera la suma de las cuotas de las empresas ponderada por una función de esas mismas cuotas, lo que permite reflejar distintos pesos atribuidos a los tamaños relativos de las empresas:

N

Σ

i = 1 Si(Si)ρ HK(ρ) = 1/ρ N

Σ

i = 1 Si(Si)ρ HK(ρ) = 1/ρ

Cuando la ponderación, ρ = -1, el Índice HK = 1/N, con lo que no recogería los efectos de la distribución de tamaños sino únicamente del número de empresas; cuando ρ = 1 se obtiene el Índice de Herfindahl – Hirschmann31. Otro grupo de índices está formado por lo que son, más bien, medidas de desigualdad. Candidatos firmes a la inclusión en este grupo son los estadísticos clásicos de

30

Jiménez y Campos (2001): 7

31

Existen, evidentemente, más índices de los que aquí se citan. Por ejemplo, el índice de Linda, basado en el coeficiente de concentración, que alcanzó cierto predicamento en los estudios de estructura industrial de la Unión Europea; el de Hall y Tideman, que emplea como factor de ponderación el lugar que ocupa la empresa en una clasificación de mayor a menor; etc.

dispersión: la varianza o la desviación típica de la distribución de tamaños relativos. El cociente entre la varianza y la media proporciona el Coeficiente de Variación, que es una medida adimensional y, por tanto, permite efectuar comparaciones.

En ocasiones se emplea la Desviación Media Relativa (DMR) que es la diferencia, en valor absoluto, entre la cuota de mercado de cada una de las empresas y la cuota media del mercado. Pondera menos que la varianza las cuotas extremas, por lo que, en principio, podría resultar preferible a ella.

N

Σ

i = 1 S i DMR = 1 N S - 1 N

Σ

i = 1 S i DMR = DMR = 1 N 1 N S - 1

La curva de Lorenz constituye una aproximación sencilla a la desigualdad. Consiste en una representación gráfica del porcentaje acumulado de las cuotas empresariales frente al porcentaje acumulado del número de empresas, ofreciendo las desviaciones frente a la diagonal una medida de la desigualdad.

La diferencia con la representación habitual de la curva de Lorenz (que tiene forma cóncava) se debe a que la ordenación de las empresas suele ser decreciente. Al ser una función adimensional permite las comparaciones entre mercados: una industria estará más concentrada que otra si todos los puntos de su curva de Lorenz están por debajo de los de la segunda (con la obvia excepción de los extremos); sin embargo, si se cortan no son comparables.

Diagrama de la curva de Lorenz

Línea de equidistribución Curva de Lorenz

Porcentaje acumulado del número de empresas

Po rc en ta je a cu m u la do d e la s cu ot as d e m er ca d o Área de concentración

A partir de la curva de Lorenz se puede elaborar el Índice de Gini, que se calcula como el cociente entre el área que abarca dicha curva respecto a la diagonal y el área total por encima de la diagonal. Hay distintas maneras de expresar el índice de Gini, de las que una posible es la siguiente: N

Σ

i = 1 Si - Sj G = N

Σ

i < j 1 N

No obstante, tanto la curva de Lorenz como el Índice de Gini no tienen en cuenta el número de empresas al operar con porcentajes de la población y no directamente con los individuos. En consecuencia, un sector industrial compuesto por dos empresas que tuvieran cada una de ellas el 50 por ciento del mercado, daría una imagen de ausencia de concentración idéntica a la de otra industria en la que hubiera 100 empresas cada una de

ellas con una cuota de mercado del 1 por ciento: en ambos casos, G valdría cero. Se trata de una circunstancia que afecta a todas las medidas de desigualdad, lo que las hace poco convenientes para la medición de la concentración industrial.