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La Monthly Review y la absorción del excedente

La estrecha asociación de la financiarización con el marxismo se remonta, como mínimo, a las ideas avanzadas por la corriente de la Monthly Review3. Para estos autores marxistas, la financiarización es una tendencia caracte- rística del capitalismo maduro que se deriva, en última instancia, de la producción de un «excedente» que no se puede absorber con facilidad. Paul Baran y Paul Sweezy en El capital monopolista, pieza teórica angular de esta corriente, argumentaron que cuando el capitalismo madura pasa a estar dominado por los monopolios4. Bajo las condiciones del capitalismo monopolista, la explotación del trabajo genera un excedente de valor que

3 La discusión sobre la aproximación a la financiarización de la Monthly Review en este apartado

se basa en el análisis teórico de Harry Magdoff y Paul M. Sweezy, Stagnation and the Financial

Explosion, Nueva York, Monthly Review Press, 1987; John Bellamy Foster, «The Financialization

of Capitalism», Monthly Review, núm. 58:11, 2007; J. B. Foster, «The Financialization of Accumulation», Monthly Review 62:5, 2010; J. B. Foster y Robert W. McChesney, «Monopoly- Finance Capital and the Paradox of Accumulation», Monthly Review, núm. 61:5, 2009. Para un análisis relacionado con la crisis de 2007, véase J. B. Foster, «The Financialization of Capital and the Crisis», Monthly Review, núm. 59:11, 2008; y J. B. Foster y Fred Magdoff, The Great

Financial Crisis: Causes and Consequences, Nueva York, Monthly Review Press, 2009. Para

una breve presentación del propio pensamiento de Sweezy, véase P. M. Sweezy, «The Triumph of Financial Capital», Monthly Review, núm. 46:2, 1994; P. M. Sweezy, «More (or Less) on Globalization», Monthly Review, núm. 49:4, 1997. La importancia de la temprana contribución de la Monthly Review al desarrollo de aproximaciones radicales a la financiarización se puede medir tambien con la breve pieza de Robert Pollin sobre el legado de Sweezy («The Resurrection of the Rentier», New Left Review, núm. 46, 2007).

4 Paul A. Baran y P. M. Sweezy, Monopoly Capital, Nueva York, Monthly Review Press, 1966 [ed.

cast.: El capital monopolista. Ensayo sobre el orden social y económico de EEUU, México DF, Siglo XXI, 1988].

se expande continuamente. De este modo, se genera un problema insolu- ble, en tanto el excedente no puede ser fácilmente reabsorbido a través del consumo o la inversión del sector productivo, ni a través de actividades de despilfarro asociadas con las ventas, ni siquiera a través de gasto público, como el gasto armamentístico.

El problema de la «absorción del excedente» está claramente relacio- nado con la teoría marxista estándar de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia como resultado de la creciente productividad y del progreso tecnológico, pero hay también importantes diferencias. La tendencia decreciente de la tasa de ganancia, tal y como fue propuesta por Marx, contiene aspectos seculares y cíclicos. Del mismo modo, según Marx, hay tendencias («compensatorias») que aumentan la tasa de ganancia y que operan de forma tan necesaria y automática como las que la disminuyen5. La economía capitalista está por tanto atrapada en la oscilación incesante de un péndulo que se mueve entre la alta y la baja rentabilidad por razones que se derivan de la naturaleza intrínseca de la producción, la circulación y la distribución.

Por el contrario, la absorción del excedente es como una marea que sube pero que raramente baja: la condición normal de la economía capi- talista monopolista es estar abrumada por el excedente6. Se deduce, pues, que deben aparecer nuevos métodos para absorber el excedente, ya sea en la producción o en el consumo, porque de otro modo se produciría un estancamiento del sector productivo. Por esta razón, el capitalismo mono- polista está caracterizado por el consumo improductivo para absorber el excedente, como la publicidad, el gasto militar e incluso el puro despilfa- rro7. Este argumento tiene afinidades evidentes con el análisis keynesiano de la insuficiencia de la demanda agregada, como han reconocido abierta- mente Baran y Sweezy8.

Desde la perspectiva de la Monthly Review, la teoría de la absorción del excedente ofrece una explicación completa de los eventos de mediados de los años setenta y del posterior desarrollo de la financiarización: en los setenta, la absorción del excedente se había convertido en un problema; había estallado una crisis y el espectro del estancamiento recorría los países capitalistas maduros. Como consecuencia, el capital empezó a buscar refu- gio en la esfera de la circulación y, sobre todo, en las actividades financieras

5 Véase Karl Marx, Capital, vol. 3, Londres, Penguin/NLR, 1981, vol. 3, cap. 13, 14.

6 Para Baran y Sweezy, la «ley creciente del excedente» no es lo mismo que la «ley decreciente de

la tasa de ganancia» (Monopoly Capital, p. 72). La primera refleja la estructura monopolística del capitalismo avanzado y, por tanto, la manipulación de los precios por parte de los monopolios; mientras que la segunda hace referencia al capitalismo competitivo de la época de Marx.

7 K. Marx, Capital, cit., vol. 3, cap. 6, 7.

especulativas. La financiarización se afianzó como la mejor manera de absorber el excedente que inundaba la esfera de la producción y canalizarlo hacia el ámbito de las finanzas. Desde una perspectiva general, la financia- rización es una de las tres tendencias de la acumulación capitalista del siglo XX, junto con la ralentización de la tasa de crecimiento y la expansión de las empresas monopolísticas multinacionales9.

La aproximación de la Monthly Review a la financiarización tiene varios puntos fuertes destacables. La predicción de que la estructura de las eco- nomías capitalistas maduras daría un giro en favor de las finanzas durante las últimas décadas del siglo XX fue sorprendentemente profética, particu- larmente a la vista de la ausencia relativa de análisis financiero en el trabajo de Sweezy y de esta corriente en general10. De la misma manera, sorprende el intento de conectar la financiarización con un malestar subyacente de la economía capitalista, lo cual implica el fracaso en la absorción del exce- dente según la Monthly Review. Finalmente, la Monthly Review presentó la financiarización como una salida del capital que le permite escapar de un sector productivo que no acaba de funcionar. Este aspecto concreto de la formulación de la financiarización de la Monthly Review se puede encon- trar en algunas aproximaciones diferentes, indistintamente de si estas han o no aceptado la cuestión de «la absorción del excedente».

Sin embargo, la Monthly Review no examinó por completo las causas de la financiarización en lo que se refiere a las empresas capitalistas y a las instituciones financieras; sino que se limitó a desarrollar el argumento marxista ya bien consolidado de la tendencia al monopolio. Lo más cerca que ha estado la corriente encabezada por la Monthly Review de especifi- car el cambio de la conducta financiera del capital productivo ha sido la defensa de que los precios de los activos financieros tienden a aumentar cuando las empresas no financieras dirigen su excedente hacia las finanzas, lo cual crea así un entorno especulativo11. De todos modos, se deduce que si el capital no financiero buscaba una vía de escape al estancamiento, a través de su participación en las actividades financieras especulativas, los industriales, comerciantes y banqueros tenían razones económicas para cambiar su conducta, lo cual se tendría que haber explicado. En este sen- tido, la tendencia al monopolio es importante pero demasiado general para dar cuenta del carácter específico de la transformación financiera que se inició en los años setenta.

9P. M. Sweezy, «More (or Less) on Globalization», Monthly Review 49:4, 1997.

10 Por otro lado, Sweezy era uno de los pocos economistas anglosajones que estaba familiarizado

con el trabajo de Hilferding ya desde los años de entreguerras, como se muestra en detalle en el capítulo 3.

La Monthly Review dio un salto hacia una senda innovadora al afirmar que la financiarización refleja un cambio de época en el equilibrio entre las esfe- ras de la producción y la circulación, en favor de la segunda. Este es un buen punto de partida para una teoría de la financiarización. El siguiente paso, sin embargo, debe consistir en un análisis de la alteración de la conducta de los agentes de la economía capitalista —capitalistas productivos, ban- queros y trabajadores—, que ha sido el motor del cambio en el equilibrio entre las dos esferas. Si la financiarización no se relaciona explícitamente con las operaciones de los principales agentes de la economía capitalista, su contenido seguirá siendo impreciso. Por desgracia, la producción de la corriente de la Monthly Review no ofrece los análisis requeridos para ello, algo que tampoco se puede decir de otros trabajos marxistas que tratan la financiarización como el modo que emplea el capital para escapar de un sector productivo estancado. Por esta razón, el análisis de las empresas financieras, los bancos y los hogares ocupa la mayor parte de este libro.

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