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CAPITULO 2. ASPECTOS GENERALES DE LA SEMIÓTICA

3.4 LA MUESTRA

La muestra señalada en este estudio con relación a las novelas que se describen, resultó ser uno de los mayores retos, en consecuencia, se diseñó un proceso de selección mediante el método de inclusión/exclusión, habida cuenta del número considerable de obras literarias, géneros y tipologías, así como una delimitación temporal. Fue necesario recurrir a expertos y escritores24, repositorios especializados de literatura, entre otras fuentes. En

24 Para esta labor fueron definitivos los aportes del porfesor Sergio Villalobos (RuminottAssociate Professor

of Spanish and Latin American Studies, Department of Romance Languages, University of Michigan), así como de Luis Fernando Restrepo, Ph.D. (Director, Posgrado en Literatura Comparada y Estudios Culturales, Profesor de Estudios Latinoamericanos e Hispánicos, (University of Arkansas). También la escritora Erika Almenara, PhD (Assistant Professor Department of World Languages, Literatures & Cultures, University of

consecuencia, se hizo una aproximación a las obras que evidenciaran un trato del dinero dentro de las categorías centrales de esta tesis. La primera dificultad radicó en considerar una temporalidad adecuada para las pretensiones de la tesis. En principio, la inclinación por obras clásicas y universales quedó descartada, para situar novelas en una ventana de tiempo entre el 2005 y 2015. En segundo lugar, se delimitó a tres obras de Colombia, América Latina y Norteamérica, que permitieran una discusión en términos de los objetivos, en una ventana de tiempo de 10 años. La revisión en sitios especializados, la opinión de expertos, y del equipo asesor del doctorado, llevó a la selección de las tres obras en mención. A continuación, se describen algunos criterios que definieron la selección de las novelas:

Falling Man: La indagación señaló en tradición novelística norteamericana un autor sobresaliente, DeLillo, encontrando rasgos que se vinculan a la naturaleza central de esta tesis. DeLillo se ha caracterizado por una apuesta literaria erigida en una crítica al sistema económico y la sociedad actual, o por lo menos, en discutir las formas de representación del sistema financiero en la cultura, y en general los valores de la cultura americana, donde el dinero juega un rol especial. Por ejemplo, Shonkwiler (2010), elaboró un análisis a partir de Cosmopolis (DeLillo, 2003), obra que enmaraña una crítica al capitalismo global. Recálquese que en este análisis se alude al papel de lenguaje literario, o su identificación como síntoma de lo que se denomina money historical unrepresentability (Shonkwiler, 2010, p. 273), derivado de la capacidad que tiene el dinero para rastrear los procesos de las

Arkansas). También, los comentarios del escritor Andrés Ospina, que por correspondencia respondió oportunamente a mis comentarios.

economías culturales. Podría pensarse que Falling Man (2012) tiene menos relación con el dinero de forma declarada y explícita que Cosmopolis, sin embargo, los elementos simbólicos elaborados en su narrativa son provocadores y relacionales en la semiótica del dinero. En una entrevista otorgada por DeLillo poco tiempo después de la publicación de la novela, afirmaba que la idea había surgido por una imagen que retuvo por años, acerca de aquel 11-S (Muñoz, 2007), la imagen que describió era la referida a un hombre con un maletín que caminaba entre el polvo y el humo, esto lo impulsó a develar el misterio o el significado de aquella imagen, intuyendo que el maletín no era de su propiedad y que este signo poseía un poder mayúsculo sobre el impacto de aquellos hechos; un síntoma en el sentido que esta tesis discutirá más adelante. Además, hay una conexión con los objetos y sus relaciones sígnicas del dinero que van irrumpiendo, por ejemplo, a través del goce, vinculada al imaginario del poder financiero en la ciudad de Manhattan. Los sistemas sígnicos de los objetos son recurrentes en las imágenes mentales que transfiere DeLillo al lector a través de los personajes, por ejemplo, la mujer que empuja un carrito de supermercado justo en el momento en el que caen escombros, incluso personas, desde las Torres Gemelas; un juego de elementos simbólicos que entrañan signos indexicales, indicaciones constantes de trauma, crisis, angustia. Luego sobrevino el encuadre de la obra con el problema de investigación, seleccionando una muestra que señalará el significado y usos del dinero y en los objetos que se representan, los actos de los personajes y sus simbolizaciones recurrentes de síntoma/goce freudiano, desde la contemplación de imágenes, el juego, incluso el sexo, como acto de intercambio social, no estrictamente monetario.

En consideración a Gaskill (2008), no importa lo que significa el texto, sino "¿What does a text mean?" (p. 165), en el sentido de la lógica peirciana; donde el análisis de la novela, a través de los encuadres narrativos, señalan “los procesos continuos de ajuste de elementos de una situación en evolución hacia la creación y realización de experiencias significativas” (p. 165*). Los significados y usos del dinero en la novela son simbolizados por objetos como el centro financiero de Manhattan, las Torres Gemelas; pero coexisten objetos que son asociados en el modelo tríadico de percepción al dinero: el juego, el hombre caído. En sentido estricto, el relato de DeLillo es tratado como un sign-event (p. 167), por lo tanto, la novela Falling Man, contiene sistemas sígnicos, que mediante la abducción creadora en el sentido de Peirce (1974), permiten explorar los rasgos de la tríada peirciana, el síntoma/goce freudiano y las percepciones de significado y usos del dinero. Por ende, el sistema de signos sugerido por Peirce es fundado en una red de persistentes posibilidades, o como: science of possibility (Gaskill, 2008, p. 168), donde la novela, en este caso, no funda un sistema de verdades o falsedades, sino un continuum sistema de posibilidades bajo una función creativa y de interpretación de significados indeterminados y complejos. Estos se desplazan de manera progresiva y diversa, al connotar cualidades de los objetos hasta leyes universales del funcionamiento social, dado como un conjunto de manifestaciones o fenómenos relacionados con el dinero y la novela.

Falling Man es una historia cuyo personaje central es Keith Neudecker, abogado, vinculado al World Trade Center. Él y los demás personajes parecen estar en un estado de contemplación y reflexión permanente sobre aquellos hechos, en una condición de síntoma, donde el malestar se disipa sin llegar a resolverse o quedan suspendidos en el trauma

(Baelo-Allué, 2012). Por ejemplo, Keith atraviesa la ciudad para verse con Florence, unidos exclusivamente por ser víctimas del 11-S. El juego, la religión, el sexo emergen como condición del síntoma. Los personajes huyen, olvidan, escapan; a la vez que se va cerrando el círculo que el autor va forjando, hasta llevar el desenlace justo en el lugar que todo comenzó.

El mismo objeto de las Torres emerge como símbolo del poder del capital global que se derrumba en las metáforas del 11-S, de las cuales DeLillo ambicionó mostrar la cara intima de las víctimas, con los juegos simbólicos propios de los imaginarios de la cultura americana, en procesos que pasan del síntoma a la inhibición o al goce. Entonces, la simbolización del dinero en Falling Man concatena con García (1996), quien afirmó que el dinero es la realidad de las realidades, éste toma el lugar de Dios, en una condición de lo real e ideal, para poder desplazarse en el mundo social; tiene que tomar cuerpo, materialidad, al mismo tiempo que se constituye en un objeto ideal, el poder de su abstracción como signo de valor, o unidad de cuenta, no radica en la moneda en forma de billetes o monedas, sino como signo que deposita un poder significativo en las relaciones sociales.

Pragmatism does not allow artworks to languish in an ethereal realm or an ivory tower. It ‘sets each one at work`, treating it as a quality or style of experiencing the world that might feed back into philosophy and keep it in vital connection with present social problems (Gaskill, 2008, p. 179).

A propósito de esto, Parker (2014) estableció un vínculo entre el vacío social de la contemporaneidad expuesto en las narrativas de Charles Dickens, en la misma dirección de McCann (2007), quien analizó la obra de DeLillo para examinar los valores anticapitalistas y la dominación global americana. Asimismo, el objeto de las Torres Gemelas surge de la

fascinación del mundo financiero, así lo describe Shonkwiler (2009; 2010) a partir de una obra clásica de Theodore Dreiser: The Financier (1912), que relata los obscuros acuerdos y el ascenso del capitalismo financiero a comienzos del siglo pasado.

Boca de Lobo: esta obra no llega por casualidad; esta tesis se denominó en una etapa temprana “las ficciones del dinero y la novela”, pero la argentina Alejandra Laera escribió un texto denominado ficciones del dinero (2014). Esta identidad con la obra de Laera por una afortunada casualidad, llevó a considerar un cambio en la tesis, entendiendo que la autora fue de la literatura a la economía, mientras que aquí se va del dinero a la semiótica, o mejor, de la economía a la semiótica; ella privilegia un análisis en el modo en que la ficción novelesca sirve para procesar tanto la circulación real del dinero como la experiencia social del mismo, en una trilogía de obras argentinas entre 1890 y 2001. El nombre de Sergio Chejfec emerge en la discusión de Laera, pero no en referencia a la novela Boca de Lobo (2009), ésta, sin duda, es rica en elementos vinculados con el valor de cambio y las relaciones sociales del dinero. La obra resultó ser más que atractiva para los fines de la tesis, la voz del narrador relata no sólo la trama intrínseca de la novela, enuncia constantemente la presencia de otras obras literarias, estableciendo valores o juicios del significado sobre la literatura, elaborando signos que señalan una constante tensión psicológica entre los personajes y sus actos. En consecuencia, el dinero en las diversas formas y manifestaciones que toma en la novela, adquiere una condición psicológica que se funde con los valores de cambio: el deseo, el sexo, el placer del dominio de la propiedad y las mercancías; en un territorio sórdido y de destinos inalterables, que representa la condición de clase obrera, donde la fascinación y el despojo se nutren mutuamente, forjadas en la figura de Delia, quien es niña, sometida moral y físicamente, objeto de deseo, como

moneda-mercancía y como moneda viva. Insistiendo en que la tesis busca ir de la economía a la semiótica, esta novela resultó imprescindible puesto que sus encuadres compaginan con Rehbein (2009), quien aludió a las posibilidades de la novela para construir una semiótica de imágenes mentales, referenciales en la forma como el texto facilita la visualización de estas imágenes subyacentes en los signos verbales. También, como pensamiento semiótico en el sentido de Libertin (1994), para comprender los significados de los signos que van emergiendo en la narrativa, dando un sentido lógico, a partir de las relaciones tríadicas que emergieron en la discusión de la tesis, especialmente, en las formas de representación del dinero.

En tal sentido, Boca de Lobo de Chejfec (2009) nutrió la tesis de elementos sígnicos, entre los cuales sobresale su personaje central (Delia), estereotipo de una obrera en una fábrica, imagen de una vida urbana marginal, narrada por un personaje que no devela su nombre, que ilustra su narración con novelas que aparecen intermitentemente. La novela se desarrolla en un plano en el que la voz del narrador observa al personaje central, llevando al lector a contemplar los efectos que genera Delia en él. Al final, después del romance es abandonada, mientras ella emerge en el cuerpo social del obrero, en una condición extrema, el de la imposibilidad y la resignación de clase social; donde la precariedad, la deuda, el préstamo y la escasez del dinero son aspectos rutinarios y permanentes.

Chapinero: El principio de inclusión de la muestra de las novelas contempló una novela urbana colombiana, Chapinero (2015), la cual ofreció una serie de elementos que son enriquecidos por los sentidos que se dan a ciertos objetos asociados al dinero. El lugar del dinero, su circulación, objetos ritualizados que viajan por el tiempo junto a los personajes,

saturados de símbolos y una permanente melancolía que van retratando la idiosincrasia del habitante del lugar en distintas épocas, los objetos se vuelven marcas de la cultura y el cambio social. La novela se escogió por ser relevante en términos de la emergencia del dinero cuenta. Esto desde la percepción tríadica señala la existencia de los límites impuestos a las formas de dinero heredado, representado en un objeto antiguo (calzador), sobre el cual se va configurando la trama, cuando uno de los personajes centrales, agobiado por la crisis económica, es incitado por un anticuario para encontrar en la recolección de la memoria del objeto, la determinación de su verdadero valor, hecho que se relaciona con el dinero cuenta y el valor de cambio, en una sociedad marcada por la desigualdad, la reconfiguración de lo rural a lo urbano, connotando hostilidad e indiferencia. Chapinero es moneda de cambio, La Versalles Latinoamericana como la denominó Andrés Ospina, promesa de una ciudad señorial para constituirse en un ícono de lugar que significa caos, desorden. Chapinero, fundado como lugar marginal rural, pasando por la casa quinta

icónica en el siglo XX, fenómenos que se van haciendo síntoma de las angustias y crisis de la urbanización no planificada de Bogotá. Chapinero se configura bajo la idea del imaginario urbano, en estricto, como señaló Silva (2013), esto se apoya en “la construcción de símbolos compartidos por un intermedio de un común social y por esto son una fuerza reguladora de la vida colectiva suponer una adhesión a un sistema de valores que, a su vez, mueven hacía las acciones” (p. 29). En consecuencia, Chapinero ofreció un buen referente de la visión del mundo, de los objetos que depositan valores sociales de cambio, múltiples significados del dinero.