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DIBUJANDO LA TECNOLOGÍA

2.3 La neurona social

El telégrafo como tecnología asociada a los avances científicos del siglo XIX se convirtió en una herramienta muy usada por personas en distintas partes del mundo. En este estudio el telégrafo es tomado como mediador también, en la forma en que los actores se asocian,

ligados a la tecnología. "Los mediadores, en cambio, no pueden considerarse solo uno; pueden funcionar como uno, nada, varios o infinito. Sus datos de entrada nunca predicen bien los de salida; su especificidad debe tomarse en cuenta cada vez. Los mediadores transforman, traducen, distorsionan y modifican el significado o los elementos que se

supone que deben transportar (…) no importa lo complicado que sea un intermediario,

puede representar para todo propósito práctico una unidad o incluso nada porque puede ser fácilmente olvidado"(Latour, 2008, p. 63)

Las tecnologías de la información como el telégrafo nos permiten rastrear las asociaciones de un modo que antes era imposible, porque hacen visible lo que antes estaba oculto a los

ojos del investigador. Son las relaciones entre máquinas y personas, tomadas también como

Latour las llamó “entes circulantes”(Latour, 2008, p. 295)

Para Latour, tomando a Whitehead25 las sociedades "(...) son todos los paquetes de entidades compuestas que perduran en el tiempo y el espacio. En sus propias palabras, una sociedad necesita nuevas asociaciones para persistir en su existencia. Y, por supuesto, la labor requiere del reclutamiento, movilización, enrolamiento y traducción de muchos otros, (Paquetes de entidades) posiblemente de todo el universo" (Latour, 2008,p.283).

Lo no-humano y lo humano se ha abordado de forma asimétrica en las ciencias sociales como si estuvieran separadas la técnica del hombre, o la naturaleza del hombre “La única forma de entender cómo se ejerce el poder localmente es, pues, tomar en consideración

todo lo que ha sido dejado a un lado, es decir, esencialmente las técnicas” (Latour, 2007).

La posibilidad de comunicarse entre unos y otros, en diferentes lugares, a cientos de kilómetros de distancia, en corto tiempo (menos de un día), se debe primeramente al telégrafo y posteriormente a la telefonía, ya que el servicio de correos siempre fue

25 Alfred Whitehead fue un filósofo inglés conocido por sus pla tea ie tos f e te a la ealidad o o u

proceso que se relacionaba más a los acontecimientos que con la sustancia. También es uno de los referentes más fuertes de Bruno Latour ya que desde comienzos del siglo XX hablaba de la comprensión de la sociedad a partir de otras asociaciones, que superaran lo que los sociólogos clásicos entendieron como sociedad moderna. (1929) Proceso y realidad .

problemático y muy demorado26. La invención del telégrafo como muchas otras tecnologías permitió conformar redes de interacción o lo que Latour (2008) llama formación de grupos

en las que comenzó a circular la información de forma rápida y compleja. Formaciones de grupos, no grupos, "las formaciones de grupos dejan muchos más rastros a su paso que las conexiones ya establecidas que, por definición, podrían mantenerse mudas en invisibles"(p. 52). Latour se refiere a formación de grupos ya que él no parte de la idea de grupos ya establecidos sino grupos que se conforman de acuerdo a asociaciones entre actantes o actores que se ven relacionados con elementos que sobrepasan la interacción cara a cara, que en este caso son las ondas hertzianas.

En 1865 comienza la era de las comunicaciones telegráficas en Colombia, un incipiente país, que le había costado poder integrar el territorio nacional a partir de medios de

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El sistema de correo fue un dilema para los gobernantes desde la colonia hasta la llegada de los primeros aviones a Colombia a principios de siglo XX en 1919. Esta forma de comunicación estuvo supeditada a otras vías de comunicación como los ríos, los caminos coloniales o reales y las líneas de ferrocarril.

Durante el periodo de la colonia hasta principios de siglo XX la correspondencia era transportada por caminos construidos, muchas veces encima de los caminos de indios, en la compleja geografía colombiana. A lomo de burro se hacían los recorridos hasta llegar a alguna vía fluvial que en la mayoría de los casos era el río Magdalena que atraviesa de sur a norte la mayoría del territorio nacional.

A principios de siglo XIX una carta enviada desde Cartagena a Bogotá podía tardarse más de una semana en llegar a su destino. Pese a que en la colonia el territorio de la Nueva Granada fue tomado como un área administrativamente importante llamado Virreinato, se construyeron y adecuaron caminos para mejorar el control que se tenía de la colonia desde la corona española, aunque no fueron suficientes ni tampoco eficientes como se esperaba.

A pa ti del siglo XX, desde se pasa de la ula al avió e lo ue se efie e a vías de o u i a ió . La correspondencia escrita iba a vivir un antes y un después con respecto al tiempo en que demoraría en llegar una carta o enco ie da de u luga a ot o. el de ju io de la histo ia de la avia ió del o eo aé eo e Colo ia e pezó a es i i se e los ai es del a i e hasta este o e to Colo ia o ha ía podido integrar su territorio por medio de vías férreas. Según Fabio Sambrano (2013) lo único que pudo

ealiza se fue o algu as lí eas fé eas ue te i a a o e ta do o el ío Magdale a. el de diciembre de 1919, el presidente Marco Fidel Suarez firmó con la compañía colombiana de navegación aérea CCNA el primer o t ato pa a el t a spo te de o eo aé eo (El correo en Colombia, 2013, p. 10)

comunicación o mejor, de transporte27. El orden colonial de siglos atrás todavía estaba presente en la primera mitad de siglo XIX. Economía de extracción minera, encomiendas, tributos, alcabalas, estancos, grandes latifundios y comunidades religiosas católicas. No obstante, entre 1850 y 1880 una sucesión de gobiernos liberales (Olimpo Radical) intentaron integrar el país, que por razones geográficas, políticas y culturales se encontraba dividido. Por medio de vías homogeneizadoras europeas que intentaron ampliar la ciudadanía a la mayoría de los sectores sociales: Una lengua única, prácticas asociativas, educación universal, prácticas electorales, entre otras, fueron las vías puestas en marcha para la instauración de un proyecto de Estado Nación (Álvarez, 2003, p. 120).

Según José Hilario López Presidente de los Estados Unidos de Colombia en 1850 decía que

“…para el desarrollo y la riqueza eran necesarios vías de comunicación, conocimientos y capital” y en cierta medida así fue. Los años posteriores se caracterizarán por la inserción del país en la economía mundial, su industrialización pero también la conformación de

redes de comunicación por medio del telégrafo y, sobre todo el sinónimo de “progreso” que

fueron las vías ferroviarias que comunicarían con el Río Magdalena, vía de comunicación por excelencia en el país. (Telecom, 1982)

En 1845 el pintor norteamericano de escenas históricas Samuel Morse envió las primeras palabras por una línea telegráfica entre Washington y Baltimore “What had God done

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Dadas las características geográficas del territorio no ha sido posible la integración de todas las regiones del país debido a que principalmente estamos rodeados se sistemas montañosos complejos. Muchos fueron los intentos por unificar el país, siguiendo el discurso del progreso, la red del ferrocarril, la construcción de carreteras y la navegación fluvial, no pudieron materializarse, incluso por cuestiones monetarias.

(wrought)!”28 Y veinte años después el Presidente Murillo Toro inauguraba la primera línea

nacional con la firme convicción de articular el territorio e impulsar su desarrollo. No era para menos, nunca antes los colombianos habían estado conectados a través de redes eléctricas de información, la interacción con lo no-humano (la técnica) cambiaría las prácticas cotidianas de muchos: se tendrían que desplazar a las oficinas telegráficas, dictar un mensaje corto en el que pagarían por palabra, dando como resultado la transformación del lenguaje que caracterizarán los cientos de miles de telégrafos que circularán en muchos puntos del país.

El Presidente Murillo escribe al Señor Stiles quien fue contratado para construir la primera línea telegráfica:

El Presidente de Colombia al señor Stiles, constructor del telégrafo colombiano. Gracias muy sinceras, señor Stiles, compañero y discípulo del inmortal Morse. El nombre de usted será grabado con buril eterno en los anales de nuestra patria como importador de uno de los más notables inventos del presente siglo, reciba usted mis congratulaciones por el feliz éxito conque va coronando sus esfuerzos y los del gobierno. Paz a los hombres de buena voluntad, y gloria para los

28 ¿Qué ha he ho dios? siendo este el primer mensaje telegráfico, cuyo contenido es altamente simbólico.

Desde 1832 Samuel Morse (1791-1872) hizo una serie de experimentos para la aplicación práctica del telégrafo eléctrico, pero solo hasta 1844 realizó una demostración pública y exitosa de su invento cuando el 24 de mayo de ese año hizo una transmisión desde el Capitolio en Washington hasta Baltimore, Maryland, una distancia de 60 kilómetros, con dicho mensaje (Rodríguez, 2012).

obreros de la civilización cristiana (Fdo.) Manuel Murillo Toro, Presidente de la República. (Historia de las telecomunicaciones en Colombia, 1982, p. 55)

Las obras iniciadas en 1865 en Bogotá siguiendo la vía Ambalema Honda por la orilla del río Magdalena hasta Nare y bajo la dirección de Stiles. El primer trayecto fue entre Bogotá y Cuatroesquinas (Mosquera) y en el mismo año amplió la red a Nare y Medellín y un año después se establece la línea entre Honda y Manizales. Por su lado el Estado Soberano de Antioquia la amplió entre Medellín y Manizales. (Telecom, 1982, p.64)

En 1871 el gobierno asumió la administración y la compra de la empresa telegráfica de la firma estadounidense Davison, Wolsey y Stiles por incumplimientos en los contratos firmados seis años antes. No obstante, la telegrafía en Colombia continuó ampliando sus redes llegando a Tulua, Buga, Palmira y Cali hasta conectar con el puerto de Buenaventura para unirse al cable submarino del Pacífico. También se construyeron las líneas entre Zipaquirá y Bucaramanga, con ramificación a Tunja y las que comunicaban la capital con Santa Marta, Cartagena y Colón (Panamá).

“El aumento de las centrales de telégrafos hizo necesaria la capacitación de personal para lo cual se creó la clase de telegrafía en la Escuela Normal de Mujeres de Cundinamarca. En 1873 se estableció en Bogotá la escuela de telegrafía para hombres, bajo la dirección

nacional de correos, dependiente de la Secretaría de Guerra y Marina” (Telecom, 1982, p. 65)

En ese mismo año se publicó el texto Práctica moderna de telegrafía eléctrica, un manual para profesores y telegrafistas escrito por Frank Pope. En este texto se explicaban nociones básicas de electricidad y magnetismo. Dentro de los contenidos del manual se encuentran los siguientes temas: Origen de la corriente eléctrica (baterías galvánicas); electro magnetismo; Circuitos telegráficos; construcción de líneas telegráficas; instrucciones para los aprendices; Adelantos recientes hechos en la práctica de la telegrafía; descripción de las máquinas francesas de bergvet. (Pope, 1873)

Dentro del capítulo dedicado a las instrucciones de los aprendices, se les impartía

información de suma importancia como “formación del alfabeto de Morse” “Alfabeto y numerales” y método para aprender a leer al oído y por medio del sonido”. Sin estos

conocimientos básicos los telegrafistas no podían escribir los mansajes de miles de personas que mandaban telegramas de un lugar a otro del territorio

Para 1875 diez años de inaugurado el servicio telegráfico es un trayecto de 2190 kilómetros de extensión, la red nacional estaba conformada enlazando las principales ciudades, particularmente las que comprenden las ciudades principales como Bogotá-Cali-Medellín- Bogotá. Para este momento con la segunda presidencia de Murillo Toro se invirtieron

nuevos recursos económicos para mejorar las comunicaciones: se cambiaron muchas de las redes que estaban construidas en hierro por unas de cobre y se instalaron los mejores aparatos del momento.

Dos años después se concibe una reglamentación que iba a durar unos cuantos años y, que comparada con las anteriores, resultaba ser eficiente: la reorganización de las escuelas de telégrafos, el cubrimiento de los kilómetros de red construidos y también las funciones de los trabajadores, los horarios, las tarifas de portes y contabilidad fueron reglamentados.

Para este momento el país contaba con cincuenta oficinas de telegráficas que generaban un tráfico importante que hacía urgente una reglamentación frente a la seguridad de los mensajes. En 1881se “aseguró el secreto de la correspondencia y clasificó los telegramas

en tres categorías: oficiales, de servicio y privados; fijó los portes ordinarios y los sobreportes a los de carácter urgente, confrontados, de acuse recibo, recomendados transmisibles a diversos lugares, múltiples y copias” (Telecom, 1982, p. 69).

Como plantea en 2012 González en 1865 el telégrafo fue inaugurado con dos oficinas telegráficas y 20 kilómetros de línea telegráfica, se pasó, diez años adelante en 1875, a 2.190 kilómetros que cubrían 53 oficinas. En 1892 se contaba con 273 oficinas unidas por 9.680 kilómetros repartidos en 5 líneas telegráficas y en 1898, antes de la guerra de los mil días, 520 oficinas y algo más de 14.000 kilómetros en servicio por 10 diferentes líneas.

A comienzos del siglo XX y después de la Guerra de los mil días cientos de líneas

telegráficas fueron destruidas “quedaron apenas unos 6.000 kilómetros de línea telegráfica, con un servicio deficiente” (Rodríguez, 2012, p. 15).

Con un Estado débil y una población afectada por la violencia, la reestructuración de las redes se dificultó al tal punto, que se le otorgó una concesión a un particular llamado

Francisco Fernández quien tenía la potestad de “establecer y explotar por su cuenta, por el

término de cinco años todos los cables telegráficos submarinos y la comunicación interoceánica y se le faculta para establecer estaciones de cable, líneas telegráficas o

telefónicas que reglamentaría y explotaría conforme a sus propias tarifas” (Telecom, 1982,

p. 83).

Después de esto ya en 1908 el panorama se había transformado, habían 16.632 Kilómetros y 524 oficinas con 13 líneas. Fernández fue también el promotor de la telegrafía inalámbrica en la que había venido trabajando el italiano Guillermo Marconi (1874-1937).

“El 12 de diciembre de 1902 Marconi recibió la primera transmisión inalámbrica entre

Europa y América, utilizando ondas de radio, la letra M enviada desde Poldhu, Cornwall, Inglaterra y escuchada en Saint Johns, Terranova, Canadá” (Rodríguez, 2012, p. 18).

Por medio de la ley 124 de 1913 el ministerio de Correos y Telégrafos nacionaliza los servicios telegráficos29 y genera acuerdos con otros países, particularmente los bolivarianos, para ampliar la cobertura a todos los rincones de los territorios nacionales. Además de ello se instaura la nueva tecnología inalámbrica que años atrás había patentado el italiano, Guillermo Marconi.

Dentro del universo documental que compone la investigación se encuentran telegramas propiamente dichos, esto quiere decir que para la década de los cuarenta de siglo XX, todavía se utilizaban las dos tecnologías: la cableada y la inalámbrica. Los operadores cada

vez más eran radiotelegrafistas “que trabajaban con un sonido diferente en la recepción al cambiar del cliqueo del sonante a los tonos del receptor y a depender ya no del estado de los cables sino de las condiciones de propagación de las ondas por la atmosfera (Rodríguez, 2012, p. 20).

La modernización definitiva de las redes telegráficas se dio después de la primera guerra mundial y se consolidan los telegramas como la forma más eficiente de conectar humanos y de circular información en distintas partes del país y del mundo. Con la llegada de All America Cables and Radio que conectó Buenaventura con Ecuador y Panamá –Se

29 En la revista postal y telegráfica de mayo de 1938 hay un artículo de Enrique Zapata, Técnico de radio,

sobre la nacionalización de los servicios telegráficos. En él menciona que las redes telegráficas han aumentado en número llegando a los lugares más apartados. Otro aspecto que se menciona y que es visto con buenos ojos, es la nacionalización como algo positivo tanto económicamente como también en términos de nacionalis o o so e a ía, au ue a la a: al de la a esto o os guía u a pasió a io alista, porque nosotros tenemos para el extranjero la admiración y respeto que se merece y reconocemos que su

o u so a uda al p og eso del país (Revista Postal y Telegráfica de Colombia, 1938) . De hecho las compañías extranjeras telegráficas estaban obligadas a contratar mínimo un 85% de la planta de trabajadores colombianos.

construye la estación inalámbrica de Puerto Colombia- y a finales de los veinte la consolidación de las comunicaciones es evidente ya que el cableado telegráfico llegó a ser de 25.000 kilómetros.

Para 1939 según la Revista Postal y Telegráfica de Colombia había oficinas postales y telegráficas en un 80% de las poblaciones de los Departamentos, intendencias y comisarías, siendo unas más complejas que otras. Las oficinas más complejas estaban separadas por oficinas de correos y oficinas telegráficas, aunque cuando eran lugares poco

poblados existían oficinas llamadas “mixtas y telegráficas”; las más complejas tenían mayor cantidad de empleados: un administrador, secretario, telegrafista, auxiliares, ayudantes y carteros; mientras que en las oficinas mixtas estaban compuestas por el administrador que era el mismo telegrafista.

Los departamentos de Colombia en los que funcionaban oficinas telegráficas y postales para 1940 eran: Antioquia, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cauca, Cundinamarca, Huila, Magdalena, Nariño, Norte de Santander, Tolima, Valle; Chocó (Intendencia), Meta (Intendencia), Arauca (Comisaría), Caquetá (Comisaría), Putumayo (Comisaría).

Mapa 1

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