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Capítulo 2: El papel de la educación, la cultura y la norma, en la construcción del

2.2 El papel de la norma y su impacto en el contexto de la corrupción

2.2.1 La norma al interior de las alcaldías locales

La importancia de la norma en la dinámica cotidiana consiste en poder observar en la práctica, que tanto incide el conocimiento que se tiene de la norma para la visualización de su efecto en el marco de la participación ciudadana. Por lo tanto, el foco de análisis es poder evidenciar su aplicabilidad y su impacto dentro de esas

realidades, por lo que las afirmaciones de la población veedora, respecto a esta norma no cuenta con un recurso que les pueda dar una relevancia más allá de la observación y el seguimiento de las actividades de la alcaldía local, por lo que su labor se ve limitada y de acuerdo con lo que se ha venido mencionando en el apartado anterior.

Emerge un campo de análisis para la comprensión de la aplicabilidad de la norma y es la voluntad política de los funcionarios del estado. Sobre este rubro un veedor de la localidad de Puente Aranda afirma:

-Hace falta voluntad política y hay que buscar la forma de que se pueda dar, yo creo que el papel de norma le hace falta como que le hagan promoción a distintas leyes que favorezcan al ciudadano, una de ellas es esta la de la participación si se llegara a promocionar a generar equipos de veedores podemos hacer algo, y claro empoderarnos, pero también veo que nuestra labor no es tan importante- (Grupo focal Puente Aranda, 2017).

Ante la dificultad de producir un mayor efecto en materia de vigilancia y seguimiento la ciudadanía percibe que debe haber un recurso que no solo les dé la posibilidad de observar sino de poder incidir en la toma de decisiones, por lo que entienden que la norma actualmente es un sustento únicamente para que su participación sea una realidad sin tener un impacto real. De manera que traer al análisis el modo en cómo perciben su accionar dentro actividades realizadas en las alcaldías locales, permite evidenciar las falencias de la norma, lo que produce oportunidad para plantear alternativas para que la norma sea más completa en cuanto al mecanismo de participación ciudadana.

-El hecho de que nos dejen ver un concurso para la licitación de un contrato no es suficiente nuestro aporte es ínfimo, no nos instruyen en lo que concierne de manera correcta y como debe ser a procesos administrativos para que nosotros podamos ejercer nuestra labor, imagínese, nuestro papel como veedores solo se limita a observar pero no tenemos derecho a votar o incidir en la toma de decisiones, todavía es muy limitada nuestra participación pero ya con la ley hay que ir mejorando esta ley para que nuestra participación sea más importante- (Grupo focal Puente Aranda, 2017).

Es pertinente traer estas afirmaciones en toda su dimensión porque se puede percibir la sensación de los veedores al expresar con conocimiento de causa, que su labor no tiene un impacto que se refleje en las actividades de la alcaldía, por tanto, también se logra identificar carencias de la norma en cuanto a este escenario cotidiano.

Identificar las carencias llevo a que la mayoría de la población veedora considere que sus acciones están limitadas y sin tener un mayor alcance, sin embargo, la elocuencia de estas afirmaciones que se han citado puede representar lo que la población en su mayoría plantea para poder evaluar la pertinencia que tiene la norma, dentro de un contexto cotidiano, incidiendo en la construcción de conocimiento.

La pertinencia de la norma ha permitido focalizar la mirada de la corrupción en términos de su aplicabilidad. Lo que a su vez también ha llevado a evidenciar la falta de voluntad política, como parte de esa ausencia en la aplicación de la norma. Esta mirada no se aleja de las conclusiones de la investigación realizada por la consultora Adriana Delgado para el programa presidencial de modernización, eficiencia, transparencia y lucha contra la corrupción, donde plantea que debe haber una política pública integral que aborde la diversidad de factores que componen este fenómeno, ya que hay

ausencia de voluntad política por parte de los gobiernos de turno, y sobre esta especificidad afirma que la corrupción es:

Fundamentalmente es un problema que hay que abordar desde el punto de vista político, desde la distribución del poder, del fortalecimiento de las instituciones políticas y de la democracia. En lo que tiene que ver con administración de justicia, deben ser los dos ejes de trabajo más importantes de lo que sería una política pública básicamente reformista (Delgado, 2005, pág. 60)

Afirmar que la corrupción es un problema de carácter político, supone entender que la pertinencia de la norma plantea un campo de análisis a través de la dinámica cotidiana del veedor, donde la no aplicabilidad de este elemento regulador, fortalece la premisa de una falta de voluntad política por ejecutar en su totalidad el mecanismo que brinda esta norma y por ende evidenciar la necesidad de desarrollar un debate sobre la realidad política del país que claramente puede ser objeto de un interés investigativo y de conocimiento por el cual se pueda llevar a cabo para comprender no solo el campo de la corrupción, sino también otras problemáticas sociales de orden prioritario.

De acuerdo con la veeduría ciudadana y con Delgado (2005), la investigación realizada por el economista Alberto Maldonado para la fundación política alemana en Colombia, Fescol, también propone un entorno de aplicabilidad, según él, “parecería que el Gobierno actual le da más peso a la expedición de normas contra la corrupción que a la creación de condiciones institucionales para su efectiva aplicación” (Maldonado, 2011, pág. 1).

Esto refuerza una mirada donde no solo las investigaciones sobre corrupción plantean la necesidad de generar condiciones de aplicabilidad de la norma, la población veedora también va en sintonía sobre esta tesis cuando en su ejercicio cotidiano percibe esta ausencia dentro de su alcaldía local.

Ahora bien, producto de este recorrido es posible plantear, una alternativa desde esta investigación, y es la de posicionar el obligatorio cumplimiento de la norma instaurada dentro de la Constitución Política, el cual puede fomentar la aplicación de la norma, sin embargo, su paso por el filtro de la voluntad política sigue siendo un camino que no se puede evadir.

Poder suprimir esta voluntad diseñando una figura de obligatoriedad en la implementación y en la ejecución de la norma, debería explorarse en su viabilidad para transformar la manera de abordar la corrupción desde la norma, sin dar paso a estar condicionado por esa voluntad política y por el contrario estar sujeto a la obligatoriedad de su aplicabilidad. Lo que puede significar producir una nueva realidad no solo de abordar el fenómeno en cuanto a su lucha sino también en cuanto a su comprensión.

2.2.2 La corrupción y la norma en el proceso constructivo para una definición