La gente a menudo comete el error de "orar para recibir fe". Esto no lo necesitas hacer.
"Así que la fe es por el oír, por la Palabra de Dios" es la receta para recibir la fe.
Nunca ores por fe para ser sanado. Así como vas conociendo la Palabra de Dios, IRÁS TENIENDO FE. La Palabra desarrolla fe.
El que duda a menudo ora por cosas que ya tiene.
Pedro dice: "Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas
(ya) por Su divino poder…" (2 Pe. 1:3). La enfermedad resulta en la muerte. La sanidad tiene su relación
con la vida.
Las cosas relacionadas con la vida ya se nos han sido dadas. Cree que son tuyas. ¡Confiésalas!
"Todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.”(2Corintios 1:20). Encuentra tu promesa. Créela y comienza a confesarla. Es tuya.
"Por Sus heridas fuimos nosotros sanados". Tu sanidad ya ha sido provista. No
Sin embargo, el orar por sanidad no es en contra de la Escritura, porque Jesús dijo:
"Todo lo que pidiereis al Padre en mi Nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo", y de nuevo: "Si algo pidiereis en Mi Nombre, Yo lo haré" (Jn. 14:13,14). Lea
también Santiago 5:13-15.
OYENDO LA PALABRA, OYES A DIOS HABLAR. Le oyes decir: "Yo soy Jehová tu
Sanador". Le oyes decir: "Por Sus heridas fuisteis sanados". No necesitas orar por fe para
creer que Dios dijo la verdad.
Le has oído hablar, y has creído Su Palabra. Actuar de acuerdo a ella es fe.
Tú puedes orar por sanidad, pero la fe engendra la sanidad.
Conoce tus derechos, entonces tendrás fe; y puedes conocer tus derechos solo por el leer y el oír la Palabra.
No encuentro difícil ejercitar la fe por cinco dólares si sé que tengo esa cantidad en el bolsillo. Inconscientemente actúo sobre mi fe al comprar mercadería de la tienda por esa cantidad.
Escribo un cheque por esa cantidad, y nunca estoy consciente de estar teniendo fe en el libro de cheques, en el banquero, en el pagador, en el banco. Sé que el cheque es bueno porque he leído mi estado de cuenta diciéndome que tengo esa cantidad en el banco.
Creo que podemos llegar a estar tan bien relacionados con la Palabra de Dios que no ejercitaremos la fe conscientemente cuando necesitamos la sanidad.
Sabemos que la sanidad es nuestra. Ha sido provista para nosotros.
La enfermedad ha sido quitada, por medio de Cristo. Somos redimidos de ella.
Dios dice: "Yo Soy el Señor tu Sanador". Esta viene a ser una verdad vital que viene a vivir con nosotros. La tratamos con la misma confianza que tenemos en la fuerza del puente que se extiende en el desfiladero.
No dudamos de la habilidad del puente para sostener el peso de nuestro vehículo. Solo lo conducimos por encima de él. Hemos ejercitado la fe, sin embargo lo hicimos
inconscientemente.
La Palabra viene a ser tan real y vital para nosotros que cuando nos enfrentamos a una necesidad que ya ha sido provista en la Palabra, pasamos por encima de lo "imposible", considerando nada más que el saber que Dios respalda Su Palabra. Ella no puede fallar.
Confesamos su verdad, su habilidad, y proseguimos hacia adelante.
Ya "no trataremos de ser sanados". Dios dice que ―somos sanados". Eso es nuestro. Lo confesamos, y le damos gracias por ello, sabiendo que es para NOSOTROS.
Ya no "trataremos de creer". Somos creyentes si somos salvos, y "todas las cosas son nuestras". La fe verdadera posee.
Las cosas espirituales son tan reales como las cosas materiales. Hable con fe, y viva continuadamente en victoria.
Acostúmbrese a hablar el lenguaje de Dios. Familiarícese con la Palabra de Dios, y enséñese a hablarlas por la abundancia que tiene el corazón.
Capítulo 22
El lenguaje de la Fe
Se ha dicho a menudo: "Hablar no cuesta nada". Muchos dedican su tiempo a conversaciones ociosas. Cuando era un niño, mi padre me decía: "Hablas cuando deberías estar escuchando".
Un gran porcentaje de lo que se habla es hecho por personas que deberían estar escuchando.
Los hombres sabios siempre observan más que lo que ellos expresan. Sus palabras son pocas, pero llevan peso.
Victorias maravillosas han sido ganadas, y luego han sido perdidas por "hablar sueltamente" palabras habladas que no eran necesarias.
Jesús las llama "palabras ociosas‖, de las cuales dice: "De toda palabra ociosa que
hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio" (Mt. 12:3 6).
Salomón dijo: "Él que guarda su boca guarda su alma" (Pr. 13:3)
Muchos no logran recibir lo que piden en sus oraciones porque no alcanzan a entender cuán importante es su confesión en relación a ello.
Muchos que han sido sanados por el poder de Dios de sus dolores y de sus males, y en ocasiones de la enfermedad misma, descubren que éstos están regresando a sus cuerpos. La mayoría de estas personas se preguntan del por qué de ello. Creemos que entenderás el por qué de eso, y que nunca te pasará a ti, cuando termines de leer este mensaje.