1-La Palabra: La Palabra declara: “Por cuya herida fuisteis sanados”
2- El dolor: El dolor declara que ―la dolencia y la enfermedad no han sido sanadas”. El dolor es severo, y el enfermo no siente nada más que el dolor;
3- La persona enferma: El enfermo declara: “Por su herida soy sanado”, colocando su testimonio lado a lado con la Palabra de Dios. Se niega a retractarse de su testimonio. Declara en presencia del dolor, ante la evidencia del sentido que ESTÁ SANADO.
El ―mantiene firme esa confesión de su fe”, y Dios la hace buena. Dios siempre permanece listo a ayudar a aquellos que permanecen firmes a Su Palabra. Él dice: “Mi Palabra no volverá a mí vacía‖.
Pero a menudo, cuando abrimos la Palabra y probamos que “Por su herida somos sanados”, la gente dice: ―Sí, eso lo puedo ver, mas el dolor está ahí todavía. No ha dejado mi cuerpo”. Ellos han aceptado el testimonio de sus sentidos en lugar del testimonio de la Palabra.
Aquí está una mujer que está débil. No puede andar. Le traigo la Palabra que dice: “Jehová es la
fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” Ella dice: “Sí, veo la Escritura, pero yo no puedo
andar” Repudia la Palabra de Dios.
El testimonio de sus labios, unido al testimonio de sus sentidos anulan la Palabra de Dios, y permanece enferma.
Por el otro lado, si ella se hubiera mantenido firme a su testimonio, ante la evidencia contradictoria de sus sentidos, de que la Palabra era la verdad, la sanidad hubiera sido suya.
Un joven con un tumor duro debajo de su talón se puso en la línea de la oración. Se veía obligado a andar sobre las puntas de sus pies. Esto era doloroso.
Le dije después de la oración, que caminara sobre aquel talón en el Nombre de Jesús y que el tumor duro desaparecería.
Él obedeció pronto y el tumor desapareció.
Unos días más tarde, cuando estaba para quitarse el zapato para probárselo a un incrédulo, el dolor le dio un golpe terrible, y sintió como si el tumor le hubiera regresado. En lugar de aceptar el testimonio de sus sentidos, aceptó la Palabra de Dios. Inmediatamente dijo: ―Dolor, yo te reprendo en el Nombre de Jesús.
Deja mi pie. Yo fui sanado por medio de las heridas de Jesús”.
El dolor se fue, para nunca más volver. Probó al escéptico que estaba sanado. Confesó la verdad y la verdad lo hizo libre.
Una mujer a quien ayudamos, tenía úlceras estomacales, había estado vomitando hasta cinco y seis veces en un día.
Después de ser liberada, le vino una prueba; pero después de vomitar decía: “Gracias Jesús, por sanarme.
Tu Palabra dice que estoy sanada‖. El enemigo fue derrotado y ella fue completamente sana. La fe
siempre gana.
La Palabra de Dios declara que estás sanado. Lo que la Palabra dice es la verdad.
Declara que estás sanado, porque Dios lo dice.
Mantén tu confesión de la sanidad frente a toda evidencia contraria a la Palabra y Dios cumplirá siempre. Nuestros sentidos y la Palabra
Nunca confieses lo que ―sientes‖. Ello debilita siempre la fe.
Siempre habrá un conflicto entre lo que sentimos y la Palabra de fe. La Palabra demanda que andemos por fe.
Nuestros sentidos demandan que andemos por vista.
La Palabra demanda obediencia a la Palabra, mientras que nuestros sentidos conducen a una rebelión abierta en contra de la Palabra.
Caminar por la fe es caminar por la Palabra.
Caminar en la carne es caminar de acuerdo a los sentidos.
“No mirando nosotros las cosas que no se ven, sino las que no se ven” (2Cor 4:18)
Renovación del a mente
2Cor 10:5 “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
La mente vieja es mala para negociar con ella.
Romanos 8:7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;
NO puede entender este mensaje, así que se niega a escucharlo.
Lo que necesitamos es una ―renovación de la mente para poder captar estas verdades vitales. Recibimos esta renovación por medio del estudio de la Palabra.
No solo debemos hablar bien, sino que debemos también pensar bien.
Filipenses 4:8 Todo lo que es verdadero (la Palabra es verdadera), todo lo henesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre (y así sucesivamente), en esto pensad.
“Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:17)
Así en 2Corintios 10:5, traemos todo pensamiento a cautividad. Echamos fuera el razonamiento, y le damos a la Palabra de Dios su lugar en nuestros corazones y en nuestras mentes. Tenemos la ―mente de Cristo‖.
Las transformaciones que Dios da espiritual y físicamente vienen a nosotros por medio de la renovación de la mente.
“Presentad vuestros cuerpos en sacrificio vivo” Rom 12:1.
El cuerpo es el laboratorio de los cinco sentidos; no es de maravillarnos que necesite ser presentado como un sacrificio.
Pablo entonces sigue diciendo: ―Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta‖.
Cuando la mente está renovada, puede ver el valor espiritual de la confesión correcta. Confiesa tu Sanidad hoy
Pablo dice:
2Corintios 6:2“He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día d salvación (o liberación)”
El diccionario de Webster dice que la salvación significa: “Liberación del pecado y de su castigo” Si esta Escritura es la verdad en relación al pecado del hombre, igualmente debe ser verdad en relación a la enfermedad, la cual es parte del castigo del pecado.
Amigos, levántense de sus dudas, debilidades y temores. Dejen de hablar acerca de ellos.
Dile al Padre que tú eres Su hijo propio. Dile que tú le das cosas buenas a Sus hijos.
Háblale a tu dolencia o enfermedad, llamándola por su nombre. Ordénale en el Nombre de Jesús que deje tu cuerpo.
Ordena a la debilidad que abandone tu cuerpo confesando al Señor como la fortaleza de tu vida (Salmos 21:7).
Goza de tus derechos y ayuda a otros a gozar de los mismos derechos.
Satanás no puede poner en ti lo que Dios ha puesto en Jesucristo. El pecado y la enfermedad fueron clavados en la cruz, así que estás libre de su maldición para siempre. ¡Estás sanado!
El Señor ―nos ha redimido de la maldición de la ley‖.
“Porque Jehová (te) redimió, (te) rescató de la mano de aquel (Satanás), que era más fuerte que (tú)”
(N.T. paráfrasis Jeremías 31:11)
…“Porque el derecho de redención es Tuyo para comprar” (Jeremías 32:7)
Jeremías 32:17¡Oh Señor Jehová! He aquí que Tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con Tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti
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