3.2. Los cambios en el entorno de la investigación académica: Los nuevos enfoques
3.2.1. La nueva producción del conocimiento: Modo 2 27
El concepto del Modo 2 fue acuñado en el libro La Nueva Producción del Conocimiento (Gibbons et al. 1994). Esta obra es el resultado de un proyecto de investigación colaborativa llevado a cabo por seis destacados académicos6 durante los años 1990 - 1993. Dicho proyecto fue financiado por el Consejo Sueco para la Investigación y la Planificación (FRN) y tenía como objetivo central obtener una visión sobre el futuro de las universidades.
Estos autores plantean como propósito general explorar los cambios ocurridos en la forma en que se produce el conocimiento, tratando de dar respuesta no sólo a qué conocimiento se produce, sino también a cómo se produce, el contexto en el que se persigue, la forma en la que se organiza, el sistema de recompensas que utiliza y los mecanismos que controlan la calidad de aquello que se produce (Gibbons et al. 1994, p.7). Para explicar estos cambios los autores introducen una distinción entre el Modo 1 de producción de conocimiento, el cual siempre ha existido, y el Modo 2 que es una nueva modalidad de producción de conocimiento que, si bien no ha reemplazado por completo al Modo 1, si está siendo cada vez más dominante. La tabla 3.1 resume los cinco atributos o características básicas que diferencian los dos “Modos” de producción de conocimiento identificados por los autores antes mencionados.
Tabla 3.1. Atributos del Modo 1 y del Modo 2 de producción de conocimiento
Modo 1 Modo 2
Contexto académico Contexto de la aplicación
Disciplinariedad Transdiciplinariedad y diversidad
organizativa
Homogeneidad Heterogeneidad
Autonomía Responsabilidad y reflexividad social
Control de calidad tradicional (revisión
por pares) Nuevas formas de control de calidad
Fuente: Gibbons et al. (1994)
El modo tradicional de producción de conocimiento (Modo 1) se inscribe en un contexto disciplinar, donde se plantean y se solucionan los problemas de acuerdo a los intereses de una comunidad académica específica, las cuales tienden a ser homogéneas, jerárquicas, estables y a menudo muy alejadas del contexto final de aplicación de la investigación. Asimismo, los académicos en el Modo 1 son seleccionados y recompensados de acuerdo a los logros y habilidades desarrolladas dentro de sus disciplinas, con un control de calidad centrado en la revisión por pares. Por el contrario, en el Modo 2 el conocimiento se genera en un contexto de aplicación, donde existe una continua negociación y puesta en común de los intereses de los diversos actores. De esta forma, se destaca que la producción de conocimientos no está separada de su aplicación ni en el espacio, ni en el tiempo. Una segunda característica del Modo 2 es la
transdisciplinariedad, que hace referencia a la estructura teórica y la metodología
práctica desarrollada para guiar los esfuerzos tendientes a la solución de los problemas. Los autores destacan que la transdisciplinariedad va más allá de la inter ó multidisciplinaridad ya que la interacción entre las disciplinas científicas es mucho más dinámica. Una vez alcanzado el consenso teórico es mucho más difícil registrarlo como contribuciones disciplinares individuales ó reducirlo en partes disciplinares. En tercer lugar, el conocimiento en el Modo 2 puede generarse en una gran variedad de organizaciones, no sólo en universidades y centros de Educación Superior, sino también en los centros de investigación, los laboratorios empresariales, las organizaciones gubernamentales, los grupos de reflexión y las consultorías, las cuales están vinculadas a través de diversas redes de comunicación que cruzan los límites organizativos y disciplinares. Este amplio rango de sitios potenciales hace que la producción de conocimiento se convierta en una práctica muy heterogénea, en términos de las habilidades y la experiencia que cada uno aporta a la misma. El cuarto atributo es la
responsabilidad y la reflexividad social. En comparación con el Modo 1, en el Modo 2
el conocimiento es más bien un proceso de diálogo que tiene la capacidad de incorporar múltiples puntos de vista. En este sentido, participar en el Modo 2 hace a los científicos más reflexivos y sensibles ante las implicaciones que surgen de su actividad investigadora. Los nuevos criterios para valorar la calidad del trabajo y de los equipos que llevan a cabo la investigación, constituyen la quinta característica de la nueva producción del conocimiento. En el Modo 2, a la tradicional forma de control de calidad basada en la revisión por pares se añade un espectro más amplio de criterios e intereses intelectuales, sociales, económicos o políticos. Debido a la característica
multidimensional de la calidad se hace más complejo determinar “la buena ciencia” ya que esta no se limita a los juicios de revisión de sus colegas, aunque dicha complejidad no implica que el control sea más débil y el resultado tenga una calidad inferior.
Algunos autores como Martin (2003), han sugerido que sí bien es concebible que en la actualidad el Modo 2 de producción de conocimientos está ganando importancia en comparación con el Modo 1, la concepción de que el Modo 2 introduce características que cambian radicalmente la práctica científica es incorrecta. Martin apunta que sería más conveniente hablar de “cambios en el equilibrio del Modo 1 y el Modo 2 en el tiempo”; ó quizás afirmar que se está produciendo relativamente más Modo 2 hacia finales del siglo XX, que en décadas previas. En esta misma línea, Hells y Lente (2008) sostienen que la visión histórica del Modo 2 es errónea ya que al menos algunos de los atributos del Modo 2 han estado siempre presentes en la ciencia moderna7.