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Visiones positivas sobre la vinculación universidad-empresa 50

3.4. Las Relaciones Universidad–Empresa: Consideraciones generales 41

3.4.3 Relaciones y tensiones entre la segunda y tercera misión universitaria 46 

3.4.3.2 Visiones positivas sobre la vinculación universidad-empresa 50

A pesar de las preocupaciones expuestas anteriormente, una parte significativa de los estudios realizados sobre este tema han encontrado una relación positiva entre el rendimiento científico de los profesores y varias formas de vinculación con el entorno socioeconómico, tales como, las patentes, los fondos industriales, y la colaboración y co-publicación con las empresas. En otras palabras, se ha encontrado que un mayor compromiso de los docentes con actividades “empresariales” coincide con incrementos en su producción científica, evidenciando, por ejemplo, una relación significativa y positiva entre la financiación industrial y el rendimiento científico (Gulbrandsen et al. 2005; Landry et al. 1996; Van Looy et al. 2004).

En esta línea, Siegel et al. (2003a) en un estudio basado en entrevistas a emprendedores, científicos y administradores de 5 universidades de Estados Unidos, encontraron que el 65% de los entrevistados consideran que la interacción con la industria ha tenido una

influencia positiva en su investigación. Algunos científicos mencionan que estas interacciones mejoran la cantidad y calidad de su investigación básica, señalando explícitamente que: “No cabe duda de que trabajar con los científicos de la industria

me ha hecho un mejor investigador. Ellos me ayudan a perfeccionar mis experimentos y, a veces, tienen diferentes perspectivas sobre un problema que refuerzan mis propias ideas”. De esta forma se reconoce que las interacciones entre la universidad y la

empresa no implican solamente transferencia de conocimiento de la primera a la última, sino por el contrario, lo que se produce es un intercambio de conocimiento en ambas direcciones. Es más, se ha llegado incluso a argumentar que aquellos profesores que pierden el contacto con los problemas prácticos pueden quedar rezagados en sus respectivas áreas de investigación. Asimismo, Zucker y Darby (2001), en un estudio centrado en el área de la biotecnología, encontraron aumentos marginales significativos en la producción científica de los académicos “estrella” luego de haber participado en actividades de comercialización de sus resultados de investigación. Esta evidencia, sugiere que la creencia tradicional de que las RUE inhiben la actividad de investigación y el rendimiento científico puede estar equivocada (Siegel et al. 2003a).

Adicionalmente, Slaughter y Leslie (1997), basados en una encuesta realizada a investigadores de dos universidades australianas, concluyen que para los académicos entrevistados los beneficios indirectos del capitalismo académico, superan ampliamente los beneficios directos monetarios (Slaughter y Leslie 1997). Los encuestados reportaron como efectos indirectos más importantes los “spillovers” para la investigación y la contratación de estudiantes de postgrado. En una nota relacionada, Breschi et al. (2007) señalan que las respuestas a las preguntas que surgen en el campo industrial pueden ser al mismo tiempo económicamente valiosas y científicamente

relevantes, hasta el punto de abrir nuevas disciplinas y líneas de investigación (por

ejemplo la biotecnología, la nanotecnología, entre otras). Adicionalmente, a través de las RUE los profesores pueden acceder a los laboratorios de I+D industriales, así como también obtener recursos financieros adicionales que pueden ser empleados en la compra de equipos y contratación de personal para las actividades de investigación (Breschi et al. 2007; Kline and Rosenberg 1986). Las entrevistas realizadas por Siegel están en línea con lo anterior. Uno de sus encuestados manifiesta explícitamente que su participación en actividades de vinculación con las empresas le ha permitido comprar mejores equipos de laboratorio, lo que se traduce en más y mejores experimentos

(Siegel et al. 2003a). Estos factores contribuyen también a mejorar el rendimiento de la actividad investigadora y constituyen otra evidencia a favor de los beneficios de la vinculación universidad - empresa.

En cualquier caso, el argumento básico detrás de estos resultados está asociado con el llamado “efecto de los recursos” es decir, la vinculación con la industria le facilita al profesor el acceso a recursos financieros adicionales y a conocimientos relevantes ó

recursos cognitivos, los cuales inciden finalmente en la mejora de su desempeño

científico. Este efecto, es más fuerte cuando la relación entre los científicos y la industria se desarrolla durante un largo tiempo, y no es sólo el resultado ocasional de un contrato de investigación (Breschi et al. 2007). Este argumento encuentra también respaldo en el concepto de “ventaja acumulativa” en la ciencia académica (Cole y Cole 1973; Allison y Stewart 1974) y en el llamado “efecto San Mateo” (Merton, 1968), los cuales sostienen que las diferencias entre la producción científica de los académicos puede explicarse, al menos en parte, por los beneficios acumulados en trabajos previos, en términos de reconocimiento y recursos. En otras palabras, la hipótesis de la ventaja acumulativa implica que debido al reconocimiento y los recursos obtenidos, los científicos altamente productivos mantienen o aumentan su productividad; mientras que los científicos que producen muy poco producirán aún menos con el paso del tiempo, especialmente debido a su imposibilidad de conseguir los recursos para llevar a cabo la investigación (Allison y Stewart 1974). En esta misma línea, Azoulay et al. (2006) sostiene que las RUE pueden producir “economías de alcance9” en la labor científica. Dichas economías surgen en el trabajo académico debido a la participación simultánea de los científicos en el desarrollo de la investigación académica y comercial, lo cual aumenta la capacidad del investigador de publicar artículos científicos.

No obstante, a pesar de las afirmaciones y supuestos anteriores, han surgido algunos enfoques que, sin alejarse de la visión positiva de las RUE, cuestionan la aproximación simplista y lineal que sostiene que cuantas más interacciones con la industria se generen, mejor es el rendimiento científico de los investigadores universitarios. Es decir, si bien se acepta que las RUE pueden ejercer un efecto positivo sobre el

9 Desde el campo de la economía se afirma que las economías de alcance surgen cuando el coste de la

producción conjunta de un grupo de servicios es menor que la suma de los que corresponderían si se produjera cada servicio en forma separada por instituciones especializadas en cada uno de ellos (Panzar y Willig 1977).

desarrollo de la actividad científica, se cuestiona la idea de que en estas relaciones se cumpla la premisa “cuanto más, mejor”.

En este sentido, Driver y Streufert (1969), a partir de los enfoques de la teoría de la información, plantean que los individuos, en este caso los investigadores, pueden ser considerados como sistemas de procesamiento de información que responden en forma curvilínea (en forma de U invertida) a la complejidad de información10 que ingresa al sistema. Asimismo, Miller (1956) afirma que la cantidad de información que un individuo es capaz de procesar es limitada (con al menos un grado razonable de exactitud), sobre todo cuando dicha información proviene de elementos que interactúan simultáneamente. En otras palabras, estos estudios muestran que existe un “límite superior” en la capacidad de procesamiento de información de los individuos, a partir del cual los beneficios obtenidos por dicha información comienzan a disminuir tanto en cantidad, como en calidad. En lo que respecta al trabajo de la academia, las conclusiones anteriores llevan a advertir que los investigadores tienen una capacidad limitada para interactuar con la industria y obtener simultáneamente una alta producción científica, y que dicho límite puede variar de acuerdo a la duración y complejidad de la interacción.

Estos enfoques están muy relacionados con el llamado problema de “asignación de atención”, el cual según Ocasio (1997), se presenta debido al carácter limitado de la capacidad de atención, que obliga a los investigadores a concentrase sólo en un número reducido de cuestiones y problemas. De esta forma, cuando el grado de interacción universidad-industria aumenta, se pueden producir conflictos entre las demandas que provienen desde la esfera académica y las que se derivan de la esfera industrial. Estos hechos generan un impacto negativo en el rendimiento científico, cuando el investigador dedica ó asigna más atención a la interacción a expensas del tiempo y otros recursos que eran asignados previamente a la investigación académica.

10 Estos autores definen la complejidad de la información como el número de unidades que ingresan al