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La planificacion universitaria con enfoque social

La planificación con orientación de responsabilidad social para la universidad Iberoamericana

3. La planificacion universitaria con enfoque social

Haciendo referencia al artículo “Responsabilidad social: ¿puro cuento?” Lo importante es salir del “palabreo”, evitar los reportes sociales “cosméticos” (según el Financial Times) que todavía prosperan en el mundo empresarial, y no hacer de la RSU un nuevo proceso complejo, burocrático y jerárquico, sino una tarea ágil de autocrítica y autoaprendizaje permanente, con transparencia y espíritu de diálogo dentro de la comunidad universitaria. “Aunque las críticas a la RSU son de menor intensidad todavía en América Latina y El Caribe que en otras regiones o países (Canadá y Francia), el concepto tampoco es aceptado en forma unánime por los universitarios, los tomadores de decisión y los propios destinatarios o beneficiarios” Diduo Aupetit., S., (2014).

Carrillo, A., I., y Chicharro N., M., (2006), señalan algunas de las razones por la que se deberían considerar a la RSU como un instrumento de gestión, y que se presentan a continuación:

• Existe una escasa relación entre los objetivos sociales de la universidad y las demandas de su entorno. (Falta de inserción de la RSU en procesos de planeación).

• Se aprecia un incremento de la demanda de RS a las universidades. • Existe deficiencias y retraso en la entrega y difusión de la información

(contable, financiera, económica y de gestión) emitida por la universidad. También no existe divulgación en medios accesibles para todos los grupos de interés

• La información social es insuficiente, lo que dificulta la valoración de los activos intangibles que se derivan de las actuaciones socialmente responsables.

“La interactuación e interrelación de la universidad con la sociedad no persigue objetivos propios estrictamente vinculados a su actividad, sino que hay una actitud proactiva de presencia y colaboración con otros agentes, cada uno, lógicamente, con sus capacidades y “poderes” propios. La responsabilidad es aquí un valor presente en todas las áreas del plan estratégico de la universidad”, De la Cruz A., C. y Sasia S., P. (2008). Se entiende que las universidades a través de sus procesos de planeación institucional deben apoyar el desarrollo humano y el cambio social positivo, aparte de continuar desempeñado su papel de generadoras de conocimiento.

“La RSU exige una coherencia institucional permanente en todos los procesos organizacionales, una congruencia entre el decir y el hacer desde la compra de papel

hasta la organización del plan curricular y el manejo de las líneas de investigación”, Vallaeys, F., (2014). El verdadero compromiso de las IES´s es con la sociedad, y sin duda este se puede extender más allá de su entorno cercano. Entonces es preciso debatir con profundidad interna y externa la naturaleza de dicho compromiso, trabajando sobre casos, prácticas y experiencias reales, que luego deberán ser trasladas a planes de acción.

La Responsabilidad Social señala que cuando se habla de planificación desde una perspectiva exclusivamente interna de las organizaciones, se corre el riesgo de no estar dando respuesta a una de las primeras ideas que deben estar presentes en las organizaciones, la cual es servicio y respuesta al contexto; entonces, es muy importante que la visión social se incorpore en la misma; además de los aspectos técnicos fundamentales para su diseño e implementación. “Para garantizar dicha dimensión es necesario un compromiso con la equidad y la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación superior; también, un modelo de gestión universitaria que permita canalizar, de manera adecuada, todas las estrategias diseñadas en relación con este tema”, Aldeanueva F., I., y Jiménez Q., J., (2013).

La planificación como instrumento o herramienta de gestión se encuentra dirigida a ordenar y racionalizar el proceso de toma de decisiones; el éxito de una institución depende de la racionalidad y creatividad de las mismas durante la aplicación de sus procesos. En consecuencia la planificación además de ser una herramienta de mejoramiento, se caracteriza por la objetividad y la creación de alternativas que responden a las condiciones peculiares de cada entorno.

Las teorías implícitas de la planificación son producto de la experiencia organizacional y del aprendizaje implícito en cada proceso implementado. Los métodos y modelos de planificación son al parecer versiones propias de una realidad, que si bien exteriorizan un nivel de organización interna, estructuración y sistematicidad; sirven para interpretar, predecir y controlar los sucesos que ocurren en un entorno, y tomar decisiones frente a una naturaleza dependiente del contexto y de su función pragmática; su carácter es teórico.

Se hace necesario entonces para la universidad, un modelo de planificación responsable no sólo de proyectos académicos con sentido social, sino también en la manera en la que gestione todos sus recursos, cuide el ambiente, rinda cuentas, sea transparente o cuida de su personal académico y administrativo. “Es necesario que esa vocación transformadora de la universidad se canalice y permee en el proceso de planificación y gestión de su actividad; que esté presente y visible en el desarrollo de las funciones que le son propias: que se concretice en

sus objetivos estratégicos, en acciones específicas”, De la Cruz A., C. y Sasia S., P. (2008). Por esto, es importante el apoyo a lo referido; “no es sólo asegurar que sus estudiantes sean el día de mañana responsables, es también asegurarse de que ella misma lo es”, IADB., (2005). Para tener una mayor perspectiva de esta situación se precisa reconocer lo qué Newson, J., y Buchbinder, H., (1988) presentan como las tres visiones de una IES en la cual determinan: “la universidad como asilo académico, la universidad como herramienta para el desarrollo económico, y la universidad como los medios para la transformación social”.

Aquino F., M., (2006) y Cristina Escrigas, del Global University Network for Innovation (GUNI) sobre esta cuestión, opinan que los sistemas universitarios en general, y las universidades en lo particular, tendrán que modificarse permanentemente; y las principales tendencias del cambio tendrán impacto en la contracción de los recursos públicos; la evaluación y acreditación, y la rendición de cuentas; en fin se espera la redefinición de los sistemas organizacionales universitarios. Además señalan algunas de las acciones de Responsabilidad Social efectivas para lograr el cambio en las IES´s, que se consideran deberían incluirse en los procesos de planificación institucional, estas son:

• El cambio organizacional sobre las orientaciones sociales. • Promover una amplia participación en las decisiones sociales.

• Situar la importancia de la educación superior para el desarrollo socioeconómico.

• Mantener el valor de la educación superior como bien público. • Garantizar un mayor acceso a la educación superior con equidad.

• Diversificar las fuentes de ingresos de las instituciones de educación superior.

• Dar una mejor respuesta a las necesidades sociales (Alto compromiso con la Responsabilidad Social).

• Aportar mayor transparencia y mejor gestión de recursos para incrementar la confianza social.

• Diferenciación de las variables tradicionales para con el cambio, desde el plano organizacional, y en especial con lo referente a la evaluación y la planeación.

• Conformación de redes operacionales y consorcios académicos nacionales e internacionales.

Estos lineamientos de la RSU, ineludiblemente conducen al establecimiento de un nuevo sistema de gestión universitario sustentado en principios éticos. Al respecto Rama, C., (2004), menciona “La creación de sistemas universitarios integrados, más allá de si la prestación del servicio es oficial o privada, pero donde claramente se establece el rol social de la educación y esta como un bien público bajo el soporte de sólidos mecanismos de evaluación, marcos normativos con estímulos y castigos, parece ser el camino para superar los nuevos problemas de la ética en la educación superior (…).

El último paso según Jiménez de la Jara M., (2008) para unir el concepto (de RSU) y la práctica (procesos de planeamiento) es el desarrollo de indicadores que expresen conductas concretas que deberían darse en la universidad para verificar si en la misma se está practicando los Principios y Valores definidos por esta corriente social. Estos indicadores a su parecer no agotan las conductas coherentes con el quehacer de los universitarios, al contrario, señala que contribuyen a tener un referente que puede servir de “espejo” para observar, evaluar y elaborar acciones correctivas en relación con su responsabilidad con la sociedad.