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7. Situación de los jóvenes en el mercado laboral precario

7.2. La siniestralidad en el mercado de trabajo

Relacionado con la temporalidad encontramos otro factor del mercado laboral español, la siniestralidad, que hace referencia a las diferentes modalidades de accidentes que sufren los trabajadores. Constituye uno de los fenómenos laborales más graves puesto que se encuentra presente en todos los sectores productivos, en todas las edades y en ambos géneros.

La evolución de la siniestralidad laboral se ve afectada por las medidas de política económica que se han aplicado para la búsqueda de soluciones al desempleo. Las políticas de empleo adoptadas han jugado un papel determinante y, aunque el empleo ha crecido, los cambios acaecidos en la redistribución interna del mismo, con una mayoría de contratos en precario, no favorece que la siniestralidad disminuya. La situación de precariedad laboral es manifiestamente creciente en las contrataciones a través de las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) y, en consecuencia, es necesario realizar políticas de incentivación del empleo estable y la utilización de los instrumentos técnicos adecuados para la seguridad, así como el incremento y ejecución de los servicios de inspección laboral.

A esta situación también ha contribuido el elevado número de trabajadores subcontratados que actúan en determinados sectores de la producción, como la construcción, el metal...:

“Esta situación es cada vez más generalizada, pues en las empresas de más de dos trabajadores y menos de 49 trabajadores, el 42% de las plantillas son ajenas a la empresa y si vemos hasta 250 trabajadores más del 50% es plantilla ajena, es decir que no guarda ninguna relación con el titular del centro de trabajo, estamos hablando que son trabajadores de contratas y subcontratas”. (Gimeno y Pagan, 2003)

La distribución de la siniestralidad por sectores productivos que recoge la tabla siguiente indica que se ha producido un incremento global de la siniestralidad entre el período comprendido entre 1996 y el 2003. Durante este período todos los sectores presentan un incremento muy elevado, destacando la construcción con un 77,3% de incremento; en el caso contrario se encuentra la agricultura con un descenso del 12,29%. La totalidad del incremento de la siniestralidad durante el período indicado (96-03) se eleva al 44,63%. Todo el período 1996-2003 es de crecimiento progresivo salvo el año 2003 en el que se produce un descenso respecto al 2002 de -12,5% en la agricultura, -7,2% en la industria, -5,5% en la construcción y –3,1% en los servicios.

Tabla 2.23. Distribución de la siniestralidad en los sectores económicos.

Sectores de actividad 1996 2002 2003 % variación 1996-2003 Agricultura 38.666 37.408 33.911 -12,29 Industria 211.399 252.548 234.851 +11,09 Construcción 130.732 250.414 231.801 +77,3 Servicios 241.298 397.818 399.174 +65,42

Total

622.095 938.188 899.737 +44,63

Fuente: MTAS. Elaboración propia

Entre los distintos sectores productivos destaca el gran aumento de siniestralidad en el sector de la construcción, sin duda el sector más castigado, donde la subcontratación, los destajos, etc. tienen una importancia capital; también destaca el aumento producido en el sector servicios frente a la situación de la industria, que se mantiene más estable. La disminución porcentual en el sector agrícola se debe, fundamentalmente, al incremento de la tecnificación y al continuado proceso de pérdida de población activa en la agricultura.

Los trabajadores contratados temporalmente (tabla 2.24) padecen un mayor número de accidentes que aquellos que tienen contratos indefinidos. En 1996 el total de accidentes de trabajo por cada 1000 trabajadores fue de 101 frente a los 42 de los contratos indefinidos. El número de trabajadores con contrato temporal en el año 2002 pasó a 121 por cada 1000 trabajadores, mientras que los que tienen contrato indefinido llegaron a 45. Los contratos temporales en el periodo de siete años han tenido un aumento de + 20 puntos en 7 años mientras que en los contratos indefinidos solamente ha sido de +3. Por lo que deducimos que disminuir el nivel de temporalidad es imprescindible y necesario para que se pueda reducir la siniestralidad.

“Los trabajadores con contrato temporal acaparan el 60% de los accidentes de trabajo, el 50% de los accidentes mortales y el 55% de los accidentes graves. Los jóvenes son la muestra palpable de esta realidad: el 21% del total de accidentes con baja en el 2002 lo sufrieron los jóvenes menores de 24 años (el 76,1% de ellos tenía un contrato temporal” (UGT 2003).

Tabla 2.24. Siniestralidad y modalidad de contratos laborales.

o

Accidentes contratos Indefinidos

I/I por cada 1000

trabajadores

Accidentes contratos Temporales

I/I por cada 1000

trabajadores

Dif. entre los contratados indefidos y temporales 1996 267.374 42 329.021 101 59 1997 269.116 40 383.661 1 113 73 1998 295.324 41 432.084 123 82 1999 339.864 44 498.224 132 88 2000 368.412 44 532.709 136 92 2001 393.869 45 517.394 128 83 2002 405.593 45 492.450 121 76

Fuente: MTAS . Elaboración propia

La edad también se ha convertido en variable determinante en la siniestralidad laboral. Es entre los jóvenes donde se produce la mayor precariedad e inestabilidad del mercado laboral. En ocasiones se les asigna los trabajos más peligrosos para los que están menos preparados. Su formación preventiva es deficiente, escasa o nula y, aunque tengan la adecuada cualificación técnica, no tienen adquiridas las destrezas de la prevención (ver tabla 2.25).

Tabla 2.25. Accidentes laborales según edad y contrato.

2002 % Temporales 2002 % Indefinidos Diferencia Temporales/ Indefinidos

Total

54,0 44,5 + 9,5 De 16 y 17 años 76,7 7,1 + 69,6 De 18 y 19 años 77,5 13,3 + 64,2 De 20 a 24 años 68,9 25,2 + 43,7 De 25 a 29 años 60,8 39,0 + 21,8 De 30 a 34 años 55,0 45,4 + 9,6 De 35 a 39 años 50,2 50,1 + 0.1 De 40 a 44 años 62,0 72,6 + 10.6 Más de 45 años 78,4 78,4 + 31,1

Fuente: MTAS y UGT. Elaboración propia

Durante el ejercicio del año 2002, los accidentes de trabajo entre trabajadores con contrato temporal no es inferior al 50% en ningún tramo de edad. Las cifras son más elevadas en los trabajadores más jóvenes y en los de mayor edad. Esa misma relación no se produce entre los trabajadores de contratos indefinidos donde las cifras menores se producen en los tramos de los trabajadores más jóvenes y las mayores tasas de accidentes se dan entre los trabajadores con más edad.

Vistos los datos que reflejan la realidad, hay que preguntarse sobre el origen o las causas que provocan esta situación y si tiene solución en el actual marco de relaciones laborales. La interpretación de las causas es bien diferente entre los agentes que intervienen.

En este sentido, los actores inciden en que la evolución negativa de la siniestralidad se corresponde con el conjunto de medidas que se han aplicado

para intentar solucionar el desempleo. Para los sindicatos92 la siniestralidad responde al incumplimiento empresarial más que a otras razones.

“las causas de los accidentes laborales son fundamentalmente el incumplimiento de la normativa por parte de los empresarios y la precariedad en el empleo. A ello se suma la falta de control y vigilancia de los poderes públicos sobre el cumplimiento de las leyes de prevención por las empresas”.

Para la UGT las políticas de empleo adoptadas han jugado un papel determinante:

“las políticas de empleo desarrolladas, la flexibilización de las condiciones laborales y la externalización de los costes, son aspectos que guardan una estrecha

relación con esta cuestión y que resultan

determinantes en las cifras de siniestralidad que registramos”. (UGT, 2003).

La ausencia de un control efectivo de las normas existentes por parte de los que tienen la competencia, posibilitan estos resultados. La conocida expresión de “no es un problema de leyes y normas sino del cumplimiento de las mismas” no deja en un buen lugar a la inspección laboral y a las instancias superiores.

Esta visión de la problemática es reduccionista, puesto que las causas de la siniestralidad son múltiples y complejas, independientemente de que algunos agentes sociales puedan tener más responsabilidad que otros. Así Fidalgo93 amplía el campo de las causas sin negar la responsabilidad empresarial, y la que le corresponde a los propios trabajadores; considera que la siniestralidad constituye un problema social producto de una cultura empresarial basada en la flexibilización, en la precarización y en la cultura de la no prevención en la que el gobierno debe intervenir.

92

Declaración conjunta de los Secretarios Generales de UGT y CC.OO, Cándido Méndez y Antonio Gutiérrez a la revista “Unión” (1999:22).

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Parte de la responsabilidad de la siniestralidad se encuentra en la cultura empresarial de algunos sectores, que no comprenden la necesidad de competir creando bienes y servicios de calidad, "y no competir basándose en un coste de la mano de obra que es más bajo que el coste medio de UE”; al tiempo que propone que la mejor manera de acabar con la siniestralidad es “buscar un modelo de competencia que estimule la productividad en el trabajo dándole herramientas de productividad positiva”. En contraposición a ello rechaza las prácticas empresariales de "contención del coste laboral, el recorte de derechos...un intento vano de competir con un trabajo poco cualificado, y por tanto precario e inseguro", responsabiliza de esta situación a la “política económica y fiscal del Gobierno del PP” (Fidalgo, 1999).

El gobierno, también reconoce la gravedad del asunto a través del Plan de Acción sobre la Siniestralidad laboral (de 29 de octubre de 1998). A pesar de la intensa labor normativa desarrollada por el Gobierno durante los dos últimos años con el fin de desarrollar la Ley de Prevención de Riesgos Laborales94, tal esfuerzo no ha dado los frutos deseados que en un principio cabría suponer.

“los primeros análisis efectuados sobre esta siniestralidad que se padece en los diversos sectores señalan que ésta no obedece sólo a una mayor actividad económica y a un mayor nivel de ocupación, sino que, entre otras causas, obedece a la falta de una verdadera cultura de la prevención, generalizada en todos los ámbitos de la sociedad, al insatisfactorio cumplimiento de la nueva normativa de prevención de riesgos laborales y al desconocimiento de las ventajas que aporta una adecuada prevención de riesgos laborales”.

No podemos dejar de indicar la responsabilidad que tienen los propios trabajadores al no exigir el cumplimiento de las normas de seguridad. En este sentido, la responsabilidad individual y colectiva de denunciar las situaciones irregulares no les exime de ser copartícipes en la situación creada. En un mercado laboral con tasas de paro tan elevadas puede resultar una heroicidad exigir el cumplimiento de las normas y practicar la denuncia de las

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situaciones de incumplimiento, pero ello no impide que podamos indicar dónde se encuentra una de las responsabilidades.

La preocupación sobre la siniestralidad y la búsqueda de soluciones es compartida de forma coordinada a través de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Es necesario aunar los esfuerzos de todos los sectores implicados, Administraciones Públicas, organizaciones empresariales, organizaciones sindicales ... con el fin de extender a todo el mundo del trabajo la cultura de la prevención, facilitando los medios y recursos necesarios para mejorar las condiciones de trabajo, concentrando los esfuerzos en aquellas empresas y sectores que ofrecen los mayores índices de siniestralidad.

Como la responsabilidad es múltiple, las vías de solución también deben serlo. La superación de las altísimas tasas de temporalidad, la limitación de la subcontratación, la cualificación profesional, la existencia de una legislación adecuada y, sobre todo, el buen funcionamiento de la inspección administrativa y de los agentes sociales, se encuentran entre las medidas que pueden ayudar a superar la situación que padecen los trabajadores españoles.