• No se han encontrado resultados

4. Características del mercado laboral español

4.1. Un mercado de trabajo con altas tasas de desempleo

Las elevadas tasas de desempleo constituye uno de los indicadores más representativos en el MTE. La tabla siguiente recoge la evolución desde 1970 al 2003.

Tabla 2. 4 Tasa de paro en España durante el período 1970-03 Año Tasa de paro69 Año Tasa de paro Reforma en 200170 1970 1,06 1987 20,5 1971 1,52 1988 19,5 1972 2,13 1989 17,3 1973 2,27 1990 16,3 1974 2,62 1991 16,3 1975 3,84 1992 18,4 1976 4,6 1993 22,7 1977 5,2 1994 24,2 1978 7,0 1995 22,9 1979 8,6 1996 22,2 1980 11,5 1997 20,8 1981 14,3 1998 18,8 1982 16,4 1999 15,9 1983 18,2 2000 14,1 1984 20,1 2001 10,5 12,7 1985 21,5 2002 11,1 13,1 1986 21,0 2003 11,2 12,8

Fuente: INE y CC.OO. Elaboración propia

Desde el año 1976 la tasa de paro ha ido creciendo de forma continuada hasta el año 1985. A partir de este año se inicia un ligero descenso de forma progresiva hasta llegar a 1994, años en que se consigue la tasa de paro más elevada desde el año 1970. Posteriormente se inicia un proceso de disminución del desempleo que culmina en el 2001. Los años 2002 y 2003 se inicia un ligero ascenso del paro que se ve disminuido por los efectos de la reforma de la EPA.

Es aceptado en España que las elevadas tasas de paro responden a problemas estructurales que se ven afectados cuando la economía internacional entra en fase recesiva/expansiva:

“Las dificultades de ajuste del mercado de trabajo, en el que se manifestaba la presencia de importantes problemas

69

En los datos referentes al año 2001 y 2002 se han aplicado los criterios de la reforma que entró en vigor el 1 de enero de 2001.

70

regulatorios e institucionales, han sido un condicionante de primer orden de las posibilidades de alcanzar un crecimiento estable (...). En el marco anterior, las limitaciones que generaba la rigidez en el ajuste del empleo encontraban una compensación en el bajo nivel de los salarios y la amplia flexibilidad de la estructura salarial, que permitía el ajuste a las condiciones cíclicas y a las circunstancias de cada empresa. Sin embargo ese modelo resultaba incompatible con el funcionamiento de una economía de mercado en un régimen de democracia política”. (Malo, 2004:18).

En términos parecidos, aunque más explícitos, se manifiestan Cano et al (2000:49) al incidir en la evolución de las estructuras económicas y sociales de España como el desarrollo demográfico, el incremento de la población activa, la transformación y modernización de las estructuras productivas, etc., mientras que para Ibáñez (2002:68) el desempleo masivo en España hunde sus raíces en la complejidad de la transición política y en los cambios estructurales que se asumieron:

“La transición política trajo consigo la necesidad de adecuar la normativa laboral y social para equipararse a los países europeos del Estado social. Se llevaron a cabo pactos sociales con los interlocutores sindicales y reformas en la Seguridad Social y en la fiscalidad. Esto se produjo con veinte años de retraso y cuando la coyuntura económica era distinta de la que hizo posible el Estado de Bienestar. Por eso se dan al mismo tiempo medidas de protección social y medidas flexibilizadoras hasta 1984, año en que la desregulación del mercado laboral toma cuerpo de manera definitiva”.

En cambio, Segura (2001:160) cree que durante los años 70 existió una situación generalizada casi de pleno empleo y que, tras la influencia que ejerció la crisis del crudo, se transformó en una elevación generalizada del desempleo en el mundo. Mientras que en algunos países se tomaron medidas en España no se tomaron y se produjo un crecimiento del desempleo de forma constante.

¿Cómo se puede explicar la persistencia del desempleo durante tanto tiempo? El análisis de las políticas aplicadas nos permite encontrar algunas respuestas.

El enfoque institucionalista considera que: “los mercados de trabajo europeos están sometidos a una fuerte regulación y son muy rígidos, lo que provoca un alto paro” (Segura 2001:161). Este análisis lleva a la demanda de incremento de la flexibilización de las contrataciones y los despidos71.

En segundo lugar, que las políticas aplicadas desde el inicio de la crisis de los años 70 (caída de la productividad, altos tipos de interés, desplazamiento de la mano de obra cada vez más cualificada hacia actividades de poca cualificación, incremento de la demanda...) no lograron resolver, o reducir significativamente, el desempleo.

En tercer lugar, que las reformas necesarias no son exclusivamente laborales, sino que deben ir acompañadas de otras que inciden en la economía, como el suelo, el transporte, la educación, reafirmando de esta manera el carácter estructural del paro existente.

“No debe por tanto pedirse a una reforma del mercado de trabajo lo que hay que demandar a reformas de mercado del suelo, transportes, energía, farmacias, educación, sanidad...” (Malo, 2004: 165).

En conclusión, el mercado de trabajo español es fruto de la propia evolución política y económica a la que, de forma progresiva y con la participación de distintos gobiernos (UCD, PSOE, PP) del estado, se logró dar continuidad

71

“Una de las cuestiones centrales, como el elevado coste de las indemnizaciones por despido, se trató de abordar indirectamente mediante una gran apertura a distintas modalidades de contratación temporal que soslayaban los desincentivos procedentes de los altos costes de despido, pero que mantenían intactas las garantías para los trabajadores con contratos indefinidos. La debilidad de esta estrategia se puso de manifiesto en la rápida dualización del mercado de trabajo, con un elevadísimo porcentaje de trabajadores con contrato temporal, y en la inestabilidad del empleo que había de manifestarse abruptamente en las fases contractivas del ciclo”. (Malo, 2003:19)

(por medio de pactos, acuerdos y reformas) en los últimos treinta años hasta introducir el MLE en la dinámica del capitalismo internacional. Toda reforma que pretenda dar solución al problema del paro no se puede limitar exclusivamente a reformar el mercado de trabajo que requiere la realización de otras reformas más amplias e integrales.

Si observamos la evolución de la población activa en España (tabla 2.5) respecto a los sectores productivos, encontramos que durante de tres décadas la población activa ha pasado de 13 a 19 millones. Estos tres millones constituyen un incremento importante que se encuentra distribuido de forma irregular en los sectores económicos.

Tabla 2.5 Evolución de la población activa en % (1976-2003)

Período Total P. Activa (miles) Sector agrícola Sector Industrial Sector construcción Sector Servicios 1976 13.296,7 20,72 26,80 10,59 40,22 2003 19.328,0 5,86 17,49 11,55 61,90

Fuente: INE. Elaboración propia

Los sectores agrícola e industrial han tenido una pérdida importante de población activa que en la agricultura se eleva a –15 puntos y en el sector industrial a –9 aproximadamente. El proceso de especialización sufrido en la agricultura y la imposibilidad del sector industrial de absorber la población activa que ha sido liberada en el sector primario explica parte de la existencia del paro.

El sector de la construcción no ha crecido prácticamente a pesar del volumen de construcción realizado. La introducción de nuevos métodos de trabajo y la tecnificación en el proceso explicarían el escaso crecimiento. Sin embargo, el sector servicios es el que más se ha visto beneficiado en la distribución de la

población activa. Con el 61,90% se constituye en el más importante (con 21 puntos de diferencia respecto a la situación en 1976) de la economía.

Podemos considerar que las elevadas tasas de desempleo son el precio pagado, en términos de ajuste, por la sociedad española durante los procesos de transición política a la democracia y por la existencia de una economía muy limitada en el contexto internacional que tenía la necesidad de abrirse a la competencia internacional.

El desempleo ha afectado a los jóvenes de manera desigual según la edad y el sexo. En la tabla 2.6. vemos que del 4,72% se ha pasado al 11,20%. (+ 6,4% ) de aumento. Sin embargo, durante los períodos de 1984 (año de reforma laboral) y el 1994 (año de ajuste) las tasas de paro han pasado a ser más elevadas.

Tabla 2. 6. Evolución tasa de desempleo juvenil y género. Ambos sexos 1976 1984 1994 2003 Total 4,72 21,08 23,90 11,20 De 16 a 19 años 13,39 56,36 53,32 30,89 De 20 a 24 años 8,44 43,08 41,72 20,92 Varones

Total

4,64 19,56 19,01 8,20 De 16 a 19 años 12,02 54,44 49,34 26,65 De 20 a 24 años 9,33 40,70 36,07 17,34

Mujeres

Total 4,94 24,61 31,96 15,56 De 16 a 19 años 15,17 59,08 58,15 38,19 De 20 a 24 años 7,36 45,99 48,27 25,39

Fuente: INE: EPA. Elaboración propia

En relación con el género, los hombres prácticamente doblan las tasas de desempleo de 1976 mientras que la mujer la ha multiplicado por tres. La tasa de paro llega durante el año 2003 a ser el doble para la mujer que para el hombre (15,56 % frente al 8,20%).

4.2. Flexibilización y proceso de desregulación del mercado de