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lactancia materna, de un preparado para lactantes o de la combinación de ambos,

forma parte de los factores que se tienen

que tener en cuenta en la planificación

del alta. Se debe realizar un seguimiento

regular del crecimiento y del estado

nutricional del niño prematuro con el fin

de garantizarle el mejor futuro posible.

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Introducción

Los progresos realizados en el ámbito de la perinatología a lo largo de las últimas 2 décadas han conseguido reducir los índices de mortali- dad de los lactantes con un peso al nacer extre- madamente bajo a unos niveles nunca antes conseguidos [1, 2]. La mejora de los cuidados prenatales, la regionalización de los cuidados perinatales [3], el empleo prenatal de corticoi- des [4], la terapia de reemplazo con surfactante [5] y las nuevas estrategias de asistencia respi- ratoria han contribuido a este logro.

La supervivencia de los lactantes nacidos en lo que supuestamente se consideraba hace 20 años el límite de viabilidad (con edad de gesta- ción de 26 semanas), ha mejorado considera- blemente. Hoy en día, sobrevivir constituye la norma y no la excepción. Además, el límite de viabilidad se sigue estableciendo cada vez más a la baja: se han dado casos de supervivencia de lactantes nacidos a las 21 semanas de gestación [6] o con un peso al nacer de solamente 280 g [7]. Sin embargo, debido a que los índices de mortalidad de los recién nacidos a una edad gestacional inferior a 24 semanas siguen siendo altos y que la mayoría de supervivientes pade- cen alteraciones neurosensoriales, surgen aspectos éticos importantes referentes al cuida- do de los niños nacidos en el límite de viabili- dad. Por ello, en muchos países se han publica- do recomendaciones a este respecto [8-13].

Después de hacer un recorrido histórico, este artículo intenta definir los límites biológicos de viabilidad y realiza una breve actualización de las estadísticas de mortalidad y morbilidad. También analiza los conflictos éticos potencia-

les que surgen cuando se trata a estos pacientes tan vulnerables. Finalmente, realiza una compa- ración entre las distintas recomendaciones nacionales, lo que pondrá de manifiesto que en la actualidad se proponen estrategias muy diversas.

Perspectiva histórica

Durante la primera mitad del siglo XX, los pediatras que trataban a los niños prematuros se centraron en los aspectos nutricionales, en los de termorregulación y en el control de las infecciones. Avery y Mead fueron los primeros en demostrar que la deficiencia en surfactante era la causa de la enfermedad de la membrana hialina (EMH) [14]. Durante los 30 años siguien- tes, los neonatólogos hicieron enormes progre- sos en el tratamiento de la insuficiencia respira- toria neonatal. Cuando, en 1971, Gregory y cols. demostraron que la presión positiva continua de las vías aéreas (contiuous positive ariway pressure [CPAP]) disminuía significativamente

la mortalidad por EMH [15], esta técnica se incorporó rápidamente a las estrategias de ventilación mecánica de los neonatos. Solamen- te un año después, Liggins y Howie publicaron los resultados de un gran estudio controlado aleatorizado sobre los efectos del empleo prenatal de glucocorticoides, según el cual la maduración pulmonar se aceleraba y la inciden- cia de EMH se reducía en un 80% en los niños prematuros nacidos de madres que formaban parte del grupo tratado [16]. Desgraciadamente, tuvieron que transcurrir 2 décadas y celebrar una conferencia de consenso por parte del NIH

T

HOMAS

M. B

ERGER

Neonatal and Paediatric Intensive Care Unit, Children’s Hospital, CH-6000 Lucerne 16, Suiza

(National Institute of Health) en Estados

Unidos, para que esta estrategia altamente efec- tiva fuera aceptada de forma unánime [17]. En la década de los ochenta, después de un infor- me preliminar de Fujiwara y cols. [18], se reali- zaron una serie de ensayos que confirmaron la eficacia y la inocuidad de la terapia sustitutiva con surfactante [19, 20], una técnica que en 1990 revolucionó el tratamiento de la EMH en las unidades de cuidados intensivos neonatales.

La supervivencia de los lactantes nacidos