• No se han encontrado resultados

Lambert, consejero de Mitterrand

In document LA TRAICIÓN DE LA OCI (U) (página 51-53)

LA POLÍTICA DE LA OCI (U)

3. Lambert, consejero de Mitterrand

La línea de Lambert-Just de impulsar al goberno para que avance por la vía “anticapitalista” produce algunas expresiones “curiosas”, por decir lo menos, en Informations Ouvrieres, el órgano de la OCI. Porque sucede que el gobierno, tal como lo había anticipado don Pero Grullo, no está avanzando pr la vía anticapitalista, sino que se está comportando como un gobierno burgués normal en la época de crisis capitalista: está tomando medidas francamente antiobreras, que incluyen un plan de austeridad.

Frente a eso, la OCI no está actuando como un partido revolucionario “normal”, que aprovecharía esta situación para desenmascarar el verdadero carácter del gobierno frentepopulista ante las masas. Lo que la OCI está haciendo, en su línea de impulsar al gobierno hacia la izquierda (¡sin sembrar ilusiones, se entiende!), es aconsejar al gobierno, más aún, rogarle que tome la buena vía. Veamos.

En I.O. No 1021 aparece una “Declaración del Buró Político de la OCI unificada”, primera declaración del partido ante la promulgación del plan de austeridad. Allí se dice: “Nosotros,

militantes de la OCI(u), que hemos luchado incondicionalmente contra la división y a favor de la unidad, por la mayoría PS-PCF y un gobierno de unidad PS-PCF sin representantes de las organizaciones y partidos burgueses, decimos que tomar medidas que se inscriben en la puesta en práctica de un plan de austeridad, es un error muy grave, desastroso”.

Y un poco más abajo: “Las medidas esenciales tomadas por el gobierno golpearán directa y

diariamente a las masas trabajadoras al dejarles las manos libres a los capitalistas y a los banqueros.”

Es decir, el gobierno toma una serie de medidas, inscritas en un plan de austeridad, al que dejan las manos libres a capitalista y banqueros y golpean a las masas trabajadoras. ¿Revela con ello su esencia burguesa? Según la OCI no: está cometiendo “un error muy grave, desastroso”, que consiste en lo siguiente:

“Todo el mundo lo constata: en lugar de apoyarse en la movilización de las masas trabajadoras y la juventud [el gobierno] trata de apaciguar a los capitalistas y banqueros”.

burguesía en lugar de apoyarse en la movilización de las masas? Mostrarle que existe lo que la “Declaración” del BP llama “la otra vía”:

“La otra vía es la de quebrar la resistencia de los altos funcionarios que, por ejemplo en la Educación, sabotean cínicamente las medidas tomadas por el ministro. La otra vía, consiguiendo que el Seguro Social representa un salario directo, consiste en no permitir que el déficit de éste sea pagado por los asalariados (...) sino mediante impuestos a las ganancias y prebendas de los capitalistas y banqueros”.

Y tras una serie de consejos adicionales sobre lo que significa “la otra vía”:

“El dilema está claramente planteado: colaboración de clases con el capital o lucha de clases contra el capital. Así se plantea la cuestión ante los graves problemas económicos y financieros.

Sólo las medidas anticapitalistas podrán salvar a las masas trabajadoras y a la juventud”. Hay que reconocerle a Lambert, Just, Forgue y Favre su consecuencia stalinista. El dilema del gobierno frentepopulista y el “campo progresivo” es, “colaboración de clases” o “lucha de clases”. 0 sea que, al subir al gobierno, el frente popular puede producir el milagro de practicar la “lucha de clases”. Después de todo, este dilema, como cualquier otro, puede resolverse en uno u otro sentido.

Con esto se viene abajo el leninismo y el trotskismo, y nuevamente tienen razón los stalinistas: el frente popular y su gobierno puede romper con la colaboración de clases y practicar la lucha de clases, porque es “progresivo”, popular, supraclasista.

Volviendo a lo anterior, resulta que el gobierno quiere apaciguar a la burguesía con medidas antiobreras, pero eso es un error “desastroso” porque las masas viven cada vez peor y la burguesía no se deja apaciguar. Aconsejamos a este gobierno que empiece a tomar “la otra vía”: que se incline por la “lucha de clases” y tome medidas anticapitalistas.

El 23 de octubre la OCI realizó un acto en la sala de La Porte de Pantin. El discurso principal estuvo a cargo de Lambert, quien dijo: “Todas las dificultades, los dos millones de desocupados

y los centenares de miles de despidos ya programados, el aumento de precios, la inflación, las

medidas de intimidación contra el gobierno: todas las dificultades pueden ser eliminadas: el

gobierno tiene los medios para ello” (I.O. 1023).

Acá tenemos la razón por la cual el gobierno está cometiendo un error “desastroso”: la burguesía lo está intimidando, por eso el dilema se estaría resolviendo en favor de la “colaboración de

clases”, es decir, el “apaciguamiento de capitalistas y banqueros”. Pero no todo está perdido,

todavía el dilema se puede resolver en el otro sentido, puesto que “el gobierno tiene los medios

para ello”.

Y aunque más adelante trate de salvar la ropa diciendo que un futuro “gobierno PS-PCF sin

representantes de la burguesía tendría los medios para ello” (aunque no levanta la consigna

“fuera los ministros burgueses”, ni en ese discurso ni en ninguna otra parte), su política es para el gobierno actual, que “tiene los medios” para practicar la “lucha de clases”.

La OCI, partido que se considera trotskista y por lo tanto aspira a conducir a las masas a la derrota de la burguesía y el imperialismo, la conquista del poder y la destrucción del régimen

burgués, considera que su misión bajo el gobierno frentepopulista burgués de Mitterrand, como miembro de su “campo progresivo” consiste en impulsarlo por la “vía” de la “lucha de clases” y las “medidas anticapitalistas”, puesto que cuenta con todos los “medios” para ello. Si el gobierno se desvía de la buena senda, entonces debe mostrarle cómo puede volver a ella.

En resumen: bajo el gobierno frentepopulista, la OCI deja de ser un partido de combate contra la burguesía y su gobierno, para convertirse en un abyecto asesor del mismo.

In document LA TRAICIÓN DE LA OCI (U) (página 51-53)