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Mentir a las masas para proteger al gobieno

Volvamos nuevamente a los dos ejemplos que sintetiza la políti- ca de la OCI: la huelga en el aeropuerto y la movilización contra el desmantelamiento de la CPC.

Dice el Proyecto de informe político: “Nosotros no dijimos:

‘El ministro [de transportes] Fiterman es el responsable’, sino que dijimos: la culpable es la dirección general (del aeropuerto)” (op.

cit., p. 4).

Y comentando esa msma huelga Informations Ouvrieres dice:

“Los trabajadores chocaron contra el muro de los altos funciona-

rios giscardianos, resueltos a aplicar en el aeropuerto de París la

política general de los capitalistas contra los trabajadores, y a colocar al nuevo gobierno ante el hecho consumado de la misma

(...) Los trabajadores supieron crear las mejores condiciones para

obligar a la dirección giscardiana a retroceder.”

Y más adelante, en una afirmación que sintetiza todo; “Agota-

das las posibilidades de negociar, los trabajadores salieron a la huelga contra el patrón: los altos funcionarios de la dirección”

(I.O. No 1009).

Es un hecho más que elemental que quien decreta los despidos en una empresa es el patrón o la gerencia; tratándose de una empre- sa estatal, el patrón es el gobierno y el gerente general es el ministro del ramo. Pero resulta que, el patrón es nada menos que el jefe del campo de la OCI: ¡Dios no nos permita atacarlo! A quien debemos atacar es la “dirección giscardiana”, es decir, al campo enemigo. Esta es nuestra política, cueste lo que cueste y aunque debamos mentirles deliberadamente a las masas.

Así, en el documento que codifica la política de la OCI para todo el próximo período, se dan instrucciones de mentirle a las masas acerca de quién es el patrón, para impedir que su justo odio se dirija hacia el gobierno de Mitterrand y sus ministros. Y el periódico, como vemos, es el fiel intérprete de esa línea.

El segundo ejemplo es igualmente ilustrativo. Recordemos que la célula de la OCI en la CPC había distribuido un volante que decía: “No se votó por Mitterrand para que su ministra Questiaux

lleve adelante esta política [de desmantelar la CPC]” (op. cit., p.

4). Esta línea de acuerdo al Proyecto, “es completamente erró-

nea”. ¿Por qué? ¿Acaso no es cierto que la ministra Questiaux esta-

ba aplicando la política de un ministro de Giscard? ¿Y no es igual- mente cierto, y claro como el cristal, que los obreros franceses no eligieron a Mitterrand para que aplique la política de Giscard? Sí es cierto, pero en el afán de proteger al jefe de campo, Lambert les dice a sus camaradas que deben mentirles a las masas:

“¿Cual es, partiendo de las necesidades de las masas, la línea correcta? Debemos decir: hemos echado a Giscard y, al votar por Mitterrand, votamos contra el CNPF” (op. cit., p. 4).

La verdad es que los trabajadores franceses votaron no sólo contra la CNPF sino también contra todos los partidos y organizaciones burguesas. Su voto mayoritario por el PS y el PCF refleja la aspira-

ción de elegir un gobierno obrero antiburgués, que avance lo más rápido posible hacia una república socialista.

Mitterrand ha traicionado ese mandato, y todos los mandatos que se le dieron. No ha tomado una sola medida contra el CNPF y la burguesía. Sin embargo, la OCI no se limita a no denunciarlo y a concentrar sus ataques en el CNPF. Va aun más lejos y les miente a las masas. En el aeropuerto, donde el patrón es Mitterrand-Fiterman, dice que el patrón es la administración giscardiana. En la CPC, donde el patrón es Mitterrand-Questiaux, dice que lo es el CNPF. Con respecto a las elecciones, dice que el voto obrero y popular sólo fue contra el CNPF. Cualquier método, inclusive el más vil y canallesco de todos -mentirles a las masas- lo considera lícito con tal de mantener el “campo” de Mitterrand contra el CNPF.

6. ¿Proteger al gobierno o combatirlo?

Los ejemplos anteriores -y los cientos de casos que podríamos citar de Informations Ouvrieres- demuestran a las claras que la política de la OCI se centra en evitar cuidadosamente que las luchas obreras se dirijan contra el gobierno. La función de la OCI es prote- ger al gobierno y desviar las iras de los trabajadores hacia otros blancos. Para ello, está dispuesta a recurrir a cualquier método, inclusive el más abyecto de todos, que es mentirles a las masas.

Trotsky tiene la política opuesta, y ya respondió a quienes han aplicado la orientación de la OCI. En julio de 1936, el periódico Révolution de la Juventud Socialista Revolucioaria, cuyos dirigen- tes eran miembros de la sección francesa, expresó la línea actual de la OCI, en los siguientes términos: “Bajo la protección vigilante

de los trabajadores franceses, el gobierno del Frente Popular po- drá realizar su programa”.

Trotsky respondió inmediatamente (en una carta del 19 de julio) señalando lo mismo que hemos dicho nosotros a lo largo de este documento: que ningún gobierno burgués, así sea frentepopulista como el de Blum, puede aplicar una política antiburguesa. Y con- cluyó:

“Nuestra tarea no es en modo alguno la ‘protección’ del go- bierno de coalición entre el proletariado y la burguesía (...) Noso- tros y el Frente Popular tenemos enemigos comunes. Por ello esta- mos dispuestos a combatirlos junto a los grupos regulares del Fren- te Popular, sin tomar la menor responsabilidad por ese gobierno

ni erigirnos en ‘protectores’ de León Blum. Consideramos que

este gobierno es un mal menor en comparación con de La Rocque.

Pero al combatir el mal mayor no protegemos el mal menor”

(Trotsky, OEuvres, T, 10, p. 271).

Si la OCI quiere elevar su política al plano teórico, tendrá que decir exactamente lo contrario: “Nosotros y el gobierno frentepo-

pulista de Mitterrand tenemos enemigos comunes: el CNPF y los funcionarios giscardianos. Los combatimos juntos y asumimos una pesadísima responsabilidad: protegemos al gobierno de Mittrrand de los ataques de la clase obrera por todos los medios, buscamos que los obreros no lo odien sino que confíen en él, que jamás vean su verdadera faz de gobierno burgués e imperialista, agente del CNPF. Por eso hemos abandonado la política de Lenin y Trotsky, que consiste en mostrarles a los trabajadores de manera sistemá- tica que el primer paso para derrotar al CNPF y los funcionarios ‘giscardianos’ consiste en echar a este gobierno e implantar el gobierno de los obreros y campesinos”.

7. La variante Lambertista del frente popular de combate