Hemos visto anteriormente que, fuera de alguna que otra frase ritual como «por un gobierno PS-PCF”, la OCI no tiene una consigna concreta de gobierno. Justifi ca esta posición con una serie de razones, todas ellas falsas; ya hemos visto cuáles son, pero conviene recordarlas sintéticamente.
La consigna «fuera los ministros burgueses» es tradicional en el bolchevismo y en el movimiento trotskista: la levantamos cuando está en el poder un gobierno frentepopulista u obrero-burgués. Lenin la levantó bajo el gobierno de Kerenski, y Trotsky bajo los gobiernos de Blum y Negrín.
La OCI invoca la tradición opuesta, la del reformismo: no levanta esa consigna debido a la «escasa importancia de las funciones ministeriales y de las fuerzas burguesas que respaldan» a los ministros burgueses. Es decir, el mismo argumento que han esgrimido los mencheviques y sus discípulos, los stalinistas, los bolcheviques-trotskistas decimos: si el PS y el PCF, con su mayoría electoral y parlamentaria, incluyen en su gobierno a la sombra de la burguesía, entonces debemos denunciarlos implacablemente por ello, llamando a las masas a echar a los ministros burgueses del gobierno.
Otra razón para no levantar ésta ni ninguna otra consigna de gobierno nos la da Luis Favre: que las únicas consignas que debemos agitar son aquéllas que movilicen a las masas de manera inmediata. Con ello confunde agitación con acción inmediata, pero además contradice toda la política anterior de la OCI, que durante los siete años de Giscard levantó la consigna «Fuera el gobierno de Giscard, por un gobierno del PS y el PCF», sin que existiera, por lo menos hasta hace muy poco, posibilidad alguna de llevarla a cabo.
Otra razón, que se repite innumerables veces en el documento es que «las masas consideran que el gobierno Mitterrand-Mauroy es su gobierno», es
decir, confían en él.
Las anteriores razones, todas de índole táctica, podrían hacernos pensar que al cambiar las circunstancias (por ejemplo, que las masas dejen de confi ar en el gobierno) la OCI empezará a levantar consignas de gobierno. Pero el Proyecto de informe político esgrime una razón adicional, de tipo teórico, donde nos dice de hecho que jamás levantara una consigna de gobierno mientras el frente popular siga allí.
«Sería absurdo asignarles a los trabajadores el objetivo de derrocar al gobierno. La línea que debemos desarrollar es la de ruptura con la burguesía» (op. cit., p. 7).
En primer lugar, no entendemos cómo se puede romper con la burguesía sin romper con el gobierno burgués. Pero lo más grave es que aquí se abandona por completo el eje del Programa de Transición:
«Es preciso ayudar a las masas, en el proceso de la lucha cotidiana, a encontrar el puente entre sus actuales reivindicaciones y el programa de la revolución socialista. Este puente debe consistir en un sistema de reivindicaciones transitorias, que partiendo de las condiciones actuales y de la actual conciencia de las amplias capas obreras, conduzcan a una sola y misma conclusión: la conquista del poder por el proletariado» (pág. 10).
Trotsky Insiste en lo mismo a !o largo del documento: «El viejo ‹programa mínimo› es constantemente superado por el programa de transición, cuya tarea consiste en la movilización sistemática de las masas para la revolución proletaria» (op. cit., pp. 11-12).
«Sobre la base de esta lucha por los salarios y contra la desocupación] (....) los obreros comprenderán mejor la necesidad de liquidar la esclavitud capitalista» (op. cit., p. 13).
«La estatización de los bancos sólo dará resultados favorables si el poder estatal mismo pasa de manos de los explotadores a manos de los trabajadores» (op. cit., p. 21).
Y en síntesis: «Cada una de las demandas transitorias debe conducir, por consiguiente, a una única conclusión política: los trabajadores necesitan romper con todos los partidos tradicionales de la burguesía para establecer, junto con los campesinos, su propio poder» (op. cit., pp. 35). Entonces, el objetivo de derrocar al gobierno hurgues no sólo no es «absurdo», sino que debe ser la «única conclusión política» de cada consigna que levantamos.
Este es el programa más general del trotskismo, pero ¿que sucede bajo el gobierno del frente popular? En julio de 1936, la Preconferencia Internacional de la Cuarta Internacional aprobó el documento «El nuevo
ascenso revolucionario y las tareas de la IV Internacional», referido
a la situación de Bélgica, Francia y España, países estos últimos donde gobernaban frentes populares.
del proletariado con las masas pequeñoburguesas, en oposición a los acuerdos parlamentarios con los explotadores radicales de la pequeño burguesía, sobre la base de un programa revolucionario, es decir, la conquista del poder por el proletariado y una revolución en las relaciones de propiedad en bien de los intereses de todos los trabajadores. El ‹Frente Popular› como coalición con la burguesía, es un freno para la revolución y una válvula de seguridad para el imperialismo».
Y la tesis 10 insiste: «El primer paso hacia una alianza con la pequeña burguesía es la ruptura del bloque con los radicales burgueses en Francia y España, el bloque con los católicos y liberales en Bélgica etc. Es necesario explicar esta verdad, sobre la base de la experiencia a todo obrero socialista y comunista. Esta es la tarea central del momento. En la etapa actual, la lucha contra el reformismo y el stalinismo es principalmente una lucha contra el bloque con la burguesía. ¡Por la unidad honesta de los trabajadores, contra la unidad deshonesta con los explotadores! ¡Fuere la burguesía del Frente Popular! ¡Abajo los ministros capitalistas!» (Documents of the Fourth International, pp. 87).
Tanto en Francia como en España, donde existían gobiernos de Frente Popular, la «tarea central del momento» para Trotsky era la revolución proletaria y la conquista del poder. Esto es lógico, si tenemos en cuenta que la etapa del gobierno frentepopulista corresponde a un debilitamiento del poder burgués y al mismo tiempo a un momento en que el proletariado tiene aspiraciones anticapitalistas y socialistas. Es la etapa en que la crisis revolucionaria está a la orden del día, y por ello es necesario desarrollar las aspiraciones y necesidades del proletariado y las masas hacia un objetivo único: el derrocamiento del gobierno y la conquista del poder. Cuando la OCI afi rma que el objetivo de derrocar al gobierno frentepopulista es «absurdo» nos da, en medio de la maraña de razones falsas, la verdadera razón para no levantar consignas de gobierno: la OCI apoya al gobierno burgués Y en esto coinciden plenamente Lambert y Pablo.
1. Cómo se expresa el apoyo al gobierno
Aclaramos en primer término que no estamos comparando las respectivas trayectorias de Lambert y Pablo, que son antinómicas. Afi rmamos que, en este punto preciso de apoyo al gobierno burgués de Mitterrand, existe una identidad esencial entre ellos.
Ya hemos citado los pasajes esenciales de los documentos de uno y otro donde expresan su apoyo a las medidas (o pasos) progresivos del gobierno. La OCI afi rma que «apoyará todo paso que dé el gobierno en este sentido» (Se refi ere a las nacionalizaciones anunciadas por Mauroy) y agrega que «será siempre desde el mismo ángulo que deberemos abordar» prácticamente todos los problemas más sentidos del proletariado
y la juventud (Proyecto.... , p. 7). Mientras que el órgano pablista dice, «apoyaremos todas las medidas sociales y políticas que (el gobierno) torne, que satisfagan las reivindicaciones de los trabajadores» (Pour l autogestion Nro. 1).
Ahora bien, tanto Pablo como Lambert dicen que no apoyan al gobierno: «Nosotros no apoyaremos al gobierno como apoyaríamos a un verdadero gobierno de los trabajadores» (Pour L›autogestion No 1).
«Por lo tanto, no debemos apoyar al gobierno burgués de Mitterrand- Mauroy. Eso sería abandonar los principios»(Proyecto pp. 3).
La pregunta es: ¿es posible apoyar los pasos o medidas progresivas de un gobierno burgués y no apoyar a dicho gobierno? Nosotros creemos con Trotsky que no: que apoyar los «pasos/medidas» de un gobierno burgués es solidarizarse políticamente con el mismo. Es algo cualitativamente distinto a luchar en el «campo militar» o «físico» del gobierno frentepopulista cuando es atacado por el sector más reaccionario (Kornilov contra Kerenski, etc.). Siempre los reformistas han ocultado su apoyo al gobierno burgués frente populista tras la máscara del apoyo a las «medidas/pasos progresivas».